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Israel y Turquía

30 jun 2010
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Los líderes israelíes se suben por las paredes. La alianza con Turquía era vital  para el Estado judío. Sin embargo en los últimos meses las relaciones ente los dos países se han deteriorado gravemente. Y aún más en las últimas semanas, desde el 29 de mayo, cuando la marina israelí abordó la flotilla de la libertad, frente a las costas de Gaza, causando la muerte de nueve activistas turcos.

Esta semana se ha sabido que Ankara ha prohibido a los aviones militares israelíes sobrevolar el cielo turco. Precisamente las relaciones militares habían sido muy estrechas desde hace mucho tiempo. Israel vendía armas y remozaba aviones de guerra y tanques turcos. Ahora, después del incidente de la flotilla, Israel no sabe cuánto tiempo podrán sobrevolar el cielo turco los aviones de sus aerolíneas civiles que cubren las rutas de Europa oriental y el lejano Oriente.

En medios diplomáticos israelíes se dice que el Estado judío está buscando nuevos socios para compensar la pérdida de Turquía. Quiere establecer alianzas con países como Chipre, Rumania, Bulgaria y Grecia, y acusa al primer ministro Erdogan de ser un islamista radical. Mientras, Erdogan insiste en que las relaciones entre los dos países sólo se recuperarán si Israel acaba con el bloqueo inhumano de la franja de Gaza y reconoce que cometió un error al usar una fuerza excesiva en el asalto a la flotilla.

La firmeza de Erdogan, que incluso está resistiendo las presiones de Obama y de la Unión Europea, le ha hecho muy popular en Oriente Próximo. Ahora mismo es una especie de Lula en la región, un líder admirado en la calle por la gente normal, la misma gente que ha visto como Obama y la Unión Europea no denunciaban el sufrimiento, que ya dura más de cuatro años, de un millón y medio de civiles palestinos en la franja de Gaza.

Además, Erdogan tiene que soportar cómo se amenaza a Turquía con no permitir su entrada en la Unión Europea nunca, e incluso se cuestiona su pertenencia a la OTAN. En el mundo actual, exigir la justicia puede tener esas consecuencias colaterales. Habrá que ver cuánto tiempo es capaz de resistir el primer ministro turco a tanta presión.

Los cacos de Tel Aviv

28 jun 2010
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El Mundial de Sudáfrica se sigue religiosamente en todo Oriente Próximo e Israel no es una excepción. El Yediot Ahronot publicaba el otro día una pieza curiosa acerca de la notable dismunición de actos delictivos en el país, y especialmente en Tel Aviv, desde que comenzó a rodar la pelota.

En la primera semana del Campeonato se produjeron 97 robos en automóviles en el área de Tel Aviv, mientras que en el mismo periodo del año pasado los cacos robaron en 283 automóviles. Esto representa una caída drástica que la policía explica diciendo que los amigos de lo ajeno están muy ocupados pegados a la tele y comentando el Mundial,  y apenas les queda tiempo libre para ganarse la vida.

La policía constata que no sólo han caído significativamente los robos en automóviles, sino también los robos de automóviles y los asaltos a viviendas. En la primera semana del Mundial se denunciaron 164 asaltos a viviendas en el área de Tel Aviv, frente a los 228 del mismo periodo del año anterior. En la misma semana, este año se han robado 99 automóviles en el área de Tel Aviv, frente a los 139 de año pasado. Y se ha de tener en cuenta que Israel no se ha clasificado para el Mundial, por lo que cabe imaginarse que si su selección estuviera en Sudáfrica el número de delitos todavía habría sido menor.

Los árabes de Oriente Próximo, en cambio, al menos los que se han abonado al canal deportivo de Al-Yazira, han tenido un serio problema a la hora de ver los partidos: unas interferencias cuyo origen parecía un misterio no les permitían ver los partidos. Al-Yazira ha sugerido que Israel estaba detrás de las interferencias, aunque no ha aportado ninguna prueba.

Eric Hobsbawm

25 jun 2010
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El célebre historiador inglés Eric Hobsbawm cumplió 93 años el 9 de junio. Hobsbawm ha sido marxista desde su juventud y a pesar de los vuelcos que ha dado el siglo XX se ha mantenido fiel a esa ideología, utilizando en los numerosos libros que ha publicado las herramientas analíticas del marxismo. Al día de hoy, cuando el marxismo parece estar de capa caída, Hobsbawm es un bicho raro, aunque como muchos historiadores de todas las tendencias piensa que el mundo actual está sumido en una ”crisis histórica”. Él cree que el marxismo puede ser la solución.

En una entrevista con el diario Haaretz, Hobsbawm recuerda que entró en el Partido Comunista Británico en 1936, y que permaneció en el mismo hasta su disolución en 1991. De hecho, permaneció en el partido incluso durante la crisis de 1956, cuando se revelaron los crímenes de Stalin y se aplastó la revuelta húngara contra los soviéticos.

Desde los ochenta ha dedicado una parte considerable de su tiempo al estudio del nacionalismo desde un punto de vista marxista, algo que está muy relacionado con Israel. Sostiene Hobsbawm que el nacionalismo ha sido utilizado por las élites, “que han usado un pasado imaginado para justificar la imposición del nacionalismo en el presente”. Y, en un gesto de autocrítica, ha dicho “Los historiadores somos al nacionalismo lo que los criadores de opio paquistaníes son a los adictos a la heroína: Les sumnistramos la materia prima para el mercado”.

“Como marxista no albergo ninguna simpatía hacia ningún movimiento nacional, y esto incluye el movimiento sionista”, ha dicho. Y ha añadido “Sin embargo, hemos de recordar que en Israel también existe un significativo movimiento de resistencia y de oposición a los crímenes del gobierno”.

No obstante, y en contra de lo que afirma Hobsbawm, creo que la oposición que hay dentro de Israel es muy reducida. Desde fuera esa puede ser la impresión que se obtenga leyendo la prensa, pero la opinión de Hobsbawm no se corresponde con la realidad social israelí. Parte de la culpa la tenemos los periodistas que con mucha frecuencia nos hacemos eco, y amplificamos, una oposición que en realidad es muy limitada.

Los indicios de cara al futuro son realmente preocupantes. No es muy prometedor, por ejemplo, el experimento de las “elecciones legislativas” que se celebraron el año pasado en diez institutos de enseñanza media de Israel, entre el alumnado adolescente. La victoria incontestable fue para Avigdor Lieberman, que, aunque no le guste a Hobsbawm, es uno de los políticos más nacionalistas del rico abanico nacionalista israelí.

La máquina de la verdad

23 jun 2010
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El jefe del ejército israelí, general Gabi Ashkenazi, está poniendo a todos los empleados relacionados con su oficina delante de la máquina de la verdad. Soldados, secretarias, guardaespaldas y empleados de la limpieza, se están sometiendo a las pruebas del polígrafo debido a la misteriosa reaparición de un arma propiedad de Ashkenazi que desapareció hace ahora un año. En su momento, la desaparición fue tan misteriosa como ha sido la reaparición.

La oficina de Ashkenazi es el sancta sanctorum de la Kiriya, que es el nombre por el que se conoce al macroministerio de Defensa, el único que se encuentra en Tel Aviv. Hace un año, el arma, que es antigua y de colección, estaba en la oficina de las secretarias de Ashkenazi. Un buen día se le echó de menos. Se llevó a cabo una investigación que terminó con la denuncia contra un soldado que trabajaba en la Kiriya, a quien se le juzgó y se le condenó por haber vendido el arma a un árabe-israelí. El soldado fue a parar al calabozo pero el arma nunca se recuperó.

El otro día el arma reapareció misteriosamente en la misma oficina de la que desapareció, aunque ahora estaba en otro armario. No se sabe cuánto tiempo llevaba allí. Probablemente no demasiado puesto que el armario en cuestión se utiliza a diario y parece lógico pensar que alguien debería haberse dado cuenta de la novedad si el arma hubiera llevado allí bastante tiempo. La policía militar sospecha que en la oficina de Ashkenazi hay un topo que ha colaborado con quien sustrajo el arma. El caso es que Ashkenazi ha decidido que todos los militares y empleados relacionados con su oficina se sometan a la máquina de la verdad. Las pruebas ya se están realizando pero todavía no se han hecho públicos los resultados.

En la oficina de Ashkenazi hay videovigilancia las 24 horas del día, y los soldados y empleados que entran allí se someten a un proceso de seguridad especial, que es más estricto desde que desapareció el arma hace un año.

Prohibido entrar en Gaza

21 jun 2010
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Israel prohíbe entrar en la franja de Gaza incluso a sus mejores amigos. Es lo que ha ocurrido con el ministro para la Ayuda al Desarrollo alemán, Dirk Niebel, quien en vano ha intentado cruzar la verja que separa Israel de la franja. Niebel quería examinar sobre el terreno un proyecto de 12 millones de euros que financian los alemanes y que está relacionado con el alcantarillado. Pero aparentemente a Israel le ha parecido que se trata de un proyecto muy peligroso. Y eso que Alemania ya ha regalado a Israel tres submarinos con capacidad nuclear en los últimos años.

“En algunas ocasiones Israel no se lo pone fácil a sus amigos para que expliquen su comportamiento”, ha dicho Niebel. Esto es así no sólo en algunas ocasiones, como dice Niebel, sino muy a menudo. Israel casi nunca atiende a las peticiones de sus amigos o enemigos. Sólo lo hace cuando obtiene beneficios directos de su política. En general Israel trata de que la vida de los palestinos de Cisjordania y Gaza sea lo más miserable posible. De ahí que no deba chocar a nadie que prohíba la entrada en Gaza de Niebel, que no es un izquierdoso sospechoso sino un miembro del partido liberal ligado al partido de Angela Merkel, que tampoco es muy sospechosa a causa de sus estrechos vínculos con Israel.

Niebel ha dicho también lo siguiente: “Se trata de un gran error diplomático. Para Israel este es el minuto 89, y los israelíes están aprovechando cada ocasión que se les presenta para perder tiempo. El bloqueo de Gaza no es una señal de fuerza sino de miedo”. Y Niebel es tan poco sospechoso que incluso estuvo trabajando como voluntario en el kibutz Kfar Guiladi, como en su momento hicieron tantos otros jóvenes idealistas europeos y americanos. 

Yihad

11 jun 2010
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‘Jihad. The Trail of Political Islam’, del arabista francés Gilles Kepel, se escribió hace una década. Sobre el significado de ‘yihad’ se ha escrito mucho y se podría decir mucho más. Nos podemos quedar con la definición del diccionario Hans Wehr, seguramente el mejor diccionario de árabe contemporáneo, que define yihad como ‘lucha, combate, guerra santa contra los infieles como un deber religioso’.

El subtítulo original del libro de Kepel era ‘Expansion et Déclin de l’Islamisme’, que encierra la tesis del texto: el islamismo habría entrado en los noventa en un periodo de crisis. La tesis de Kepel ha sido muy discutida desde entonces, especialmente cuando al año siguiente, 2001, tuvieron lugar los atentados de Al-Qaeda en Estados Unidos. Creo que las críticas son justas y que el autor no consigue transmitir las ideas que pretende dar para justificar la presunta crisis del islamismo. Se ve con claridad en algunas zonas mencionadas por Kepel a lo largo de la primera década del tercer milenio, como en Afganistán o Marruecos, en la franja de Gaza o en Turquía, un país donde Kepel daba por muerto y enterrado el islamismo.

Sostiene Kepel, o sostenía en 2000, que el mundo musulmán estaba pasando del islamismo al post-islamismo, de una manera similar a la del mundo soviético, que en los noventa pasó del comunismo al post-comunismo, lo que a mi parecer es mezclar churras con merinas. No es posible comparar una ideología materialista con una ideología religiosa. También aseguraba que los musulmanes se han vuelto más “pragmáticos”, ya no ven el islamismo como una “fuente de utopía”, y están desencantados con el islamismo. Kepel peca de lo que se llama ‘reificación’ al atribuir características más o menos concretas o físicas a conceptos abstractos.

En la conclusión Kepel escribe: “The decline of Islamism goes well beyond the frontiers of Iran and Shiism. It affects the whole body of Islamist ideology, Sunnis included”, lo que es ir demasiado lejos a la vista de lo ocurrido desde el año 2000.

Otra vez Shimon Peres

09 jun 2010
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No lo he visto en la prensa, lo he escuchado en Radio Israel: el lunes el presidente Shimon Peres mantuvo una franca conversación con el primer ministro Binyamin Netanyahu y le dijo que para Israel lo importante en estos momentos no es la guerra de propanganda (hasbara) en todo el mundo, que es muy importante, o el mismo abordaje de los barcos de la flotilla de la libertad, que recientemente ha costado la vida a nueve activistas internacionales, y que tanto daño ha causado a Israel, que también lo es. Lo realmente importante, le dijo Peres, es iniciar cuanto antes una seria negociación con los palestinos.

Peres es siempre brillante con la palabra. Durante décadas ha tenido embelesados a los políticos occidentales. Otra cosa muy distinta es lo que hace. Si nos remontamos al principio, baste decir que fue él quien puso en marcha el programa nuclear de Israel para crear la bomba atómica, y que su respaldo fue decisivo a la hora de iniciar la colonización judía de los territorios ocupados palestinos tras la guerra de 1967. Esto pasó hace ya muchos años. Entonces también su discurso iba por un lado (el del pacifismo) y sus acciones por otro (el del militarismo y la ocupación). Han transcurrido los años y Peres sigue sembrando dulces palabritas de amor por todas partes mientras no hace nada para que esas palabritas se conviertan en hechos.

Sin embargo, una vez más hemos de estar de acuerdo con las palabras de Peres: lo realmente importante (y urgente para Israel) es iniciar una negociación seria con los palestinos. La negociación, si hay buena voluntad, se puede resolver en muy poco tiempo. Sólo falta que Israel se ponga manos a la obra, pero, lamentablemente, que esto vaya a ocurrir es algo muy dudoso, según muestra la experiencia.

El mismo día que Peres hablaba con Netanyahu, el periodista del Haaretz Gideon Levy daba una charla en Jerusalén en la que advertía que la paz no depende de Israel sino de la presión que se ponga sobre Israel. En su opinión, con la que estoy de acuerdo, Israel no tiene la menor intención de retirarse de los territorios ocupados, y tiene que ser la comunidad internacional la que le presione para que salga. La responsabilidad, dijo Levy, recae sobre el presidente Barack Obama.

Judíos americanos liberales

07 jun 2010
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Peter Beinart es un joven periodista estadounidense judío que ha publicado un extenso artículo en el último número de The New York Review of Books en el que acusa a la clase dirgiente judía de su país de haber traicionado las ideas liberales. Sostiene que esa clase dirigente, que comprende sobre todo el AIPAC, el lobby más influyente, y otras organizaciones judías, ha sacrificado los valores liberales para defender a Israel a capa y espada, haga lo que haga, también cuando actúa como una sociedad racista, y advierte que esta actitud conduce a la pérdida de apoyo a la causa judía por parte de los jóvenes judíos de Estados Unidos que se sienten alienados al ver que sus representantes pisotean los valores liberales.

Beinart explica que, en su condición de liberal, ha de ser crítico con quienes no comparten las ideas liberales, y esto mismo debe aplicarse a Israel, es decir que cuando Israel se aparta del ideario liberal también se le debe criticar, algo que nunca hace la clase dirigente judía de Estados Unidos. Beinart cree que el ideario liberal incluye la libertad de expresión, los derechos humanos, el debate abierto, el escepticismo sobre la fuerza militar y la búsqueda de la paz.

Las ideas de Beinart están muy bien y el artículo es realmente muy interesante. No obstante, hay algo con lo que discrepo. En el Haaretz dice Beinart que los judíos liberales “tienen derecho crear su propia lista de convicciones morales sobre Israel, incluso aunque no vivan en Israel”. En mi opinión, no sólo los judíos liberales que viven en Estados Unidos tienen derecho a crear su propia lista de convicciones morales sobre Israel; cualquier persona, judía o no, liberal o no, estadounidense o no, que aspire a estar más o menos informada en esta cuestión, tiene derecho a formarse una opinión.

En realidad, cualquier ciudadano del mundo tiene derecho a crear su propia “lista de convicciones morales”, sobre Israel o sobre lo que sea. El mundo está tan interrelacionado que ese derecho ya no se le puede negar a nadie.

Una convicción moral: Es difícil explicar por qué Israel impuso hace más de tres años un bloqueo inhumano a un millón y medio de civiles en la franja de Gaza. Lamentablemente, la comunidad judía liberal de Estados Unidos, a la que pertenece Beinart, no ha adoptado una actitud crítica unitaria en esta cuestión. Es cierto que el grupo Rabinos por los Derechos Humanos, por ejemplo, en el que hay rabinos israelíes y estadounidenses, denuncian continuamente el bloqueo, pero también es verdad que el conjunto de los judíos liberales de Estados Unidos podrían haber hecho mucho más para denunciar esta injusticia y acabar con ella.

El artículo de Beinart está en http://www.nybooks.com/articles/archives/2010/jun/10/failure-american-jewish-establishment/

El mundo entero está contra Israel

04 jun 2010
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Lo ha dicho el presidente Shimon Peres: el mundo entero está en contra de Israel. Y el primer ministro, Binyamin Netanyahu, ha soltado que el mundo es “hipócrita”. Criticar a Israel por mantener un duro bloqueo sobre la franja de Gaza es ser “hipócrita”. Un bloqueo que está causando continuamente muertes, en un número alarmante. Un bloqueo que durante mucho tiempo ha sido brutal. Que no sólo ha afectado a alimentos de primera necesidad, sino a cientos de medicinas incluidas en la cesta básica de referencia que ha creado la Organización Mundial de la Salud. O que todavía impide la importación de medicinas y material sanitario imprescindible. Pero no, resulta que Netanyahu dice que el mundo es hipócrita y Peres dice que el mundo entero está contra Israel.

Sudáfrica llama a consultas a su embajador en Tel Aviv. Otros dos países, Turquía y Nicaragua, han hecho lo mismo. Sudáfrica, sin embargo, tiene un gran peso moral derivado de su historia. De hecho, continuamente vienen por aquí políticos sudafricanos que se quedan de piedra al ver la situación de los palestinos. Sistemáticamente dicen “Esto es mucho peor que el apartheid”. Pero no, resulta que Netanyahu sostiene que el mundo entero es “hipócrita” con Israel, y Peres afirma que el mundo entero está contra Israel haga lo que haga Israel.

Creo que no es difícil constatar que el mundo cambia e Israel no cambia. Trata de disimular la férrea ocupación de los territorios palestinos con un discurso que pone por delante a Irán, como si este país amenazara el presente y el futuro del planeta. Ciertamente Irán no es una democracia, más bien es una teocracia, pero tampoco representa el descomunal peligro que Israel le atribuye. Si sigue por este camino Israel se sentirá cada vez más aislado, aunque esto no parece preocuparle mucho a Netanyahu y Peres, al menos mientras Estados Unidos esté ahí para sacarles las castañas del fuego cada vez que sea necesario.

Tal vez el aislamiento autista que tanto aprecian los israelíes, y sus dirigentes especialmente, sea lo que permite la continuidad del proyecto sionista. Como todo nacionalismo, el sionismo ve en el área que le rodea un gran peligro para su existencia. Aunque el sionismo va más lejos de cualquier otro nacionalismo: el peligro es el mundo entero, todo el mundo, no sólo los vecinos.

La visión del Mosad

02 jun 2010
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Continuamente se escribe sobre la influencia de Israel, especialmente en Estados Unidos, donde la fuerte implantación del lobby judío controla un sinfín de contribuciones a los candidatos al Congreso y el Senado durante las reñidas campañas electorales. Algunos han visto que esta influencia es perniciosa para Estados Unidos y muy particularmente para Oriente Próximo.  Según este planteamiento, el conflicto árabe-israelí continúa sin resolverse y en gran parte sería consecuencia del poder del lobby y de sus presiones en el Congreso, en el Senado y en la Casa Blanca.

Ayer, en plena crisis de la flotilla internacional, compareció ante la Kneset el jefe del Mosad y habló de este tema. Meir Dagan es un personaje particularmente controvertido. Basta hacer una búsqueda en Google para ver hasta qué insondables profundidades ha descendido la personalidad de Dagan. En su intervención ante la comisión parlamentaria de Defensa y Asuntos Exteriores realizó unas manifestaciones sorprendentes. Dijo que Estados Unidos están dejando de considerar a Israel como un “activo” y están pasando a considerarlo una “carga”. La influencia estratégica de Israel habría disminuido paulatinamente desde el final de la guerra fría. Es una opinión que me parece sorprendente, ya que no se corresponde con lo que vemos desde fuera los observadores, aunque todo indica que Dagan es una persona muy bien informada.

No es exactamente lo que vemos en el día a día. Washington sigue apoyando incondicionalmente a Israel en todos los foros y tolera los excesos constantes del Estado judío, el último con la flotilla de Gaza, algo que también hace Europa. Esta actitud ha convertido Oriente Próximo en un foco de inestabilidad permanente, que además transfiere esa inestabilidad a Occidente. Es posible que una gran parte de atentados que han cometido los islamistas en Occidente estén motivados por la inestabilidad que genera el conflicto árabe-israelí. Esto es algo que piensan muchas personas informadas, no sólo en Occidente, sino también en el mundo islámico e Israel.

Otra opinión que expresó Dagan también me pareció sorprendente. El jefe del Mosad dijo Estados Unidos ya no tiene la capacidad que tuvo para resolver conflictos regionales. Si Dagan se refiere al conflicto árabe-israelí, hay motivos para preocuparse. En su opinión, Obama tiene un perfil suave que redunda en perjuicio de su influencia para resolver conflictos. En parte estoy de acuerdo con esta opinión, pues es algo que estamos viendo en este conflicto.

Dagan mostró en la Kneset su preocupación por lo que considera cambios en la actitud de Estados Unidos con respecto a Israel en los últimos tiempos, en referencia a la Administración Obama. De este tema también se ha hablado mucho, pero lo cierto es que casi un año y medio después de que Obama accediera a la Casa Blanca la realidad nos muestra que Israel continúa haciendo lo que quiere y que el proceso de paz no ha avanzado ni una pulgada.

Pero lo que más me ha llamado la atención de la intervención de Dagan en la Kneset, al menos tal como la han recogido los medios israelíes, es que se ha limitado a hacer un análisis de la situación sin presentar en ningún momento ideas para resolver los problemas. Y eso es una actitud muy israelí.