El Proyecto de Ley de Extranjería que ha presentado el Gobierno establece que tendrán acceso al padrón municipal aquellas personas en situación de estancia o residencia legal en España, con lo que todos los extranjeros irregulares no podrán acceder. Varias entidades cristianas, de cuyo manifiesto he conseguido esta información, denuncian entre otras cosas que esta exclusión puede obstaculizar gravemente el acceso a una serie de derechos básicos que van vinculados al empadronamiento, como son el derecho a la asistencia sanitaria, la educación y a las prestaciones sociales básicas. Por otra parte, opinan que esta restricción afectará también a las administraciones locales y autonómicas, que verán como crece su población real y, por tanto, su necesidad de recursos, pero no su población oficial. En cuanto al periodo máximo de internamiento, manifiestan su desacuerdo con la ampliación de 40 a 60 días del periodo de internamiento, así como con la posibilidad de prorrogarlo en determinados casos. Además este proyecto de ley sanciona con multas que pueden llegar hasta 10.000 euros la persona que tiene a cargo un extranjero, al que invitó mediante una carta de invitación, una vez ha pasado el tiempo de estancia regular en España. Finalmente, otros de los despropósitos de la nueva ley que intenta aprobar el Gobierno es la limitación a la reagrupación de los ascendientes de los inmigrantes y en relación al trato a los menores no acompañados, el proyecto de ley los considera primero extranjeros, por encima de su condición de personas menores de edad a quien hay que proteger. Por desgracia, dudo que en el Parlamento español prosperen las iniciativas que incorporen un punto de vista humanitario y de justicia social respecto a la situación de los inmigrantes en nuestro país. Parece que nuestros gobernantes son conscientes de que la pobreza y la guerra seguirá por mucho tiempo obligando a millones de personas a buscar donde vivir con dignidad, y algunos (demasiados) no quieren que lo hagan aquí.
Esta semana ha habido tantos eventos y decisiones, y han pasado tantas pocas cosas (nuevas), que no queda otra que lanzarnos a las “barricadas”, con comillas, para que nadie se asuste. La lucha -social y política- debe seguir siendo sin violencia, pero debe existir. Envidia dan la patronal, camaras de comercio, institutos de la empresa, centros de estudios económicos, bancos centrales y privados, y hasta la FAES. Esos si que saben como funciona este sistema. Su trabajo incesante, con muchos medios y desde lugares privilegiados, todo sea dicho, ha conseguido sus frutos y nuestro gobierno ha vuelto a mirar a la derecha otra vez. Aumentan los impuestos a los de siempre, no a los ricos (mientras las SICAV siguen intocables); aumentan las tropas españolas en la guerra de Afganistán; el G-20 sigue en sus derroteros neoilberales, como era de esperar… Lo peor de todo es que hacen lo que deben, escuchar a quienes más protestan. No lo hacen tan mal, porque se podría decir que en eso consiste la democracia. En todo esto, los sindicatos siguen sin convocar una huelga general, la izquierda se invisibiliza cada vez más y los ciudadanos estamos cada vez más paralizados, o idiotizados. Si no protestamos más fuerte, si no salimos a la calle, si no paralizamos el país y decimos basta de engaños, basta de discursos de izquierda y politicas de derecha, basta de parches esperando que pase la crisis… el Gobierno seguirá haciendo lo que ha venido haciendo hasta ahora, contentar a los banqueros y grandes empresarios que le lloran. Estamos en una profunda crisis del modelo actual, en un momento de cambio, en una situación en que las reformas pueden ser radicales, si así queremos que sean. Es difícil, pero podemos y debemos hacernos oír.
Esta mañana una cincuentena de inmigrantes subsaharianos ha saltado a las vías de la estación de RENFE de Barcelona-Sants. Aparentemente no trataban de reivindicar nada, no pretendían protestar por las desigualdades Norte-Sur o por las guerras lacra eterna del desarrollo de sus países. Tampoco han intentado mostrar su desacuerdo con la represiva política de inmigración española-europea, ni por la persecución por parte de la policía de “sin papeles” para llegar a los cupos de detenciones mínimas que les exigen sus jefes del Ministerio del Interior. Han saltado a la vía y han corrido por los túneles de Sants porque no habían pagado el billete y el revisor había alertado a la policía por si a su llegada alteraban el orden público. Evidentemente, no está bien que viajen sin pagar el billete, también es comprensible que el revisor tome cartas en el asunto e incluso que la policía acuda a ver qué pasa…pero esto es sólo la anécdota de lo que hoy ha hecho que durante una hora los trenes que pasan por Sants se vieran paralizados. Esta mañana hemos podido comprobar el miedo que hemos instaurado en las personas que vienen de países más pobres y no consiguen el ansiado permiso de residencia. Pero el miedo no es estrictamente irracional. El miedo es también un acto de defensa frente a posibles riesgos. Si estos pobres cincuenta ciudadanos del mundo, sin papeles para estar en nuestro rico país, han valorado inconscientemente que saltar a la vía era menos peligroso que encontrarse con la policía, quizá sea por el (mal) trato que de ésta reciben, por la posibilidad de verse en uno de los centros-cárcel de internamiento de inmigrantes irregulares o por ser expulsados y apartados de su modesta búsqueda de El Dorado.
El actual presidente de la Patronal española, de cuyo nombre no quiero acordarme, sigue con su poco sibilina estrategia de barrer para casa. Esto no es nuevo, siempre lo han hecho los empresarios, los poderosos, como los llama Zapatero. Pero antes eran más cautos, incluso aburridos y además en la última crisis se encontraron con el PP en el gobierno. Es decir, los poderosos estaban en los dos lados de la mesa de negociación. Me gusta este nuevo estilo de Zapatero, aunque haya perdido el talante. Veamos si este viraje a la izquierda se demuestra en unos presupuestos verdaderamente sociales para el año que viene, en una ley de extranjería de izquierdas, o con una retirada a tiempo de Afganistán… Me gustaría imaginarme a Zapatero en su discurso de mañana ante la Asamblea de Naciones Unidas, y en el G-20, hablando con sus homólogos, cada vez menos poderosos, de cómo enfrentarse a quienes ahora les dan órdenes… pero creo que, por desgracia, no será así.
Chacón y el ex ministro Serra reciben a los últimos 88 militares españoles que quedaban en Kosovo. Entre los logros apuntados por el Gobierno mencionan con orgullo el reparto de 1.010 toneladas de ayuda humanitaria, durante 10 años. La estrategia del Ministerio de Defensa continúa siendo la de justificar el enorme gasto militar en España, mostrando una imagen humanitaria del Ejército español, despreciando de este modo el trabajo de las verdaderas organizaciones humanitarias. El ejército no es humanitario, simplemente porque es imposible que cumpla los tres principios básicos de la acción humanitaria: independencia, imparcialidad y neutralidad. Además los ejércitos no saben hacer ayuda humanitaria. Las imágenes de los militares con una metralleta bajo el brazo tirando desde un camión los sacos de cereales a una desesperada población, hablan por sí solas. Además, los militares son ineficientes realizando tareas humanitarias porque, entre otras cosas, no han sido formados ni preparados para hacerlo. Comparen el perfil y formación de un militar con el de los miles de cooperantes que se dedican de forma voluntaria o profesional a hacerlo a través de las ONG humanitarias de prestigio. Por otra parte, los datos objetivos también muestran su ineficacia. En Mozambique, en el año 2000, el ejército español se gastó 4.466.084 euros para mantener un hospital durante tres semanas. El mismo hospital poco después en manos de Médicos Mundi supuso un gasto de 218.907 euros durante tres meses. Volviendo a Kosovo, en 1999 nuestro humanitario ejército se gastó 45,2 millones de euros para atender a 2.250 personas durante 2 meses, es decir, la ayuda nos costó 10.037 euros por refugiado por mes. Estas cifras hablan también por sí solas. ¿Qué dirían si semejante despilfarro lo hubiera hecho una ONG? Es evidente, cualquier ejército ni es humanitario ni sabe serlo, tampoco el español.
Hay muchas maneras de disminuir el déficit en esta época de crisis en la que, afortunadamente, el gasto público ha aumentado de forma considerable. Este aumento es síntoma de que no lo hemos hecho tan mal. Existe, aunque insuficiente, una cobertura por desempleo, además de muchos otros servicios públicos esenciales a los que tenemos acceso independientemente de nuestra renta. La reducción del gasto público en este panorama parece, al menos, indeseable. Es por ello que Rodríguez Zapatero propone no bajar el gasto sino aumentar los ingresos. Para ello, en recesión económica solo hay una manera, recaudar más impuestos. hasta aquí todo parece de sentido común. Pero es posible conseguir los 15.000 millones ansiados por el Gobierno sin aumentar los impuestos y reduciendo el gasto, como dice el PP, pero probablemente ni éstos últimos ni el Gobierno, coincidan con mi propuesta. España dedica cada año 19.000 millones de euros al gasto militar. Nos sobran, por tanto, 4.000 millones, que pueden servir para no dejar de pagar el salario a los militares en nómina, para que no aumenten las cifras de parados. Pero por si hiciera falta algo más para pagar algunos otros gastos de mantenimiento de oficinas, cuarteles y similares, podemos coger un pellizco de los 30.000 millones dedicados exclusivamente a la compra de armamento para el período 2000-2020. Todo ello sin hablar de otros gastos superfluos, el fraude fiscal,…Si las cuentas no salen, Sr. Zapatero, es porque no se quiere. Es, como de costumbre, una cuestión de prioridades.
La violencia dicen es parte de nuestra naturaleza. También dicen que somos violentos, como lo que somos los animales, que es lo que somos. Por eso hacemos la guerra, por eso nos devolvemos ante una agresión violenta con más violencia, por eso cuando brota nuestro instinto de supervivencia pasa una desgracia como la de la muerte del joven antifascista, cuyo proceso judicial se encuentra ahora en los Tribunales, y en la prensa. Me entristece enormemente escuchar que las declaraciones de quien lo mató se limitan a decir que lo hizo por instinto. No quiero culpar a este militar, -dejemos esta tarea a los jueces-, quien ha aprendido, porque alguien se lo ha enseñado, a usar las armas para enfrentarse a los conflictos. Es de suponer que su sentimiento de culpa debe ser mayor que la rabia que todos sentimos cuando algo así ocurre. Si no es así, que pena… Pero no puedo dejar de entristecerme, indignarme y de pensar en lo equivocados que estamos. Porque estamos creando en demasiados ámbitos de la vida, una sociedad en la que la violencia entra en la normalidad. Somos responsables de construir una cultura de violenta, en la que el medio para solucionar nuestras desavenencias es el insulto, el puñetazo o la puñalada. Somos responsables de permitir que haya personas, como este militar, a quien le parezca de lo más normal usar una navaja, para lo cual debía llevarla encima antes y, evidentemente, haberla comprado. El mismo proceso se necesita para hacer la guerra, que necesita que enviemos militares bien enseñados, con armas que antes hemos comprado. Por suerte, hay quien de manera rigurosa demuestra que no somos violentos por naturaleza, que las armas las hemos inventado nosotros y las guerras las preparan nuestros gobernantes, los militares de más alto rango y, si me apuran, algunos lobbies empresariales del sector armamentístico. Dicen, y eso me alegra, que tal y como nos hemos inventado la guerra, o hemos hecho que usar una navaja nos parezca instintivo, podemos inventarnos lo contrario. Es cierto que queda un largo camino por recorrer, pero la situación nos urge a ponernos a caminar y dejar de legitimar esta violencia y muchas otras. No, no se mata por instinto, ni se hace la guerra (como en Afganistán) porque seamos animales irracionales.
Desde Barcelona se ha iniciado un proyecto para solicitar que desde Naciones Unidas se realice un acto simbólico de Reconocimiento, Perdón y Abolición del Patriarcado. Este proyecto se presentará a la Directora de UNIFEM, Inés Alberdi durante su Conferencia Inaugural con motivo del II Congreso de Mujeres de Barcelona el día 16 de octubre de este año 2009. Se le propone su intermediación y que presente esta petición ante La Asamblea General de las Naciones Unidas. La realización de este acto podría dar otra dimensión para el cumplimiento de los Derechos Humanos. Con ello pretenden, más allá de las políticas de género, ir a la raíz del Patriarcado. Me ha gustado que las organizadoras sean de la asociación GEA, que según la Cosmogonía Griega es la primera Diosa sobre la Tierra después del Caos. Pero lo más importante es que nos demos cuenta de que somos machistas, ellos y ellas, porque se respira en el aire, porque lo hemos mamado, porque es nuestra cultura. Que hay que cambiar, por justicia y por sentido común. De otro modo, ¿por qué la inmensa mayoría de los casos son de violencia machista (por citar el ejemplo más dramático de la dominación patriarcal), y no de violencia de las mujeres sobre los hombres? Y por favor, no equiparemos machismo con feminismo, el machismo es la dominación del hombre sobre la mujer, feminismo es la lucha por igualar la situación de mujeres y hombres.
En la vuelta al curso político y de cara a la aprobación de los presupuestos del año que viene, se empieza a hablar de izquierda y derecha y, creo que podemos ver claramente cuáles son las diferencias entre unos y otros. La derecha (nacionalistas todos ellos, españolistas o no) del Congreso se pone las manos en la cabeza cuando se habla de aumentar las prestaciones sociales a los desempleados, de subir los impuestos a los ricos o de acabar con las herramientas de evasión fiscal de los grandes inversores. La izquierda, los del “Polo”, piden apostar por las políticas sociales, gravar a las rentas más altas y acabar con los paraísos fiscales en España. El PSOE mira a izquierda y derecha, levanta el puño, canta la Internacional y concede prestaciones a desempleados, pero no a todos, no quiere ni oir hablar de aumentar la presión fiscal sobre las rentas más altas y deja como estaban las Sicav. Afortunadamente, para aprobar los presupuestos del año que viene necesita el apoyo del Polo de izquierdas, aunque también podría conseguirlo de los nacionalistas de derechas (no españolistas). ¿Estarán levantando el puño para preparar su acercamiento a la izquierda, o será para todo lo contrario, y mantener una imagen de izquierdas, pero después no cambiar nada? Es verdad, en España hay un partido que no es ni de izquierdas ni de derechas, por el momento son mayoría, y se llama PSOE. Si no hubiera nadie a su izquierda, ¿qué medidas hubieran tomado para enfrentarse a la crisis?
Es de justicia hacer publicidad, propaganda o como lo quieran llamar ustedes a la excepción que confirma la regla. Me refiero a la banca ética que -”haberla hayla”-, va bien, da beneficios y además nos asegura que con nuestro dinero no se especula y además se financian proyectos con una función social clara y de la economía productiva. Los resultados económicos presentados por Triodos Bank para el primer semestre de 2009 muestran que el banco ético europeo creció un 13% hasta alcanzar los 2.700 millones de euros. En España, el crecimiento fue de un 23% hasta alcanzar los 346,6 millones de euros a 30 de junio de 2009. Triodos Bank es un banco europeo independiente con 29 años de experiencia en banca ética y sostenible. Los ahorros de sus clientes permiten financiar iniciativas sostenibles que, además de ser rentables, benefician a las personas y el medio ambiente. La entidad cuenta con más de 200.000 clientes y una cartera de más de 12.000 inversiones con alto valor social, cultural o medioambiental. Tiene sucursales en los Países Bajos, Bélgica, Reino Unido y España, donde opera bajo la supervisión del Banco de España en materia de liquidez y transparencia. Además, cuenta con una agencia en Alemania y está presente en más de 38 países de África, Asia, América Latina y Europa del Este a través de sus fondos de inversión y microcréditos. Yo ya tengo una cuenta en el Triodos y por esto, que quede claro, no recibo comisión. No olvidemos tampoco otras excelentes iniciativas de banca ética como Oikocredit, Fiare, Coop 57…