Opinion · Puntadas sin hilo

La corrupción

Existe la creencia generalizada de que en España hay una altísima corrupción. No es cierto: España ocupa el puesto 30 sobre 176 países escrutados. Muy por debajo de Italia, en el puesto 72; y entre los miembros de la Unión Europea se sitúa en el puesto 13.

Resulta peligroso y desestabilizador la exageración de todos nuestros vicios, tales como negar la misma existencia de la democracia, por imperfecta que sea, creer que la revolución está al caer, o que hay presos políticos. Distorsionar los argumentos contribuye a la imagen de descomposición moral de España.

Pero que nuestro nivel de corrupción no sea tan elevado como frívolamente se dice y cree no quiere decir que no se deba combatir con toda energía hasta dejarla reducida si no a cero sí a la existente en Dinamarca y Finlandia, los países del mundo con menor índice.

El problema de esta estadística mundial es que se refiere exclusivamente a la corrupción económica cuantificable. No a la corrupción ‘menor’ pero dañina, como pueda ser el abuso que los cargos oficiales en todas las administraciones, con la legión de concejales incluidos, hacen del disfrute de los aparatos telefónicos y electrónicos que les regalamos y que van desde lo deportivo hasta la pornografía, todo ello ajeno a sus trabajos para los que han sido elegidos.

Ni tampoco se refiere la lista a la corrupción moral, aun siendo legal, pongamos que hablo de los cargos públicos que compatibilizan o se hacen hueco en empresas apenas salidos del cargo, caciquismos modernos, enchufismos, nepotismos y demás descaros. Todos ellos abortan la ‘necesidad de esperanza’ para que España sea un país decente. El último aldabonazo ha sido la incorporación de Esperanza Aguirre a la empresa privada y sin renunciar a ser Presidenta del PP de Madrid.

Anteayer, Rubalcaba propuso al Gobierno luchar contra la corrupción política que tanto daño y descrédito les causa. Bien. Pero no creo que nadie confíe ni en que lo lleven a cabo ni en lo que pudieran acordar si lo llevaran. A título de pérdida de tiempo, les sugiero las seis medidas indispensables para que la corrupción desaparezca de España: 1. Destituir absolutamente a todos quienes estén imputados, con efectos retroactivos, y sin perjuicio de que cuando se vean libres de toda imputación recuperen sus cargos. 2. Hacer una Ley de Transparencia, sin excepciones, que prohíba subvenciones de particulares a los partidos, que han de valerse solamente con las del Estado más las cuotas de afiliados. 3. Reforma de la Ley Electoral, en la que, entre otras cosas, se recojan las listas abiertas. 4. Todo empresario pillado dando dinero a un partido será vetado indefinidamente para cualquier concurso público. 5. Aplicar la prisión preventiva inmediata y obligatoria. 6. Fomentar la cooperación internacional para localizar las ramificaciones de un hecho corrupto nacido en España.

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Gota TELEFÓNICA: ¿A cuánto ascenderá el importe de las facturas derivadas del uso indebido de sus teléfonos móviles de diputados, senadores, ministros, consejeros autonómicos, alcaldes y ediles, y asesores de todos ellos, que pagan los contribuyentes?

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Gota EN JUSTICIA: Al César independentista lo que es del César independentista: El líder de Esquerra Republicana en el Parlamento catalán, Oriol Junqueras, ha renunciado al sobresueldo, asesores, oficina y coche oficial que le corresponden como Jefe de la Oposición.

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Gota LÚDICA: Creo que Esperanza Aguirre se ha equivocado al aceptar el puesto que le ha ofrecido la empresa catalana de cazatalentos. Sería más lógico, solvente y serio verla como Directora de las Salas de Juego de los Casinos de Adelson en Madrid.