Cinco preguntas y cinco respuestas sobre los resultados electorales

Carlos Huerga

¿Quién ha ganado las elecciones?

De acuerdo al sistema político español, los diputados en el congreso se reparten por un sistema proporcional. Con este sistema, solo podemos hablar de victoria de un partido cuando este consigue 176 o más diputados. Es decir, cuando tiene una mayoría absoluta. Esto no ha ocurrido en estas elecciones, por lo que no se puede decir que haya un ganador.

Con estos resultados, podemos hablar de lista más votada y se puede atribuir una legitimidad a alguna fuerza para tratar de formar Gobierno. Se trata solo de una legitimidad moral. Ningún partido político puede formar gobierno por sí solo y todos han obtenido una representación con la que pueden negociar. O al menos este es el tablero de juego que define el sistema político español de acuerdo a los resultados de ayer.

¿Quién puede formar Gobierno?

Con los resultados encima de la mesa, parece que las tres posibilidades de Gobierno más factibles son la liderada por el PP con apoyo de Ciudadanos, el PSOE con apoyo de Podemos o la gran coalición PP-PSOE.

En el caso del PP con apoyo de Ciudadanos requeriría del apoyo de 13 diputados adicionales a los de estos dos grupos. Conseguirlos es muy difícil, ya que los partidos que tradicionalmente han apoyado al PP (CIU) no estarían por hacerlo en esta ocasión, debido a la situación política catalana. Cosa que se hace aún más difícil por ser Ciudadanos, el partido que en Cataluña ha conseguido posicionarse como el mejor defensor de la unidad de España, como parte clave del acuerdo.

La opción PSOE-Podemos peca de lo mismo. Podemos ha dejado muy claras cuáles son sus condiciones (blindaje de derechos, reforma electoral, revocatorios y nuevo acuerdo territorial), cuestiones que pueden no ser aceptables para el PSOE. De la misma manera, se requerirían el apoyo de fuerzas nacionalistas, que podrían poner condiciones también difícilmente aceptables para el partido socialista, de acuerdo a la posición del PSC en Cataluña.

La gran coalición PP-PSOE obtendría 213 diputados, más que suficientes para formar Gobierno. Lo más probable es que el PP presione al PSOE apelando a un pacto de Estado. Sin embargo, el PSOE se ha apresurado a decir que no apoyarán la investidura de Mariano Rajoy. Queda por ver qué ocurriría si el PP ofrece una investidura con otra candidata, así como los movimientos internos que se pueden dar dentro de un PSOE en el que Eduardo Madina se ha quedado fuera del Congreso y con una Susana Díaz que puede tratar de moverle la silla a Pedro Sánchez.

¿Ha muerto el bipartidismo?

No se puede decir que el bipartidismos haya muerto. Ha pasado de un 73% en 2011 a un 51% en 2015. Está tocado, pero sigue siendo mayoría absoluta. Sin embargo hay dos cosas que sí han cambiado.

El “turnismo” entre el PP y PSOE se hace más difícil: aunque siguen siendo mayoría, el número de apoyos recibidos ha descendido drásticamente (el PP pierde más de tres millones y medio de votos y el PSOE millón y medio), cuestión que les puede acabar arrebatando la hegemonía.

Un arco parlamentario nuevo y más complejo: aunque no muera el bipartidismo, la lógica del reparto de escaños entre dos partidos sí ha muerto. Esto genera un nuevo escenario en el que el diálogo y la capacidad de negociación van a ser clave para una clase política que no está acostumbrada a ello. A esto hay que sumar que los conceptos “triunfo y fracaso” electorales se vuelven más confusos. ¿Se puede decir que Pedro Sánchez ha fracasado tras conseguir el peor resultado de la historia del PSOE? Tenemos una configuración parlamentaria nueva.

¿Qué le ha ocurrido a los nuevos partidos?

Podemos y Ciudadanos, aunque no han conseguido unos resultados tan buenos como los que auguraban algunas encuestas, han entrado en el Congreso con 109 diputados.

Podemos, junto con las confluencias, han conseguido casi cinco millones doscientos mil votos, quedándose a menos de trescientos cincuenta mil del PSOE, muy cerca de darle el sorpaso a los socialistas en las primeras elecciones generales en las que participan. Se confirma como partido estatal y su papel puede ser clave en el futuro de este país.

Ciudadanos, pese a obtener unos resultado menores de los augurados por las encuestas, consigue tres millones y medio de votos, lo que le puede servir para convertirse en un partido bisagra relevante para distintos pactos. Queda por ver cómo puede variar su posición en función de la evolución que tenga la situación catalana.

Especial mención se merece cómo ha perjudicado a estas fuerzas y a Unidad Popular la Ley de Hont. Con circunscripción única Podemos tendría 73 diputados, Ciudadanos 50 y UP-IU 13 (25 más en conjunto). Por otro lado, PP y PSOE tendrían 104 y 79 (30 menos) respectivamente.

¿Qué consecuencias pueden tener estos resultados?

Las políticas de pactos pueden condicionar otros gobiernos. Se podrían dar reformulaciones en gobiernos autonómicos y municipales donde gobiernan PP o PSOE con apoyo de Ciudadanos o Podemos; o el propio Ayuntamiento de Madrid con Ahora Madrid apoyado por el PSOE en el caso de darse la gran coalición o con un gobierno suma de distintas siglas.

Otro escenario sería el de la ingobernabilidad. El actual arco parlamentario tiene hasta el 13 de enero para formar gobierno. Si no lo consigue, estaremos repitiendo las elecciones en pocos meses, cuestión inédita en esta país. En este caso serán claves los movimientos de los partidos en estas semanas para vaticinar su resultado en unas probables nuevas elecciones. También habría que tener en cuenta el escenario de un gobierno frágil que se viera obligado a convocar elecciones en pocos años.

Una cuestión nada baladí es como han salido reforzadas estatalmente figuras políticas que se han movido en el terreno autonómico. Dos ejemplos de esto son Ada Colau, que liderando En Comú-Podem ha sido la fuerza más votada en Cataluña, o Mónica Oltra que con Podemos Compromís ha conseguido desplazar al PSOE de la segunda plaza en la Comunidad Valenciana. Figuras como estás tendrán un peso específico relevante en el futuro de distintos gobierno estatales o dentro de un escenario de nuevas elecciones.