Jázaros

El genetista Eran Elhaik, nacido en Israel y profesor de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, acaba de publicar el estudio más exhaustivo que se ha hecho hasta ahora sobre el origen de los askenazis, un estudio muy amplio que concluye inequívocamente que los askenazis se originan en las distintas etnias que compusieron el imperio jázaro en una amplia zona de Europa oriental, que va de Ucrania y Rusia a Uzbekistán e Irán, pasando por Azerbaiyán, Georgia, incluso Turquía, Armenia, Daguestán y otras repúblicas caucásicas, y que en un momento dado, durante la edad media, se convirtieron al judaísmo.
Durante muchos años se creyó así. La explicación que se daba era muy sencilla: es imposible que de un pequeño grupo de varios millares de judíos que había en Europa oriental en la edad media se pase a los millones de judíos que de la noche a la mañana aparecieron en el este de Europa.
Hubo incluso historiadores judíos, incluido el propio Ben Gurion, que dejaron constancia y aprobaron esta teoría, una teoría que fue acepatada hasta los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo, cuando otros historiadores sionistas establecieron de una manera romántica que los askenazis tenían su origen en los antiguos judíos de Palestina. De esta manera querían justificar el “regreso” de los askenazis a su supuesta tierra ancestral.
Eran Elhaik ha analizado los genes de los asquenazis y de los pueblos jázaros y la conclusión, que publica Haaretz, es, en su opinión, inapelable. Es cierto que en algunos casos se puede relacionar genéticamente a algunos askenazis con la población actual de Palestina, pero son casos aislados y no significativos.