Un dólar ya vale 18 libras egipcias

En apenas unos días la libra egipcia se ha desplomado y ha pasado de cambiarse a 8 a cambiarse a 18 contra el dólar. Esto ha causado ajustes en los precios al alza de productos básicos como la gasolina.

Egipto ha negociado con el Fondo Monetario Internacional un crédito urgente de 12.000 millones de dólares. Las autoridades egipcias confiaban en que ese préstamo animaría a los inversores extranjeros a invertir en el país pero nada de eso ha ocurrido.

Las principales fuentes de ingresos, el turismo y el Canal de Suez, no están respondiendo. El Canal de Suez se resiente de la contracción del comercio mundial mientras que el turismo ha caído en picado en los últimos años, es decir desde las primaveras árabes de 2011.

Los turistas europeos se lo piensan mucho antes de acudir a Egipto, temerosos de la violencia y la inestabilidad, de manera que los ingresos en divisas han caído significativamente.

La reciente liberizacion de la libra también debería haber contribuido a llamar a los inversores extranjeros. Sin embargo, Egipto está sumido en una inestabilidad de la que difícilmente saldrá a corto plazo, de ahi que el presidente Sisi sea incapaz de acabar con el temor de los extranjeros y de los propios egipcios.

En las últimas semanas, coincidiendo con esta grave crisis, Sisi se ha apartado de la política regional de Arabia Saudí que en la práctica hacía depender a El Cairo de Riad. Esto es algo que debía haber hecho antes pero en cualquier caso era necesario dar este paso dado que los objetivos de Egipto en Oriente Próximo no son los mismos que los objetivos de Arabia Saudí. Pero a causa de este distanciamiento, Egipto está pagando un precio muy alto.

Sisi se ha declarado a favor del ejército sirio en el conflicto que asola a ese país, y eso es anatema para el monarca saudí Salman. Así mismo, las declaraciones de Sisi en ese sentido se han recibido con silencio en Israel, un país que está jugando sus bazas discretamente al lado de los rebeldes yihadistas.

En cualquier caso, la conclusión de lo que está sucediendo en Egipcio es que Sisi está en una situación cada vez más precaria, y que esta situación se agravará conforme se deterioren las condiciones de vida de los 92 millones de egipcios.