El primer ministro de Israel, Binyamin Netanyahu, ha firmado una nueva regulación que impide el acceso de los historiadores a los archivos del Estado. A partir de ahora los documentos del Estado deberán permanecer ocultos durante 70 años, en lugar de 50. Netanyahu ha respondido así a las demandas de los servicios secretos para el interior y el exterior, el Shin Bet y el Mosad.
“La información que permanece clasificada tiene que ver, entre otras cosas, con las expulsiones y masacres de árabes en la guerra de la Independencia, con las operaciones del Mosad en países extranjeros, con la vigilancia de políticos de la oposición por parte del Shin Bet en los años cincuenta, con el Instituto de Investigación Biológica de Nez Ziona (que se encarga de la guerra bacteriológica y química) y con el Centro de Investigación Nuclear de Dimona”, dice Haaretz.
En realidad, todo ese material no era accesible hasta ahora. Aunque teóricamente estaba permitido consultarlo después de 50 años, en la práctica la documentación se ocultaba. La decisión de Netanyahu lo que hace es legalizar que no se puede consultar hasta después de 70 años. El archivero del Estado de Israel, Yehoshua Freundlich, había advertido que una parte de ese material clasificado “tiene implicaciones sobre la adhesión de Israel a la ley internacional”, y recomendó a Netanyahu que firmara la orden porque “estos materiales no deberían ser vistos por la gente”.
Haaretz dice que la gente tiene derecho a conocer las decisiones que adoptaron los líderes de Israel en el pasado, “incluso aunque impliquen violaciones de los derechos humanos, ocultación de crímenes o acoso a los oponentes políticos”. A estas alturas en los archivos del Estado todavía hay documentos secretos sobre la matanza de palestinos en la aldea de Deir Yasin, durante el establecimiento de Israel en 1948, a pesar de que han transcurrido más de 60 años de los hechos.
Stuart A. Cohen es un veterano profesor de la Universidad de Bar-Ilan, cerca de Tel Aviv, especializado en la historia militar de Israel. La Universidad de Bar-Ilan es un centro de orientación bastante religiosa, judío ortodoxa. Cohen ha publicado recientemente Israel and its Army. From Cohesion to Confusion (Routledge 2008), que estoy leyendo estos días. A continuación entresaco algunas notas y comentarios.
1. Un estudio de 1985 hablaba del “desproporcionado número” de oficiales jóvenes del Ejército israelí que “habían nacido o se habían criado en los kibbutz”. Así fue, efectivamente. Una parte significativa de las élites militares y los oficiales procedían entonces, en gran parte, de los kibbutz. Ahora, en cambio, ese mismo segmento del Ejército está copado por israelíes oriundos de las colonias judías de Cisjordania. Es decir, antes era gente que se había educado con una mentalidad sionista de izquierdas, mientras que ahora el mismo segmento está dominado por una mentalidad ultrasionista de derechas y extraordinariamente religiosa.
2. Cohen señala un dato que me parece sorprendente: en 2006 el Ejército “controlaba, directa o indirectamente, un 45 por ciento de los usos de la tierra de Israel y proporciones similares de su espacio aéreo y costas”.
3. En 1987 otro israelí, Avishai Ehrlich, profesor de Filosofía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, explicó que “el conflicto árabe-israelí no era un factor externo al desarrollo de Israel, sino una parte integrante de la sociedad y del Estado de Israel”.
Yonatan Shapira, de 38 años, era piloto en la fuerza aérea israelí. En 2003 firmó un escrito de protesta, junto con 27 colegas, negándose a sobrevolar los territorios palestinos ocupados, y desde entonces se ha erigido en una especie de objetor de conciencia que va de un lado a otro denunciando la ocupación.
El pasado domingo fue interrogado por el Shin Bet, los servicios secretos para el interior de Israel y los territorios ocupados. Shapira defiende el boicot a Israel porque considera que es una de las pocas herramientas con las que se puede luchar contra la ocupación. Nada más iniciarse el interrogatorio, informó a la agente del Shin Bet que lo interrogaba que pensaba publicar en Facebook las preguntas que el Shin Bet le estaba haciendo. La agente al final le quitó el papel en el que Shapira escribía diciéndole que las notas que tomaba eran una manera de registrar o “grabar” el interrogatorio, y eso está prohibido. Shapira le entregó sus notas pero escribió el interrogatorio de memoria nada más terminar.
Los israelíes que denuncian la ocupación llamando al boicot de Israel o participando en las manifestaciones que tienen lugar en los territorios ocupados son muy pocos. El Shin Bet los interroga periódicamente y trata de disuadirlos de estas actividades. La agente del Shin Bet le dijo que el interrogatorio se debía a que Shapira era “muy activo” en el ámbito de las protestas. El Shin Bet quería conocer sus actividades en la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS). La agente también tenía interés en conocer qué tenía que ver Shapira con las pintadas que la semana pasada hicieron activistas propalestinos en el Gueto de Varsovia, que decían “Liberad todos los guetos” y “Liberad Gaza y Palestina”. El Shin Bet cree que las pintadas fueron una idea de Shapira.
En respuesta a Shapira, el Shin Bet ha dicho que su trabajo consiste en “preservar la seguridad del Estado y la democracia de las amenazas terroristas, el sabotaje, la subversión y el espionaje”.
El diario panárabe Al-Hayat informaba el jueves que la “Campaña europea para levantar el bloqueo de Gaza” está en contacto con deportistas de élite de España y Francia para pedirles que participen en la Flotilla de la Libertad-2 que tiene intención de zarpar para la franja de Gaza el próximo mes de septiembre y emular a la Flotilla de la Libertad original, que a finales de mayo fue abordada por la marina israelí frente a las costas de Gaza con un balance de nueve activistas muertos.
La organización de la Campaña se ha puesto en contacto con Iker Casillas, el capitán de la selección española en el último Mundial, dice Al-Hayat. Casillas habría expresado su indignación por el bloqueo que sufren 1,5 millones de palestinos desde hace cuatro años. Otro deportista que habría sido contactado por la Campaña es el tenista Rafael Nadal, número uno del mundo.
Cuesta creer que éstos u otros deportistas de élite se apunten a la Flotilla. Por un lado, aunque este fuera su deseo, parece difícil que Casillas pueda compaginar un viaje a Gaza por mar con el apretado calendario de la Liga y la Liga de Campeones. ¿Acaso el Real Madrid le daría permiso? O Nadal, ¿está dispuesto a saltarse algún torneo para viajar a Gaza?
Al-Hayat es el diario árabe que cuenta con mayor reputación, tanto en el mundo árabe como en Occidente, y tiene una circulación cercana a los 300.000 ejemplares. Su orientación es liberal, con tintes socialdemócratas, aunque parezca extraño en un diario que es propiedad de capital saudí. Un espejismo más de Oriente Próximo. Sus detractores precisamente le acusan de tener una actitud benevolente hacia Arabia Saudí; sin duda un peaje que debe pagar. Se publica simultáneamente en Londres, Riad, Frankfurt, El Cairo, Bahrein, Beirut y Nueva York.
Leon Trotsky debe estar revolviéndose en su tumba si ha visto lo que está haciendo su biznieto, David Axelrod, que tiene 49 años, que emigró a Israel hace algunos años y que vive en una colonia judía de Cisjordania. Su domicilio está decorado con una gran foto aérea de Jerusalén en la que se ha suprimido el santuario musulmán del Domo de la Roca y se ha substituido por el Tercer Templo.
Su hijo de diez años se llama Baruj Meir, en honor de Baruj Goldstein, un colono que en 1994 mató a 29 palestinos en la Mezquita de Abraham en Hebrón, y de Meir Kahane, un rabino racista que fue diputado en la Kneset y que posteriormente fue asesinado por un palestino en 1990 en Estados Unidos.
Nacido en Moscú, el biznieto de Trotsky ha estado tres veces en la cárcel por atacar a palestinos e incendiar una mezquita. Su ideología es exactamente la opuesta de Trotsky puesto que el líder revolucionario despreciaba profundamente el nacionalismo y renunció a su identidad judía. “El sionismo es incapaz de resolver la cuestión judía”, dijo Trotsky. Su biznieto sostiene exactamente lo contrario y dice que “Trotsky no era inteligente … y no practicó la idelogía que predicaba”.
La madre de David Axelrod abandonó Moscú y emigró con su hijo a Nueva York en 1979. El joven visitó Israel y quedó prendado. En los Estados Unidos se rodeó de judíos ultraortodoxos de Chabad y poco después emigró al asentamiento judío de Kiryat Arba, que está junto a Hebrón. Más tarde se estableció en la colonia de Kfar Tapuaj, donde vive con su mujer y sus seis hijos. La madre de Axelrod reside ahora en Jerusalén. Quiere estar cerca de su hijo, aunque ha rechazado la nacionalidad israelí porque no acepta la filiación religiosa que exige el Estado judío, es decir que también piensa de manera distinta a su hijo.
“Trotsky no quiso ser judío, y tenía derecho a no ser judío. Yo tengo el derecho a hacer lo que me plazca. Mi hijo tiene derecho a hacer lo que quiera. Si esto está bien o no es otra cuestión, pero yo no puedo hacer nada”, ha dicho la madre de Axelrod a la prensa local.
Este mes se cumplen cinco años del inicio de la campaña internacional “Boicot, Desinversiones y Sanciones” (BDS). Durante este lustro activistas propalestinos y pro derechos humanos de numerosos países occidentales, incluido España, han impulsado el boicot de los productos israelíes que se venden en sus países como una forma de presión para obligar a Israel a cumplir la legislación internacional. La campaña adquiere más fuerza cuando exige el boicot de las empresas israelíes e internacionales que operan en los terriotorios ocupados, y la verdad es que cada vez hay más empresas que lo hacen puesto que las ventajas económicas y fiscales son notables.
La petición de los activistas propalestinos españoles gira en torno a cuatro frentes. El primero insta al boicot instucional español, es decir del Estado, y esto incluye la congelación del comercio armamentista, tanto de venta como de compra de armas. En el segundo frente se pide el boicot de las empresas que trabajan en los territorios ocupados, como Agrexco, que comercializa frutas y verduras que llegan directamente de Israel dos veces por semana por barco al puerto de Valencia. Otra compañia, Agua Eden Springs. comercializa agua proveniente de manantiales situados en el Golán ocupado a Siria. También se impulsa el boicot a H&M, que incluso ha abierto tiendas en el sector ocupado de Jerusalén.
En tercer lugar la campaña exige un boicot cultural y deportivo de los artistas y clubes que “representan la cara amable de Israel”, incluyendo el Festival de Eurovisión o la participación de los equipos israelíes en las competiciones europeas, tanto de fútbol como de baloncesto. Por último, se pide un boicot académico de las instituciones universitarias israelíes.
Algunos grupos de derechos humanos israelíes apoyan el boicot internacional como medida de presión para terminar la ocupación. Pero estos días precisamente el parlamento israelí está discutiendo un proyecto de ley que permitirá imponer duras sanciones económicas a los israelíes que apoyen el boicot. El proyecto de ley también da a las empresas boicoteadas la posibilidad de demandar judicialmente a quienes promuevan el boicot con el fin de exigirles compensaciones.
Hace algún tiempo, en un viaje a Gaza, conversé con un veterano profesor de religión de la Universidad Islámica, afiliada a Hamas. La conversación derivó hacia Sayyid Qutb, que fue colgado en El Cairo en 1966, tras un atentado abortado contra Naser. Qutb es el ideólogo islámico más citado por los intelectuales y militantes yihadistas, y es inexplicable que, hasta donde alcanzo, ninguno de sus libros esté expuesto en las librerías españolas.
El profesor comentó que, en contra de lo que se dice habitualmente, Qutb nunca llamó a la lucha armada explícitamente en sus libros, algo que no es exactamente cierto. En Jalones en el Camino, que es su texto más conocido, Qutb ciertamente no llama a la lucha armada de una manera explícita, aunque en todo el libro abundan las sugerencias en ese sentido. Pero estos días, leyendo The Sayyid Qutb Reader, editado por Albert J. Bergesen, he observado que Qutb es más explícito al respecto en el extenso comentario del Corán que escribió. A menudo se refire a la yihad como lucha armada contra el infiel, incluso aunque éste no sea agresivo.
En el comentario a la azora nueve, Qutb critica a quienes interpretan la yihad restrictivamente como un combate exclusivamente defensivo, y escribe: “Estos versículos (de la azora nueve) declaran muy claramente la necesidad de combatir a los no creyentes que viven junto a la tierra del islam, sin ninguna referencia a una agresión que ellos puedan haber perpetrado. En realidad, la agresión básica de los no creyentes es la que perpetran contra Dios cuando se someten ellos mismos, o someten a otra gente, a deidades distintas a Él. Es este tipo de agresión lo que deben combatir todos los musulmanes a través de la yihad”.
Qutb nació en 1906 en un pueblo del alto Egipto. En El Cairo, su educación fue laica pero una estancia de dos años en Estados Unidos, donde estudió administración cultural, le hizo cambiar de orientación. Rechazó completamente el modelo de vida occidental y de la noche a la mañana se convirtió en islamista, llegando a ser el principal ideólogo de los Hermanos Musulmanes. Hoy sigue siendo el teórico más destacado del islamismo radical en Oriente Próximo, y también ejerce una gran influencia en los circulos yihadistas de Europa.
El martes Israel demolió seis viviendas, algunas levantadas con estructuras bastante precarias, en la zona palestina ocupada de Jerusalén. Hacía ocho meses que no ocurría algo así. Netanyahu había aceptado tácitamente la suspensión de las demoliciones y nada indicaba que fuera a cambiar de opinión ahora. Sin embargo, la acción del martes revela una vez más hasta qué punto los israelíes parecen considerar que son necesarias las “provocaciones”, como en otras ocasiones lo han llamado los aliados de Israel, incluidos los Estados Unidos.
Pero esto no es todo. Si eso ocurría el martes, un día antes, es decir el lunes, Israel aprobaba la construcción de 32 viviendas para colonos judíos en el asentamiento de Pisgat Zeev, que está también en el sector ocupado de Jerusalén. El diario Maariv se preguntaba si el “nuevo clima” positivo que ha creado la reciente visita de Netanyahu a Washington está tocando a su fin apenas una semana después.
Es sabido que Obama había apostado personalmente por la congelación de la construcción judía en los territorios ocupados y Netanyahu había aceptado una congelación temporal de varios meses que todavía no ha expirado, así que vale preguntarse ¿por qué Israel se dedica ahora repentinamente a construir más viviendas para sus colonos en Jerusalén? ¿Y por qué demuele repentinamente casas palestinas en Jerusalén? Una respuesta posible es que Israel necesita la tensión permanente, y cuando no la hay, la crea. Lo importante es que la tensión esté siempre presente, cuanto más mejor. Posiblemente a esa conclusión han llegado los líderes israelíes. Y probablemente no es una conclusión nueva, sino que está muy arraigada en la historia de Israel.
Algunas instituciones israelíes, estadounidenses y europeas señalan que en Europa está resurgiendo el antisemitismo. Seguramente existe una relación directa entre gran parte del antisemitismo europeo contemporáneo y el comportamiento de Israel, y esta relación la aprovechan los sionistas de tres maneras: incrementando la emigración de judíos europeos a Israel, generando simpatía hacia su causa y desautorizando de raíz cualquier crítica al Estado judío que se produce en el extranjero.
El Instituto para la Investigación Interdisciplinaria de Conflictos y Violencia de la Universidad de Bielefeld, en Alemania, ha publicado uno de los numerosos estudios que se han realizado en Europa sobre el antisemitismo recientemente. El 45,7 de los europeos consultados dijo que estaba de acuerdo con la siguiente frase: “Israel está conduciendo una guerra de exterminio contra los palestinos”. Que casi la mitad de los europeos suscriba la citada frase parece sorprendente, aunque se ha de tener en cuenta que el estudio se realizó poco después de la invasión de Gaza que dejó más de 1.300 palestinos muertos, la mayoría civiles, incluidos cientos de niños.
Los dirigentes israelíes saben perfectamente que sus intervenciones militares, incluso las más exageradas, como la de Gaza del año pasado, no contribuyen a proyectar una buena imagen del país, y de los judíos en general, y sin embargo arrasan de una manera desproporcionada a libaneses y palestinos cada vez que encuentran una ocasión. La relación entre lo que hace Israel y la percepción que se tiene en Europa de los judíos en general es, en gran medida, una relación directa, como queda de manifiesto en el estudio citado, donde el 37,4 por ciento de los europeos también se mostraron de acuerdo con la siguiente frase: “Considerando la política de Israel, puedo entender por qué a la gente no le gustan los judíos”.
Pese a todo, se ha de procurar distanciar la crítica de Israel de la crítica generalizada de los judíos europeos. Muchos no comparten el comportamiento de Israel ni lo justifican. Al contrario, denuncian los excesos continuos que comete Israel y a veces se sienten marionetas en las manos de un gobierno, el israelí, que les parece tan ajeno como nos lo puede parecer a los no judíos. Esto no significa que, al mismo tiempo, el miedo al antisemitismo deba silenciar las críticas a la ocupación, como pretende el gobierno israelí.
En la entrada anterior -”Alemania e Israel”- comentaba que Alemania hace absolutamente todo lo que le pide Israel, y lo hace, como también Estados Unidos, incluso aunque vaya en contra de sus propios intereses. Hace unos años dos profesores estadounidenses escribieron The Israel Lobby, un libro muy documentado que justamente denuncia la entrega completa de la administración norteamericana a Israel en detrimento de los intereses norteamericanos. En otras palabras, sostienen los dos profesores, la política exterior de Washington viene dictada por la voluntad de Israel a costa de los intereses norteamericanos. En Alemania ocurre cuatro cuartos de lo mismo.
Hoy tenemos un nuevo ejemplo en este sentido. Se trata del caso del presunto espía del Mosad Uri Brodsky que fue detenido recientemente en Polonia. Todo indica que polacos, alemanes e israelíes han orquestado un cambalache en torno a Brodsky para ignorar las sospechas de espionaje que pesan sobre él, y aun otras sospechas peores. Un juez polaco ha decidido extraditarlo a Alemania pero únicamente para que sea juzgado por “falsificación de documentos” y no por “espionaje”. La diferencia es substancial. La pena por “falsificación de documentos”, dice el Yediot Ahronot, “es de sólo 2000 euros”, mientras que la pena por espionaje podría ser mucho mayor.
Los tres países en cuestión parecen haber “resuelto” el asunto en la sombra y por la vía rápida, de una manera no perjudicial para Israel. Los israelíes, por supuesto, están encantados. No sólo han hecho que Alemania pase otra vez por el aro, sino que también han conseguido lo mismo de Polonia. Según informaciones aparecidas en las prensa israelí, Brodsky podría estar implicado de alguna manera en el asesinato del hombre de Hamas Mahmud al-Mabhuh, ocurrido en un hotel de Dubai en enero último, pero esto tampoco parece interesarle a la justicia de Polonia o Alemania. Ambos países han optado por lavarse las manos e Israel ha mostrado, una vez más, que está por encima de la ley.