El escrito de hoy, con vuestro permiso, va a ser un llamamiento a la movilización para 2010. Proviene de quienes estamos implicados en la organización del segundo Foro Social Catalán, que estamos en contacto con muchos otros inconformes y rebeldes de otros lugares del estado. La última semana de enero de 2010 celebraremos el foro social en Barcelona y muchas otras localidades catalanas, donde nos encontraremos el tejido social catalán, quienes pretendemos luchar, en este momento de crisis y cambio, por los derechos de los marginados, oprimidos y excluidos del sistema actual. Porque ahora se está construyendo el mundo del futuro -postcapitalista- hacemos un llamamiento a la movilización y a la organización de foros sociales o actividades de protesta a finales de enero de 2010, al mismo tiempo, en los diferentes lugares del Estado español donde existen grupos que resisten la marea neoliberal y proponen alternativas a la globalización. Para que se oiga nuestra voz, para reconocernos, para ser más fuertes para la lucha que viene… contra aquellos que quieren que el mundo postcapitalista sea más desigual y violento que el de ahora. Podéis contactarnos para coordinar nuestras acciones.
La historia de la Humanidad y la del Estado español desgraciadamente sigue tiñéndose de violencia. No importa cual sea el objetivo, es siempre detestable, siempre. La de grupos armados que hacen su propia guerra, la de ejércitos que hacen la guerra de los gobiernos, y la de tantos que violentan a sus semejantes de infinidad de maneras y con multitud de sinrazones. Lo peor es que así no se consigue nada. La memoria histórica así nos lo demuestra. Responsabilidades hay muchas, pero apelemos por una vez a la individual. Seamos objetores de la guerra, de las armas y de cualquier manifestación de la violencia. La esperanza no la podemos perder porque, afortunadamente, la gran mayoría de situaciones de conflicto las solucionamos sin violencia. Porque sólo sin violencia conseguiremos la paz.
Una de las muchas razones por las que pedimos cada vez más voces que nos dediquemos en serio a cambiar esto, el mundo, el sistema mundo capitalista, su globalización, acompañada de nuestra visión del mundo Occidental, cientifista, mercantilista, productivista, con una manera específica de medir el tiempo, lo bueno y lo malo…son los valores que exportamos y que parece que no nos aportan tanta felicidad. Escuché un payaso en la radio, un sabio payaso de profesión, de quien no recuerdo su nombre, pero sí sus palabras. Decía que somos viento, que sabía que lo que hacía era porque eso es lo que le pedía el cuerpo y el alma, y que le hacía sentir bien, pero que no sabía el objetivo, el porqué, ni donde llegaría con ello. ¿Será que nos estamos perdiendo la vida por querer crecer más, producir más, enriquecernos (materialmente) indefinidamente? El capitalismo no es neutro. Escuchemos a quienes no lo tienen tan arraigado. Puede que así seamos más felices y que sea verdad que somos viento.
No está de más que recordemos, como ha hecho recientemente Diagonal, que Esperanza Aguirre, Presidenta de Madrid y posible futura líder del PP, pertenece a la aristocracia española, con todo lo que ello pueda significar. Es condesa consorte de Murillo y Grande de España, al estar casada con Fernando Ramírez de Haro. Según fuentes periodísticas sus propiedades inmobiliarias superan los seis millones de euros. Todo esto sin contar la casa-palacete en la que reside en el barrio madrileño de Malasaña, porque está a nombre de su hijo mayor, Fernando, su padre, sus cinco tíos paternos y su abuela. Sus dos hijos se han sumado también a la aristocracia, quizá por aquello de los contactos, o porque lo llevan en la sangre, azul por supuesto. Uno posee el marquesado de Villanueva de Duero y el otro es conde de Villariezo. Entre la familia Aguirre y Ramírez de Haro, confluyen más de diez grandes familias terratenientes de la nobleza española. Son propietarios de importantes fincas, algunas de ellas en Guadalajara. Será por casualidad (Dios me libre de pensar lo contrario) pero los terrenos donde se construyó la estación del AVE en Guadalajara, eran en buena parte de una tía de su marido, Teresa Micaela Valdés Ozores, que sacó una buena tajada de unos terrenos poco rentables gracias a la construcción de una estación del AVE que en 2008 utilizaron unas decenas de personas. Si todo esto fuera poco, investigadores de lo que acontece en el Club Bilderberg, identificado como el lobby (secreto) de mayor influencia en la política internacional, han encontrado a Esperanza Aguirre en la lista de sus participantes, donde también parece que asiste la Reina Sofía. Con todo, ya no sé si Esperanza debiera ser Presidenta, o si debería postular directamente a Reina de España -con el permiso de su compañera del mencionado Club-, porque currículum no le falta.
La crisis empieza a ser aprovechada por los empresarios. La CEOE ha roto el proceso de negociación con sindicatos y gobierno, proponiendo enormes rebajas de las cotizaciones sociales y acabar con el despido improcedente, es decir conseguir el despido libre (ya ni hablan de reducir el coste del despido). Saben lo que hacen. La necesidad apremia. Los trabajadores viven en un “ay” por si mañana no tienen trabajo, los parados quieren trabajar, algunos al precio que sea. El gobierno y los sindicatos ya han mostrado su indignación. Veamos a donde nos lleva, ¿a mayor protección social o a una nueva reforma laboral? -que por su parte ya anuncian los beligerantes empresarios españoles. Hubo unos amigos franceses y alemanes, del tejido social de estos países, que hace unos meses me preguntaron por qué en España no había habido todavía una huelga general desde el inicio de esta crisis, cuando era el país en que más estaba subiendo el paro de toda Europa. ¿Será que los empresarios no entienden otro lenguaje? Al lobo se le empiezan a ver las orejas, mientras, Caperucita, sigue sin saber si se trata de un lobo o de su abuelita.
Las sospechas de que en Rusia no hay espacio para voces discordantes con la falta de libertades en este país se confirman cada vez con más evidencias. En este caso, ha sido encontrado el cuerpo sin vida de otro activista ruso, una semana después del asesinato de la defensora de Derechos Humanos en Chechenia Natalia Estemirova. Se trata de Andrei Kulagin, miembro de la ONG defensora de los Derechos Humanos Spravedlivost. El director de la ONG para la que Kulagin trabajaba ha denunciado en la página web de la asociación la presión a la que están sometidos los activistas y ha vinculado esta última muerte con los asesinatos tanto de Estemirova como de la periodista Anna Politkóvskaya. Creo que deberíamos centrar nuestras críticas, además de en la política exterior estadounidense, no tan diferente desde la llegada de Obama, en la situación y comportamiento de otras grandes superpotencias, que merecen también una contundente respuesta por parte de los movimientos sociales. China y Rusia deberían deberían tener más peso en la agenda activista, porque razones no faltan.
Consternación e indignación son como mínimo los calificativos que provoca el asesinato de Natalia Estemírova, defensora de los derechos humanos perteneciente a la ONG Memorial. Su delito, su labor de informar sobre los abusos contra los derechos humanos cometidos en Chechenia y otras regiones del Cáucaso Septentrional. Por nuestra parte, podemos reaccionar, ya que existe una campaña de cartas al Excmo. Sr. D. Alexander I. Kuznetsov, embajador de la Federación Rusa en España. Demandas que probablemente lleguen a oídos sordos, pero que aun así exigen “que se investigue este asesinato de manera exhaustiva e imparcial, se de a conocer las conclusiones de esa investigación y se lleve ante los tribunales a los presuntos autores de conformidad con el derecho internacional (…) y que se proteja a los defensores de derechos humanos y en general, a todos aquellos que denuncian las violaciones de los derechos humanos en el Cáucaso Septentrional, para que puedan llevar a cabo sus actividades en condiciones de seguridad y sin miedo a sufrir hostigamiento o intimidación”. Desgraciadamente, poco se puede hacer ya por Natalia Estemírova, pero al menos protestemos para que otros puedan hacer tan encomiable trabajo. En este correo podemos hacerlo enviando nuestra adhesión: txetxenia@dretsdelspobles.org
Es mayoritariamente aceptado que en 1848 se data el inicio de la llamada Vieja Izquierda, que se organizó en estructuras que han llegado a nuestros días en forma de grandes partidos de izquierda, ya muy moderados y de cariz electoralista, además de los sindicatos tradicionales, que se asemejan a los mencionados partidos en su carácter jerárquico y su enorme burocratización. Llegaron a instancias de poder, como pretendían, pero las cosas no han cambiado mucho. El capitalismo creció, aunque con una cara más amable. Más adelante, en 1968 se inició una crítica directa a las maneras de hacer de la izquierda heredada, a sus jerarquías, a su pasividad y a sus fracasos. Se dio paso a los Nuevos Movimientos Sociales (ecologistas, pacifistas, feministas,…), que dieron lugar a la Nueva Izquierda. Algunos partidos y sindicatos todavía minoritarios se incluyen en este grupo. La caída del muro de Berlín les dio razón, pero también dio alas al capitalismo más salvaje, dejando de ser tan amable como parecía. A partir de entonces, la reacción ha sido la de replantearse cuál es la estrategia mejor a seguir para conseguir su objetivo, este sí aun tradicional, la superación del capitalismo como sistema hegemónico mundial. Esta novísima izquierda está en mi opinión repensándose en el movimiento altermundista, en el Foro Social Mundial. Una de sus máximas, hasta el momento, es el encuentro entre la Vieja y la Nueva izquierda. Cuando el capitalismo está llamado a desaparecer (me gusta esta predicción de Wallerstein), este entendimiento es más que necesario, para que la nueva o novísima derecha no elija el nuevo modelo en que viviremos. Hay que ponerse manos a la obra, urgentemente.
Bajo el precepto de que los desastres ambientales son crímenes contra la humanidad, la Academia Internacional de Ciencias del Ambiente de Venecia y sus Presidentes Adolfo Pérez Esquivel e Antonino Abrami, han lanzado la campaña mundial para constituir la Corte Penal Internacional del Medio Ambiente. El primer paso es introducir el delito contra el ambiente. Para ello es necesario modificar los Estatutos de Roma de la Corte Penal Internacional, para lo que se requiere la aprobación con las 2/3 partes de los países firmantes. Porque numerosos desastres ambientales quedan en la total y absoluta impunidad jurídica. Recordemos las catastrofes ambientales y humanas de Chernobyl, Bophal y tantos otros desastres, como los de las petroleras y empresas contaminantes (minería a gran escala, agronegocios que mutilan bosques naturales, con la contaminación y uso irracional del agua. A la convocatoria de la Campaña se han sumado entre muchos otros los Premios Nóbel de la Paz Betty Williams, Dalai Lama, Mairead Corrigan Maguire, Shirin Ebadi, Rigoberta Menchu Tum, el Premio Nobel de Literatura, Dario Fo, los escritores Luís Sepúlveda, Roberto Saviano… Las adhesiones deben ser dirigidas a: info@justiceforplanetearth.org, segreteria@iaes.info y secnobel@serpaj.org.ar. Otra buena causa para movilizarnos.
Los nuevos movimientos sociales y los novísimos (el antiglobalización o altermundista), que ni unos ni otros parecen ser tan nuevos, se basan en lo que algunos estudiosos de la materia llaman las corrientes libertarias de izquierdas. Los partidos de esta índole conviven con ellos, y se alimentan de sus activistas. Se dice que están compuestos, los unos y los otros, de individuos de clase media, con elevada formación, mayoritariamente jóvenes, que no aceptan jerarquías, burocracias ni dogmas políticos, que abogan por la autoorganización, la incidencia local y la horizontalidad. En los foros sociales, donde se dan lugar los movimientos sociales no se acepta la participación de los partidos políticos, tampoco de los libertarios. No parece justo, cuando comparten discurso y maneras de hacer. Sin embargo, debido a la cultura política actual, parece la mejor opción para evitar que los partidos políticos tradicionales ocupen también este espacio. Digamos que pagan justos por pecadores, como de costumbre. Lo positivo es que gracias a ello es posible que miembros de Izquierda anticapitalista, la CUP, los Verdes, agrupaciones locales independientes… están en igualdad de condiciones con partidos que funcionan al estilo tradicional, a través de su participación en los espacios de los movimientos sociales, donde se dan cita activistas de diferentes corrientes políticas. La duda es quién influirá a quién. ¿Se hará la izquierda tradicional más libertaria? ¿o será al revés?