España, esa chapuza

03 Jul 2014
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He comido con el director de un periódico y hemos estado preguntándonos cómo veíamos esto y hemos coincidido en que no lo vemos nada claro en nada ni somos capaces de sugerir soluciones.

No vemos nada claro lo de Catalunya, creemos que el referéndum no se celebrará, pero de todas formas habrá que buscar alguna salida mínimamente satisfactoria y que pasará por una mejora fiscal, no creemos que equiparable a la situación vasca y navarra.

Dudamos de la fuerza de arrastre de los candidatos del PSOE a su secretaría general, y ello podría conducir, por desgracia, a un mayor debilitamiento del partido. No será fácil que el PSOE recupere la credibilidad.

Lo que más escándalo y asombro es la corrupción generalizada en todos los campos imaginables, corrupción del PP, de los empresarios, corrupción inmensa en Andalucía, donde bajo la consigna de ‘aquí hay dinero para todos’, los ERE, extendidos a extremos increíbles, y el despilfarro y latrocinio de los cursos de formación, también en otras zonas de España, convierten a Andalucía en paradigma, el Tribunal de Cuentas y sus multifamiliares, los privilegios de los eurodiputados y diputados nacionales, la falta de transparencia de la Casa Real que no ha tenido a bien ni siquiera facilitar la lista de invitados a la recepción de la coronación, el previsible escándalo de lo de la Infanta, el empobrecimiento general del país, la desigualdad, la brutal reforma laboral, la ya fracasada reforma fiscal, el recorte de las libertades, el miedo instituido, la acción retrógrada y represiva sobre las mujeres, la desconfianza en absolutamente todas las instituciones, la emigración forzosa, el poder de la banca, los medios de comunicación condicionados, el desbarajuste de la izquierda o izquierdas que inevitablemente conducirá a una nueva victoria del Partido Popular, causante de todo este desaguisado, ya amortizada la herencia recibida, saber que no cabe más revolución que la de las urnas porque todavía España no es los Balcanes, la incógnita del nuevo fenómeno Podemos, el ansia de cambio pero también el recelo de los españoles hacia los extremismos radicales, nuestra creencia de que ni IU ni Podemos individualmente o juntas consigan nada sin el PSOE renovado, aunque suene a blasfemia, esperemos los resultados de la siguientes elecciones, que como solución económica no se hable más que de aumentar la competitividad sin que se diga ni sepamos cómo ni en qué consiste, el seguir sin comprender por qué España tiene casi el triple de paro que los demás países de la Unión Europea ni cuáles serían las fórmulas para solucionarlo, por qué hay una economía sumergida que al menor dobla la de los demás países, por qué no somos capaces de alejar el fraude fiscal, que quintuplica el existente en los países serios de la Unión, por qué no somos ni hemos sido capaces de consensuar una ley de Educación que no sea un apaño e imposición temporal de los sucesivos gobiernos, por qué seguimos bajo la enorme influencia política, económica, jurídica y social de la Iglesia católica, por qué vivimos en permanente cuestionamiento de la Constitución sin revisarla y sin que nos consulten a los ciudadanos, por qué soportamos que miles de españoles sean despojados de sus viviendas por no poder completar su pago al haber perdido el trabajo, por qué nos empeñamos en decir que somos un gran país y que todo marcha razonablemente y lo creemos o nos resignamos, nos preguntamos cómo podremos salir de esta inmensa charca y chapuza que es España y no sabemos contestar ni vemos que nadie lo sepa. Pagamos a escote y nos despedimos desmoralizados.