Falso antisemitismo

Esta semana la policía israelí ha detenido a un joven al que acusa de haber hecho cientos de llamadas telefónicas a centros comunitarios judíos y sinagogas de Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda con amenazas de bomba.

Las amenazas fueron condenadas por el presidente Trump, quien hace solo unas semanas sugirió que podían ser judíos quienes las hacían, una declaración que le costó numerosas críticas.

Pero en efecto, el autor de las llamadas es un joven judío de dieciocho años y medio nacido en Israel, que vivió varios años en Estados Unidos y que luego regresó a Israel con su familia.

De él se sabe que reside en la ciudad de Ashkelón, en la costa mediterránea, y que no ha ido a la escuela puesto que sus padres se han encargado de educarlo en casa. El padre es un experto en informática y las autoridades israelíes se han apresurado a decir que a pesar de su edad, el joven no está haciendo el servicio militar.

El muchacho utilizaba sus ordenadores para infiltrarse en otros ordenadores que le servían para llamar a los centros comunitarios judíos y las sinagogas sin dejar rastrp.

Sin embargo, la policía de Nueva Zelanda detectó que las llamadas venían de una dirección de Israel. Los Estados Unidos han enviado a Israel a un gran número de agentes del FBI y la policía israelí ha detenido finalmente al joven y a su padre.

El joven, no obstante, se niega a hablar y solo dice que está enfermo. Las autoridades israelíes, que están manteniendo un perfil muy bajo en este caso, son partidarias de que se le haga un examen médico para ver si está en sus cabales.

Estos exámenes médicos se aplican generalmente a los israelíes judíos que cometen alguna fechoría pero no a los palestinos.

Según la escasa información que ha trascendido, el joven llevaba haciendo este tipo de llamadas desde hace por lo menos dos años, es decir desde que tenía dieciséis años, pero la policía israelí dice que no lo había detectado.

De momento Estados Unidos no ha solicitado la extradicción y por ahora no se sabe que hará Israel si Washington la solicita. Unos son partidarios de extraditarlo mientras que otros quieren que se le juzgue en Israel y no se le extradite.