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El muro de Marruecos en el Sahara Occidental

15 abr 2009
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Los muros de separación de pueblos más conocidos son, además del de Berlín, felizmente ya caido; el existente y en continua expansión entre Israel y Palestina; el de la frontera entre EEUU y México o las vallas de Melilla, que parecen más que muros una chapuza, que aprovechan en cuanto pueden, desesperados inmigrantes con ansias de llegar al Primer Mundo. Sin embargo, hay un muro del que nadie habla, tan vergonzoso o más, como los mencionados anteriormente. Se trata del muro que el reino de Marruecos ha implantado en el Sáhara Occidental desde 1980.

Este muro es una gigantesca barrera de piedras, arena fortificada y alambradas, custodiado por más de 125.000 soldados marroquíes, armados por países como España y Francia, entre otros, a lo largo del cual se localizan más de 5 millones de minas.

Recientemente ha sido objeto de una marcha saharaui, que acompañada de diversas organizaciones internacionales y de miles de personas, se han manifestado pacíficamente denunciándolo como símbolo de la ocupación militar por la fuerza del territorio saharaui. En el transcurso de esta marcha, un grupo de jóvenes saharauis se ha acercado a una zona de minas no señalizada por Marruecos, produciéndose la explosión de una mina e hiriendo desgraciadamente al joven de 19 años, Brahim Hussein Labeid.

Como bien afirman las organizaciones de apoyo a la causa saharahui, “todo ello es responsabilidad exclusiva de Marruecos, por seguir imponiendo la ocupación en el territorio del Sahara Occidental”. Yo añadiría que el Estado español, antiguo colonizador, también es responsable. Primero por no posicionarse claramente por una solución justa para el pueblo saharahui (parece mentira que el Gobierno Aznar tuviera más sensibilidad con esta causa que el de Zapatero), y, segundo, por armar a precio de saldo al ejército marroquí con sus ventas de armas “todo a un euro” (recientemente vendieron por este ridículo precio seis torpedos ligeros MK46 y lanzadores de bombas CLB-30). Todo un alarde de política exterior basada en los derechos humanos.

¿Quiénes son los piratas en Somalia?

14 abr 2009
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Resulta que ahora una de las misiones más importantes del oenegército de la ministra Carme Chacón es defender a los pesqueros que faenan en aguas somalíes. Y yo me pregunto,¿es ésta la función del ejército? ¿o simplemente ocurre que estamos buscando alguna actividad que legitime el enorme gasto que suponen anualmente a las arcas del Estado? – más de 18.000 millones de euros anuales.

El ejército pacifista y noviolento español que nos quieren vender, aunque armado hasta los dientes, y entrenado para matar al enemigo -y no para ayudar, y sino que les pregunten a los miles de trabajadores humanitarios de los Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja, Intermón-Oxfam,.. que tienen una preparación específica para poder ayudar correctamente, a pesar de los ejércitos-, se dedica a hacer la guerra en Afganistán, a arreglar el entuerto del aliado Israel en Líbano y a asegurar que podamos seguir comiendo atún en lata, entre otras misiones de menor calado.

Todo ello por el módico precio de 408 euros anuales por persona en nuestro país. Sinceramente, preferiría darle esos cuatrocientos euros a una de las organizaciones humanitarias mencionadas. ¿Cuánto nos costaría una lata de atún del cuerno de África si le sumaramos el coste de la escolta militar? ¿No sería mejor dedicar el dinero que nos gastamos en desplazar a nuestro militares al Cuerno de África, a la población somalí, pero no a los secuestradores, sino a quienes sufren las consecuencias de la no existencia de estado, de los señores de la guerra, y del abandono de la comunidad internacional?

Crónica de Estrasburgo (2): violencia y antiglobalización

08 abr 2009
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La Semana de Acción Global contra la guerra y la crisis, convocada del 28 de marzo al 4 de abril, puso a prueba a los diversos movimientos sociales y en particular al mal llamado movimiento antiglobalización. La prueba consistía en medir sus fuerzas en lo que se refiere a su visibilidad en contraposición a las fuerzas de los poderes establecidos, que controlan las instancias políticas, los medios de comunicación y poseen la legitimidad del uso de la violencia.

Los movimientos sociales se han intentado organizar para hacer lo que más saben y lo que principalmente les dejan hacer, que es salir a la calle. Las citas mayoritarias fueron las de Londres contra el G-20 y las de Estrasburgo y Kehl contra la OTAN. Las dos se caracterizaron por una amplia capacidad de convocatoria, que consiguió llenar las calles de decenas de miles de manifestantes. El rechazo popular a los grupos de poder antidemocráticos como el G-20 o la OTAN consiguió ser visible, salió en los medios de comunicación y los jefes de estado reunidos en Gran Bretaña y Francia fueron más que conscientes de su existencia y de sus reivindicaciones. Sin embargo estratégicamente, el sistema supo aprovechar la situación, como de costumbre, para que la visibilidad de los movimientos sociales apareciera vacía de contenido y repleta de formas violentas, que desvirtuaran su mensaje.

La manipulación de los movimientos sociales por parte de las autoridades políticas fue asombrosamente evidente en Estrasburgo, donde en el análisis de los hechos violentos allí ocurridos no hay quien no mencione la responsabilidad compartida tanto de políticos y policía, como de los minoritarios manifestantes violentos -que son quienes coparon los titulares en los medios de comunicación. El boicot a la organización de la campaña “no a la OTAN, no a la guerra”, por parte de las autoridades francesas llegó a tal extremo que sólo permitieron que hubiera un campamento de acogida de los manifestantes llegados de toda Europa en las afueras de la ciudad, un centro donde realizaron sus conferencias también en las afueras -y  a 6 Km. del mencionado campamento- y un recorrido de la manifestación a 9 Km. del campamento, en el barrio más pobre de la ciudad, donde se entremezclan una minoría de viviendas con empresas y naves industriales; todo ello con los servicios de transporte público totalmente suspendidos entre los lugares donde se preveía que se darían lugar las actividades de protesta contra la OTAN.  La estrategia de invisibilización fue tal, que la policía francesa se encargó durante varios días de ir casa por casa para obligar a quitar las banderas por la paz que algunos ciudadanos de Estrasburgo pusieron en sus ventanas y balcones. Pero no quedó aquí la cosa, sino que se fue más allá, y lo que podría haber sido una manifestación que pasara desapercibida, fue gestionada de tal forma que se consiguió lo que parecía imposible, hacer pensar al resto del mundo que quienes en Estrasburgo se dieron cita para protestar contra la OTAN, principalmente movimientos pacifistas y noviolentos, eran una avalancha de violentos jóvenes encapuchados vestidos de negro, armados hasta los dientes, capaces de quemar un hotel. Indudablemente los jóvenes violentos estuvieron presentes, desgraciadamente para quienes no creemos en la violencia en ningún caso. El rechazo a su violencia fue tal que incluso en un momento dado se creó una cadena humana para bloquear el acceso de los violentos a la zona donde trataban de reunirse quienes pretendían manifestarse pacíficamente. Además, muchos son los interrogantes sobre la actuación policial que, para sorpresa  de la mayoría, permitió que estos jóvenes hicieran destrozos frente la atónita y triste mirada del resto de manifestantes, sabedores de que así la imagen de todo el movimiento pacifista se iría al traste. Sobre policías infiltrados entre los jóvenes de negro, -con roles sospechosamente violentos-, y sobre el hotel quemado, las sospechas van más allá y probablemente nunca sepamos la verdad.

Esta semana estaba en juego la democracia y el estado de derecho en el que en Europa se nos asegura que vivimos, pero que me permito poner en duda, a tenor de los acontecimientos de los últimos días. El derecho a manifestación y reunión, así como la libertad de movimientos, han sido vulnerados al antojo de las autoridades, con el objetivo de criminalizar a los movimientos sociales, una estrategia que ya viene de largo. Cuando a quien hay que criminalizar es a los violentos, se encuentren entre manifestantes, policías, en el G-20 o en la OTAN.

Crónica de Estrasburgo (1): paz y violencia

06 abr 2009
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Hoy, recién llegados de Estrasburgo, la primera crónica puede ser el comunicado de los que hemos participado en las protestas contra la OTAN estos días:

“Nuestras acciones contra la  política militar agresiva de  la  OTAN durante su 60 aniversario celebrado del 1 al 5 de  abril, formando parte de  la  semana de  acción global del Foro Social Mundial propuesta en Belén (Brasil) las consideramos positivas, pese a  las constantes y evidentes obstrucciones que hemos encontrado para un normal desarrollo de nuestras acciones de protesta pacífica.

Dentro de la  campaña “No a la OTAN, no a la guerra”, alrededor de 30.000 personas, según el comité organizador internacional, se han manifestado y participado en las conferencias internacionales, acciones de desobediencia civil y  en el campamento de  activistas, tanto en Estrasburgo (Francia) como en Kehl (Alemania).

Consideramos todo un éxito que por primera vez miles de activistas del movimiento por la paz de todos los países de la OTAN se hayan unido, para pedir la democratización y  desmilitarización de las relaciones entre las personas, con la alternativa de usar nuevas formas de cooperación pacífica entre los pueblos. El rechazo de la violencia por la gran mayoría de los miembros de la campaña y de los manifestantes ha sido evidente en todo momento, mostrando su rechazo a la violencia proveniente tanto por parte de algunos manifestantes como de la policía. Los participantes en Estrasburgo consideramos que el único camino para pedir un mundo en paz, sin guerras y sin OTAN son los medios pacíficos y  noviolentos.

Ha sido evidente que el gobierno francés y alemán, han tratado de atemorizar a sus propios ciudadanos y a todos los manifestantes llegados de todas partes. Ésta es la  única explicación a la  masiva obstrucción a la participación en las protestas a la gente que vive en la región, la también masiva presencia policial, el cierre de las fronteras y  la invalidación del tratado Schengen. Los derechos democráticos a la manifestación, reunión y protesta democrática fueron claramente vulnerados, con la obstaculización a  un desarrollo normal de una manifestación por la  ciudad de Estrasburgo, y un campamento y centro para las conferencias en un lugar digno y accesible de la ciudad.

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La  nueva “OTAN global” amenaza todo el mundo porque se trata de una organización de carácter belicista, que incrementa el peligro de nuevas guerras con sus intervenciones militares por todas partes. Además, se trata de una organización no democrática que ha amenazado la democracia apoyando a  regímenes dictatoriales (como la  dictadura neofascista de  Portugal y  la dictadura de los coroneles de  Grecia).

Tampoco se ha de olvidar que cuando se quedó sin enemigos, con la caída de la Unión Soviética, cuando tendría que haber desaparecido, se han inventado un objetivo estratégico que les garantiza trabajo por mucho tiempo: se trata de  la guerra contra el terrorismo, que hoy por hoy les sirve para justificar su intervención en Afganistán. El aumento de 5.000 soldados, comprometido por los miembros de la OTAN en Estrasburgo, es superior a los 4.000 que recientemente pidió los Estados Unidos con motivo de las elecciones afganas. El gobierno español, cumpliendo todos los pronósticos, sigue su estrategia de militarización de sus relaciones internacionales y  ha prometido el envío de  450 soldados más, lo cual prácticamente duplicará la  presencia militar española en la  guerra de Afganistán.

Por otra parte, el elevado gasto militar de la OTAN, que supone el 67% del gasto militar mundial, impulsa nuevas carreras de armamento, y es directamente responsable del incremento de los gastos militares de los gobiernos de sus miembros y de los que se sienten amenazados por sus intervenciones; por esta razón es responsable también del impulso de la  industria y el comercio de armas mundiales.

Es por todo esto que nos hemos manifestado el 4 de abril, para proponer respuestas políticas y  pacíficas a los conflictos internacionales, por el desarme, el fin de la  pobreza, la protección del medio ambiente, la justicia social y el respecto de los derechos humanos. Queremos que los presupuestos militares se reduzcan de manera considerable para transferir estos recursos a la solución de los problemas de la actual crisis global.

Nuestra participación en la celebración del aniversario de la OTAN y las actividades realizadas en otros lugares del mundo (Estados Unidos, Turquía, Chipre, Argentina, Cataluña,…) son el inicio de futuras acciones contra la OTAN en 2009 y los próximos años. Continuaremos nuestra cooperación, contra la guerra, los estados autoritarios y la OTAN.

60 años tras su fundación, 20 años tras el fin de la  guerra fría, decimos no a  la OTAN como requisito por tener un mundo sin guerras, en paz, con justicia, solidaridad y  democracia”.

A la calle! también en Estrasburgo

02 abr 2009
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Este fin de semana se celebra el aniversario de la OTAN en Estrasburgo, sede del Parlamento europeo . Las noticias dicen que la ciudad está tomada, más que por los manifestantes, por la policía. Las cifras son tan espectaculares como vergonzosas. Espectaculares porque el hecho de que haya movilizados más policias que manifestantes hace que se supere los 25.000 policias desplegados. También hay quien habla de ochenta helicópteros. Está por confirmar que Sarkozi haya puesto sus misiles apuntando hacia Estrasburgo para protegerle de ataques por aire, como hizo Berlusconi durante las protestas en Génova, -tristemente célebre por la muerte de un activista a manos de la policía. Es una vergüenza el desproporcionado despliegue de la policía francesa, que ha costado más de 100 millones de euros, cuando con esa cantidad podríamos, por ejemplo, acabar definitivamente con la malaria, que cada año se lleva la vida de miles de personas, pero claro, no en Europa.

El objetivo de tal despliegue policial se supone que es para proteger a la ciudadanía de Estrasburgo de los manifestantes y a los manifestantes de las posibles agresiones de los habitantes de la ciudad que les acoge. Más de un policía por manifestante es un sin sentido en términos de coste económico y una burla al sentido común. Entonces, ¿por qué se dan tales excesos de despliegue policial especialmente en las reuniones de las organizaciones que comandan la globalización?

Me temo que no es para protegernos, sino para evitar que quien encienda la televisión vea que hay miles de personas pidiendo que la OTAN, el G-20, G-8, BM, FMI,… cambien o simplemente desaparezcan. Quizá tienen miedo de que veamos que cada vez somos más los que no nos creemos lo que hacen y dicen. Quizá nos quieren dar miedo para que no vayamos a manifestarnos, por si nos cae algún porrazo, y así invisibilzarnos. Por suerte, todavía no lo han conseguido.

La OTAN y España, de Kosovo a Afganistán

01 abr 2009
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La ministra Chacón ha ocupado, otra vez –dudo que inconscientemente– buena parte de los titulares, con su sorpresivo anuncio de retirada de las tropas españolas de Kosovo. Las críticas no han ido dirigidas tanto al hecho de retirarse en sí mismo, sino a las formas en cómo se ha llevado a cabo. La descoordinación ha sido tal, que parece que esta decisión fue tomada por Zapatero y Chacón, sin informar ni siquiera al ministro Moratinos, al representante de España en la OTAN y al embajador español en EEUU.
Independientemente de que el funcionamiento de la maquinaria diplomática española no parece el más deseado, de tal actuación podemos extraer tres lecturas.

Una de ellas se refiere a la relación de España con la OTAN. Cuando parece que estamos presos a seguir a pies juntillas las decisiones tomadas en su seno, de la cual somos miembros plenamente, resulta que nuestros gobernantes tienen margen de maniobra para desmarcarse de la OTAN, sin que ocurra ninguna catástrofe. Aunque deberíamos recordar que en el referéndum de 1986 en el que ganó el “sí” (excepto en Cataluña, Euskadi y Canarias) no se votó exactamente la incorporación plena de España en la OTAN, sino que el sí de la ciudadanía fue condicionado a que la incorporación no sería a la estructura militar integrada, de la cual ahora España forma parte. Por otra parte, fue ilegal que la OTAN se saltara a la torera su mandato inicial de actuar en el Atlántico Norte, para defender a sus miembros de posibles agresiones, con el nuevo concepto estratégico firmado en 1999, que amplía su ámbito de actuación a todo el planeta y convierte a la OTAN en un organismo que puede realizar operaciones ofensivas. El gobierno español debió haber contado en este caso con la autorización del Parlamento, tal y como exige el artículo 94.1.b) de la Constitución, referido a los tratados internacionales de carácter militar. Quizá, el hecho de que los gobernantes de este país se hayan saltado tradicionalmente sus obligaciones democráticas en cuanto al establecimiento de sus relaciones con la OTAN, –lo que pone en duda la legitimidad de nuestros compromisos con el mencionado organismo militar–, haya animado a la Ministra de Defensa a darse un baño de soberanía y decidir unilateralmente el retorno de los soldados españoles de Kosovo.

Una segunda lectura es que las misiones de España en el exterior, calificadas tantas veces por la ministra como humanitarias y de mantenimiento de la paz, dando pie a lo que se ha llamado, con cierta sorna, el oenegército, parece que están dando un giro radical, y una misión como la de Kosovo, de estabilización de un país en situación posterior al conflicto y que parece necesitar del apoyo internacional –preferiblemente no militarizado– para establecer las bases de un funcionamiento democrático consolidado, no es una prioridad para el gobierno español por razones de política interna. Porque pueden pensar que tener un destacamento español en un lugar que se ha autoproclamado independiente, puede alentar a que Euskadi o Cataluña sigan los mismos pasos.

Finalmente, la tercera lectura de la retirada precipitada de las tropas españolas de Kosovo puede tener relación con la próxima celebración del 60º aniversario de la OTAN en Estrasburgo, en tan sólo dos semanas. En la que con toda probabilidad se hablará sobre la presencia de la OTAN en Afganistán, y a la que Zapatero quiere acudir con una buena oferta bajo el brazo y así ganarse la confianza de Obama. Además, si tenemos en cuenta que la opinión pública española sobre la presencia militar española en Afganistán es de cerca de un 60% a favor de la retirada o disminución, de un 30% a favor del mantenimiento de las tropas actuales, y sólo de un 5% por el aumento, podemos pensar que se trata de una estrategia del gobierno para que la opinión pública se muestre más propensa al aumento de tropas en Afganistán. Así, el hecho de que Obama se haya mostrado molesto por la reducción unilateral del contingente español en Kosovo, puede haber ayudado a crear el marco propicio para que, con el objetivo de cultivar una buena relación con EEUU y con nuestros aliados de la OTAN, les compensemos con un aumento de nuestra presencia en Afganistán donde, el oenegército español, tal y como muestran los datos, está en guerra –el 95% del gasto español en Afganistán es para operaciones militares–, al contrario que en Kosovo.

En definitiva, la retirada de España de Kosovo, no parece haber sido tan precipitada como nos hacen creer, porque forma parte de la estrategia global del gobierno español de aumentar su presencia militar en la escena internacional para reforzar su candidatura a los foros de poder internacionales. Sin embargo, esta decisión nos sirve para pensar que si no seguimos a la OTAN con los ojos cerrados, no pasa nada, porque las relaciones internacionales, afortunadamente, se basan en algo más que en la participación en guerras como la de Afganistán.