Opinion · Puntadas sin hilo

¿PP y PSOE son lo mismo?

 

 

Si ninguno de los dos es capaz de propiciar la reforma de la Ley electoral.

Si ninguno de los dos es capaz de someter a referéndum cualquier reforma de la Constitución.

Si ninguno es capaz de desterrar la corrupción o la sumisión.

Si ninguno es capaz de plantar cara al Vaticano y a los privilegios lacerantes de la Iglesia Católica.

Si ninguno es capaz de una reforma fiscal seria y contundente.

Si ninguno es capaz de acabar con el fraude.

Si ninguno es capaz de evitar sus escaladas para quebrar más y más el espinazo de los débiles y desprotegidos y recortar sus derechos.

Si ninguno de los dos es capaz de ponerse de acuerdo con el otro para alcanzar un Pacto de Estado de Educación.

Ni un Pacto de Estado para acabar con la crisis económica.

Si ninguno es capaz de no decir más que generalidades y vaguedades sobre el cambio de modelo productivo.

Si ninguno lo es de considerar seriamente los movimientos sociales y de los jóvenes.

Si ninguno de los dos es capaz de conseguir unas instituciones judiciales creíbles.

Y tampoco lo es de lograr una justicia rápida y eficaz.

Si ninguno de los dos es capaz de hacer una televisión aceptable.

Si ninguno es capaz de hacer que la gente crea que los políticos son dignos.

Si ninguno es capaz de discrepar sin descalificarse brutalmente.

Si ninguno es capaz de aceptar que alguna vez el otro tiene razón.

Si no son capaces de no aplaudir como borregos.

Si por obligación están férreamente sometidos a la disciplina de partido.

Si para los dos un parado es un número.

Si ninguno de los dos es capaz de hacernos creer que va a solucionar el desempleo.

Si ninguno es capaz de rejuvenecer la Constitución, adecuándola a lo que los ciudadanos exigen.

Si ninguno es capaz de lograr que confiemos en la Policía.

Si ninguno es capaz de explicar las cosas claras.

Si ninguno es capaz de generar confianza en la democracia.

Si ninguno es capaz de que los viejos jubilados sean mínimamente felices, y no tengan tantas penurias económicas.

Si ninguno de los dos es capaz de enfrentarse a los bancos, a los tiburones financieros, y a los famosos y misteriosos mercados.

Si los dos nos hacen siervos.

Si ninguno de los dos es capaz de pedirnos disculpas a los ciudadanos por el desentendimiento que han tenido entre ellos, los dos, ante la gravísima crisis mundial.

Entonces,

¿Por qué votar al PP o al PSOE?  

¿Son lo mismo, pues, según opiniones y creencia extendidísimas, sobre todo últimamente? ¿Incluso, como tan finamente dicen “PSOE y PP la misma mierda es”?

En modo alguno. Todavía pudiera sostenerse la afirmación en lo económico. Y ni aún. El PP es, y será, muchísimo más implacable con los débiles y desprotegidos. El PSOE ha tratado de no serlo mientras la economía ha aguantado. Es cierto que se ha rendido a las consignas de Europa, como se sabe volcada a la derecha. Pero aún así es mucho menos cruel.

Pero desde luego son radicalmente distintos en todo lo demás, que es altísimamente valorable; siendo muy importante lo económico, no lo es todo para el bienestar y vida de las personas. Lo saben de sobra: Ley de Dependencia, Ley de interrupción del embarazo, Ley cuidados paliativos, Ley Memoria Histórica, Ley matrimonios homosexuales, Ley divorcio exprés, y tantas otras que nos hacen humanamente dignos.