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Olas y montañas

27 dic 2009
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Los que me hacen el favor de leer estos breves apuntes saben que el Dios del Antiguo Testamento no me gusta especialmente. También se habrán percatado de la admiración que me suscita el personaje extraordinario que, según nos insisten, era su hijo. Porque, fuera quien fuera y viniera de donde viniera –la documentación contemporánea es escasísima–, su mensaje de amor al prójimo sigue siendo tan revolucionario hoy, y tan poco practicado, como cuando andaba por aquellos andurriales palestinos.

Y sobre el mar. Para mí, como para Antonio Machado, aunque por diferentes razones, el Cristo capaz de darse un tranquilo paseo por las olas encierra una fascinación especial. El poeta, obsesionado con el paso del tiempo que todo se lo lleva por delante, se fija en las efímeras huellas acuáticas dejadas atrás por el maestro (“caminante no hay camino, sino estelas en la mar”), pero no alude a las palabras que dirigió a Pedro en aquella ocasión. Palabras que contienen, o así me parece a mí, una muy útil lección de autoayuda práctica, sin necesidad de creer en un más allá hipotético.

Pedro, al ver a Cristo desde la playa, echa a andar hacia él sin pensárselo dos veces. Al principio todo va de perlas pero luego el mar se encrespa, el terror se apodera del pescador y se empieza a hundir. “Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?” (Vulgata: “Modicae fidei, quare dubitasti?”), le reconviene el experto en cómo mover montañas.

Para lograr salir adelante en este valle de sufrimientos es recomendable tener fe en la fe. Barack Obama, está claro, sabe no poco del tema.

Homofobia rampante

20 dic 2009
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Leo en The Guardian Weekly –que recomiendo a los deseosos de saborear cada semana un excelente inglés periodístico– que una boda gay en Buenos Aires, celebrada hace unos días, está provocando una enconada controversia “en toda América del Sur”, espacio, como se sabe, donde campa a sus anchas el machismo más radical. Alex Freyre y José María Di Bello son dos gays no sólo simpáticos sino muy inteligentes, combativos y valientes. No se callan y no se amilanan. Según el diario de marras, los adalides de la Iglesia católica rioplatense están clamando al cielo que el enlace atenta contra “los valores familiares tradicionales del continente”. Vaya por Dios.

En otra página del diario hay un artículo sobre la homofobia que hoy impera en el British Commonwealth, legado del devastador puritanismo protestante del siglo XIX (y después). Resulta que, si bien unos 80 países alrededor del mundo proscriben la homosexualidad, más de la mitad de ellos son ex colonias de Su Majestad. Y no sólo esto sino que, según Peter Thatchell, autor del artículo, algunos países del Commonwealth son hoy los más homofóbicos del mundo (Uganda y Bangladesh, por ejemplo), con castigos que van desde la cárcel y los azotes hasta la cadena perpetua y la muerte. Bonita herencia que han dejado atrás los reverendos y los jueces anglicanos.

Alrededor del mundo los matones religiosos siguen, como siempre, torturando, machachando y matando en nombre de sus dogmas inhumanos. Aquí tampoco faltan Torquemadas actualizados que, si pudiesen, nos devolverían cuanto antes a la caverna. Con ellos, tolerancia mínima.

Regalos

13 dic 2009
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Abril es el mes más cruel”, nos asegura el “yo” del primer verso del poema más famoso de T.S. Eliot. Entiendo, sin embargo, que diciembre es un candidato más apropiado para ocupar el puesto.

No debería de ser así, toda vez que el solsticio de invierno, ya otra vez en puertas, las tiene todas para ser motivo de festejos, por lo menos en el trozo del globo terrenal que nos toca a los europeos, máxime a los septentrionales. Pues, ¿no significa que a partir de ahora los días se van a alargar poco a poco, que ya se está preparando –aunque todavía tarde en llegar– la primavera? ¿No es heraldo de renacimiento, de vida nueva, de eclosiones y expansiones? Indudablemente. En el declive del año viejo se nos invita a dar por acabado un ciclo y a celebrar la inauguración de otro. ¿Y qué mejor manera de hacerlo que ofreciendo un regalo a nuestros seres queridos?

No por nada se situó el natalicio de Cristo en tales fechas (aunque realmente ocurriera en otras), incorporando, si bien adaptadas, prácticas paganas anteriores. Y es bella la historia de los Reyes Magos, sorprendidos al descubrir que sus lujosas dádivas desentonan brutalmente con la pobreza del fugaz hogar señalado por la estrella. El problema es que la entrega obligatoria de regalos que hoy marca la tan comercializada efeméride cristiana es incompatible con la espontaneidad del gesto bíblico. Y a menudo con la caridad. Pienso en los excluidos y los solitarios que tanto sufren en estas fechas, en los millones de niños cuyo único aguinaldo va a ser hambre y muerte. Y pienso que no hay derecho.

El bodrio cotidiano

06 dic 2009
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No puedo creer que un hombre tan razonable como Alberto Oliart, y además tan pulcro, esté a favor de que el horroroso espacio continúe día tras día acaparando el prime time que disfruta desde hace años. Al ex ministro le he escuchado muchas veces en tertulias radiofónicas. Le he leído. He seguido con interés sus actuaciones políticas. Y siempre me ha parecido modelo de sensatez y mesura. Siendo así habrá entendido, sin duda, que en régimen de televisiones con publicidad, la estatal incluida, TVE-1 no ha tenido más remedio que competir comercialmente con las demás cadenas. Por lo cual el programa que provoca este comentario, tan estratégicamente colocado antes de las noticias de la tarde, no se podía considerar moco de pavo. Pero ahora que llega, por fin, la supresión de la publicidad en RTVE, ¿qué posibles motivos puede haber para mantener un producto no sólo chabacano, mediocre y huero sino que propaga, cotidianamente, un desaforado culto a la fama, al chismorreo de baja estofa, al lujo y a la obsesión de llegar “a lo más alto”, de conseguir el “éxito más arrollador”?

La presentadora habitual de la bazofia –cuya imagen nos ha asediado además en la prensa durante todo el verano con anuncios de no sé qué agencia de vacaciones– parece albergar como finalidad en la vida la autopromoción hasta la saciedad. Dudo, en fin, que en la televisión pública de otros países europeos se ofrezca, en hora punta, tal despliegue de cretinismo.

Corazón corazón no tiene nada que ver con corazones de verdad. ¡Por favor, don Alberto, sea piadoso y alívienos la sobremesa!