Sin saber qué pensar

La primera ronda de las elecciones presidenciales francesas que se celebró ayer ha estado marcada por cierto desconcierto de la población. Esto quizá obedece a una situación en la que los ciudadanos franceses no saben muy bien qué pensar o qué hacer. Un artículo de The Guardian de este fin de semana desarrollaba la idea del deconcierto general que afecta a los franceses y que seguramente también se puede observar en otros países europeos.

Las cosas muy bien pueden ser así. La gente, los franceses en este caso, simplemente están desorientados porque los valores tradicionales se colapsan. Una solución, aunque no creo que fuera una solución deseable, sería volver a imponer los valores y principios del pasado. Es lo que está ocurriendo en Israel aunque, insisto, no parece que sea una buena idea.

En el diario Haaretz había este viernes un artículo interesante sobre lo que está sucediendo en las escuelas israelíes, un estudio acerca de los libros de texto de los alumnos más jóvenes aunque eso mismo está ocurriendo con los alumnos mayores. El estudio se centra en los colegios públicos, aunque en los privados está ocurriendo con mayor claridad.

Los valores que se destacan en los colegios israelíes, según el estudio, son valores religiosos y sectarios. Por ejemplo se explica la vida de un judío que amasa una gran fortuna porque observa el descanso del shabat, y eso le sirve para medrar más que un no judío. Los ejemplos similares que da Haaretz son muchos.

El estudio revela que los libros de texto que tienen los alumnos israelíes hacen un gran hincapié en la religión judía, lo que abunda en la idea de que los niños judíos están sometidos a una presión religiosa muy grande desde la más tierna infancia, a diferencia de lo que sucede con los niños europeos.

Los niños sometidos a esa presión religiosa, cuando sean mayores probablemente no tendrán el desconcierto que tiene la población europea, pero aunque la religión es una guía, se trata de una guía que es sectaria, tal como muestran los ejemplos recogidos por Haaretz de los libros de texto israelíes.

Padres de alumnos israelíes del Fórum Secular han protestado ante las autoridades por considerar que los libros de texto manipulan a los niños, pero no cabe duda de que esas protestas no conducirán a ninguna parte. Al contrario, la tendencia a la religión y el sectarismo en Israel es cada vez mayor.

El libro “Sapiens” de Yuval Harari, profesor de historia en la Universidad Hebrea de Jerusalén, sostiene que la segregación que antiguamente se quería imponer de acuerdo con las razas ha dejado de ser políticamente correcta y ahora lo que está en boga es la segregación cultural. Se aduce que las personas de otra cultura u otra lengua son inferiores y que no hay que mezclarse con ellas. Eso es lo que está ocurriendo en Israel y lo que sucede en amplias regiones de Occidente.