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Duda soberana

11 sep 2011
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El presidente del Banco Mundial pronosticó el sábado 3 de septiembre que la recesión le parecía inevitable. Se lo oí y me quedé de una pieza. Luego, unos días después, vino lo de donde dije digo, digo Diego y el mismo personaje razonó que le habíamos entendido mal y que la cosa no era para tanto. Nada de pedir disculpas. Parece increíble que alguien en un puesto de tanta relevancia internacional pueda hablar con tamaña irresponsabilidad. Pero así ocurre una y otra vez, con el resultado de que la gente normalita ya no sabemos a quién creer, ni qué.
Cada tarde, después de padecer los postreros segundos de Corazón corazón (bodrio inmundo que por lo visto la televisión estatal va a mantener ad nauseam), nos enteramos de los últimos vaivenes de la Bolsa de Madrid y otros entes del ramo. Y es para que a uno se le caiga el alma al suelo. Pues, a lo que se ve, el nivel de vida de millones y millones de seres humanos alrededor del globo está a merced de lo que digan, piensen, decidan o se inventen los titiriteros de las agencias de rating y demás parásitos de la usura, y esto porque los gobiernos, a quienes pagamos, no han sabido o querido poner orden.
Para consolarme acabo de releer la genial arenga que dirige don Quijote a los cabreros. Fabulosa e irónica evocación cervantina de aquella mítica y “santa” Edad de Oro en que se ignoraban “esas dos palabras de tuyo y mío”, se disfrutaba de de paz, amistad y justicia universales… y el oro de verdad era, no el tan codiciado metal, sino el irrenunciable respeto al prójimo.

Ainadamar

04 sep 2011
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García Lorca nació al lado del manantial que dio nombre al pueblo de Fuente Vaqueros, y fue asesinado cerca, o no lejos, de otro situado al pie de la Sierra de Alfacar. Los árabes granadinos, al fijarse en las burbujas que subían sin descanso a la superficie del mismo, lo llamaron Ainadamar, “La Fuente de las Lágrimas”, y construyeron, en el siglo XI, una acequia para llevar su fresquísima agua hasta la ciudad. Se fueron levantando en sus alrededores lujosas residencias veraniegas, de las cuales hoy no queda rastro, y la belleza del lugar fue celebrada por poetas y prosistas.
Por el momento la fuente sigue manando, aunque no con la pujanza de antaño, y la pintoresca acequia de Ainadamar, cortada en algún punto más abajo, ya no riega los jardines de los cármenes del Albaicín. Sí atraviesa todavía, por el lado opuesto del valle, los vestigios del molino donde Federico y otros muchísimos condenados a muerte oirían su rumor. La Junta de Andalucía merece un aplauso por el acierto de haber adquirido el paraje para su conservación como lugar de la memoria.

Conmueve que acabasen con Lorca en las inmediaciones de un manantial elogiado, siglos atrás, por los poetas árabes de su tierra. Y conmueve que en Turquía haya un pequeño pueblo que ostenta el mismo topónimo. Se acaba de enterar de ello un escritor de aquel país, Yilmaz Alimoglu, uno de los capítulos de cuya novela Deserts and Mountains (2010) se titula, precisamente, “Ainadamar”. Que venga, digo yo, la debida celebración y, quién sabe, el debido hermanamiento.

Irlanda dolorosa

31 jul 2011
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Si en el mundo ha existido un pueblo profunda y sinceramente católico, este pueblo es el irlandés. En mi isla natal el cura, a diferencia de un pastor protestante, ha sido en general un chamán, un holy man al abrigo de críticas y suspicacias. Un ser tanto más poderoso e influyente, además, por cuanto la Iglesia siempre fue para los irlandeses no sólo un refugium peccatorum sino de quienes se sentían heridos en lo más íntimo ante el hecho de ser súbditos del Imperio Británico. Por ello, la sucesión de escándalos que desde hace años viene revelando hasta qué punto han sido traicionadas sucesivas generaciones de creyentes por sus jerarcas ha sacudido, y está sacudiendo hoy más que nunca, los cimientos de una sociedad que, como si no fuera suficiente, está conociendo al mismo tiempo los estragos de la crisis económica.
El reciente informe independiente sobre lo ocurrido es, según fuentes solventes, de una irrefutabilidad aplastante, documentando los sufrimientos en instituciones católicas de miles de víctimas de abusos sexuales. Y, para mayor inri, implicando al actual papa, entonces cardenal Ratzinger, quien, desde la Congregación para la Doctrina de la Fe, instruía a los prelados en el arte de ocultar los desmanes a la autoridad civil, lo cual, en Irlanda, no resultaba difícil.
Me ha producido admiración escuchar el discurso en el Parlamento del nuevo presidente del Gobierno, Enda Kenny, acusando al Vaticano de minimizar la violación y la tortura de tantos y tantos niños. A los matones hay que plantarles cara. Bravo.

¡Silencio!

24 jul 2011
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Me habéis oído? Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!”. Adela se acaba de suicidar, al creer que su tiránica madre ha matado con un disparo al hombre amado. Y ahora Bernarda impondrá la “mentira oficial” de que su hija menor ha muerto virgen. ¡Silencio!
Mezclados con quienes acosaron a Federico García Lorca en agosto de 1936 había unos terratenientes parientes suyos del pueblo de Asquerosa (hoy Valderrubio), ofendidos por el rumor de que, en una obra suya aún sin estrenar titulada La casa de Bernarda Alba, se burlaba de ellos. Aquellos tipos, del ala fascista de la CEDA, fueron luego muy activos al ponerse en marcha la brutal represión de Granada. A estas alturas no se puede dudar de su complicidad en la muerte del poeta, hoy el desaparecido más célebre de la Guerra Civil.
Entretanto sigue en el centro de la ciudad el monumento a José Antonio Primo de Rivera, y el PP, que ahora controla no sólo el Ayuntamiento sino la Diputación Provincial, impedirá que se busquen otra vez los restos de Lorca, con el sempiterno argumento de que no hay que remover el odio, que incumbe olvidar el pasado y pensar en el futuro.
¡Silencio! Recordemos, si todo ello nos indigna, que el PSOE, cuando tenía una apabullante mayoría absoluta, no limpió de símbolos fascistas el país. ¿Fue sólo, como acaba de declarar Ramón Jáuregui en una entrevista con la BBC World News, por prudencia? ¿O hubo también cobardía? Sea como fuera, pone enfermo que, en 2011, yazcan todavía en fosas comunes 130.000 víctimas de los sublevados.

«Música» no tan callada

17 jul 2011
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Uno va y viene, observa, toma nota, habla con el personal y luego cumple lo mejor posible con esta cita semanal. A menudo, la reacción de los lectores anima a seguir. Los comentarios sobre los vencejos del otro día me han hecho feliz. No sabía que Apus apus era tan popular. Desde aquí mi sincero agradecimiento. Añado que también se fijó en ellos Antonio Machado y que acompañan en el postrer trance a su filósofo Abel Martín, revoleando al atardecer en torno a un cercano campanario.
¿Y el apunte de hoy? He estado brevemente en Zafra, que es una maravilla. Y he parado… en el Parador. Y me ha molestado la “música”. Y he protestado. Y digo lo siguiente. A lo largo y a lo ancho de España, de oriente a occidente, de las regiones septentrionales a las meridionales, los Paradores Nacionales se empeñan en brindar a sus clientes (en pasillos, patios, comedores, bares) “música” no solicitada, pero se sobreentiende que necesaria y placentera. En el patio del de Zafra no basta el arrullo de la hermosa fuente con sus tres chorros. No. Hay que darle al botón y añadirle “música”. Considero que ello constituye una imposición intolerable. En el parador de Antequera me dijo hace unos años la camarera, extrañada: “¿Pero a usted no le gusta la música?”. Y en el de Santa Catalina, en Jaén, al explicar que no tenía ganas de escuchar a Barbara Streisand mientras desayunaba en un castillo medieval, me contestaron que venía por internet, como si ello constituyera una garantía irrefutable.
¿Es miedo al silencio? ¿A estar solo?

Vencejos

10 jul 2011
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Si la Real Academia de la Historia desvaría a veces, también la de la Lengua. Impertérritos, los inmortales nos siguen asegurando que el vencejo tiene una cola “muy larga” cuando en realidad es muy corta, a diferencia de la de la golondrina.
Los vencejos figuran entre los pájaros más rápidos de Europa, y en época de cría se dedican, incansables, a la caza de moscas y otros insectos. Empiezan su tarea justo antes del amanecer y siguen dando raudas vueltas, sin parar, hasta poco después del anochecer. El servicio de limpieza que nos prestan con ello es impagable. Desconocen las fronteras geopolíticas. No son ni de derechas ni de izquierdas, no saben quiénes son Teddy Bautista, Berlusconi, Cospedal, Rubalcaba o la reina de Inglaterra, por elegir algunos nombres más o menos al azar. Lo que acaba de pasar en Extremadura y en Aragón les da igual. Y lo que venga por tierras andaluzas también. La suya es otra cosa y las miserias humanas les importan un bledo. En la Península Ibérica suman millones y millones, supongo que nadie ha hecho el cálculo de cuántos. Y cuando acaban su ciclo reproductor se van tan rápidos como llegaron. Ya están preparando las maletas.
Hace un par de décadas Walter Gieseking interpretó a Debussy en el Patio de los Arrayanes de la Alhambra acompañado insistentemente por una velocísima y chillante bandada de los mismos, inmortalizada en el disco. Mirándolos faenar sobre los tejados de mi barrio pienso que hacemos mal en olvidarnos de la Naturaleza (mem.: comprobar etimología).

Trampa mortal

03 jul 2011
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No se habla más que de economía, pero a los legos apenas se nos explica nada. El telediario de las tres da por supuesto que el público llano entiende el vocabulario económico desplegado allí un día sí y otro también, pero me imagino que la gran mayoría no tiene idea de lo que es una prima de riesgo. Me incluyo, naturalmente.
El vocabulario. La señora que informa para dicho espacio acerca de los vaivenes cotidianos de los mercados suele referirse a los “inversores” que “han apostado” por tal o cual valor. Son eufemismos, ya que no se trata de inversores en el sentido clásico del término sino de especuladores jugando a la ruleta de la ganancia rápida. Apostando, eso es. Un inversor no pone su dinero el lunes para sacarlo el martes.
¿Alguien sabe realmente algo de economía, más allá de lo obvio? ¿Los economistas, por ejemplo? Y si es así, ¿por qué no se ponen de acuerdo sobre cómo superar la crisis?
Pienso en el Banco de España. ¿No es una de sus funciones otear desde arriba la economía nacional y, cuando hace falta, avisar sobre tendencias peligrosas? ¿Ustedes recuerdan que, durante el boom de la construcción, nos advirtió del inmenso riesgo que suponía tal locura? Yo no. ¿Dónde estaban entonces aquellos señores? ¿No cabría ahora un mea culpa?
Por mí sólo entiendo que hemos vivido mucho más allá de nuestras posibilidades en un mundo de crédito fácil donde nos decían que, si queríamos algo, lo podíamos tener ya, pero ya, y pagar después. Era una trampa mortal. Y aquí estamos.

Bronca

26 jun 2011
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Un escritor de cuyo nombre no quiero, etc., estampó hace poco en otro lugar, a raíz de la publicación del último libro de Paul Preston, que yo (después de comportarme “por un tiempo” como se espera de un “hispanista inglés” –o sea, observando las cosas de España “desde un punto de vista distante y sabio”–) abandoné tal posición “para lanzarme al ruedo de la bronca”. Aunque, es verdad, suavizó algo el comentario al añadir que “hay que reconocer que se hizo español para alejarse de la obligada sobriedad que se exige a su especie”.

Quisiera aclarar que si lo hice, en 1984, fue precisamente por no querer seguir siendo de dicha “especie” (profesor de Literatura Española en alguna cátedra extranjera). Por desear estar aquí con pleno derecho para vivir el día a día nacional, sin más restricciones que mi conciencia, la ley y el contrato editorial del momento. Fue, desde luego, una locura, pero una locura que no lamento y gracias a la cual he conocido a miles de españoles y escrito un puñado de obras que de otra manera no existirían.

¿El ruedo de la bronca? Hombre, más de un roce ha habido, desde luego. Hay que defenderse, y ¿cómo no se me iba a pegar algo de la hosquedad de un país donde se grita mucho, se insulta demasiado y se escucha poco? Además, por los asuntos que me interesan y el hecho de encontrarme aquí, he estado más expuesto que nuestro sabio “hispanista” a ataques de todo tipo, amenazas incluidas. No quiero ser ni distante ni ecuánime. Y seguiré diciendo lo que pienso del
patio, que por cierto me tiene ahora muy alicaído.

Semprún

19 jun 2011
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No puedo presumir de haber sido íntimo suyo, pero sí de haberlo tratado en los tiempos heroicos de Ruedo Ibérico, la editorial del exilio capitaneada en París por José Martínez, y de mi colaboración en Les Deux Mémoires –con una aportación sobre el asesinato de Lorca–, documental ahora en situación crítica pero que, según Costa-
Gavras, será pronto restaurado.
Dicha aportación fue una de las rodadas en el destartalado “château” que tenía cerca de Poitiers el historiador nor-
teamericano Herbert South-
worth, autor del hoy clásico El mito de la cruzada de Franco. Horas inolvidables.
De aquel Semprún me fascinaba su condición, no de español que hubiera adquirido un excelente conocimiento del francés, sino de español absolutamente imbuido del idioma vecino (no sabía entonces que también le era casi consustancial el alemán). ¿Cómo sería para un escritor vocacional, que lo era, tener ambas lenguas funcionando dentro hasta el punto de sentirse español en Francia y francés en España? Cuando se lo preguntaban solía aflorar la palabra “apátrida”, y es posible que ser arrancado de su país a los 15 años fuera más traumático de lo que solía admitir.
Sarkozy ha afirmado que, como Beckett, Semprún eligió como patria el francés. Creo que fue así y que ello le convirtió en “patriota cosmopolita” (Debray). Él mismo alegaba que Baudelaire y Gide tuvieron la culpa. Sea como fuera, lo que incumbe ahora es leerle bien. Y ningún libro mejor que Le Grand Voyage, el espeluznante relato de su largo viaje por la memoria española del horror.

Don Fernando

12 jun 2011
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Abusó de su posición como ministro de Instrucción Pública para corromper a la juventud española con sus ideas disolventes; apoyó, a costo del erario público, “La Barraca”, más que alegre farándula estudiantil, excusa para la promiscuidad sexual (empezando por su director); preconizó una nefasta enseñanza estatal laica, con aulas donde la imagen de Cristo destacara por su ausencia; estaba a favor del divorcio, de la secularización de los cementerios… Si el tan demonizado Fernando de los Ríos se hubiera encontrado en Granada cuando se hicieron con la ciudad los fascistas, difícilmente se habría escapado con un simple fusilamiento. Porque, para tales mentalidades, se trataba del máximo representante local (aunque natural de Ronda) de un siniestro complot judaico-marxista-masónico dedicado a la destrucción de las esencias patrias. Y merecía lo peor.
He recordado a don Fernando al contemplar las fotos de la reciente constitución de las Cortes Valencianas, con la insistencia de Luis Cotino en jurar el cargo delante de un crucifijo llevado ad hoc. Y sobre todo su discurso en el Congreso el 24 de marzo de 1932, cuando, dolorido hijo espiritual de aquellos erasmistas “cuya conciencia disidente individual fue estrangulada”, abundó en la necesidad de una separación tajante entre el Estado y una Iglesia que había hecho a los heterodoxos –tan españoles como los católicos– objeto durante siglos “de las más hondas vejaciones”.
Casi ochenta años después, la Iglesia sigue en sus trece. Y muy militante la veremos, me temo, en los próximos meses.