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Muerte de un librero

31 ene 2010
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La Cuesta de Moyano está de luto, y de luto estamos todos los que tuvimos la suerte de ser amigos del entrañable, caballeroso y elegantísimo José Fernández Berchi, el hombre que más sabía de libros en Madrid, que con más amor los acariciaba y a quien más le complacía compartir sus conocimientos al respecto con todo el que se le acercara en busca de orientación.
Uno llegaba a su caseta, casi la última de la pendiente, con la certidumbre de pasar allí un estupendo rato de cálida tertulia. Y de aprender mucho. Innumerables fueron los títulos que me recomendó a lo largo de los años y que luego se demostraron esenciales para la elaboración del texto en curso; legión de tomos “inencontrables” que, sin embargo, lograba localizar a través de su densa red de contactos gremiales (antes de la revolución informática); interminables sus anécdotas acerca de clientes célebres y menos célebres; terrible la angustia que le producía rememorar ciertos episodios de la guerra y de la dictadura.
Últimamente daba la impresión de irse haciendo cada vez más chiquitito, como si se estuviera metiendo dentro de sí mismo. Creo que el traslado provisional de las casetas al paseo del Prado, cuando empezaron las obras en Moyano, le hizo un grave daño. Allí, un día de invierno, acurrucado al lado de una pequeña estufa, con su Antoñita al lado, se quejó amargamente de la humedad que, procedente del Jardín Botánico, le helaba los pies. Luego el resultado final de aquellas obras no le gustó en absoluto. A uno tampoco. Ahora, con su dolorosa ausencia, nada será ya igual. Qué pena.

El ejemplo de Málaga

24 ene 2010
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Dice el gran Manuel Alcántara que una de las ventajas de Málaga es que es que en ella no proliferan los monumentos arquitectónicos, lo cual les ahorra a los ciudadanos la necesidad de estar todo el día dirigiendo a los turistas hacia tal o cual edificio de inspección obligatoria. Lo que sí tiene, en cambio, entre otros alicientes, es el cementerio británico más hermoso del Mediterráneo. Hace unos días volví a verlo, acompañado del poeta Juvenal Soto, y al contemplar la tumba de Gerald Brenan, aquel empedernido investigador del laberinto español, me fue imposible olvidar la proximidad de otras dos impresionantes moradas de los muertos: el noble panteón erigido en la plaza de la Merced en homenaje a Torrijos y sus 48 compañeros de infortunio, y el cementerio de San Rafael, donde desde hace tres años se está llevando a cabo la exhumación de miles de víctimas de la brutal represión impuesta por los franquistas.
En dicha tarea la Asociación Contra el Silencio y el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga ha podido contar con la colaboración, ¡albricias!, de un cabildo controlado por el Partido Popular. De las 18 fosas localizadas han sido abiertas hasta la fecha nueve, con la exhumación de 2.840 cuerpos. Una vez completado el examen de los huesos se construirá, siempre con el beneplácito municipal, un Parque de la Memoria para contener todos los restos no identificados y un monolito con los nombres de los más de 5.000 víctimas de aquella barbarie. Se demuestra así que a estas alturas es posible superar el maniqueísmo. Un admirable ejemplo a seguir.

Catalanofobia taurina

17 ene 2010
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A los paladines de la España profunda, la España de la Sagrada Unidad, les ponen más nerviosos los catalanes que los vascos. No es que los nacionalistas de Euskadi no supongan un grave problema para los guardianes de las esencias patrias, pero en el fondo los consideran, creo, ovejas descarriadas, gentes de innegable raíz ibérica que un día, recobrado el sentido común, volverán al redil. Los catalanes son otra cosa. Su insistencia en preferir al castellano su propia versión del latín puesto al día, su larga cultura y su sentirse de otra manera, constituyen, para dichas mentalidades, una intolerable amenaza.
Recuerdo que bajo el franquismo no era raro oír afirmar, con el consiguiente desdén, que los catalanes “ladraban” un “dialecto”. ¡Qué insulto! Aunque esto ya no lo dice ni el facha más empedernido, sigue incordiando que los de allí se aferren con tanta tenacidad a su fet diferencial lingüístico.
Y ahora, para colmo, están enarbolando la amenaza de acabar en su territorio con la Fiesta Nacional, nada menos. Sigo el debate con fascinación porque, para muchos ciudadanos de pro, los toros son una de las máximas señas de identidad de lo español. Sin ellos, dicen, ¿qué sería de la cultura de este país? ¿Y qué habría sido de tantos pintores (con Goya a la cabeza), tantos poetas, tanta zarzuela, y hasta tanto admirador extranjero?
Pero los tiempos cambian. Si los catalanes consideran las corridas impropias de una sociedad europea moderna, están en su derecho. Les deseo mucha suerte. Tierras adentro siempre habrá para la lidia sitio de sobra.

Júbilo y desdén

10 ene 2010
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La prensa de la ultraderecha, capitaneada por La Gaceta de los Negocios, está que trina ante el “fracaso” de la excavación que se acaba de concluir en las afueras del pueblo granadino de Alfacar. Resulta que Lorca no está donde siempre ha dicho el guiri gilipollas que tan pingües beneficios ha cosechado alimentando el mito del poeta “rojo” asesinado por las hordas fascistas. En cuanto a la Junta de Andalucía, se ha comportado con absoluta irresponsabilidad al seguir las indicaciones al respecto del mismo elemento. ¿Cómo es posible que no supiese, cuando lo sabe todo el mundo, que a Lorca lo enterraron un kilómetro más allá, en el “barranco” de Viznar?

El primer problema es que en dicho “barranco” no se empezó a enterrar hasta finales de agosto de 1936, cuando el poeta llevaba días muerto. Las investigaciones al respecto son terminantes. El segundo es que la mayoría de quienes comparecieron en 1980 ante la Comisión de Encuesta de la Diputación Provincial de Granada, creada para buscar el último paradero del poeta, indicaron no el “barranco”, sino el lugar donde luego se creó el parque Federico García Lorca en Alfacar. Tampoco optaba por Viznar quien más sabía del caso en Granada, el periodista Eduardo Molina Fajardo, autor del libro fundamentalLos últimos días de García Lorca (Plaza & Janés, 1983).

Es cierto que no han hallado huesos en el paraje excavado. Pero también que hubo serios fallos en la preparación de la búsqueda. Yo recomendaría a quienes prefieren que nunca se encuentre al poeta que abandonen tanto su júbilo como su desdén. Aún puede aparecer.

Año nuevo

02 ene 2010
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Mapa de fosas de las víctimas de la Guerra Civil y la posguerra en Andalucía: se acaba de publicar este estremecedor documento, fruto de la tenaz labor llevada a cabo, durante años, por las distintas asociaciones dedicadas en dicha comunidad a la recuperación de la memoria histórica. Resulta que yacen en las 614 fosas de guerra localizadas un total espeluznante, casi 47.500 víctimas, la inmensa mayoría “rojas”. Llama la atención, sobre todo, la cifra correspondiente a Sevilla: 12.507. Queda así confirmado el nefasto papel desempeñado en la represión por el vesánico Gonzalo Queipo de Llano, cuyas arengas radiofónicas desde la capital andaluza incitaban directamente y sin contemplaciones al asesinato de los enemigos de la España “nacional”. Y allí sigue en la Macarena, con todos los honores. Parece mentira.
Si el PP gana las próximas elecciones en Andalucía, y es probable, el proceso de recuperación de los restos se va a aplazar fatalmente. Y si reconquista la Moncloa en dos años se extenderá la dejadez al resto del país. Será una traición en toda regla a la causa de la justicia y al espíritu conciliador de la Constitución.
El Tribunal Supremo sentará pronto a Garzón en el banquillo por haber asumido el deber de investigar judicialmente los crímenes de lesa humanidad franquistas. Bonito espectáculo va a dar el país al mundo. La entrevista de Iñaki Gabilondo al juez, la última del gran periodista en el ya llorado CNN+, será para muchos inolvidable. Era imposible no recordar una vez más en el “aquí yace” de Larra. Feliz año, colegas, y que cada palo procure aguantar su vela.