Opinion · Al piano

Sánchez el profeta

“Sabemos quién se ha meado en tu copa de helado”

Ilegales.

Hay excepciones que no confirman ninguna regla. El último tren de Pedro Sánchez es un mercancías nocturno que llega con retraso, cargado de residuos tóxicos, y en el que tiene que viajar de polizón. “Tarde, mal y nunca”, podría ser el epitafio de Sánchez para su lápida en ese cementerio político que son los mal llamados “libros de texto”. Pero de momento, nadie lo puede negar, ahí sigue, como Secretario General del PSOE: Pedro Sánchez,… el Rey del descampado.

Las inesperadas, por infrecuentes, tormentas de mayo han dejado muchos cadáveres de polluelos caídos del nido que ahora son alimento para hormigas y demás pequeños insectos. Viendo el acelerado trabajo carnívoro de las hormigas, pienso en si Ferraz no volverá a intentar devorar el “cadáver exquisito” y surrealista que es éste profeta apellidado Sánchez. Porque alguien le ha debido susurrar al oído a Pedro que dé éste paso adelante, empujándole a caerse del nido, o quizás pensando que el polluelo tiene que volar sólo o alimentar al hormiguero.

Los números no son el fuerte de Sánchez. Hace ya tiempo que Unidos Podemos le cuadró los votos al Secretario General del PSOE mientras éste se embarcaba en un fallido matrimonio de conveniencia con Ciudadanos que no paso de la luna de miel. ¿Por qué los votos de ahora son distintos a los de 2016?¿Quién protege ahora las espaldas de Sánchez para este súbito arrebato de valentía? ¿Hace un año no había motivos para sacar a Rajoy de la Moncloa? “Hoy tenemos la oportunidad de hacer algo por el bien de España: echarles, sacar al PP de las instituciones”, -le dijo Iglesias a Rajoy en junio de 2017. La respuesta del Presidente retrató voluntaria o involuntariamente al PSOE: “¿A qué viene esta moción de censura señor Iglesias, si no es para conocer de qué lado de la raya se encuentra el PSOE?”. El PSOE se abstuvo entonces (junto con el aprovechategui PNV y el culdesac madrileño del entonces PDeCAT) ¿Por qué piensa Sánchez que ahora todo va a ser distinto? ¿Qué sabe el profeta Sánchez que ignoramos el resto de los mortales?

Parecería que la democracia parlamentaria española camina hacia la inversión del título del famoso aguafuerte de Goya y ahora: Los sueños de los monstruos engendran razones. Son 80 los “Caprichos” de Goya y 85 los diputados/as del PSOE. Los “Caprichos” de Goya se vendían en conjunto por 320 reales de vellón en una tienda de licores y perfumes en la calle Desengaño nº1. Tiene su ironía el lugar escogido por la “astucia de la razón” para comerciar con los caprichos de la inteligencia. El caprichoso destino de Sánchez parece unido al de Rajoy: Como el profeta de un pasado mañana comprado a plazos, corriendo hacia ninguna parte con los votos en almoneda, alquilados o prestados para ser “presidente por un día”, el cándido candidato Sánchez corre el riesgo de convertirse en un free rider, un polizón dentro de su propio partido o un “consumidor parásito” -de esos que se niegan a pagar su parte de la instalación del ascensor porque viven en el bajo. Los caprichos de Sánchez pueden acabar costándole muy caros y terminar malvendiendo los 85 diputados del PSOE en la metafórica calle del desengaño electoral.

La “zombie party” de Sánchez tiene, lógicamente, un guión de “serie B”, chistes de mal gusto y mucha casquería de artificio. Sánchez es un “muerto que camina”, un “latitante” como los designan en la mafia; un sujeto que arrastra su sentencia de muerte a la vista de todo el mundo esperando a ser asesinado por su propia organización. A Sánchez le toca ahora demostrar que además de profetizar el fin de Rajoy en ruedas de prensa sorpresa está lo suficientemente loco para pulsar el botón rojo de las elecciones generales y jugársela, de nuevo, en unas urnas que le son biográficamente refractarias. Sabiendo que lo que puede recibir en esa hipotética cita electoral son besos de sobre, papeletas envenenadas que recuerdan que los cobardes siempre mueren dos veces; la primera trágicamente… y la segunda como farsa. Ya no tiene excusas, ya no cuela el relato de que Unidos Podemos no le deja. Ahora va a tener que hacer lo que nunca ha hecho: política.

En realidad parecía que Sánchez no quiere ser Presidente ahora por el mismo motivo que la primavera vez; tendría que gobernar contra su propio partido, contra sí mismo… contra todos y contra todo, para descubrir, otra vez, en una nueva entrevista con Jordi Évole, que sólo gobernará mientras le dejen quienes realmente mandan en España, sea quien sea el Presidente.

Besos en la frente, eso es todo lo que va a recibir Sánchez de los dirigentes de su partido por la moción de censura de IKEA que está intentando montar con una llave allen trucada que afloja todos los tornillos parlamentarios que intenta apretar. Pedro Sánchez es el caso tipo de dirigente político que se proletariza los domingos haciendo bricolaje doméstico; cuelga unas cortinas, monta unas estanterías, etc., y así se reconcilia con la clase obrera histórica que cree representar en sus fantasías más lúbricas. Lo que ya no puede arreglar en su partido, lo hace en su casa las tardes de domingo. Sánchez suspira y fantasea con que le piropea un albañil, diría Sabina, nostálgico de una España de “socialismo y barbarie” que se vuelva loca con el maniquí de El Corte Inglés convertido en Presidente por accidente.

El enemigo intimo en que se ha convertido el PSOE para Sánchez, y viceversa, demuestra cómo funciona la dinámica de la “ley de hierro de la oligarquía” partidista y el ethos suburbial de la estética política: de guapo a tonto hay dos copas o dos legislaturas, según los casos, y Sánchez va a ir al Congreso de los Diputados con pase de visita, invitado, con voz pero sin voto. Como el “tonto útil” de un partido cada vez más inútil.

Al PSOE le sobra Sánchez y a Sánchez le estorba el PSOE. Aunque en su partido nadie le respeta, España es condescendiente con él, porque sabemos que se esfuerza en parecer lo que no es y en ser lo que no parece. Y hay que admitirlo, mueve a la ternura su empecinamiento en demostrar que, al menos, es menos tonto de lo que el malvado CIS periódicamente le espeta a la cara.

Hay una fábula, El perro sabio de Gibrán Jalil Gibrán, que creo que ilustra a la perfección la situación de Sánchez y el PSOE ante la moción de censura:

“Cierto día pasó un perro sabio junto a un grupo de gatos. Y viendo que los gatos parecían absortos hablando entre ellos y que no se daban cuenta de su presencia, se detuvo para oír que decían.

En ese momento se levantó un gran gato grave y sesudo que, dirigiéndose a sus compañeros, dijo: “Hermanos míos, rezad; y cuando hayáis rezado muchas veces, sin duda lloverán ratones del cielo”.

Al oír estas palabras, el perro se rio para sus adentros y siguiendo su camino dijo: “Gatos ciegos e insensatos. ¿No está acaso escrito, y no lo he sabido yo desde siempre, y mis antepasados antes que yo, que lo que llueve cuando uno reza una y otra vez no son ratones, sino huesos”.

Francis Gil