UE: cómo te quiero, pero qué mal me caes

Carlos Huerga

En plena campaña electoral en Grecia, ante la posibilidad de un cambio de rumbo político con la victoria de Syriza, bastantes medios de comunicación se esfuerzan por marcarles como el partido que quiere sacar a Grecia de la UE. Algo parecido está ocurriendo con Podemos en España. Estamos en año electoral y las encuestas les dan como ganadores en muchos municipios y comunidades, incluso en las estatales. Ante esto, bastantes medios y partidos políticos sacan el escudo de la UE: ¡nos quieren sacar de Europa!

Claro, esto te da que pensar: qué malo sería estar fuera de los tratados europeos que hemos estado construyendo como país miembro durante tantos años. Como la Directiva 2012/13/UE, que establece las normas relativas a los derechos de los acusados con el fin de garantizar el derecho a un juicio justo en los procesos penales. La misma por la que la Comisión Europea ha enviado un escrito a España en el que requiere su aplicación efectiva. Este surge a raíz de la carta de la eurodiputada de IU Marina Albiol, en la que denuncia “un aumento sin precedentes de la criminalización de la protesta social” que “pone en riesgo la credibilidad de las libertades que son inherentes a la democracia”. Esta carta está argumentada con casos como el de Alfon, los 8 de Airbus, Katiana Vicens, o las detenciones en las Marchas por la Dignidad y de las concentraciones de Rodea el Congreso.

Otro ejemplo es la legislación sobre inmigración de la UE. La misma por la que Bruselas ha advertido a Mariano Rajoy que no puede legalizar las devoluciones en caliente que ha quedado demostrado se ejecutan en las vallas de Ceuta y Melilla, así como la violencia que se emplea contra las personas migrantes que intentan cruzarla.

¡Y la Directiva Europea sobre Vivienda! La misma por la cual el Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha resuelto que la Ley Hipotecaria Española no protege al consumidor (y ya van unas cuantas veces). En esta ocasión, el TJUE ha resuelto que si los intereses de mora ante un impago hipotecario son abusivos, el juez no tiene que recalcularlos, sino que son una cláusula abusiva y, por lo tanto, nula y puede no aplicarlos en la ejecución hipotecaria en marcha. Esto afecta a miles de desahucios en curso, pero claro, siempre se puede modificar la ley, seguir desprotegiendo a las personas que no pueden pagar su hipoteca y el TJUE ya te volverá a echar un rapapolvo.

Es curioso cómo ante la posibilidad de que lleguen al poder partidos políticos que, sin plantear una salida de la UE, buscan un cambio que beneficie a la ciudadanía, se saque el fantasma de la salida de la unión. Pero casi resulta estrambótico ver cómo los que sacan este fantasma parecen tener bastante poco respeto su legislación, como demuestran estos tres casos.

Parece que la UE gusta para ganar votos, pero cuando te obliga a defender los derechos de los desahuciados, las personas migrantes o simplemente el derecho a un juicio justo, eso ya es otra cosa.