Opinion · Asaltar los Suelos

Los permisos de paternidad en campaña

La campaña electoral ya está terminando. Durante estas semanas, entre acusaciones cruzadas y escándalos de corrupción o espionaje, algunos problemas se han tratado con cierta atención. Uno de ellos ha sido los permisos de maternidad y paternidad. En concreto, se ha generado un cierto debate sobre la necesidad de equiparar el permiso de paternidad (dos semanas) al de maternidad (dieciséis semanas).

Pero, ¿es esto una necesidad en este momento? Claro que lo es. Los que hemos sido padres, somos conscientes del beneficio que puede suponer para la sociedad el hecho de igualar los permisos de paternidad y maternidad, haciéndolos intransferibles y pagándolos al 100%.

Tal y como están definidos estos permisos hoy en día, el peso de los cuidados caen fundamentalmente del lado de la mujer. Es ella a la que apartamos de su puesto de trabajo y esto tiene un impacto tremendo en el ámbito laboral: el hecho de encargarse a solas del cuidado le genera dificultades en su vida laboral. Por ejemplo, a ningún hombre le preguntan en una entrevista de trabajo si tiene pensado tener hijos, porque casi ningún hombre coge un permiso superior a los quince días. Una mujer en edad de quedarse embarazada es automáticamente discriminada en este sentido. Esta es una desventaja que tienen las mujeres que se eliminaría si los permisos fueran iguales e intransferibles. Como dato, solo el 55% de las mujeres que disfruta de este permiso vuelve a incorporarse al mercado laboral en las mismas condiciones (frente al100% de los hombres) y sólo un 1,7% de los hombres comparten parte del permiso de sus parejas.

Pero no es solo un problema laboral, también es social.

Cuando una pareja decide tener un hijo, culturalmente se asume que la mujer es la responsable de los cuidados. Si los hombres tuviéramos un permiso igual e intransferible, se iniciaría un cambio cultural muy importante. Se darían los medios para que ambos progenitores puedan cuidar por igual, normalizándose así la corresponsabilidad de las tareas domésticas y del cuidado. Además, de esta manera se educa a los menores demostrándoles que tanto el padre como la madre se encargan de las cuestiones domésticas. Y esto es un punto clave, ya que la mejor manera de hacer que la sociedad sea más justa e igualitaria, es educándola en este sentido (se sorprenderían de las cosas que llega a escuchar uno cuando dice que comparte el permiso de maternidad de su pareja).

Incluso legislativamente, no incluir esta igualdad en los permisos va contra los principios de igualdad recogidos en la Constitución o el de igualdad de trato recogido en una directiva europea de 2006 que prevé que en situaciones similares se den respuestas similares o idénticas por las instituciones.

Por último, pero no por ello menos importante, la reclamación de un permiso de paternidad igual al de la mujer es un derecho tanto para el padre, como para las criaturas. Para los padres es un permiso que nos permite atender a la crianza, cuidado, juego o educación diaria de nuestros hijos e hijas y así tener una vida más rica, más humana y más satisfactoria. Para ellos es la única manera de disfrutar y ser atendidos por sus padres, en la misma medida que por sus madres, en sus primeros meses de vida.

¿Qué piensan los partidos políticos de todo esto?

Según la Plataforma por Permisos Iguales e Intransferibles de Nacimiento y Adopción (PPIINA), solo Unidos Podemos ha adoptado la igualdad de este derecho en su programa. El PP no propone cambios al sistema y el PSOE declara su acuerdo con el objetivo, pero sin comprometerse con un calendario completo hasta la equiparación.

Mención especial merece la propuesta de Ciudadanos: ocho semanas intransferibles y pagadas al 100% para cada persona progenitora, más diez semanas de “libre distribución” dentro de la pareja, apelando a la libertad para adoptarlo como se desee. El problema de esta medida es que esta libre distribución siempre recae en las mujeres, como pasa ya con la parte del permiso que se puede compartir en España o en los países que tienen este mismo modelo que defiende Ciudadanos. Aquí está el gran problema de este tipo de permisos.

Con este modelo, se apela a la libertad de la pareja a disfrutar del derecho como se desee. El problema es que mientras que los derechos no sean iguales e intransferibles, está libertad nunca existirá porque, sin un cambio social, es siempre la mujer la que se ve empujada a tomar el permiso. Por esto es tan importante que estos sean iguales, intransferibles y pagados al 100% y los hombres asumamos el papel que nos corresponde en nuestros hogares.