Hagel y las ideas propias

09 ene 2013
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Chuck Hagel, nominado por el presidente Obama para el cargo de secretario de Defensa, tiene ideas propias sobre Oriente Próximo, y lógicamente esto no sienta bien en Israel. La televisión hebrea ha proyectado anuncios del lobby judío que se están pasando en los canales americanos en los que se denuncia esas ideas de Hagel con vistas a las vistas que pronto tendrán lugar en el Congreso antes de la nombramiento definitivo del senador republicano.

La prensa hebrea ha recogido un ramillete de declaraciones que ha hecho Hagel en los últimos años sobre Oriente Próximo. En una ocasión recordó que no era un senador israelí sino de Estados Unidos. Los senadores americanos han sido acusados a menudo de defender los intereses israelíes antes que los de su propio país, mientras que Hagel ha acusado al “lobby judío” de intimidar al Senado.

Hagel aboga por iniciar un diálogo político con Hamas, lo cual es anatema en Israel, y también defiende un cambio de política con respecto a Irán, que se ha convertido en la bestia negra del Estado judío, entre otras cosas porque aparta la atención de la ocupación de los territorios palestinos y de su constante y sistemática expansión colonial, una expansión que viola la legislación internacional.

Otra idea propia de Hagel tiene que ver con la obsesión neoconservadora de exportar la democracia a países como Irak o Afganistán. En 2006 dijo: “En mi opinión no se puede imponer una forma de gobierno democrática en un país que no tienen historia, cultura y tradición de democracia”. Desgraciadamente, las dos últimas administraciones, la de George Bush hijo y Obama, se han empeñado en llevar la democracia por Oriente Próximo al coste que sea, y el coste ha sido y está siendo muy alto en algunos países.

Además, Hagel en 2009 pidió al presidente Obama que sacara las tropas de Afganistán al considerar que la presencia del ejército americano en ese país está siendo contraproductiva.

La nominación de Hagel es para el Yediot Ahronot una “venganza de Obama” contra el primer ministro Netanyahu, pero es posible que Hagel cambie de opiniones pronto. De hecho, en las últimas 48 horas ha empezado a renunciar a sus principios y a hacer declaraciones conciliatorias respecto a Israel.