Opinion · Balagán

Emergencia permanente

Hace algún tiempo, un palestino de la Franja de Gaza, Fouad Mesk, pidió permiso a las autoridades israelíes para salir de Gaza por razones médicas, para intervenir a su hijo de cuatro años de una grave lesión.

Un “capitán” del Shin Bet, como se autodenominan muchos agentes de los servicios secretos israelíes, propuso a Fouad que se convirtiera en colaboracionista. A cambio, el “capitán” no solo le permitiría entrar en Israel sino que también le pagaría la operación que su hijo necesitaba.

Fouad declinó el ofrecimiento. Posteriormente, la abogada israelí Yael Berda presentó una petición ante el Tribunal Supremo y antes de que fuera la vista el Shin Bet dio permiso a Fouad para que saliera de Gaza con su hijo.

La abogada del estado que defendía al Shin Bet dijo al Supremo que aunque un agente del Shin Bet había hablado con Fouad, el Shin Bet jamás le habría ofrecido cubrir los gastos de la operación quirúrgica a cambio de convertirlo en colaboracionista.

Este es uno de los numerosos casos que presenta Yael Berda en el libro que acaba de publicar, Living Emergency, que todavía está solo en inglés. Un libro intenso y lleno de datos que la abogada ha recogido durante los años que ha estado defendiendo a palestinos ante los tribunales israelíes.

El libro gira en torno al sistema de permisos que da Israel a los palestinos para que puedan salir de los territorios ocupados, ya sea para trabajar en Israel, para ir a un hospital jordano o para ir a estudiar al extranjero, entre otros casos.

Es un libro breve, de apenas 132 páginas, pero que aporta muchos datos, algunos ya conocidos por el público en general, y otros desconocidos, de cómo funciona el sistema de permisos.

El sistema de permisos está orientado para reclutar colaboracionistas. Lo ejecutan agentes de los servicios secretos. Cada palestino que logra un permiso se convierte automáticamente en un sospechoso entre sus familiares y amigos, puesto que muchos piensan que ha obtenido el permiso de trabajo en Israel a cambio de convertirse en colaboracionsta.

El reclutamiento de agentes en los territorios ocupados está prohibido por el artículo 31 de la Convención de Ginebra. Sin embargo, Israel lo aplica sistemáticamente, aunque no lo reconoce, creando un ambiente irrespirable en los territorios ocupados.

“La próxima vez que alguien te diga que la ocupación israelí de Cisjordania es benigna, o que solo es así por motivos de seguridad, le entregas el libro de Yael Berda”, ha escrito el intelectual americano judío Peter Beinart.