La factura interminable del rescate de la banca

Vicente Clavero

Milagro será que algún día sepamos, de verdad, lo que nos está costando a los contribuyentes españoles el rescate de la banca. Pero la última cifra que ha puesto sobre la mesa el Tribunal de Cuenta es ya de por sí escalofriante. Casi 108.000 millones de euros comprometió el Estado en ese proceso en los cuatro años críticos que fueron de 2009 a 2012. Es decir, un 75% más de lo reconocido hasta ahora por el Banco de España, que no incluía en sus cálculos las garantías ante posibles pérdidas para los compradores de entidades quebradas.

Esos 108.000 millones significan que cada uno de nosotros arriesgamos 2.300 euros, que saldrán de los impuestos si el Estado no consigue recuperar el dinero. Una cuarta parte –concretamente, 26.000 millones- se ha perdido para siempre, según ha reconocido el FROB y confirmado la Comisión Europea. Y el resto, vaya usted a saber; porque, como esta crisis está demostrando, al menos en el caso español, el saneamiento financiero es un pozo sin fondo, que además no basta para que vuelva a fluir el crédito.

El Fondo Monetario Internacional lo ha dejado escrito con motivo de la reunión que estos días ha celebrado en Washington: los bancos no volverán a conceder préstamos con normalidad en España al menos hasta dentro de un par de años. Y eso sólo en el caso de que se culmine sin demora la reestructuración del sector; lo que invita a sospechar, inevitablemente, que van a ser necesarios nuevos recursos públicos. Como si los que lleva absorbidos la banca desde 2009, sin oficio ni beneficio para los ciudadanos, no hubieran sido suficientes.

Por cierto que el informe del Tribunal de Cuentas antes mencionado pone negro sobre blanco cuánto nos hemos dejado en cada una de las entidades que estaban yéndose a pique. Pues bien, la mitad de los 108.000 millones de euros se los han comido sólo tres: Bankia, la CAM y su filial el Banco de Valencia, que estaban –miren ustedes por dónde– en la órbita del PP. Sí, en la órbita de ese partido al que tanta grima parece darle todo lo público y que presume de haber proporcionado tan buenos gestores a España.

Una cosa más: otros países que tuvieron que socorrer a su banca han conseguido incluso ganar dinero con ello. Según un estudio de Allianz Globall Investment, en esa dichosa situación están Estados Unidos, Reino Unido y Escandinavia; mientras que Suecia o Noruega, por lo menos, lograron recuperar todo lo invertido. ¿Y en España por qué no? ¿O acaso el Gobierno piensa que lo va a conseguir cuando privatice Bankia ya limpia de polvo y paja? No sé a ustedes, pero a mí me gustaría que alguien nos lo explicara.
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