‘Zona segura’ en Tanf

El distrito de al Tanf se halla al sureste de Siria, en la confluencias entre Siria, Irak y Jordania, y está bajo el control de Estados Unidos y la coalición liderada por Washington.

En la práctica al Tanf se ha convertido en una gran base militar de Estados Unidos y sus aliados.

En la cumbre que Donald Trump y Vladimir Putin mantuvieron recientemente en Hamburgo, durante la reunión de los líderes del G-20, los dos presidentes acordaron que al Tanf se convierta en una “zona segura”, como la del suroeste de Siria o la de la Guta de Damasco.

Esto significa una victoria para Estados Unidos, pero también para Rusia. Las relaciones entre las dos potencias no son nada fáciles pero parece que en el único punto donde están experimentando progreso es en la cuestión Siria.

Este progreso se explica por el cambio de actitud de la administración Trump que ha tenido lugar durante las últimas semanas y todavía es pronto para valorar su alcance.

Estados Unidos tiene motivos para estar satisfecho con el acuerdo de al Tanf, ya que de esa manera corta la comunicación terrestre entre el gobierno sirio y los chiíes iraquíes.

De hecho, la larga frontera entre Siria e Irak está ahora en manos de los Estados Unidos, de los kurdos en el norte, y del Estado Islámico en alguna remota zona del centro.

Según el diario Al Hayat de Londres, Estados Unidos quedó muy satisfecho de que el distrito de al Tanf se convierta en una “zona segura”, pero a cambio tuvo que acceder a no pedir más la caída del presidente Bashar al Asad.

Es un canje con el que todos han salido ganando y que en la práctica contribuye a la división de Siria.

El país se ha convertido en un mosaico de potencias y milicias, y todo indica que esta tendencia divisiva se mantendrá en los próximos años.