Ni los inmigrantes son una amenaza ni vienen por las ONG

El ministro del Interior ha dibujado una situación realmente alarmante. Hordas de inmigrantes irregulares han entrado en España por tierra, mar (y aire), más de 10.000 el último año, el doble que el año anterior. Para el señor Zoido, las ONG además son responsables de que quieran venir, ya que rescatándoles de una muerte segura en aguas del Mediterráneo les motivan a arriesgar su vida una y otra vez. Un análisis de tal lucidez no merecería mayor comentario de no ser por el mensaje de fondo que pretende transmitir.

El Gobierno, en boca del principal responsable de la seguridad ciudadana, nos dice que vivimos ante una grave amenaza, protagonizada por peligrosos inmigrantes que en cifras de miles nos invaden, con todo lo que esto pueda suponer, nos quitarán el trabajo, colapsarán el -por muchas otras razones maltrecho- sistema sanitario y educativo y, si no vamos con cuidado, nos quitarán nuestras mujeres (u hombres). Tenemos que defendernos de los inmigrantes, dice sin decirlo el ministro Zoido.

El ministro trata, en resumen, de criminalizar por partida doble, por un lado criminalizar a las ONG y por otro a las personas migrantes, cuando aquí si hay algún crimen que denunciar son los que se cometen cada día en más de 30 países en conflicto armado de los que huyen buena parte de las personas que intentan atravesar la frontera europea. Crímenes que en gran parte son cometidos con armas. Armas que en una elevada proporción son fabricadas por industrias militares en España y el resto de Europa y que son exportadas a zonas en conflicto. El informe Armas que alimentan conflictos, conflictos de los que huyen los refugiados , del Centro Delàs de Estudios por la Paz lo demuestra con datos del período 2003-14. Este informe identifica que desde la UE se han exportado armas a lugares que cumplían con dos características: 1) estaban en situación de conflicto armado o en escenarios de tensión muchas veces previos a la violencia armada; 2) tenían elevadas cifras de personas desplazadas internas y refugiadas, es decir, que se habían visto obligadas a abandonar sus hogares por falta de seguridad.

El informe demuestra que con total seguridad los Estados miembros de la UE, entre ellos con un papel protagonista España, han exportado armas a 26 países que han visto empeorada su situación de seguridad y que además han visto como han aumentado las cifras de refugiados y desplazados. Se trata de países como Siria, Afganistán, Irak, Yemen, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán, Mali, Mauritania, Turquía, Libia, Nigeria, Burundi, Zimbabwe, Pakistán… Todos ellos generadores de muchos de las personas migrantes de las que habla el señor Zoido. ¿No es de algún modo Europa corresponsable de la violencia que impide a estas personas vivir con libertad y seguridad en sus países?

La misma Europa que cuando los ve llegar a sus fronteras levanta vallas más altas y peligrosas, más militarizadas, con ejércitos e incluso tanques con el objetivo de impedir el paso a familias desarmadas y desamparadas, víctimas de la codicia de las empresas de armas por partida doble. Porque primero tuvieron que huir de las armas que estas exportaron a sus países y ahora se encuentran con fronteras militarizadas con nuevos conceptos de armamento que estas mismas empresas venden a los ministerios como el que dirige el señor Zoido.

Mostrar una crisis humana por la que miles de persones huyen de la guerra y la miseria como una amenaza a nuestra seguridad no puede ser más que una perversa campaña de marketing para justificar enormes inversiones en armamento y equipamientos militares y de seguridad fronteriza para los próximos años, difíciles de justificar sin enemigos de los que defenderse.