Opinion · Balagán

Venta de armas a porrillo

Según el diario Maariv, la semana pasada una misión secreta israelí viajó a Ruanda para vender armas y tecnología militar a ese país africano.

La semana anterior, en la televisión hebrea se reveló que Israel está enviando armas a Sudán del Sur, donde tiene luegar una cruenta guerra civil, a través de los países limítrofes.

En el caso de Ruanda, la venta de armas se produciría como “compensación”, ya que ese país se ha mostrado abierto a recibir a los refugiados eritreos y sudaneses que hay en Israel, y de los que Israel quiere deshacerse.

Israel es un país que vende muchas armas a países del tercer mundo, pero no es el único al que se le puede acusar de ello.

Esta semana Francia y Alemania han hecho un llamamiento para que cesen los bombardeos sirios en la Guta oriental, los suburbios de Damasco que controlan milicianos yihadistas radicales.

El mismo Consejo de Seguridad ha aprobado este sábado una resolución para un alto el fuego en esa zona.

El presidente Emmanuel Macron hace bien en pedir un alto el fuego en Damasco, pero su llanto por las víctimas civiles parece más bien lágrimas de cocodrilo.

Si realmente Francia estuviera interesada en que no haya víctimas civiles en los conflictos de Oriente Próximo, no vendería armas a porrillo a Arabia Saudí, armas que se están utilizando en la guerra civil de Yemen y que está causando un montón de muertos civiles.

Los países occidentales son en esta cuestión bastante hipócritas, y los mismo podría decirse de Estados Unidos, cuyas armas han sido entregadas directa o indirectamente a los yihadistas que luchan en Damasco contra el ejército sirio.

Estados Unidos, que lamenta tan profundamente la muerte de civiles en Damasco, es el principal contribuyente a esas muertes, de manera que está claro que sus lamentos son simplemente una postura de cara a la galería, y no un sentimiento auténtico.

Lo mismo puede decirse de países como el Reino Unido o Alemania, que vende armas sofisticadas a Israel que luego podrían utilizarse en los conflictos de la zona.