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	<title>Detrás de la función</title>
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	<description>Porque los ciudadanos nos merecemos algo más de los medios de comunicación</description>
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		<title>La privatización de la realidad</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Mar 2012 20:21:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Molestar es lo que cuenta]]></category>

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		<description><![CDATA[Los recortes no han llegado precisamente solos. La mayoría de los medios de comunicación utiliza claros eufemismos y alardes de creatividad lingüística para referirse a ellos -reformas, aumento de nuestra competitividad, dinamización de la economía&#8230;- y hace ya algunos meses que completa este discurso oficial con apelaciones a un supuesto &#8220;cambio de valores&#8221; que la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los recortes no han llegado precisamente solos. La mayoría de los medios de comunicación utiliza claros eufemismos y alardes de creatividad lingüística para<br />
referirse a ellos -reformas, aumento de nuestra competitividad, dinamización de la economía&#8230;- y hace ya algunos meses que completa este discurso oficial con apelaciones a un supuesto &#8220;cambio de valores&#8221; que la sociedad española necesita para poder salir de esta situación crítica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por eso, conforme vayan pasando los meses, cada vez oiremos más que es bueno pagar por una sanidad de calidad; que no se debe abusar de los servicios públicos; que lo que importa, en definitiva, es tener un puesto de trabajo para llegar a fin de mes y que debemos subordinar las luchas sociales a este objetivo prioritario&#8230; De algún modo u otro, se ha conseguido que toda reivindicación social parezca hoy día reaccionaria: la visión de que los sindicatos luchan por un modelo de empleo para toda la vida que ya no se adapta a la actual era de la información se difunde con rapidez. Y estamos a dos pasos de la <em>liberación definitiva:</em> pronto, todos podremos ser empresarios de nuestra propia vida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La victoria de esta imparable ideología del siglo XXI podría verse reflejada en un ejemplo simple: imaginemos que a un polígono industrial de una ciudad como Málaga, Sevilla o Madrid llegara una gran multinacional y prometiera crear 700 puestos de trabajo a 650 euros al mes, diez horas al día. Una manifestación sindical y contestataria por el trabajo digno en frente de la nueva entidad acabaría reprimida con violencia. El problema es que los agresores no serían probablemente policías, sino la mayoría de los empleados de la nueva empresa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La crudeza de este ejemplo refleja el retroceso social y el discurso defensivo en el que están sumidas las opciones progresistas desde hace más de lo que creemos. Con los<br />
socialistas colaborando con el capital financiero cuando pueden gobernar, la izquierda radical con cierta representación parece sostener solamente un discurso keynesiano y reformista, algo de lo que habrían aborrecido hace cuarenta o cincuenta años, cuando hasta la democracia cristiana europea podía ver con buenos ojos la banca pública.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mal pinta la situación si ni siquiera podemos imaginarnos una salida contundente y creíble de la crisis, así como una respuesta a la ofensiva cultural que estamos sufriendo. Si al final acabamos abrazando la austeridad, buscando <em>las cosas buenas</em> del mundo gris en el que hemos penetrado e incluso desarrollando un nuevo concepto de la felicidad -con ribetes morales como la reducción del materialismo o la solidaridad- estaremos cerrando el círculo: viviremos en la realidad necesaria para que el beneficio de la concentrada propiedad siga creciendo al ritmo deseado&#8230; y llegaremos a estar contentos. Será la privatización definitiva de la vida, porque nuestros guionistas ya solo vendrán de Wall Street, de Endesa o del Banco Central Europeo. La disidencia intelectual quedará a la altura de la demencia o el comportamiento infantil. Por estas razones, esta primavera nos jugamos mucho más que la anterior.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pd. Se puede entender perfectamente que, si se está privatizando la realidad, no quede espacio en la prensa escrita para un periódico que se llame &#8220;Público&#8221;.</p>
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		<title>¿Qué 15M necesitamos a partir de ahora?</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Jan 2012 19:30:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[Las elecciones generales han teñido aún más de azul el Parlamento, pero no han clausurado las principales plazas de las ciudades y de los pueblos. Estos son precisamente los lugares en los que se han producido las transformaciones culturales más interesantes de los últimos meses en nuestro país. Allí se encuentran algunas de las mayores [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las elecciones generales han teñido aún más de azul el Parlamento, pero no han clausurado las principales plazas de las ciudades y de los pueblos. Estos son<br />
precisamente los lugares en los que se han producido las transformaciones culturales más interesantes de los últimos meses en nuestro país. Allí se encuentran algunas de las mayores herramientas de cambio que muchos de los ciudadanos disconformes<br />
tienen en su mano: la posibilidad de modificar sustancialmente las formas de comunicación, de acción colectiva y, en general, de convivencia en un mundo en el que el fetichismo tecnológico amenazaba con mantener alienadas y atomizadas muchas de nuestras capacidades sociales.</p>
<p>No es ocioso recordar que estas energías creativas, que comenzaron fluyendo a través de las autopistas construidas por la revolución tecnológica, desembocaron en las plazas urbanas, estableciéndose una retroalimentación entre dos ámbitos diferentes: las manifestaciones multitudinarias eran recordadas, analizadas y reorientadas en las infraestructuras de las que provee Internet; a su vez, estos soportes han facilitado un intercambio de noticias y documentos que alimentaron nuevas acciones a pie de calle.</p>
<p>Pero la misma permanencia en estos lugares de encuentro en la ciudad ha representado ya una acción suficientemente relevante. Los grupos de trabajo que se reunían en un corrillo en cualquier esquina de estas zonas públicas representaban un cruce entre lo mejor de <em>lo viejo</em> y de <em>lo nuevo</em>: las tecnologías de la comunicación y la información que estas ofrecen se han combinado con un ambiente en el que casi cada aspecto de la realidad se ha negociado en vivo y en directo: el asistente se veía desafiado a realizar un esfuerzo intelectual constante, en el que podía resolver sus dudas y sentirse útil solucionando las de los demás.</p>
<p>Otro factor inesperado hace unos meses jugaba y seguirá estando a favor de estas reuniones. Donde, por ejemplo, en el <em>botellón</em> la amistad, la cercanía en el vecindario o la similitud de gustos eran los principales nexos de los grupos de iguales, en las plazas han sido las inquietudes políticas y sociales las que han llevado a una dinámica colectiva bien distinta. Estas nuevas redes sociales en las que se comparten valores y normas propician con cierta facilitad relaciones estables entre sus miembros –en las que los <em>compañeros de viaje</em> se hacen también amigos, estableciendo lo que se denomina como “redes múltiples”-. Son núcleos generadores de lo que se ha llamado<br />
“capital social” y que se puede traducir, para este caso, en flujos de información y conocimiento imprescindibles para continuar con las movilizaciones y conseguir resultados.</p>
<p>Pero no todo se podrá resolver a través de las plazas a partir de ahora. Si bien estos puntos son los escenarios ideales para la puesta en marcha de lo que el filósofo<br />
alemán Jürgen Habermas denominó la <em>acción comunicativa</em>, es decir, el comportamiento que busca principalmente el entendimiento con los demás, es preciso plantearse también la posibilidad de llevar a cabo, sin rémora alguna dadas las circunstancias, lo que podríamos denominar <em>acciones informadas</em>: iniciativas colectivas que partan de un conocimiento compartido sobre lo que está pasando, pero también de un esfuerzo personal por adquirir las destrezas intelectuales necesarias para una adecuada interpretación de la realidad. Se trata de un comportamiento que requiere un asumible proceso de cualificación y que hará evolucionar mentalmente a los ciudadanos y participantes, que con sus acciones posteriores contribuirán también a la modificación de la realidad social.</p>
<p>Tomarse en serio el movimiento supone, por tanto, aceptar la obligación moral del estudio y el trabajo de los asuntos sobre los que se debata en las asambleas y grupos. No obstante, todo tiene sus límites: un movimiento meramente formativo, sin acciones concretas, está condenado a generar grupos eruditos en cierto modo marginales. Pero las cosas pueden salir aún peor: un colectivo que actúe de manera demasiado cortoplacista o sin la suficiente reflexión puede entrar en dinámicas de<br />
estímulo-respuesta en las que las nuevas autoridades públicas se pueden mover a placer. En este sentido, los medios de comunicación han mostrado durante el pasado verano una sucesión de concentraciones, enfrentamientos con la Policía, protestas por las cargas del día anterior, nuevas cargas… Un círculo del que resulta difícil que se salga con el apoyo social mayoritario que este movimiento requiere para su avance.</p>
<p>Por estas razones, la variable clave aquí es la información y su calidad. Si queremos protagonizar una segunda transición, hemos de tener en cuenta que no se socializará<br />
la riqueza si primero no se distribuye el conocimiento. Una sociedad de la información en la que la mayoría no se entera de lo que está pasando no es más que el sueño de una civilización que duerme. Hace falta, todavía, un nuevo cambio de actitudes, una revolución dentro de la protesta que convierta los lugares de encuentro en auténticas <em>universidades populares</em> preocupadas por los niveles de instrucción necesarios para llevar a cabo los cambios que hacen falta.</p>
<p>Esta nueva fase debe comenzar con las protestas que se van a generar por los nuevos recortes que lidera el nuevo Gobierno del Partido Popular y que ya llevamos un tiempo viviendo en muchas de las autonomías del Estado. Si queremos cambios cualitativamente importantes, tendremos que merecerlos más que nunca. Nos encontramos, de nuevo, ante el momento de la verdad. ¿Estaremos a la altura?</p>
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		<title>Sobre Público y seguir adelante</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Jan 2012 21:11:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Molestar es lo que cuenta]]></category>

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		<description><![CDATA[Quizá dentro de bastantes años recordemos con nostalgia el tiempo durante el que pudimos disfrutar, como lectores o colaboradores, de PÚBLICO. Si los peores augurios se cumplen, el liberalismo habrá dado su enésima estocada al propio liberalismo; el mercado de las ideas seguirá controlado por solo tres o cuatro valedores de un laissez faire que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Quizá dentro de bastantes años recordemos con nostalgia el tiempo durante el que pudimos disfrutar, como lectores o colaboradores, de PÚBLICO. Si los peores augurios se cumplen, el liberalismo habrá dado su enésima estocada al propio liberalismo; el mercado de las ideas seguirá controlado por solo tres o cuatro valedores de un <em>laissez faire </em>que se tornará esquivo y dificultará el crédito bancario al que ose disentir en cierto grado de la doctrina oficial. Y no olvidemos que las financieras son las actuales armas de destrucción masiva. Para eso tenemos a un ministro proveniente de la gran banca y a otro de la industria armamentística, por si fallara el primero de los dos&#8230;</p>
<p>No nos quitarán, desde luego, aquel rato de septiembre de 2007 en la Casa de Campo de Madrid, con el otoño estallando, Jaume Roures en vaqueros y Nacho Escolar<br />
prometiendo modificar el aburrido panorama periodístico español con una oferta diferente de contenidos. Y lo consiguieron, con todos sus directores, con todos sus defectos: éramos muchos los periodistas jóvenes que soñábamos con formar parte de este proyecto. Por eso y porque para algunos se nos hizo real, desde este blog agradecemos a unas cuantas personas esta enorme oportunidad, además de una<br />
amabilidad y una educación (y es que hoy los modales se baten en retirada) que no habíamos conocido antes en esta piscina de pirañas que es el periodismo nacional.</p>
<p>Quedan muchas reflexiones por hacer. La gente de izquierdas, las personas creativas, los que quieren hacer algo nuevo o cambiar las cosas, también se equivocan. A este diario le hemos pedido que lo cubriera casi todo: que narrara favorablemente la <em>revolución boliviariana </em>y al mismo tiempo sacara a la luz los desmanes de Esperanza Aguirre; que destapara parte del Gürtel y nos enseñara economía con Vicenç Navarro o Juan Torres; que nos recordara que IU sigue existiendo y que podemos imaginarnos a nuestro probable Rey Don Felipe de Borbón como futuro candidato del Partido Monárquico al Congreso de los Diputados&#8230;</p>
<p>Muchos productos fracasan al no acertar con el público objetivo. Quizá el futuro sea el digital, es posible que los jóvenes más rebeldes prefieran leerlo todo por Internet, sin gastar papel. También lo queremos siempre todo hecho inmediatamente ante nuestros ojos: un 15M que haga una revolución  en seis u ocho meses; un diario que muestre la verdad y lo que queremos oír; partidos que tengan las respuestas a los problemas de la sociedad, que sean de masas y asamblearios al mismo tiempo&#8230;</p>
<p>Deberíamos dejar de vez en cuando de exigir pasivamente tanto y darnos cuenta de que estamos hechos todos de la misma pasta: los sátrapas financieros de Goldman y el ansioso ciudadano que por tener un 7% de rentabilidad se arriesga a perder sus ahorros son igualmente humanos. La burbuja la inflamos entre todos y el posible cierre de este sueño no se puede solamente imputar a una maniquea conspiración<br />
neoliberal. Es una señal de que algo va bastante mal y de que las cosas se están poniendo peor, económica y democráticamente.</p>
<p>Lo que le ocurre a PÚBLICO y fulminó a la sietemesina LA VOZ DE LA CALLE va a seguir sucediendo: no es este el capitalismo de las películas de Frank Capra ni el del New Deal; el Estado del Bienestar nos sobra ya porque los bancos necesitan pagar con él la depreciación del suelo y el ladrillo que nadie compra; sentimos cómo nos sangra el ya claro y manifiesto gobierno de las corporaciones&#8230; Por todo esto deberíamos dejar de llorar y mirar adelante con alternativas que se adapten a las difíciles condiciones que estamos viviendo. Para el camino que aspiramos a recorrer no nos sirve la actitud del individualismo televisivo, del cerebro acostumbrado al lenguaje del videoclip y a la Playstation. Por eso tenemos que cambiar determinadas actitudes:</p>
<p>- Podemos pensar que las dificultades que afronta PÚBLICO, como las que han acabado con WIKILEAKS, son una señal de que sus trabajadores y directivos lo<br />
han hecho bastante bien. ¿Por qué triunfan otros diarios con menos lectores? ¿Por qué tenemos cuatro opciones periodísticas en papel a la derecha de EL PAÍS? Los galos no tienen la culpa de sucumbir a las trescientas invasiones romanas. Por lo menos en la pequeña aldea no se jalea la cuestionable práctica de la prostitución&#8230;</p>
<p>- La Red sigue siendo una oportunidad y el producto sigue vivo: hay una fuerte demanda manifiesta y latente. Existen muchos colaboradores altamente<br />
cualificados dispuestos a formar parte del proyecto que continuará. La sensación de que esto es más que un diario de información y opinión la tenemos muchos: puede aspirar a ser un movimiento social informativo en el que se realicen las inquietudes de muchos ciudadadanos.</p>
<p>- Muchos nos hemos <em>marcado</em> ideológicamente en esta y otras experiencias periodísticas. Esto nos supondrá probablemente problemas para el futuro. ¿Y qué? ¿En qué se basa nuestro modelo de triunfo personal, vital, social? Los que escribimos seguiremos aquí y donde nos lo permitan: donde la libertad de expresión se cumpla y nos dejen decir lo que pensamos, lo que nos duele y por qué nos sentimos de<br />
modo diferente a los que se definen como <em>normales</em> y que no pueden serlo, como dijo alguna vez Herbert Marcuse, &#8220;en un mundo que no es normal&#8221;.</p>
<p>- Si Marx atribuyó los cambios en las ideas a las modificaciones en la infraestructura económica, otro sabio, Max Weber, creyó en el potencial de cambio de las primeras sobre la realidad social. Los dos siguen cabiendo para esta aventura. Nos pueden quitar un papel o una pantalla, pero a este <em>1984</em> al que nos aproximamos tres décadas más tarde llegamos con la lección aprendida y muchas ganas de incordiar. Solo falta que sepamos ponermos mínimamente de acuerdo.</p>
<p>Muchos queremos pensar que PÚBLICO encara a partir de ahora una segunda fase. Creo que solo podemos estar agradecidos a quienes se han dejado los cuernos todos los días por mantener abierta esta ventana a otro punto de vista. Esperemos que no se cierre del todo la noche en este país, tantas veces golpeado por el mazo y por el <em>sentido común</em>, siempre más común que con algún tipo de sentido.</p>
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		<title>¿Discursos para zombies?</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Dec 2011 12:11:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>
		<category><![CDATA[Molestar es lo que cuenta]]></category>

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		<description><![CDATA[La OCDE ha previsto que, si la cosa sigue igual, el desempleo ascenderá en 2012 al 23% de la población activa española. Con el país hipotecado y si consultamos las recetas que nos ofrecen los principales medios de comunicación, el discurso parece escribirse solo: España tiene que acometer sin rémora alguna reformas estructurales en el [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La OCDE ha previsto que, si la cosa sigue igual, el desempleo ascenderá en 2012 al 23% de la población activa española. Con el país hipotecado y si consultamos las recetas que nos ofrecen los principales medios de comunicación, el discurso parece escribirse solo: España tiene que acometer sin rémora alguna reformas estructurales en el mercado de trabajo para facilitar la contratación y limitar los aumentos periódicos de salarios al nivel de competitividad de la economía. Por encima de todo(s).</p>
<p>El problema de los argumentos que se escriben solos es que acaban pensando por uno mismo: un aumento de la competitividad exterior podría suponer mayores exportaciones para el país; la facilidad para despedir reduciría el miedo del empresario a la contratación, con lo que las cifras de parados, y por tanto, los subsidios al desempleo, decrecerían, mejorando las perspectivas de futuro. Esto daría una cierta señal de confianza a los mercados, con la consiguiente reducción de la prima de riesgo y el sobrecoste de financiación de la banca española, lo que ejercería un efecto multiplicador del crédito para la creación de empresas; un complemento idóneo al programa de incentivos que prepara el Ejecutivo entrante para los autónomos y emprendedores.</p>
<p>Por el mismo camino: se debería proceder a un incremento de los impuestos indirectos para impulsar la consolidación fiscal, además de una fuerte racionalización de unos servicios públicos escasamente valorados por una población acostumbrada a la tutela del Estado. Un mayor énfasis en la responsabilidad personal y en la gestión individual y familiar de las necesidades puede liberar a los entes públicos de muchas obligaciones, lo que garantizaría la reducción de los déficits y la normalización de la financiación de la economía española.</p>
<p>Este, con diversas variaciones, es el discurso oficial de la &#8220;recuperación&#8221; de la economía española que llevamos recibiendo desde hace ya más de un año. Un proceso de reestructuración que nos va a hacer más austeros (pobres) y nos va a dejar en mejores condiciones para las nuevas circunstancias de la economía mundial (en la que se han entronizado nuevos imperios que incorporan regímenes de esclavitud para muchos de sus trabajadores).</p>
<p>El problema de este argumento, que enfatiza el empobrecimiento como salida y reajuste a una situación más realista, es que se deja fuera algunas circunstancias que deberíamos conocer: las prisas por reducir el déficit se deben, en realidad, a la presión sobre una deuda pública mínima en comparación con la de otros países; una deuda que está siendo bombardeada por dos razones principales: </p>
<p>- Una, económica: los agentes financieros saben que la banca española guarda en sus balances cientos de miles de millones de euros en pérdidas que no va a poder recuperar. Son las <em>hipotecas basura</em> nacionales: la cantidad de dinero que se prestó a las familias, inmobiliarias y constructoras, con el aval de una perspectiva de crecimiento infinito del valor del suelo y de los pisos. Ahora, cuando el emperador está oficialmente desnudo, la banca se encuentra estomagada con llaves de apartamentos mientras franceses, alemanes y norteamericanos, que prestaron el dinero para la orgía, reclaman su devolución con sus correspondientes intereses.</p>
<p>- Otra, política y mediática: el bombardeo sobre la Eurozona tiene causas reales, pero también está sirviendo para que otras economías, como la estadounidense, la británica o la japonesa -por no hablar de las burbujas que se gestan en China y Brasil- ganen tiempo para tratar de salvar una situación realmente difícil de superar. Es más que posible que el precario sistema económico mundial se haya roto y que nacionalismos de nuevo cuño estén operando con mecanismos más sutiles que los del pasado.</p>
<p>Mientras tanto, nuestros medios y la pereza mental heredada de la etapa de <em>prosperidad</em> nos mantendrán atados al pan y circo: el final del terrorismo, el renacimiento del independentismo y la nueva figura de los políticos nacionales y regionales que recortan derechos sociales. Se trata de acontecimientos relativos a lo que el sociólogo norteamericano Charles Wright Mills denominaba &#8220;los niveles medios del poder&#8221; que, hoy por hoy, no cuentan para casi nada. Los ciudadanos, remisos a mirar hacia arriba y comprender los intereses que nos mantienen en esta situación, seguiremos señalando a nuestros gestores por las medidas que acometen obedientemente. Quizá sea lo más cómodo a corto plazo, pero, en el momento más necesario, Europa y los grandes poderes parecen hacérsenos demasiado grandes. También nosotros tenemos nuestras propias reformas personales y colectivas pendientes. O terminaremos por pensar como ellos.</p>
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		<title>¿Cuándo nos plantamos?</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Nov 2011 12:40:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Molestar es lo que cuenta]]></category>

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		<description><![CDATA[La profecía destinada a cumplirse ya se está realizando. Italia, dirigida por unos seres grises que despotrican contra “los políticos”, enfila el camino hacia su verdadera crisis. Aunque sin apenas crecimiento en la última década, esta república no sumaba más de un 9% de paro, con una deuda privada mayoritariamente en manos italianas. Las reformas [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La profecía destinada a cumplirse ya se está realizando. Italia, dirigida por unos seres grises que despotrican contra “los políticos”, enfila el camino hacia su verdadera crisis. Aunque sin apenas crecimiento en la última década, esta república no sumaba más de un 9% de paro, con una deuda privada mayoritariamente en manos italianas. Las reformas que vienen aumentarán el número de desempleados y reducirán con mucho los servicios sociales de un país con una larga tradición democrática y sindical. Se trata de evitar una temible suspensión de pagos que parecía imposible antes de que los rumores incendiarios la hicieran <em>necesaria</em>. </p>
<p>Ahora toca, por fin, dirigir el país <em>como una empresa</em>: no por casualidad, muchos de los nuevos ministros provienen precisamente del mundo de los negocios y de la banca, como en el caso del titular de Economía; quizá sean los mejores para ajustar las cuentas del país a los límites impuestos por los países acreedores. A estas alturas, hablar de democracia es un ejercicio ocioso: la Eurozona se ha convertido en un área de gestión colectiva de riesgos y los que posean la información más cualificada tienen preferencia sobre aquellos que pretenden representar los intereses de las masas <em>ignorantes</em>. No por casualidad, muchos de los gestores de las burbujas inmobiliarias y financieras están ahora a cargo del negocio de las deudas públicas estatales.</p>
<p>Europa sigue, por tanto, en el candelero. Grecia e Italia están “intervenidas”. Francia comienza a discrepar con las élites alemanas, muy lejos de poner al Banco Central Europeo a imprimir dinero para financiar las deudas de la Eurozona. Todo parece indicar que se seguirá apostando contra prácticamente todos estos países y que cada día representará una nueva oportunidad para especular con una Europa “a dos velocidades” o con la vuelta a las antiguas monedas. En un mundo en el que la sospecha cotiza en Bolsa, el titular periodístico se ha convertido en una forma de dominación tiránica. En circunstancias como estas, conocer y publicar quiénes son los dueños de estos medios de información es el nuevo reto de un periodismo de investigación que brilla más que nunca por su ausencia.</p>
<p>Encerrados, de este modo, en nuestra burbuja informativa, parece como si desde hace casi dos años solo el euro estuviese en crisis. Nada se dice sobre el <em>brote zombie </em>de agosto en el Reino Unido: ni las peores manifestaciones de los empobrecidos griegos se han acercado mínimamente a los destrozos de las tiendas y escaparates londinenses. Tampoco hablamos de que, en el mismo mes, los EEUU estuvieron rozando la suspensión de pagos y perdieron la dichosa “triple A”, la matrícula de honor asignada a su deuda pública. Los diarios británicos y estadounidenses prefieren narrar en sus portadas la historia de un proyecto europeo que ha llegado a su fin. Es la cortina de humo que les permite, también a ellos, ganar tiempo.</p>
<p>En medio de esta guerra simbólica de mensajes, temores y ansiedades que suponen millones de euros por segundo para unos cuantos, caben dos alternativas: que las supernaciones continúen con esta guerra de divisas y seguros contra impagos, o que entremos en una etapa de <em>solidaridad pragmática</em>: una puesta en marcha de ayudas para mejorar la situación de los países vecinos y, de paso, evitar el tremendo riesgo de que todo se venga abajo y sea demasiado tarde. Las nuevas armas de destrucción masiva son hoy en día invisibles y caminan a toda velocidad por la red, manejadas por un personal excelentemente preparado. Para colmo, estas bombas financieras e informativas gozan de la tolerancia de una buena parte de la élite política y empresarial. La libertad de los poderosos es la seña de una civilización occidental que camina hacia la barbarie. Ya es hora de que vayamos todos condenando estas formas de violencia y comencemos a poner las cartas sobre la mesa.</p>
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		<title>¿Hasta dónde llegará el 15O?</title>
		<link>http://blogs.publico.es/andresvillena/2011/10/19/%c2%bfhasta-donde-llegara-el-15o/</link>
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		<pubDate>Wed, 19 Oct 2011 12:15:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[Esta semana está teniendo lugar el séptimo Foro de la Juventud de la UNESCO, dedicado al papel de los jóvenes en la promoción del cambio político y social en el mundo. Un término, el de cambio, que cae con facilidad en el eslogan si no se explica en qué consiste este, qué obstáculos tiene que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana está teniendo lugar el séptimo Foro de la Juventud de la UNESCO, dedicado al papel de los jóvenes en la promoción del cambio político y social en el mundo. Un término, el de cambio, que cae con facilidad en el eslogan si no se explica en qué consiste este, qué obstáculos tiene que salvar y con cuánto apoyo se cuenta para llevarlo a cabo.</p>
<p>En muchas ocasiones, este tipo de encuentros se hace previsible: el papel de la ONU a la hora de resolver conflictos mundiales se ha venido reduciendo con los años, pero algunas de sus organizaciones representan al menos un foro en el que compartir impresiones y tener una ligera percepción de qué está ocurriendo en otros muchos lugares del mundo.</p>
<p>En este sentido es sumamente gratificante comprobar la relevancia mundial que ha cobrado el movimiento 15M -o &#8220;M15 Movement&#8221;-, sobre todo con su extensión globalizada el pasado 15 de octubre. Ya no son solo los europeos los que se interesan por qué está pasando -mientras lamentan, hay que subrayarlo, lo sucedido en Roma-, sino que también los brasileños, chilenos, canadienses, rusos, serbios e incluso kenianos están tratando de hacer algo parecido en las principales ciudades de sus países. Se trata de sociedades profundamente diferentes en las que parece prender la llama de la crítica cada vez con más intensidad.</p>
<p>¿Existe la posibilidad de una protesta conjunta, de unos objetivos comunes? Si dejamos atrás las divisiones raciales, religiosas, nacionales y de otro tipo, sí hay algo que todos los manifestantes comparten: la voluntad de arremeter contra un sistema económico mundial que ya no necesita de muchas personas empleadas para que el beneficio siga maximizándose. En este sentido, parece indiscutible que la robotización y la financiarización desregulada de la economía mundial han hecho a millones de personas<em> no necesarias</em>, con las consecuencias humanas que esto conlleva.</p>
<p>De ahí que la referencia no sea ahora una determinada categoría social, como en el pasado pudiera serlo la clase obrera. &#8220;No es una lucha entre izquierdas o derechas, sino entre arriba y abajo&#8221;, ha dicho recientemente el economista de Attac Alberto Garzón, candidato por IU al Parlamento español. En efecto, parece que nos encontramos ante un enfrentamiento dialéctico entre las personas y una serie de instituciones que se limitan a invertir dinero para generar más de este, sin tener en cuenta las consecuencias reales que esto supone.</p>
<p>No debemos olvidar nuestra complicidad pasiva en todo este proceso, la pereza mental subvencionada por las series de televisión, las malas películas y, en general, las comodidades de la era de la información. ¿Por qué tener un coche viejo cuando podíamos pedir prestado para uno flamante? Los políticos que ahora administran los riesgos derivados de la orgía especulativa no son más que un reflejo de nuestros valores y actitudes a lo largo de los últimos años. La generación de una nueva ciudadanía informada podría dar lugar a una sociedad civil y una clase política capaces de fiscalizar y controlar los grandes abusos que estamos viviendo. Dan ganas de que llegue la próxima fecha&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>* En una de las conferencias temáticas sobre África, el representante de Kenia lanza un desafío: ¿por qué tenemos que aspirar a tener un trabajo de ocho de la mañana a cinco de la tarde, acaso no podemos organizarnos o hacer algo diferente? Como afirma Ulrich Beck, en las sociedades del riesgo, lo que antes nos parecía el pasado ahora puede convertirse en nuestro futuro. ¿Podrá África por fin darnos una sorpresa?</p>
<p>** Un alto cargo diplomático español en París reflexiona sobre que la globalización está haciendo a los países ricos pobres y a los pobres, ricos, arremetiendo así contra las críticas pesimistas de la izquierda. El que firma este blog le propone revisar la estructura de clases en esas sociedades emergentes. En este tipo de momentos es mejor cambiar de tema&#8230;</p>
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		<title>En el lado oscuro de la globalización</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Sep 2011 14:50:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde hace ya muchos meses, Grecia se ha convertido en el escenario de un drama de alcance mundial. El hecho de que sus préstamos a un año hayan alcanzado un tipo de interés del 90% es un indicador de que al país se le ha negado totalmente el crédito. Sorprendidos constantemente por situaciones que jamás [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace ya muchos meses, Grecia se ha convertido en el escenario de un drama de alcance mundial. El hecho de que sus préstamos a un año hayan alcanzado un tipo de interés del 90% es un indicador de que al país se le ha negado totalmente el crédito.</p>
<p>Sorprendidos constantemente por situaciones que jamás podían haberse imaginado, los dirigentes europeos exigen a los griegos medidas de &#8220;ahorro&#8221; que, paradójicamente, reducen la posibilidad de que este país pueda devolver todo el dinero que debe: es imposible que una nación que está sufriendo una depresión inducida genere una mínima riqueza para salir de esa situación.</p>
<p>Las &#8220;facilidades de crédito&#8221; puestas al servicio de Atenas persiguen sobre todo proteger a sus acreedores: los fondos públicos comunitarios avalan, de alguna manera, a los &#8220;bonos basura&#8221; griegos, tratando de ofrecer una cierta imagen de respaldo. Pero Grecia es una pieza demasiado deliciosa como para dejar de apostar contra ella: un país que planea reducir el sueldo de los funcionarios en un 40% viaja a toda velocidad hacia el Tercer Mundo. ¿Cuánto tiempo seguirá en nuestro club de ricos?</p>
<p>Pero no se trata solo de una tragedia nacional. Francia debate sobre la posible nacionalización de tres de sus mayores bancos, <em>contaminados</em> con activos griegos. Algo parecido podría suceder en Alemania. Para colmo, la mayoría de los inversores, sobre todo los estadounidenses, suscribieron seguros contra impago (CDS) después de adquirir bonos de Grecia. Llegó un momento en que los CDS se adquirían sin ni siquiera tener deuda pública helena. Una quiebra u otra situación de derrumbe en las finanzas de este país promovería millonarias transacciones entre los aseguradores y los asegurados. El alcance posible es además desconocido, ya que a los más ricos les suele gustar trabajar con cierta opacidad.</p>
<p>En momentos como estos nos topamos con el lado oscuro de la globalización: la extensión de una red de finanzas que creó una sensación de riqueza artificial y para la que colaboró la revolución de las comunicaciones. El <em>nuevo mundo feliz</em> virtual creado por la tecnología digital y el crédito barato era tan goloso como vulnerable. El problema es que somos todos avalistas de esta gran apuesta que desde hace años se derrumba. Por eso el resultado es el probable empobrecimiento de las clases menos favorecidas. Cada vez queda más claro que habría que formatear&#8230;</p>
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		<title>¡Que no quiebre Europa!</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Sep 2011 14:46:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[Crisis económica]]></category>

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		<description><![CDATA[Si fuera un especulador, si perteneciera a uno de esos clubes de ricos que se reúnen para apostar al hundimiento de ciertos países, este sería el momento perfecto para hacerlo con la idea de Europa. Los medios de comunicación nos muestran una Eurozona que, día sí, día no, se salva de un colapso que terminaría [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si fuera un especulador, si perteneciera a uno de esos clubes de ricos que se reúnen para apostar al hundimiento de ciertos países, este sería el momento perfecto para hacerlo con la<em> idea de Europa</em>.</p>
<p>Los medios de comunicación nos muestran una Eurozona que, día sí, día no, se salva de un colapso que terminaría siendo mundial. El Estado griego, en una especie de bancarrota virtual sostenida desde hace muchos meses, recibe inyecciones de dinero a cambio de un rápido empobrecimiento de su población; Irlanda y Portugal contemplan el <em>Acropolis now!</em> (The Economist, 29-04-2010) sabiendo que mucho de lo que está sucediendo allí les ocurrirá a ellos después. Y las apuestas, no contentas con la amenaza de quiebra en España e Italia -dos bombas de relojería-, han pasado ya por la invertebrada Bélgica para amenazar, por fin, a las finanzas francesas.</p>
<p>Llegados a este punto, podemos deducir que no serán rescates más generosos, ni impuestos a las transacciones financieras, ni siquiera una mayor transparencia en los mercados las medidas capaces de evitar la caída en desgracia de la zona euro. La principal razón parece clara: uno de los valores que más venían cotizando al alza a lo largo de las últimas décadas, el capital social y humano que suponían la cohesión y el bienestar social de la Unión Europea, ha demostrado ser un activo sin soporte real ninguno. Europa, aquel adelantado civil, democrático y social del mundo entero, no es más que una burbuja política. Detrás de su explosión solo queda un mercado lleno de tiburones y aves carroñeras.</p>
<p>Lejos de ser un camino hacia una unión política, la Eurozona ha existido como un mercado sin gobierno ni políticas sociales coherentes: los alemanes acumularon durante los años ochenta y noventa un excedente de capital -a costa de mantener los salarios bajos- que se destinó a las economías periféricas (PIGS); de esta forma, los grandes bancos españoles contaron con muchísimo dinero para prestar y hacer negocio, por lo que el complejo bancario-político y legal generó una enorme burbuja inmobiliaria y transformó aquellos euros en cemento. Pero quienes financiaron ese crecimiento enfermizo no fueron sino los bancos alemanes y también franceses, que ahora necesitan todo aquel dinero de vuelta.</p>
<p>Hasta que no pongamos sobre la mesa esta situación, la de una Europa en la que hay países ricos que lo son, entre otras razones, por su condición de acreedores de los periféricos y crónicamente endeudados, no encontraremos una salida a la fase explosiva que vive la zona euro. Una situación de shocks financieros constantes que se materializan en militarizaciones de las constituciones nacionales y en horizontes vitales cada vez más oscuros. Más que bramar contra un capitalismo injusto -algo tan evidente como paralizante- debería ser el momento de hacer política de verdad, y <em>generar</em> a unos representantes que digan en las pocas instituciones democráticas de la UE lo que está pasando y lo que tiene que dejar de ocurrir. Una sincera explicación de todo esto al electorado -de la que nos han privado los principales partidos españoles- representaría el inicio de un camino de regeneración democrática. Quizá sean pocos los que quieren recorrerlo.</p>
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		<title>15-M: alternativas contra el “no hay alternativa”</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Jun 2011 23:05:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[Una nueva señal de que el 15M (internacional) debe aspirar a generar un nuevo perfil de políticos que construyan la Europa que nos merecemos la ha dado el siempre oportuno presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha entonado el thacheriano “There is no alternative”. Un “no existe otra opción” que pretende, aunque no lo [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una nueva señal de que el 15M (internacional) debe aspirar a generar un nuevo perfil de políticos que construyan la Europa que nos merecemos la ha dado el siempre oportuno presidente del Eurogrupo, Jean Claude Juncker, que ha entonado el <em>thacheriano</em> “There is no alternative”. Un “no existe otra opción” que pretende, aunque no lo dice, igualar las leyes del irracional y asimétrico mercado de capitales a las de la Física –para lo que también ignorará las novedades introducidas por la <em>Teoría de la relatividad</em> y determinados experimentos que nos llevan a dudar de muchas cosas puramente científicas… A lo mejor se les ocurriría algo si dedicaran el tiempo suficiente a las instituciones que se supone que representan a los ciudadanos, que están pudiendo comprobar cómo el <em>precariado</em> se instala irremisiblemente en la otrora cuna de la civilización de los derechos y el pleno empleo. Estos dirigentes podrían reflexionar, por ejemplo, sobre algo como lo que sigue:</p>
<p>-  <strong>Lo tocable y lo intocable. </strong>Las <em>reformas</em> consisten, en definitiva, en hacer disminuir con facilidad tanto el gasto público como los salarios de los funcionarios y las pensiones, entre otros. Nos referimos a los soportes de la economía real, que paradójicamente está <em>saneando </em>los balances de la financiera. Sin embargo, existe una dimensión económica que, por ahora, no se ha querido tocar: unos mercados financieros y unas operaciones informáticas lucrativas que se repiten a velocidades desconocidas durante las 24 horas del día en todo el mundo. Se protege, indirectamente, un mecanismo que no rinde cuentas ante nadie y, peor, se lo deja aparte, como si fuera poco menos que <em>natural</em> e invariable. Es hora de que los ciudadanos comencemos a tener propuestas cualificadas sobre este asunto.</p>
<p>-  <strong>Perder un miedo que no sabemos si se tiene.</strong> Los responsables de la eurozona marean la perdiz para no aceptar lo que es ahora mismo innegable: que Grecia no puede financiarse a largo plazo y que su quiebra es inminente. Las razones para prolongar el potro de tortura: no quieren enfadar a las <em>agencias de rating</em> –que ponen notas a los bonos públicos de los estados y son la guía perfecta para los especuladores- ni tampoco que se activen los terribles CDS –‘Credit default swaps’ o seguros contra impago, en este caso, de la deuda helena; estos vienen suscritos entre especuladores, inversores, fondos y bancos entre sí y, en caso de la quiebra, supondrían una desestabilización financiera en la medida en que muchos tendrían que pagarse a otros tantos una inflada cantidad de dinero, puesto que además constituyen un instrumento especulativo-.  ¿Por qué no atamos en corto, primero, a las empresas privadas y a los instrumentos especulativos, para proceder después a una <em>quiebra ordenada</em> (y justa, <em>sin vencedores ni vencidos</em>) de los estados gangrenados por esta sangría?</p>
<p>-   <strong>Hacer los pocos deberes suscritos. </strong>Si lo anterior no se realiza por “prudencia” o “responsabilidad” –y recordemos que un ministro, sea Acebes, sea Solbes, sea Salgado, mentirá siempre <em>con responsabilidad</em> -, al menos, nuestros gobernantes europeos podrían poner en marcha las reformas financieras que se anunciaron para junio de 2010 y de las que poco sabemos. Entre ellas estaba la creación de una agencia de calificación pública que hiciera frente a Standard and Poors, Moody´s y Fitch y que contrarrestara el impacto del oligopolio del <em>rating</em> en los mencionados mercados.</p>
<p>-   <strong>Otros globos sonda son posibles. </strong>Si las <em>alarmas</em> de Juncker, de Merkel, Schauble, del diario Bild, Financial Times Deutschland, etc. desatan las bajas pasiones en los mercados, también se podría adjudicar a estos altavoces la tarea de abrir algún debate constructivo de vez en cuando, que contribuiría  a estabilizar un poco la situación: por ejemplo pronunciarse hipotéticamente a favor de la emisión de eurobonos –que se canjearían con los bonos de los países periféricos y gracias a los cuales estas naciones (PIGS) no tendrían que pedir dinero a los especuladores-; por otro lado, se podría anunciar la posibilidad de creación de un Fondo Monetario Europeo, un nuevo objetivo inflación (por ejemplo, del 4% frente al 2% actual) o, por qué no, un verdadero Tesoro continental que sirviera para evitar los disfuncionales desequilibrios entre naciones.</p>
<p>-  <strong>Devolver las ayudas. </strong>Si tan <em>responsables</em> nos hemos vuelto todos, podríamos tener la sensatez y el sentido común de canjear deudas por deudas: al haber ayudado a la banca con avales, aumentando el fondo de garantía de depósitos, creando el FROB en España, etc., también podríamos exigir a estas instituciones privadas que compraran nuestra propia deuda pública a bajos tipos de interés (por debajo del 2,5%, por ejemplo), o bien, que estas empresas nos descontaran la deuda pública que tienen en sus activos por la inyección de liquidez que se les está prestando. Parece complicado pero, en realidad, como todo, es bastante sencillo: que se devuelva lo prestado.</p>
<p>-   <strong>Si no sirven para otra cosa, eliminémoslos.</strong> Se podría llevar a cabo un estudio profundo sobre las funciones que cumplen los instrumentos más especulativos en los mercados financieros. La argumentación liberal hace referencia a que herramientas –<em>CDS, Hedge Funds, </em>etc.- contribuyen a inyectar liquidez en un sistema que de otro modo entraría en una grave crisis. ¿En una situación peor que aquella hacia la que nos acercamos nosotros? Un comité de expertos (plural, por primera vez) debería valorar los pros y los contras: si los costes son mayores que los beneficios, estos vehículos financieros deberían ser eliminados y prohibidos.</p>
<p>-   <strong>Una reforma e investigación verdadera de los paraísos fiscales.</strong> Nada más ser elegido, el presidente Obama dijo lo siguiente: “En las Islas Caimán hay un edificio que tiene 300.000 empresas alojadas: o es el más grande del mundo, o es la mayor estafa que nos han colado nunca”. Lo siguiente que hizo fue tragar con unas exigencias pactadas con un tal Colin Powell (no es el mismo de Bush), precisamente ¡el representante del lobby de los paraísos fiscales! Resultado: doble blanqueo y unas migajas de euros y dólares de vuelta a nuestros esquilmados Estados. ¿No es hora de que situemos culturalmente a los grandes defraudadores a la altura de los traficantes de armas? ¿No hay medios para que nos devuelvan un dinero que es nuestro?</p>
<p>Cuando el tiempo se dedica a pensar en algo más que unos pocos intereses y unas políticas completamente ideologizadas, surgen ideas mucho mejores que las que salen de una reflexión <em>amateur</em> como esta. En este blog, si los lectores así lo quieren, podríamos entablar un debate entre distintas sensibilidades y puntos de vista sobre estos problemas. Nosotros también tenemos la tarea de exigir un nuevo proyecto coherente y consistente. Manos a la obra.</p>
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		<title>El 19-J, ante el Pacto del Euro o la resignación consensuada</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jun 2011 22:37:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Andrés Villena</dc:creator>
				<category><![CDATA[15-M]]></category>

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		<description><![CDATA[El conocido como “Pacto del euro” está a punto de ser suscrito. Este acuerdo tendrá lugar, en definitiva, con el siguiente mensaje de fondo: la única salida a la crisis de la deuda europea reside en el incremento de nuestra competitividad exterior. Si reflexionamos sobre el régimen de desigualdades o falta de libertades, según se [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El conocido como “Pacto del euro” está a punto de ser suscrito. Este acuerdo tendrá lugar, en definitiva, con el siguiente mensaje de fondo: <em>la única salida a la crisis de la deuda europea reside en el incremento de nuestra competitividad exterior.</em> Si reflexionamos sobre el régimen de desigualdades o falta de libertades, según se trate, existente en países como China, India, Brasil o Marruecos, podemos imaginarnos a qué tipo de modelo quieren que nos aproximemos para estar en la palestra. Para vender, tendremos que <em>sudar sangre</em>, o <em>trabajar más y cobrar menos</em>. Esta es la idea de competitividad entendida solo desde un punto de vista y con una mirada a corto plazo. El Pacto del Euro es el consenso de la resignación: sin tener en cuenta a los que salen ganando, asumiremos que nuestro camino consiste en regresar, paso a paso, al siglo XIX.</p>
<p>Sin entrar en muchos detalles –las medidas son parecidas a los planes austeros impuestos por el gobierno español desde el año pasado-, una traducción de estas reformas a un lenguaje que nos permita enterarnos de qué está pasando podría ser la siguiente: se trata de un avance en el proceso de empobrecimiento ciudadano que llevamos experimentando durante varios años y en el que la burbuja inmobiliaria (1998-2007) juega un papel necesario, como período durante el que vivimos “por encima de nuestras posibilidades” y por el que tenemos que pagar acomodando nuestros recursos sociales al <em>verdadero</em> nivel de riqueza de nuestras naciones. De este modo, la cristiana Europa nos saca del <em>Jardín del Paraíso</em> para que purguemos en la Tierra los <em>pecados originales</em> cometidos.</p>
<p>Afortunadamente, la población española y europea ya no está dormida y el próximo 19 de junio representa una excelente oportunidad para demostrarlo. De esta manifestación de descontento e indignación ciudadana deben surgir muchos gritos y una descomunal cifra de participantes que refleje la fuerza de una ciudadanía que quiere jugar un papel importante en la configuración de su futuro. Pero los organizadores e impulsores de estos movimientos han de tener en cuenta un objetivo clave: la gente necesita identificarse con un proyecto, unas metas y unos medios que sean comprensibles, alcanzables y, al mismo tiempo, ambiciosos. Si hasta ahora la protesta unía a distintas cohortes de edad, diferentes ideologías, estilos de vida, etc. en torno a un rechazo a lo <em>antiguo</em> –el bipartidismo, la corrupción institucionalizada, la pasividad ciudadana o la sumisión al capital financiero, entre otros-, ha llegado el momento de crear esas “identidades de resistencia” o caminos alternativos que sugiere el sociólogo Manuel Castells para la actual <em>era de la información</em>.</p>
<p>No es una tarea fácil, pero van surgiendo ciertos proyectos y propuestas que unificarían a una muchedumbre diversa para la consecución de los objetivos fijados: en definitiva, el impulso a una regeneración democrática que ponga a la sociedad y a sus ciudadanos como la prioridad de las políticas públicas y no como un medio para la maximización del beneficio empresarial. Aunque son ya fines en sí mismos, se trata de escalones o pasos necesarios para que el movimiento se refuerce progresivamente:</p>
<p><strong>1. Sin un filtro, es imposible informarse. Si tomamos las plazas, tomemos ahora Internet.</strong> La mayoría de las personas que se congregan en estas manifestaciones y asambleas están sumidas en una sociedad de la información en la que, paradójicamente, nadie sabe lo que sucede de verdad. A pesar de contar con muchas herramientas tecnológicas, se hace necesaria la creación de una suerte de <em>filtro colectivo</em> para pasar de la cortina de humo a los hechos en sí. Este régimen de <em>ocio forzoso</em> ha <em>liberado</em> a mucho personal enormemente cualificado que puede dedicarse con intensidad a la promoción de plataformas en Internet que permitan esta nueva socialización de informaciones, noticias y datos relevantes para el contraste y la reflexión. Se trata de crear un periódico colectivo que tenga el mismo horario que los mercados financieros mundiales.</p>
<p><strong>2. Democratización del conocimiento y responsabilidad ciudadana. </strong>Si se está pidiendo una redistribución de la riqueza, otra de las metas tiene que consistir en repartir el conocimiento, de tal modo que todo el mundo cuente con herramientas para interpretar la realidad y proponer alternativas. De esta manera, materias como la Economía deben ser traducidas a un lenguaje inteligible de modo que su aprendizaje se convierta en <em>obligatorio</em> para obtener el carné de ciudadano activo. El nuevo sistema requiere del acceso masivo a los conocimientos básicos: los que sepan más, tendrán que esforzarse en enseñar a los que tienen menos competencia en ciertos ámbitos.</p>
<p><strong>3. </strong><strong>Un macro y un microcosmos en interacción. La revolución de la ética. </strong>Además de criticar a la Banca y a los políticos de los partidos tradicionales, hemos de asumir una cierta responsabilidad en la enorme crisis generada y examinar nuestros valores, conductas, creencias y actitudes. ¿Podemos vivir con un nivel de consumo menor? ¿Es necesario pedir un préstamo para irse de vacaciones? ¿Necesitamos realmente tener dos coches? Los movimientos sociales terminan por modificar muchos aspectos de la realidad, pero, al mismo tiempo, ha de producirse un cambio sustancial en las personas que integran estos colectivos. Hablamos de dos movimientos que se producen a la vez, similares a los de los planetas del sistema solar: uno de rotación (el cambio personal y cultural que experimenta el componente del grupo) y otro de traslación (las modificaciones que los colectivos integrados por estos individuos imprimen en la sociedad sobre la que trabajan).</p>
<p><strong>4. Solidaridad y redes de apoyo. El fin del individualismo de mercado. </strong>El anterior punto nos conduce a un modelo distinto de integración ciudadana, con un enriquecimiento de las redes sociales en comunidades de vecinos, distritos, barrios, poblaciones e incluso provincias. Es más que probable que las próximas explosiones especulativas globales –con la posible quiebra Griega- redunden en duras condiciones locales: los ayuntamientos más endeudados van a poner en marcha también sus planes de austeridad. ¿Llegaríamos a algún lado con el <em>que cada palo aguante su vela</em>? Quizá aquí recale uno de los puntos de más difícil aplicación pero que más éxito puede suponer para el movimiento.</p>
<p><strong>5. Recuperación del ágora.</strong> La conquista del espacio público como lugar de intercambio, comunicación o diálogo sobre problemas que son de todos. Una adecuada articulación de los lugares urbanos al aire libre, como las plazas, debe conducir a un enriquecedor diálogo y a una convivencia que se podría mantener durante un tiempo ilimitado. Si se consiguiera que estos sitios se constituyeran como puntos de reunión frecuentes y permanentes en los que los ciudadanos compartieran cara a cara sus inquietudes, ya se habría impulsado un cambio profundo. La re-conquista de las plazas puede suponer una importante vacuna contra la alienación inherente a las sociedades tecnológicas avanzadas.</p>
<p>Es importante que este tipo de hojas de ruta se refuercen con el conocimiento de las propuestas explícitas para un posible nuevo sistema económico y social. Las manifestaciones y acampadas no pueden quedar como un fin en sí mismas. El movimiento 15M debe conducir a un proceso intensivo y permanente de formación continua y recíproca para una población que se considera merecedora de un mejor modo de vida. Depende de cada persona y del trabajo de las distintas organizaciones implicadas. La calidad de la democracia viene favorecida por el esfuerzo dedicado para hacerla real. Ganas no faltan.</p>
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