Reformas saudíes

El periodista Thomas Friedman, del New York Times, ha visitado Arabia Saudí y se ha entrevistado con el príncipe Mohammad bin Salman (MBS), hijo del rey y hombre fuerte del régimen.

El encuentro duró casi cuatro horas y Friedman salió convencido de que MBS se trae entre manos “el proceso de reformas más significativo en marcha en Oriente Próximo hoy”.

Tras la entrevista, Friedman se declara un fan de MBS, quien a los 32 años, la mitad de la edad de Friedman, ha emprendido reformas sociales y religiosas de gran alcance.

En el relato del periodista no se menciona la política exterior saudí, ni con respecto al Yemen ni con respecto a Catar ni con respecto a Líbano.

MBS cree que ha llegado el momento de devolver a Arabia Saudí el islam moderado que según él imperó en la península árabiga hasta 1979, es decir hasta la revolución islámica en Irán, la invasión soviética de Afganistán y la toma de la Gran Mezquita de la Meca por extremistas puritanos.

El islam que tiene en la cabeza MBS, el islam que quiere para su país, es “un islam moderado y equilibrado que esté abierto al mundo y a todas las religiones y a todas las tradiciones y pueblos”.

Friedman se queda hipnotizado con el discurso de MBS y dice que el joven príncipe “tiene la misión de devolver el islam saudí otra vez al centro”.

Un ministro saudí que participaba en el encuentro sacó su teléfono móvil y le mostró a Friedman fotografías de Arabia Saudí anteriores a 1979, así como videos disponibles en YouTube en los que se ven mujeres saudíes en las calles sin cubrirse la cabeza, vistiendo faldas y paseando junto a hombres.

El príncipe MBS le dice a Friedman que en el tiempo de Mahoma, en el siglo séptimo, había en la península saudí teatros musicales, los hombres y las mujeres se mezclaban en público y se respetaba a los cristianos y a los judíos.

MBS le recuerda que se acaba de autorizar a las mujeres a ir a los estadios de fútbol como espectadoras y que los clérigos saudíes lo aceptan.

Esta es una pequeña muestra de las reformas que tiene en mente el heredero saudí y que cuentan con el visto bueno de la población más joven y mayoritaria en el país.