30
Ene
2008
21:29
SALOMÉ GARCÍA
Desde el mismo día en que pasó de la militancia privada a la pública, Manuel Pizarro demostró que es una joya para el PSOE. No comprendo por qué le recibieron con tanta crispación en la cúpula socialista ni para qué malgastaron energía en atacarlo. Para estrellarse, Pizarro sólo necesita pista.
En el minuto cero de su candidatura, dejó patente que no va a callarse nada de lo que piensa; que no estimó necesario recibir un cursillo de programa electoral antes de ponerse al frente del PP; y que si alguien tiene que ceder para adaptarse al otro, será el PP quien se amolde a su flamante candidato.
De todo ello ha dado muestras sobradas en los pocos días que lleva dedicado a “sudar la camiseta” preelectoral. Primero criticó las energías renovables que exige la Unión Europea y que figuran entre las promesas electorales de los conservadores. Confesó después que no hará campaña en Levante porque se opone al trasvase del Ebro. Ayer remató en Catalunya, donde apostó por publicar las balanzas fiscales de las autonomías. Las mismas que su partido evitó exhibir en los ocho años de Gobierno.
Atentos al periplo del número dos de Rajoy. Lleva un mensaje para agradar a cada auditorio. Que le dejen hablar. Las incoherencias están aseguradas.
28
Ene
2008
11:01
MANUEL RICO
Políticos los hay de cuatro clases: buenos y trabajadores; buenos y vagos; malos y holgazanes, y malos y aplicados. Esta última categoría es la peor, porque cuando tienes a un tipo trabajando sin descanso para joder al prójimo, el resultado es necesariamente nefasto. En la historia de España, sale un felón de este tipo por siglo: Fernando VII en el XIX, Francisco Franco en el XX y José María Aznar en el XXI.
A diferencia de Aznar, Mariano está en la tercera categoría. Su torpeza archidemostrada como gobernante, la compensa por fortuna con su alergia al trabajo. Unos creen que es indolencia, otros lo definen como pereza y no falta quien prefiere hablar de haraganería o zanganería. Pero más allá de discusiones propias de lingüistas, es de general conocimiento que Mariano jamás enfermará de sobreesfuerzo.
Por si a alguien le cupiera alguna duda (que ya serían ganas de dudar), basta con escuchar durante las últimas semanas a los dirigentes que rodean al presunto presidente del PP. Da igual que sean entrevistas, coloquios o presentaciones de libros, que en cuanto se descuida el auditorio le atizan la siguiente frase: “La gran virtud de Mariano es que es muy trabajador”.
El público, claro, se queda perplejo ante tan increíble anuncio de travestismo de la genética de Mariano.
27
Ene
2008
10:57
SALOMÉ GARCÍA
En estos tiempos de interminable precampaña, hasta el Supremo parece querer echar leña al fuego electoral. ¿Qué otra cosa puede deducirse de la sentencia que condena a Juan María Atutxa a 18 meses de inhabilitación y una multa por haberse negado en su día a disolver el grupo Sozialista Abertzaleak en el Parlamento de Vitoria?
Atutxa, que cuando era responsable de Interior del Gobierno vasco aparecía entre los políticos favoritos de la derecha española por sus afición a detener a los malos, está ahora en el punto de mira de los conservadores más radicales aunque continúa pagando con falta de libertad personal y necesidad de escolta aquella firmeza antiterrorista.
Me inclino por que se cumplan casi todas las sentencias judiciales, pero no admito los dictámenes arbitrarios, aunque vengan del mismísimo Supremo. Y es que ese mismo tribunal estableció hace unas semanas que la acusación particular, sin respaldo de la Fiscalía y ejercida por un elemento ajeno a la causa en litigio, no basta para continuar un juicio.
De ese criterio, acertado, se benefició Emilio Botín, presidente del Banco Santander. También es el caso de Juan María Atutxa. ¿Por qué ahora se lo hurtan al ex presidente del Parlamento vasco?
26
Ene
2008
10:54
MANUEL RICO
Lo malo de la credibilidad es que, una vez perdida, no hay forma de recuperarla. No se ha inventado una celestina que repare ese himen. Así que cuando a Rajoy se le ocurre hablar de números, a la mayoría de los ciudadanos se les pone cara de incredulidad: un tipo que transforma toneladas de petróleo en hilillos de plastilina, ¿qué carajo sabrá de cuentas?
El problema es doble. Primero, confundir toneladas con gramos. Segundo, el tipo de conversiones que realiza Mariano. No es que carezca de mérito transformar el petróleo en plastilina, pero en los tiempos que corren sería mucho mejor que transformase la plastilina en petróleo. Claro que estamos hablando de un señor peculiar, que si llega a estar invitado al banquete de las bodas de Caná, seguro que se le ocurre convertir el vino en agua. ¡Con tal de anunciar una
mala noticia!
El caso es que la ignorancia no exime del error. Y en el tema de los impuestos, Mariano acumula ambos. Dice el PP que donde mejor está el dinero es en el bolsillo de los contribuyentes. Pero no es verdad. Cuando la situación económica empeora, lo que se necesita es un Gobierno que meta dinero en el bolsillo de los ciudadanos que menos tienen, y no un Gobierno que deje llenos los bolsillos de quienes tienen más.
25
Ene
2008
10:53
SALOMÉ GARCÍA
Que sí, que sí, que va en serio. Los obispos andaluces han hecho una reflexión sobre “las próximas elecciones generales y autonómicas” (cada día están más pegados a la tierra y más lejos del cielo) y han recomendado a los católicos, explícitamente, que no voten a ningún partido que apoye el aborto.
Aun a riesgo de ser reiterativa –ya lo recordé en otra de estas columnas–, en los ocho años de Gobierno del PP se llevaron a cabo en España más de 450.000 abortos legales. Y, pese a estar en precampaña y en plena andanada contra el aborto, el PP no ha incluido en su programa electoral ninguna propuesta para reducir los supuestos que despenalizan la interrupción del embarazo ni mucho menos para derogar la actual norma.
Así que la conclusión es clara: si los obispos no quieren que los católicos voten a partidos que apoyan la ley del aborto, es que no quieren que voten al PP. Como además se les supone una oposición frontal a que sus fieles lo sean también de Izquierda Unida (el partido de Llamazares sí promete una ley de plazos) o del PSOE (ese partido que ha roto la familia y ha inoculado el mal de la laicidad en los colegios), colocan a su parroquia ante un dilema fatal: o votan a la ultraderecha o reniegan de su fe.
Ambas opciones requieren confesión.
23
Ene
2008
23:30
MANUEL RICO
Los periodistas llevamos varios días anunciando una nueva hecatombe: la bajada de las Bolsas. Y el consejo de administración del PP se ha reunido en sesión de urgencia (estaban los candidatos a Nobel de Economía Pizarro, Cañete y Pujalte) para decretar que los españoles han perdido 1.000 millones de euros en el último mes. “¡Mierdra!”, que diría Ubú Aznar.
Es sabido que la Bolsa tiene unas reglas que escapan al entendimiento del común de los mortales. Pero digo yo que, incluso en la Bolsa, 12 será una cantidad superior a 8. Así que armados con este elemental criterio de lógica, parece conveniente analizar la catástrofe bursatil.
El 17 de abril de 2004, cuando Zapatero prometió el cargo de presidente, el Ibex 35 estaba situado en unos brillantísimos 8.387 puntos. Y ayer, después del tsunami, el índice selectivo quedó en unos escuálidos 12.254 puntos. Vamos, el típico hundimiento en toda regla que se traduce en una subida total del 46%.
Yo no sé qué piensan hacer ustedes, pero yo me dispongo a hablar inmediatamente con el director para ver si me puede garantizar una hecatombe similar: un incremento de mi nómina del 11,5% al año desde ahora hasta 2012.
Con catástrofes así, creo que mi economía familiar podría ir tirando…
23
Ene
2008
10:32
Salomé García
La noche del 3 de marzo de 1996, en las puertas del PP en la calle Génova, los entusiastas celebraban la victoria de Aznar al grito de “¡Pujol, enano, habla castellano!” La xenofobia desatada por la euforia tenía su lógica. Los líderes del PP llevaban alimentándola con virulencia los tres años de gestión de Felipe González con apoyo de CiU.
Breve recordatorio: los malvados nacionalistas (los de fuera de Madrid) apoyaban al Gobierno para llevárselo crudo; en Euskadi eran equiparables a ETA; en Catalunya, el castellano sufría serio peligro de extinción.
El PP repite ahora esa estrategia: ha vuelto a inventarse una persecución del castellano que necesita la firme intervención de Rajoy y su oferta de rescatar el idioma de Cervantes.
Pero esta vez no cuela. Todos recordamos que Aznar pasó de aquel canto xenófobo a hablar catalán en la intimidad, que el ministro Rajoy (Educación) no encontró un motivo para impugnar la inmersión lingüística en Catalunya, ni exigió a Fraga desterrarla de Galicia; que fue el PP quien culminó las “desigualdades” cuando transfirió la competencia de educación incluso a las autonomías que no la querían. Y que, caso de ganar el 9-M, Rajoy empezará a ensayar el “Visca Catalunya!” hasta que le quede creíble.
22
Ene
2008
10:27
Manuel Rico
Cualquier campaña electoral empieza 12 horas después de que se cierren las urnas. Así que hoy es el día 1.409 de la campaña del 9-M.
En 1.409 días, a Zapatero le ha dado tiempo a retirar las tropas de Irak, a aprobar el matrimonio homosexual y otros derechos sociales, a subir de forma significativa las pensiones y el salario mínimo, a lograr unos datos de crecimiento económico y de empleo que si llega a gobernar la derecha serían calificados por el PP como “superultramegamilagro” y a reaccionar con firmeza contra ETA tras el fallido proceso de paz. También tiene cosas en el debe, claro, especialmente la mano blanda con que ha tratado a las tres ramas de la Yihad española: la judicial, la eclesiástica y la
mediática.
En esos mismos 1.409 dias, a Rajoy le ha dado tiempo a organizar un asalto antidemocrático contra el Tribunal Constitucional, a traficar políticamente con el terrorismo, a ponerse a las órdenes de los conspiradores del 11-M, a pronosticar todo tipo de desgracias, a jalear a una banda de cardenales cuyo reloj ideológico se paró el 20-N de 1975 y a promocionar a la derecha más casposa de su partido. Es posible que tenga alguna cosa en su haber, claro, pero no consigo recordar nada significativo.
21
Ene
2008
11:32
Salomé García
Hay entre los estrategas electorales del PSOE un temor creciente hacia el votante exquisito. Es un miedo justificado, a juzgar por las encuestas. La de Público que verán unas páginas más adelante confirma que la distancia entre socialistas y conservadores se achica.
El votante exquisito es aquel individuo informado y razonable que prefiere las ideas progresistas a las propuestas neoliberales, que valora las mejoras sociales y la ampliación de derechos que ha llevado a cabo el Gobierno de Zapatero en esta legislatura, pero que no regalará su voto al PSOE sin reparar antes en si lo merece.
A diferencia del votante del PP, menos exigente, el exquisito tiende a quedarse en casa el día de las elecciones si en su repaso encuentra un motivo para el desencanto. De ahí la preocupación de los estrategas electorales socialistas: si buscan motivos, los encuentran.
Unos por la falta de compromiso con el derecho al aborto; otros, cabreados contra el canon; un puñado lamenta la tibieza ante los ataques de la cúpula de la Iglesia y a otros les fastidian las ayudas para todos, como el cheque bebé.
El reto de Zapatero es lograr en estos 48 días que faltan para el 9-M que esos electores levanten la mirada y vuelvan a contemplar el conjunto.
20
Ene
2008
12:22
Manolo Rico
Manuel Pizarro ha confesado las razones de su salida del armario político: “De otra forma, no podría mirar a la cara a la familia de Miguel Ángel Blanco”. Dado que a Blanco lo asesinaron en 1997, hace más de diez años, procede entonar aquí el elogio del hombre lento.
El hombre lento es un señor que cuando ETA mata a decenas de personas al año, se dedica a contar alegremente los millones que acumula gracias a la especulación en Bolsa. Pero cuando se produce una legislatura con sólo tres asesinatos, el hombre lento se arma de valor y salta al escenario público a denunciar la crítica situación.
El hombre lento es un señor que tiene amigotes empresarios, incluyendo a uno que puso el avión privado para que los negociadores de Aznar viajaran a Suiza a charlar con los asesinos. Pero cuando en la Moncloa vive un presidente que no tiene por costumbre llamar Movimiento Vasco de Liberación a los etarras, el hombre lento se indigna ante tamaña falta de tacto con los encapuchados y salta al campo de la política para sudar la camiseta.
El hombre lento es un señor cuya camiseta apesta porque se dedica a traficar políticamente con el terrorismo. El hombre lento es un señor indecente y un político innecesario.