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	<title>Comentarios para Puntadas sin hilo</title>
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		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por vibrafonista</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81769</link>
		<dc:creator>vibrafonista</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:07:12 +0000</pubDate>
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		<description>Compañero angus... vale si, tienes razón, por supuesto, pero tu sabes ke estos ke dicen ke nos representan no valen una mierda y no tienen nada digno ninguno.
salud</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Compañero angus&#8230; vale si, tienes razón, por supuesto, pero tu sabes ke estos ke dicen ke nos representan no valen una mierda y no tienen nada digno ninguno.<br />
salud</p>
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		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por Robin Goodfellow</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81768</link>
		<dc:creator>Robin Goodfellow</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 21:07:09 +0000</pubDate>
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		<description>Sergio Zawinul (104):
¿Ve usted lo malo de ser un bocas? Usted se ha inmutado, el resto se han callado como putas. Usted se ha puesto en ridículo solo, sin compañía. ¡Vaya por dios!</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sergio Zawinul (104):<br />
¿Ve usted lo malo de ser un bocas? Usted se ha inmutado, el resto se han callado como putas. Usted se ha puesto en ridículo solo, sin compañía. ¡Vaya por dios!</p>
]]></content:encoded>
	</item>
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		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por angus</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81767</link>
		<dc:creator>angus</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:47:00 +0000</pubDate>
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		<description>karl Marx, Friedrich Engels, Pablo Iglesias. 
  In Memoriam</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>karl Marx, Friedrich Engels, Pablo Iglesias.<br />
  In Memoriam</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por Floz JF</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81766</link>
		<dc:creator>Floz JF</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:46:24 +0000</pubDate>
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		<description>“Globalización y democratización”: 


Si se reflexiona acerca de las perspectivas que dibujan las tensiones estructurales descritas en este libro, esas perspectivas muestran inequívocamente que “aun pueden pasar cosas peores”. Un “norte” rico, armado y muy minoritario poblacionalmente frente a un “sur” de hambre, carencia de medios y que incluye a la inmensa mayoría de la población mundial. Un industrialismo ecológicamente destructivo. Tecnologías que aminoran el tiempo de trabajo necesario para la producción y economías que precisan considerar ese tiempo de trabajo como una mercancía. Instituciones públicas crecientemente subordinadas a instituciones privadas. Todo parece indicar que la humanidad se halla en una de sus encrucijadas decisivas.

Pues la lógica de la situación actual del mundo es tan contradictoria como la descrita excelentemente por el humorista (si puede decirse así) El Roto: hay que producir más para evitar la crisis económica y el paro, y hay que producir menos para evitar el deterioro del medio ambiente.

En la encrucijada las alternativas generales parecen reducirse a dos. De una parte, la barbarización. Una nueva barbarie. El empeoramiento general de todas las condiciones de vida de todos y en todas partes, aunque minorías de oligarcas se atrincheren en ambientes exclusivos rodeados de sus guardias pretorianas. Desde el punto de vista del “nomos”, la barbarización conduce a una tiranía integral, bifronte como Jano: benévola o exterminista según el rincón de la Tierra al que sucesivamente toque. O bien- el otro cuerno de la alternativa- una democratización social real, intensiva y extensiva, que impusiera contratendencias desconfiando al mismo tiempo de cualquier “mecanismo” automático de ajuste.

Todo parece indicar que la primera de las alternativas está ganando terreno. Muchas sociedades contemporáneas no han generado jamás la “duda acerca de la ley” que las gobierna, que es la semilla de la democratización –y, todo hay que decirlo, también la semilla del socialismo, en el sentido de movimiento práctico, real, contra la injusticia multiforme-. Esas sociedades sólo han suscitado universos culturales que en el fondo siguen viendo su “nomos” como un tabú, aunque comparten la misma cultura material que las sociedades incoativamente democráticas; esto es: su “ethos” no ha superado el “tabú”, pero puede extraer petróleo y mercantilizarlo y contar con tecnología digital. En otros casos el poder instituido de la sociedad –económico o político, o ambas cosas- es simplemente terrible, y cruel, y escasísima la posibilidad de cuestionarlo.

La falsedad de los “sistemas democráticos” publicitados por el “norte” – donde la libertad y la dignidad se arrodillan ante el dinero- refuerza incluso el “tabú de los otros”: ahí esta el auge del fundamentalismo. En el “norte” mismo son pocos los que cuestionan el “nomos” básico de las metrópolis: el que ordena rendir culto a la ganancia y al dinero; el “nomos” que da de antemano una respuesta a la pregunta individual acerca del sentido que es posible dar a la propia vida; el “Moloch” que sustituye a la invención de finalidades colectivas. 

En el “norte” no está en auge, ni mucho menso, el fundamentalismo de la duda, de la puesta en cuestión de la ley y del poder, es decir, el principio democratizador e igualitario que hace de lo que ocurre asunto “nuestro”.

Hoy sabemos que la normatividad no se fundamenta ni en la naturaleza (no hay modelo natural de derecho) ni en la razón (no hay un logos de razón para el derecho), sino en la “convención” de una racionalidad discursiva pública que pone de vez en vez la ley en cuestión y que “carece de otro fundamento que la convención misma”.

Las condiciones establecidas por la globalización, incluida la institución real del soberano difuso, ¿hace posible que funcione todavía la relación entre normas y “demos” que ha impulsado la democratización moderna? ¿Todavía se puede pensar que al normar se instituye un orden artificial y un orden general de sentido, si al final resulta que el orden real es el “instituido” por el soberano difuso? ¿Hay aún un sujeto colectivo instituyente cuando sabemos que los deseos de las multitudes son construidos por la industria de la publicidad para coincidir con las prestaciones del sistema económico-productivo?

Estamos pues ante un modelo social nuevo, que tiende a abolir la relación entre el derecho como resultado de la actividad social instituyente, en beneficio de una ley que ya no es resultado de la democratización de la sociedad. Es el soberano difuso quien tiende a dotar, en exclusiva, de criterios y contenidos a esa “ley”.

La cuestión de hoy es el secuestro de la normatividad, que ha sido apartada de la esfera de la deliberación colectiva. El proyecto moderno de sociedades democráticas que se regulan a sí mismas ha entrado en franca regresión.

A partir de aquí resulta muy difícil avanzar mediante categorías analíticas precisas. Las categorías conceptuales para captar lo que hay son crecientemente ambiguas, acaso retóricas.

En la crisis actual de la función normativa del derecho, lo que está en juego es su dimensión popular instituida, contingente y positiva al mismo tiempo. Lo amenazado es justamente el reconocimiento de la creatividad histórico-social colectiva. Se trata, obviamente, de una creatividad regulada, y la institución del derecho moderno (que no es el derecho de los hebreos ni el de los romanos) ha consistido justamente en la creación de un sistema que regula la producción de norma jurídicas mediante la deliberación y la convención pactada (pese a las exclusiones que siempre se han dado en el sistema: obreros, negros, mujeres, metecos, etc.).

Frente a la crisis, la sociedad de la globalización, en las metrópolis del norte tercioindustrializado, se muestra oscilante.

Pese a no abandonar ni echar abajo las características de fondo de la modernidad, y ante todo la caracterización de la sociedad como sociedad esencialmente jurídica, el “demos” que experimenta la crisis ratifica en general o en su mayoría su propia impotencia. No ignora que le es inmanente una función normativa, pero no la asume, “como si la abandonara y se dedicara a otra cosa, al hiperconsumo”. Ese “demos” enajenado acaba viendo el orden de las normas como el reflejo formal de una lógica aparentemente intangible que rige el sistema, independientemente de su naturaleza “instituida”. Así, la dimensión normativa de la vida social, se reduce a un dato suministrado por una legalidad (la lógica del lucro o la lógica del crecimiento económico”, como se quiera llamar) de tipo no convencional, no deliberada, que unos ven como un regalo y otro como una tragedia.

Sin embargo la esfera de la deliberación colectiva está cambiando a su vez. Lo menos que podemos decir es que está escindida. De un lado, está el espacio institucional, en el que actúa la “lex” de la tradición moderna, estatal, “tendencialmente carente de deliberación”, donde la función normativa misma acaba reduciéndose a una “interpretación adaptativa” puesta en movimiento por la lógica del sistema; de otro, una normatividad social alternativa, efectivamente deliberativa aunque magmática y débil, que trata de interactuar, para abrirse paso, con la ley institucional pública. La práctica jurídica es así más problemática que nunca. Operar con el derecho no es una función meramente técnica, pues en ello entran elementos de decisión moral y política.

La injusticia: En este trabajo se ha evitado cuidadosamente sostener una concepción substancialista acerca de la justicia. Si se adopta una idealidad democrática no es posible sostener una concepción así; pues lo que se concibe como justo ha de poder ser puesto en cuestión.

La filosofía política y del derecho contemporánea ha elaborado “teorías de la justicia” que acaban siendo mas bien teorías acerca de “las condiciones de uso de la palabra justicia”. Los importantes trabajos de J. Raws y A. Sen, por ejemplo, tratan de establecer con la mayor objetividad posible los problemas implicados por tales usos.

Pero, como ocurre con toda formulación lingüística expresiva del universo de los ideales, de los juicios de valor, de los principios, de la moralidad, que tienen que ver con finalidades o proyectos de modos de vida vistos individual o colectivamente, o bien hablamos de ellos objetivamente, pero en términos “pura y exclusivamente formales”, o bien siempre queda abierta la posibilidad de que toda tecnificación de las condiciones de uso de los términos éticos pueda ser rectificada. Cualquier “teoría general” no dogmática de la justicia, dicho en otras palabras, acaba convirtiéndola en un “pronombre”. El “nombre” al que sustituye, esto es, la concepción “material” de la justicia, ha de ser puesto en cuestión, establecido, y debatido, una y otra vez.

Es difícil que el lector, sea cual fuere su idealidad o ideología, escape a la consideración de vivir en un mundo de injusticias. Son tantas que el universo social parece generalizadamente “injusto”. Y, sobre todo, se trata de un mundo en el que no todos tienen “voz” para proclamar la injusticia que se les hace. Esa voz es esencial.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>“Globalización y democratización”: </p>
<p>Si se reflexiona acerca de las perspectivas que dibujan las tensiones estructurales descritas en este libro, esas perspectivas muestran inequívocamente que “aun pueden pasar cosas peores”. Un “norte” rico, armado y muy minoritario poblacionalmente frente a un “sur” de hambre, carencia de medios y que incluye a la inmensa mayoría de la población mundial. Un industrialismo ecológicamente destructivo. Tecnologías que aminoran el tiempo de trabajo necesario para la producción y economías que precisan considerar ese tiempo de trabajo como una mercancía. Instituciones públicas crecientemente subordinadas a instituciones privadas. Todo parece indicar que la humanidad se halla en una de sus encrucijadas decisivas.</p>
<p>Pues la lógica de la situación actual del mundo es tan contradictoria como la descrita excelentemente por el humorista (si puede decirse así) El Roto: hay que producir más para evitar la crisis económica y el paro, y hay que producir menos para evitar el deterioro del medio ambiente.</p>
<p>En la encrucijada las alternativas generales parecen reducirse a dos. De una parte, la barbarización. Una nueva barbarie. El empeoramiento general de todas las condiciones de vida de todos y en todas partes, aunque minorías de oligarcas se atrincheren en ambientes exclusivos rodeados de sus guardias pretorianas. Desde el punto de vista del “nomos”, la barbarización conduce a una tiranía integral, bifronte como Jano: benévola o exterminista según el rincón de la Tierra al que sucesivamente toque. O bien- el otro cuerno de la alternativa- una democratización social real, intensiva y extensiva, que impusiera contratendencias desconfiando al mismo tiempo de cualquier “mecanismo” automático de ajuste.</p>
<p>Todo parece indicar que la primera de las alternativas está ganando terreno. Muchas sociedades contemporáneas no han generado jamás la “duda acerca de la ley” que las gobierna, que es la semilla de la democratización –y, todo hay que decirlo, también la semilla del socialismo, en el sentido de movimiento práctico, real, contra la injusticia multiforme-. Esas sociedades sólo han suscitado universos culturales que en el fondo siguen viendo su “nomos” como un tabú, aunque comparten la misma cultura material que las sociedades incoativamente democráticas; esto es: su “ethos” no ha superado el “tabú”, pero puede extraer petróleo y mercantilizarlo y contar con tecnología digital. En otros casos el poder instituido de la sociedad –económico o político, o ambas cosas- es simplemente terrible, y cruel, y escasísima la posibilidad de cuestionarlo.</p>
<p>La falsedad de los “sistemas democráticos” publicitados por el “norte” – donde la libertad y la dignidad se arrodillan ante el dinero- refuerza incluso el “tabú de los otros”: ahí esta el auge del fundamentalismo. En el “norte” mismo son pocos los que cuestionan el “nomos” básico de las metrópolis: el que ordena rendir culto a la ganancia y al dinero; el “nomos” que da de antemano una respuesta a la pregunta individual acerca del sentido que es posible dar a la propia vida; el “Moloch” que sustituye a la invención de finalidades colectivas. </p>
<p>En el “norte” no está en auge, ni mucho menso, el fundamentalismo de la duda, de la puesta en cuestión de la ley y del poder, es decir, el principio democratizador e igualitario que hace de lo que ocurre asunto “nuestro”.</p>
<p>Hoy sabemos que la normatividad no se fundamenta ni en la naturaleza (no hay modelo natural de derecho) ni en la razón (no hay un logos de razón para el derecho), sino en la “convención” de una racionalidad discursiva pública que pone de vez en vez la ley en cuestión y que “carece de otro fundamento que la convención misma”.</p>
<p>Las condiciones establecidas por la globalización, incluida la institución real del soberano difuso, ¿hace posible que funcione todavía la relación entre normas y “demos” que ha impulsado la democratización moderna? ¿Todavía se puede pensar que al normar se instituye un orden artificial y un orden general de sentido, si al final resulta que el orden real es el “instituido” por el soberano difuso? ¿Hay aún un sujeto colectivo instituyente cuando sabemos que los deseos de las multitudes son construidos por la industria de la publicidad para coincidir con las prestaciones del sistema económico-productivo?</p>
<p>Estamos pues ante un modelo social nuevo, que tiende a abolir la relación entre el derecho como resultado de la actividad social instituyente, en beneficio de una ley que ya no es resultado de la democratización de la sociedad. Es el soberano difuso quien tiende a dotar, en exclusiva, de criterios y contenidos a esa “ley”.</p>
<p>La cuestión de hoy es el secuestro de la normatividad, que ha sido apartada de la esfera de la deliberación colectiva. El proyecto moderno de sociedades democráticas que se regulan a sí mismas ha entrado en franca regresión.</p>
<p>A partir de aquí resulta muy difícil avanzar mediante categorías analíticas precisas. Las categorías conceptuales para captar lo que hay son crecientemente ambiguas, acaso retóricas.</p>
<p>En la crisis actual de la función normativa del derecho, lo que está en juego es su dimensión popular instituida, contingente y positiva al mismo tiempo. Lo amenazado es justamente el reconocimiento de la creatividad histórico-social colectiva. Se trata, obviamente, de una creatividad regulada, y la institución del derecho moderno (que no es el derecho de los hebreos ni el de los romanos) ha consistido justamente en la creación de un sistema que regula la producción de norma jurídicas mediante la deliberación y la convención pactada (pese a las exclusiones que siempre se han dado en el sistema: obreros, negros, mujeres, metecos, etc.).</p>
<p>Frente a la crisis, la sociedad de la globalización, en las metrópolis del norte tercioindustrializado, se muestra oscilante.</p>
<p>Pese a no abandonar ni echar abajo las características de fondo de la modernidad, y ante todo la caracterización de la sociedad como sociedad esencialmente jurídica, el “demos” que experimenta la crisis ratifica en general o en su mayoría su propia impotencia. No ignora que le es inmanente una función normativa, pero no la asume, “como si la abandonara y se dedicara a otra cosa, al hiperconsumo”. Ese “demos” enajenado acaba viendo el orden de las normas como el reflejo formal de una lógica aparentemente intangible que rige el sistema, independientemente de su naturaleza “instituida”. Así, la dimensión normativa de la vida social, se reduce a un dato suministrado por una legalidad (la lógica del lucro o la lógica del crecimiento económico”, como se quiera llamar) de tipo no convencional, no deliberada, que unos ven como un regalo y otro como una tragedia.</p>
<p>Sin embargo la esfera de la deliberación colectiva está cambiando a su vez. Lo menos que podemos decir es que está escindida. De un lado, está el espacio institucional, en el que actúa la “lex” de la tradición moderna, estatal, “tendencialmente carente de deliberación”, donde la función normativa misma acaba reduciéndose a una “interpretación adaptativa” puesta en movimiento por la lógica del sistema; de otro, una normatividad social alternativa, efectivamente deliberativa aunque magmática y débil, que trata de interactuar, para abrirse paso, con la ley institucional pública. La práctica jurídica es así más problemática que nunca. Operar con el derecho no es una función meramente técnica, pues en ello entran elementos de decisión moral y política.</p>
<p>La injusticia: En este trabajo se ha evitado cuidadosamente sostener una concepción substancialista acerca de la justicia. Si se adopta una idealidad democrática no es posible sostener una concepción así; pues lo que se concibe como justo ha de poder ser puesto en cuestión.</p>
<p>La filosofía política y del derecho contemporánea ha elaborado “teorías de la justicia” que acaban siendo mas bien teorías acerca de “las condiciones de uso de la palabra justicia”. Los importantes trabajos de J. Raws y A. Sen, por ejemplo, tratan de establecer con la mayor objetividad posible los problemas implicados por tales usos.</p>
<p>Pero, como ocurre con toda formulación lingüística expresiva del universo de los ideales, de los juicios de valor, de los principios, de la moralidad, que tienen que ver con finalidades o proyectos de modos de vida vistos individual o colectivamente, o bien hablamos de ellos objetivamente, pero en términos “pura y exclusivamente formales”, o bien siempre queda abierta la posibilidad de que toda tecnificación de las condiciones de uso de los términos éticos pueda ser rectificada. Cualquier “teoría general” no dogmática de la justicia, dicho en otras palabras, acaba convirtiéndola en un “pronombre”. El “nombre” al que sustituye, esto es, la concepción “material” de la justicia, ha de ser puesto en cuestión, establecido, y debatido, una y otra vez.</p>
<p>Es difícil que el lector, sea cual fuere su idealidad o ideología, escape a la consideración de vivir en un mundo de injusticias. Son tantas que el universo social parece generalizadamente “injusto”. Y, sobre todo, se trata de un mundo en el que no todos tienen “voz” para proclamar la injusticia que se les hace. Esa voz es esencial.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por Floz JF</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81765</link>
		<dc:creator>Floz JF</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:45:17 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81765</guid>
		<description>#23 Comentario por Rafaele

Pues sí compañero. Lo tenemos complicado para librarnos de los prejuicios. En fin. Al hilo de lo que dices tú, y respecto a los prejuicios sobre el comunismo, pues iba a decir la mía, pero para qué. A estas alturas, entra por una oreja y sale por otra. Por algo no son comunistas o similar. Igual si emplearamos otros términos, los podríamos &quot;engañar&quot;, anulando/contrarestando así el engaño que ellos mismo se hacen, devolviendo todo a su justo sitio, un absurdo, vaya. 

Pero como no diré nada, dejaré por segunda vez en este blog un corta y pega, las últimas tres páginas de la última asignatura de la carrera de derecho, es decir, filosofía del derecho, de la facultad de derecho de la Universidad de Barcelona que se enseña hoy (también usado este libro en otras facultades). Un final en el que, más bien técnico y &quot;científico&quot;, no puede evitarse que salga la palabra &quot;socialismo&quot;, o &quot;democratización social&quot;. Dejo el corto y pego en el comentario siguiente, para quien le interese.

Saludos.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>#23 Comentario por Rafaele</p>
<p>Pues sí compañero. Lo tenemos complicado para librarnos de los prejuicios. En fin. Al hilo de lo que dices tú, y respecto a los prejuicios sobre el comunismo, pues iba a decir la mía, pero para qué. A estas alturas, entra por una oreja y sale por otra. Por algo no son comunistas o similar. Igual si emplearamos otros términos, los podríamos &#8220;engañar&#8221;, anulando/contrarestando así el engaño que ellos mismo se hacen, devolviendo todo a su justo sitio, un absurdo, vaya. </p>
<p>Pero como no diré nada, dejaré por segunda vez en este blog un corta y pega, las últimas tres páginas de la última asignatura de la carrera de derecho, es decir, filosofía del derecho, de la facultad de derecho de la Universidad de Barcelona que se enseña hoy (también usado este libro en otras facultades). Un final en el que, más bien técnico y &#8220;científico&#8221;, no puede evitarse que salga la palabra &#8220;socialismo&#8221;, o &#8220;democratización social&#8221;. Dejo el corto y pego en el comentario siguiente, para quien le interese.</p>
<p>Saludos.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por vibrafonista</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81764</link>
		<dc:creator>vibrafonista</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:44:40 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81764</guid>
		<description>Croni... pa aserte der PGB antes tienes ke pasar por barra... 
pues amos no te jode... y largostinos.

un abrazo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Croni&#8230; pa aserte der PGB antes tienes ke pasar por barra&#8230;<br />
pues amos no te jode&#8230; y largostinos.</p>
<p>un abrazo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por numpueser</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81763</link>
		<dc:creator>numpueser</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:41:52 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81763</guid>
		<description>En mi opinión no es que sobren los políticos sino que el pueblo ,en general,no es político.La ciudadanía no acaba de comprender que desde el sueldo que cobra hasta lo que cuesta el pan está regido por la política.
Si de mi dependiera,estaría totalmente prohibido el bipartidismo,todas las personas tendrían que pertenecer a una asociación local con una reunión, al menos ,mensual y pondría la obligatoriedad de votar,aunque sea en blanco.
Es de admirar el Pueblo francés con un 80% de participación  en las ultimas elecciones ,mientras aquí no llegamos al 60(más o menos,No tengo gana de buscarlo.)
Digo lo que pienso ahora mismo,mañana si  hoy me hago millonario igual cambio de opinión.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En mi opinión no es que sobren los políticos sino que el pueblo ,en general,no es político.La ciudadanía no acaba de comprender que desde el sueldo que cobra hasta lo que cuesta el pan está regido por la política.<br />
Si de mi dependiera,estaría totalmente prohibido el bipartidismo,todas las personas tendrían que pertenecer a una asociación local con una reunión, al menos ,mensual y pondría la obligatoriedad de votar,aunque sea en blanco.<br />
Es de admirar el Pueblo francés con un 80% de participación  en las ultimas elecciones ,mientras aquí no llegamos al 60(más o menos,No tengo gana de buscarlo.)<br />
Digo lo que pienso ahora mismo,mañana si  hoy me hago millonario igual cambio de opinión.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por angus</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81762</link>
		<dc:creator>angus</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:37:05 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81762</guid>
		<description>Julian Mesteiro, Francisco Largo Caballero, Dolores Ibarruri, Manuel Azaña, Juan Negrin, Gutierrez Mellado, Jorge Semprúm, Marcelino Camacho.
 In Memoriam</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Julian Mesteiro, Francisco Largo Caballero, Dolores Ibarruri, Manuel Azaña, Juan Negrin, Gutierrez Mellado, Jorge Semprúm, Marcelino Camacho.<br />
 In Memoriam</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por vibrafonista</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81761</link>
		<dc:creator>vibrafonista</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:32:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81761</guid>
		<description>Sire, chas gracias por la barra libre, es un pekeño alivio ante tanta mierda diaria, se agradece.

En el PGB semos gente muy ilustrá, siempre antes de dormir la mona no leemos er Ulises (er der Joice.. ojo) y aluego ar medio día pa la resaska nos leemos la guía telefónica enteríta (y entendiendola... ojo)
y por hoy ya está, tengo la puta avispa otra ves sobre mi tejao, no se le acaban las pilas nunca coño.
dejo una sestensia mu profunda pa esosss...

Quizás nadie haya sido aún suficientemente veraz acerca de lo que es la &quot;veracidad&quot;.

salud y revolución señorías.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Sire, chas gracias por la barra libre, es un pekeño alivio ante tanta mierda diaria, se agradece.</p>
<p>En el PGB semos gente muy ilustrá, siempre antes de dormir la mona no leemos er Ulises (er der Joice.. ojo) y aluego ar medio día pa la resaska nos leemos la guía telefónica enteríta (y entendiendola&#8230; ojo)<br />
y por hoy ya está, tengo la puta avispa otra ves sobre mi tejao, no se le acaban las pilas nunca coño.<br />
dejo una sestensia mu profunda pa esosss&#8230;</p>
<p>Quizás nadie haya sido aún suficientemente veraz acerca de lo que es la &#8220;veracidad&#8221;.</p>
<p>salud y revolución señorías.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Comentario en ¿Qué pasaría si los políticos desapareciesen? por Pobrecito hablador</title>
		<link>http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/2012/05/16/%c2%bfque-pasaria-si-los-politicos-desapareciesen/#comment-81760</link>
		<dc:creator>Pobrecito hablador</dc:creator>
		<pubDate>Wed, 16 May 2012 20:31:59 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://blogs.publico.es/arturo-gonzalez/?p=1870#comment-81760</guid>
		<description>#56 Comentario por Albertofrankfurt
Tengo que decirte que D. Arturo no siempre es coherente (desde mi punto de vista claro), pero tiene una ventaja que la mayoria desgraciadamente no tiene. Cambia, evoluciona, incluso a su edad. Nunca fue perfecto. Ni yo tampoco. Solo somos un camino, un cambio... Y la inteligencia se demuestra creo yo en escoger una direccion adecuada. La perfeccion nunca la alcanzaremos.
ATTAC me encanta, pero nadie de ellos resistiria una lupa continua sobre sus acciones y pensamientos. Tarde o temprano encontraras incoherencia.
Bush en cambio me desagrada. Es bastante dificil encontrarle una accion coherente. Mata, miente, y sobre todo hace el idiota todo el tiempo. Algun acierto tendra. Estoy seguro. Aunque en su caso sera por accidente. Si lo ves en ese momento sin conocerlo hasta podrias equivocarte con el.
SALUD</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>#56 Comentario por Albertofrankfurt<br />
Tengo que decirte que D. Arturo no siempre es coherente (desde mi punto de vista claro), pero tiene una ventaja que la mayoria desgraciadamente no tiene. Cambia, evoluciona, incluso a su edad. Nunca fue perfecto. Ni yo tampoco. Solo somos un camino, un cambio&#8230; Y la inteligencia se demuestra creo yo en escoger una direccion adecuada. La perfeccion nunca la alcanzaremos.<br />
ATTAC me encanta, pero nadie de ellos resistiria una lupa continua sobre sus acciones y pensamientos. Tarde o temprano encontraras incoherencia.<br />
Bush en cambio me desagrada. Es bastante dificil encontrarle una accion coherente. Mata, miente, y sobre todo hace el idiota todo el tiempo. Algun acierto tendra. Estoy seguro. Aunque en su caso sera por accidente. Si lo ves en ese momento sin conocerlo hasta podrias equivocarte con el.<br />
SALUD</p>
]]></content:encoded>
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</channel>
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