Condeno el terrorismo, los atentados, la violencia callejera y las manifestaciones violentas. Condeno las guerras y a quienes las preparan. Condeno a los violadores, maltratadores y a los machistas. Condeno la pedofília, la pederastia y todo abuso a menores. Condeno la pobreza y quienes la aceptan. Condeno la tortura y las vejaciones a los detenidos. Condeno el racismo, la xenofobia, la intolerancia y el rechazo al diferente. Condeno la contaminación y la depredación urbanística. Condeno la corrupción, la prevaricación y el cohecho. Condeno el maltrato a los animales y a la naturaleza. Condeno la indiferencia ante la injusticia, que también condeno. Condeno la desigualdad. Condeno que el poder esté en manos de unos pocos. Condeno la pena de muerte. Condeno el egoísmo, el individualismo y la competitividad en las relaciones humanas. Condeno la insolidaridad. Condeno los atracos, el robo, el fraude, la malversación. Condeno el engaño, la mentira y la hipocresía. Condeno la esclavitud, el colonialismo y el imperialismo. Condeno la falta de libertades y la violación de los derechos humanos. Condeno la violencia de género, el androcentrismo y el patriarcado. Condeno la homofobia. Condeno la falta de protección social. Condeno la miseria, la marginación y la opresión. Condeno la avaricia y la codicia de tantos seres humanos… Condeno tener que condenar, pero si hay que condenar, se condena.
Otro partido pretende ser ilegalizado. Esta vez se trata de Iniciativa Internacionalista (II), resultado de la unión de dos partidos de ámbito estatal y de algunas personas involucradas con la izquierda abertzale. En mi opinión, la vigente ley de partidos en virtud de la cual se ha prohibido la candidatura de II a las elecciones europeas tiene varios objetivos. Los que a mí más me llaman la atención son los siguientes. Uno es el de evitar que ETA, o lo que se ha llamado su entorno, se financie gracias a conseguir actas de representación política. Dos, criminalizar la disidencia ideológica al pensamiento hegemónico en la política española, que no es ni de izquierdas ni independentista. Y tres, perseguir y atemorizar a activistas con actitudes inconformistas con el statu quo, lo que también toca a los movimientos sociales, por definición rebeldes e inconformistas. Intentar reducir la financiación de ETA es correcto, y si esto se demuestra no creo que haya ninguna objeción en evitarlo con medidas legales, que ya existían. Porque el terrorismo, así como cualquier tipo de violencia, es bajo mi punto de vista totalmente inaceptable y es de recibo intentar acabar con él. Pero también lo es la persecución ideológica que está ocurriendo en Euskadi. Es decir, en caso de usar la violencia la ley que lo prohíbe se debe aplicar con firmeza. Pero cuando el medio para conseguir unos objetivos políticos es presentarse a una elecciones, no veo otra razón que la persecución ideológica para justificar la ilegalización de un partido. Además, como estrategia para acabar con la violencia no creo que sea útil, porque si no se permite que las ideas, en este caso independentistas, sean canalizadas a través de la participación democrática cada vez serán más quienes opten por otras vías, como las violentas. Ilegalizando las ideas no acabaremos ni con la violencia, ni con el terrorismo que, por supuesto, no deben ser legales.
Una de las últimas tendencias de trabajo de algunas ONG es el de incidir desde dentro del sistema. Entrando en las dinámicas de funcionamiento de los poderes políticos y también de los poderes empresariales. Intermón Oxfam, Setem o Justícia i Pau lo vienen haciendo con resultados nada despreciables, pero que deben valorarse bajo un punto de vista crítico, para no perder la razón de ser de tales intervenciones. Porque el principal objetivo de la incidencia accionarial es el de denunciar a Repsol, Inditex, BBVA o Banco Santander, entre otras, por sus negocios turbios por contaminantes, poco respetuosos con los derechos humanos o por beneficiarse del comercio de armas. Es decir, participar en la junta de accionistas de una multinacional no tiene el objetivo de intentar mejorar el funcionamiento de estas empresas, como si se tratara de su departamento de responsabilidad social corporativa (que suelen existir allá donde hay algo que ocultar). El objetivo de hablar frente a los miles de accionistas de una multinacional que juega sucio es denunciar en otro espacio más sus actuaciones, para conseguir más impacto mediático y llegar con más fuerza a la opinión pública, con una crítica amplia y global a estas empresas, no sólo enfocada a los efectos de sus actuaciones sino a su razón de ser. Si en algún momento la incidencia accionarial nos impide decir lo que pensamos o ayuda a mejorar la imagen de la multinacional que se quiere denunciar, deberíamos dejar de hacerla, antes de que nos conviertan en sus cómplices.
En el debate sobre el estado de la nación se han pasado por alto dar soluciones a lo más importante, bajo mi punto de vista, de esta crisis: qué hacemos con aquellas personas y familias que no reciben ninguna prestación ni tienen ningún ingreso. A parte de que si tienen un hijo de 11 años se les va a dar un ordenador portátil, que quizá puedan vender para llenar la nevera durante un par de semnanas.
Ante esta situación se pone de actualidad una propuesta que me gusta especialmente, la de la renta básica. Que en palabras de sus promotores “es un ingreso pagado por el estado, como derecho de ciudadanía, a cada miembro de pleno derecho o residente de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
Aunque tengo algunos reparos con respecto a la universalización de esta renta -me refiero a que llegue también a las clases acomodadas-, sí creo que puede ser una buena estrategia para que quien se quede en algún momento sin nada, sepa que por derecho tendrá una renta mínima que le permita vivir con cierta dignidad, independientemente de prestaciones y subsidios que empiezan tan pronto como se acaban. Y si la renta básica desincentiva a alguien para aceptar un mal trabajo, mal pagado, donde sea mal tratado…bienvenida sea.
No son pocas las iniciativas alternativas que aprovechan la plataforma que dan unas elecciones, aunque sean las descafeinadas europeas, para hacer oír su voz. ¿Y qué voz hay más apagada que la de la inmigración? ¿De quién se han olvidado las autoridades desde que la crisis, que ya venían sufriendo -¡y cómo!- el 80% de la Humanidad no privilegiada, se ha introducido en nuestra rutina? Pues de los de siempre, de quienes no votan.
La iniciativa que hoy cabe destacar es la de la plataforma euro-africana llamada “Puentes no muros”, que está convocando movilizaciones en toda la Unión europea y países del Sur, para el próximo domingo 17 de mayo. Ésta movilización es una exigencia a los candidatos al Parlamento Europeo para que sitúen en el centro de las políticas europeas de migración y desarrollo el respeto por la justicia, los derechos humanos y la dignidad humana. Además, las organizaciones que se han sumado a tal iniciativa rechazan el anteproyecto de reforma de la Ley de Extranjería elaborado por el Gobierno español en los términos que recoge el manifiesto elaborado por la Red Estatal por los Derechos de l@s Inmigrantes (REDI).
Quienes migran, en busca de una vida mejor, no van a dejar de hacerlo porque haya crisis. La lucha por la supervivencia y la superación es independiente de coyunturas desfavorables. El efecto llamada no es otro que nuestra esperanza de vida duplique la de muchos de los países de origen de la inmigración.
Existe una teoría, no sé si nueva, sobre el capitalismo, con la que hay quien dice que éste no es que sea comercial, industrial, financiero, global o neoliberal, sino emocional, y que eso es, en principio, bueno. Evidentemente se trata de un planteamiento lejano al marxista, pero tampoco está relacionado con la corriente neoliberal. El capitalismo emocional se refiere a que las empresas, para conseguir maximizar sus beneficios a largo plazo, necesitan cuidar de sus empleados. Y para ello, en la economía capitalista, han incorporado a la gestión empresarial, y del personal específicamente, el apoyo de psicólogos. Además, en este entorno, la gestión de las emociones y sentimientos ha pasado a ser una de las claves de las capacidades de un buen líder… En fin, a mi no me parece más que otra milonga para convencernos de que hay que refundar, reformar o salvar este modelo, que no funciona y que, aprovechando esta crisis, deberíamos acelerar su sustitución. Por un nuevo modelo que como el capitalismo emocional nos permita desarrollar nuestras emociones, en el que tengamos en cuenta nuestros sentimientos, pero también el de los cientos de millones de excluidos que genera el sistema actual.
Las noticias nos hablan de otro desplazamiento de decenas de miles de personas, que huyen de la guerra, poco antes de hablar de que el Barça puede ganar la Liga BBVA (con armas? www.bbvasinarmas.org), como siempre hacemos, pasando de un tema a otro como si nada. El ACNUR, que no es una ONG, por mucho que se empeñen en así decirlo los pobres jóvenes que intentan conseguir donaciones para tal entidad por las calles de nuestras ciudades, sino que es una agencia intergubernamental que debiera recibir todos los recursos que necesite de los gobiernos que deciden dónde y cómo trabaja…El ACNUR -decía-, afirma que en breve se va a llegar a medio millon de desplazados en esta zona, que huyen de la guerra, que necesitarán ayuda humanitaria. ¿De qué guerra huyen? Pues de la guerra de Afganistan, que ahora también es de Pakistán. ¿Y quien está en esa guerra? La OTAN, y el oenegército español de la Chacón. ¿Y por qué empezó esa guerra? Para buscar a Bin Laden, dicen… ¿Y qué hace España? Enviar más militares a la guerra ¿Y nosotros qué hacemos? Lamentarnos de que el Barça no pueda cantar el alirón esta noche.
Estaba escuchando en la radio un programa donde dos científicos intentaban convencer a la audiencia sobre las virtudes y algún inconveniente de la energía nuclear. Me pregunto si está de actualidad o se estará promoviendo el debate desde alguna instancia superior. De lo escuchado, lo primero que me ha sorprendido es que España no sea importador de energía nuclear, sino que incluso exporta. Los científicos afirmaban que, al contrario que el petróleo, el uranio proviene de países de nuestra onda, como Canadá o Australia. Decían también que la energía nuclear está bajo control parlamentario, que es una energía limpia… Pero no han dicho en ningún momento qué hacemos con los residuos nucleares, ni que la energía nuclear es la que menos empleo genera por unidad de energía producida, ni que la nuclear es una energía cara, ya que necesita fuertes subsidios estatales de forma continua para poder existir, -el coste de la gestión de los residuos radiactivos en España, según los cálculos de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), será de más de 13.000 millones de euros sólo hasta 2070-. Además, los casos de Alemania y Suecia permiten comprobar que, si hay voluntad política, es posible abandonar la energía nuclear y reducir las emisiones de CO2 en cumplimiento con el Protocolo de Kioto. Yo, lo del tema nuclear lo tengo clarísimo. La energía nuclear no hay por donde cogerla, es peligrosa y contaminante. Es incompatible con un modelo energético sostenible. No es económicamente eficiente, ni socialmente justa, ni medioambientalmente aceptable. A nadie le puede interesar un tipo de energía así, a parte de a quienes se beneficien de su construcción, mantenimiento y del aumento del consumo energético. ¡Nucleares, no gracias!
Ese debate, antes de la crisis actual, en la sociedad civil estaba menos claro. Había, y todavía hay, quien apuesta por reformar lo que hay, no sé si el capitalismo, el neoliberalismo, la globalización, o todo junto. Había quien opinaba que el único camino era la revolución, el cambio real, aun sin crisis a la vista de todos, porque crisis hay desde hace mucho tiempo, y sino que se lo pregunten a la mitad de la población mundial que vive con menos de dos dólares diarios. Yo he sido y soy de esta opinión. Pero las dudas surgen en cómo cambiamos el modelo económico, social, político, cultural… de manera que no sea peor el remedio que la enfermedad, es decir, sin usar la violencia que el sistema usa, de manera desmedida; y sin excluir a quienes ahora oprimen o nos violentan. El camino de Gandhi es sin duda un buen ejemplo, y el de Freire, y el de tantas otras personas. Tenemos el caso de las revoluciones armadas, que se comprenden en un contexto dado, son las llamadas contraviolencia, que nos pueden parecer una opción, ya que algunas triunfaron. Sin embargo, sigo pensando que la noviolencia es la única opción que nos legitima para mantener un discurso revolucionario, frente a los violentos que ahora mandan, para que el cambio sea profundo y global, en quienes lo queremos ya y en quienes todavía no lo quieren. Porque ese mundo nuevo que proclamamos no debe ser sólo para quienes trabajamos por él, sino para quienes sin hacerlo estén en él. Hay que convencer, no solo vencer. Este cambio es lento, y probablemente no lo veamos en su totalidad, pero creo que nuestros actos radicales y noviolentos de ahora, ya están cambiando las cosas. Creo que como estrategia es más transformadora, aunque nos genere cierta frustración. Revolución sí, cambios radicales y valientes también, pero ¿cómo hacerlos incluyendo y convenciendo a aquellos que ahora nos impiden hacerlo? algunos de los cuales son nuestros vecinos, o amigos o incluso familiares…
Debido a los muchos comentarios a que ha dado lugar el comentario anterior del blog, creo conveniente hacer algunos comentarios adicionales, para clarificar la postura que aquí quería ofrecer con respecto a este caso. La acción de Enric Duran tiene infinidad de aspectos positivos, que hay que aplaudir y apoyar: La edición de buenos materiales de denuncia, la movilización de un buen número de activistas y la posibilidad de que hablemos de la crisis de una manera crítica, yendo más allá de la, proclamada por demasiados, refundación del capitalismo, cuando en mi opinión, el cambio debe ser de modelo. Hablando de cambios, hay muchas formas de hacerlos. Mi opción es la noviolenta, por convicción y también porque creo que es la estrategia que mejores resultados consigue a largo plazo, en cuanto a cambios conseguidos y relación entre las partes en conflicto. La desobediencia civil es una buena estrategia no violenta, como muchas otras. No considero la acción de Enric violenta, pero le ha faltado algún componente para considerarla desobediencia. Lo que sí que es cierto es que desde su vuelta creo que ha conseguido recuperar muchos de los aspectos básicos de la desobediencia que pueden hacer que esta funcione y conseguir algunos de los cambios que pretende. Finalmente, ante la banca que tenemos en este país (y en muchos otros), totalmente de acuerdo en que los ahorros, en caso de tenerlos, mejor que sea en la banca ética, o en su defecto, en cooperativas de crédito donde tu voz pueda hacerse oír en quienes gestionan la entidad. Si bien es cierto que los únicos que aseguran un destino moralmente aceptable de tu dinero es la banca ética, como Triodos Bank, Fiare, Oikocredit, Coop57,…..Y para firmar por la libertad de Enric Duran puedes entrar en www.podem.cat