Denunciemos esta vez la vergonzosa legislación, de 2003, que penaliza con 6 meses o incluso dos años de prisión a quien venda CD de música, DVD, bolsos o gafas piratas. Sabemos de sobra quién vende estos productos. Son inmigrantes, en su mayoría subsaharianos, que buscan sobrevivir de esta precaria forma. Su suerte depende de muchos factores. Uno es la capacidad de empatía del agente de policía que lo pilla infraganti, que puede decidir hacer la vista gorda. Otra es la presión que reciban de sus superiores para limpiar las calles de esta peligrosa competencia de los grandes centros comerciales, sobre todo en Navidad. No sea que algún euro de la vorágine consumista vaya a parar al bolsillo de estos peligrosos manteros. Lo peor es que una vez son detenidos pasan a tener en su currículum de aspirante a ciudadano antecedentes penales, con lo que conseguir los papeles se hace misión imposible. Toda esta movilización penal y policial (en Madrid y Valencia es donde más detenidos hay por esta causa) para defender los derechos de propiedad intelectual de las grandes multinacionales de la música y del cine. Hoy tenemos en la cárcel a 117 personas en España cumpliendo penas por esta razón. Desde 2003 han pasado más de 500 personas por esta penitencia. ¿Hay alguien a parte del dueño de la Fox, de EMI, de Gucci o de Louis Vuitton que apoye esta legislación?ESTIMADOS/AS LECTORES/AS, SEGUIMOS ENCONTRÁNDONOS EN ESTE BLOG A PARTIR DEL 8 DE ENERO. FELIZ AÑO
Pero al contrario de lo que él mismo, sus amigos del clero, sus medios de comunicación (tanto los afines como los que tiene en propiedad) y su entorno político ya están afirmando, no diría que ha sido ninguna estratagema de un grupo de la oposición, sino que más bien podría ser cosa del propio Berlusconi.
Porque por todos es sabido que Il Cavaliere es un gran conocedor de los medios de comunicación y sabedor de la importancia de la imagen en política. También sabe cualquiera que sus escarceos amorosos y su gusto por rodearse de despampanantes jovencitas le estaban dibujando un horizonte político de lo más oscuro. Así que no parece descabellado pensar que el presidente italiano haya pensado en una estrategia comunicativa de choque capaz de lavar su dañada imagen, al menos entre los indecisos. Porque el aspecto emocional parece ser tan importante en política como en la vida, la generación de lástima y de ofrecer una imagen de vulnerabilidad puede que sea su última estratagema para remontar en las encuestas.
Perpetuarse en el poder bien vale unos dientes, que pueden reponerse sin mayor complicación. Pero sobre todo, que tras todo lo que nos ha llegado de Berlusconi, su nueva imagen sea la de que “el amor gana siempre a la envidia y al odio”, resulta cuanto menos sospechoso. No duden que hará buen uso de este percance, haya ocurrido por la razón que sea.
Durante las manifestaciones en protesta por el cambio climático de Copenhage han detenido, por si las moscas, a cientos de manifestantes. Después los han soltado, a casi todos, y probablemente habrán tomado buena nota de sus nombres para engrosar alguna lista cuyo nombre me gustaría saber. Dicen que se han guiado por su apariencia, similar a la de los Black Bloc, que van de negro y con capuchas. Es cierto que este grupo antisistema ha provocado serios y graves disturbios en diversas protestas contra instituciones internacionales. También es verdad que sus maneras violentas contra el mobiliario urbano, además de reprobables son innecesarias y en muchos casos perjudiciales para la causa defendida por el resto de manifestantes. Lo vivimos así en la marcha contra la OTAN en Estrasburgo, donde miles de pacifistas no pudieron hacer oír su voz en los medios de comunicación por esta razón. También es cierto que se ha denunciado en muchas ocasiones que ha habido provocaciones y manipulación de las manifestaciones por parte de la policía. La solución ante manifestantes violentos no es fácil, ya que tanto desde dentro de la protesta como desde fuera no se les quiere. Pero detener de manera preventiva a quien sale a la calle a decir lo que piensa es una clara vulneración del derecho a manifestarse, -uno de los pilares básicos de la democracia- y supone un grave precedente de criminalización de los movimientos sociales. Me temo que muchos gobiernos están deseosos de cambiar su legislación para permitir las detenciones preventivas masivas. Manifestémonos, por supuesto sin violencia, pero déjennos hacerlo con la pinta que queramos. Es nuestro derecho.
La cuestión política del Sahara Occidental ha vuelto a la actualidad gracias a una acción de protesta noviolenta de una sola activista. Aminatou Haidar ha puesto contra las cuerdas al Gobierno español, que muestra sensibilidad por el caso personal pero que no se posiciona en el aspecto de fondo de la protesta, la búsqueda de una solución a la inaceptable situación del pueblo saharaui. Aminatou está haciendo más de lo que debe, ya que tantos días de huelga de hambre tienen efectos sobre la salud que le pueden dejar secuelas. Si la activista saharaui ha hecho más que suficiente, no podemos decir lo mismo de los gobiernos implicados. Marruecos se muestra inflexible e insensible. España por su parte ofrece una imagen de voluntarismo incompetente, que creo que esconde simplemente una realpolitik que sigue viendo como más interesante unas relaciones exentas de conflicto con la monarquía vecina, en comparación con un posicionamiento claro por la búsqueda de una solución justa para el pueblo saharaui, que no es otra que la autodeterminación.
El apoyo de los medios de comunicación, así como de intelectuales y otros famosos considerados líderes de opinión en nuestra sociedad, está haciendo que la estrategia de Aminatou sea efectiva. Solo con más apoyo mediático y social se puede conseguir que Moratinos o Zapatero consideren que les es más interesante apoyar la causa saharaui y permitir así un final feliz de la huelga de hambre de Aminatou, que mantener su luna de miel con unos vecinos a los que parece que les tenemos más miedo del esperado. Por lo que respecta a Aminatou, faltan palabras para definir su valiente y arriesgada acción, pero quizá viene siendo hora de que al menos haga una pausa en su protesta y no ponga en peligro su vida. Con su gesto ya se ha convertido en todo un símbolo de la causa saharaui que ojalá consiga el resultado que mayoritariamente la sociedad española demanda, una solución justa para el Sahara Occidental.
Son toda una garantía para el futuro del capitalismo los planes del G-20, G-8, UE, OCDE, BCE y otros sospechosos habituales. El Gobierno actual con no mucha credibilidad también está buscando fórmulas para salvar el modelo actual, impuesto como único desde hace ya 20 años. Ahora la moda es hablar de economía sostenible. Pero su enfoque en realidad no es nada sostenible. Evidentemente la economía debe ser sostenible, ya que de lo contrario ocurren crisis como la actual que reconocemos como tal porque nos ha llegado a nosotros, los ricos del planeta. Pero no debemos olvidar que lo verdaderamente insostenible es un modelo económico que permite que se genere tanta pobreza, violencia y muerte como el capitalismo de las últimas décadas. Lo insostenible es que todos los mercados estén regidos por las dinámicas empresariales, ya que quienes dirigen las empresas buscan lógicamente que su beneficio sea mayor cada año. Las empresas capitalistas en un mercado libre como el actual no buscan maximizar el beneficio social, ni disminuir el sufrimiento de quienes cada día tienen poco más de un euro para cubrir sus necesidades más básicas. Permítanme un inciso para recordar que éstos son la mitad de la Humanidad. Una economía sostenible sería aquella que haga que todas las personas tengan acceso a una vida digna, no sólo la que pretenda hacer más negocio, además en manos privadas, a costa del cambio climático. El capitalismo del futuro inmediato es el de la tecnología y del medio ambiente hechos negocio. El capitalismo 2.0 es más de lo mismo y la próxima crisis que volveremos a sufrir los ricos está a la vuelta de la esquina. La pobreza sí que será sostenible, con este capitalismo 2.0 que ahora nos venden.
España saldrá más tarde de la crisis que el resto de países ricos. La tasa de paro alcanzará el 20%. Los índices de pobreza también son de un 20%. Muchos otros indicadores económicos muestran que este país no funciona. En teoría, con esta situación la prioridad de un gobierno socialista debiera ser al 100% luchar contra la desigualdad y por cubrir las necesidades de sus ciudadanos. Por otra parte, como miembro de la comunidad internacional, que además se beneficia de la globalización neoliberal, también debería responder con solidaridad a las necesidades vitales de las poblaciones que más sufren fuera de España. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Zapatero acaba de anunciar un más que probable aumento del destacamento militar en Afganistán. Es decir, dedicamos más dinero de los españoles para la guerra. Si a ello le sumamos los más de 18.000 millones de euros dedicados al gasto militar para 2010, vemos que la prioridad de España no es mejorar la situación de quienes más sufren la crisis en nuestro país y tampoco la de los que la sufren desde hace demasiados años en todo el mundo empobrecido, sino todo lo contrario. Es una más de las desilusiones de un gobierno que prometía cambios en sus prioridades políticas al retirar sus tropas de Irak. Ya nadie se cree que estemos nueve años en este país para buscar a Bin Laden, excusa similar a la de las armas de destrucción masiva en Irak de Aznar. En Irak como en Afganistán hay una guerra de ocupación de un puñado de Estados con un interés muy alejado de la verdadera ayuda humanitaria. Pero claro, esto Zapatero no lo sabe ahora. Cuando esta guerra acabe, con un Afganistán más desestructurado, más empobrecido y con miles de muertos en la guerra, quizá le veamos como a Aznar diciendo que esto no lo sabía, antes.