Opinion · Asaltar los Suelos

Será difícil olvidarla, alcaldesa

Señora Botella. Nos ha llegado la noticia de su renuncia a presentarse a la alcaldía de Madrid en las próximas elecciones. Parece que ha pasado mucho tiempo, pero solo hace tres años desde que cogió las riendas de nuestro Ayuntamiento. La marcha de Alberto Ruiz Gallardón al Ministerio de Justicia a los pocos meses de celebrarse las elecciones, la dejó en esta difícil tesitura. Tras estos años que hemos pasado juntos, quería decirle que será muy difícil olvidarla. No piense que estas son unas palabras vacías, pronunciadas en un momento de melancolía. No. Lo digo en serio. Somos muchos y tenemos muchas razones para que nos cueste conseguir olvidarla.

En estos tres años ha dejado una marca indeleble en las casi dos mil familias que vivían en una vivienda de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo. ¿Quién les iba a decir que vendería esas viviendas por un precio ridículo a un fondo buitre? Tendrán que ver cómo se modifican las condiciones de su alquiler cuando pierdan el carácter social. Pero quién sabe, igual se vuelven a encontrar en los juzgados.

¿Y lo barrenderos? ¿Qué me dice de los barrenderos? ¡Qué trece días de huelga se pasaron tan solo porque recortó el presupuesto de limpieza un 27%! Si es que usted tenía razón, en esta ciudad nos habíamos acostumbrado a un nivel de limpieza muy alto.

Pero no hablemos de terceros, hablemos de usted. ¿Qué será de nosotros sin sus declaraciones? Esas peras y manzanas, o cómo definió la reforma laboral de su partido como uno de los mayores progresos de la humanidad. Sin duda alguna, la mejor fue su intervención para defender la tercera candidatura olímpica de Madrid. Gracias a usted todo el mundo viene a la Plaza Mayor a tomarse un “relaxing cup of café con leche”. Se lo aseguro, no conseguiremos olvidar esto.

Incluso ha conseguido que los y las madrileñas ya no miremos al frente cuando andamos por la calle. Gracias a usted y a sus recortes, vamos mirando al precioso cielo de Madrid. Así de paso, podemos ver si se cae alguna rama y conseguimos esquivarla. Total, para mirar al suelo y ver toda la basura que hay en nuestras calles, siempre hay tiempo.

En fin, señora Botella. Estos tres años han parecido treinta. Todas estas cosas y muchas otras como los recortes en servicios sociales, transporte, privatizaciones, querer poner a los parados a realizar los servicios públicos gratuitamente, el Madrid Arena, expolio de patrimonio público, etc., harán de la marca que ha dejado en Madrid, algo inolvidable.

Me gustaría desearle lo mejor para esta nueva etapa que se abre ante usted, pero como sé que el destino que le aguarda a todos los políticos de su cuerda que se retiran de la escena pública es bastante prometedor, casi mejor me guardo estas palabras para alguien que las necesite más.

Adiós señora Botella. Una lástima perder la oportunidad de haberla visto, por una vez, presentándose en unas elecciones a la alcaldía de Madrid.