
Pues sería la gran noche del cine español, pero a mí me pareció que fue la gran velada de la divina Melanie Griffith, que se ganó a los fotógrafos de la alfombra roja y que –se ponga lo que se ponga y haga lo que haga– sigue siendo una de mis estrellas preferidas: Melanie es intocable, es fabulosa, es encantadora y aunque parezca que ni ella ni su estilista se enteran de nada, yo creo que no es así.

Enorme Melanie y maravillosa, con un fabuloso vestido de Lorenzo Caprile, la actriz Silvia Abascal, que reapareció tras el ictus que sufrió hace unos meses y que mereció la emoción y los aplausos de los invitados, candidatos y adláteres allí presentes.
Por la alfombra roja vimos también desfilar a una plateada Victoria Abril, a una espectacular Salma Hayek, que acudió vestida por la marca que dirige su acompañante de anoche y marido, el señor François-Henri Pinault. La gran Eva Hache, valiente presentadora de la gala, posó antes de empezar con lo que parecía su primer chiste de la noche: un traje de Hannibal Laguna.
Belén Rueda hizo lo propio con un traje rojo desasosegante en una noche donde pudimos ver mucho vestido blanco largo con complementos dignos de raperos que tuvieran a urracas como animal de compañía.
Ese y otros dramas, esta semana en las portadas del colorín chismoso: la infanta Cristina, socia e ignorante esposa del emprendedor Iñaki Urdangarín habla en las portadas de Semana y Lecturas para lamentarse de nuestra incapacidad de comprender lo que están pasando. ¿Qué? ¡Por favor, que nos lo digan ya! ¿Qué están pasando? Y, lo más importante, ¿dónde lo están pasando? ¿A Belice, a Luxemburgo?
Para complementar el lamento de la infanta, Diez Minutos se atreve con un ‘Todos contra Urdangarín’ que nos deja casi tan turulatos como el ‘embarazo secreto’ de Chabeli Iglesias, quien se ha pasado nueve meses en los cuales, como bien diría la infanta, no hemos sabido lo que estaba pasando. Y era verdad: no entendemos nada.
La hija de los reyes de España, además de esposa y socia de Urdangarín, figura en la portada del Diez Minutos, que ofrece un apasionante (perdonen el bostezo) reportaje de la infanta Cristina haciendo la compra en Washington con el mismo bolso que paseaba ayer por Barcelona. Para que luego digan que no la Familia Real española no es austera.
Por otro lado, el ¡HOLA ! coronaba a otra heredera en su portada: a la hija de quien fuera la reina de corazones patria, Isabel Preysler, la joven Ana Boyer Preysler, brillante, minifaldera e “impactante en su primer reportaje en solitario”. Lo normal.
Si bien la líder indiscutible de las portadas de esta semana es la hija del señor Sánchez y de la señora Vicario: Arantxa, que la está liando gordísima con las memorias que acaba de publicar, donde denuncia que sus padres se han quedado con el dineral que ella ganó jugando al tenis, que nunca se sintió querida ni valorada, habla de su pasado de niña explotada en las canchas y hasta explica por qué tributa en Andorra en vez de en España.
En resumen, que esta semana los kioscos están tremendos y que aconsejo a los rancios miembros del Foro de la Familia –que ya ven que sí importa, y mucho– que se mantengan alejados de la sección de semanarios corazoneros, que están de dar miedo.
Si alguno de ustedes no ha leído la magnífica novela de Belén Gopegui, ‘Acceso no autorizado‘, les cuento que su protagonista es una vicepresidenta socialista que podría tener algunos rasgos muy similares a los de María Teresa Fernández de la Vega.
A los de María Teresa Fernández de la Vega antes de su mutación a mujer de buen pelo -la sombra del posticero de José Bono es alargada- y cutis terso. De Fernández de la Vega antes de parecerse a Soraya SS

Llámenme frívolo -que lo soy- pero fue ver la foto y pensar: Acceso sí autorizado al cirujano plástico. Total.


Tras varias semanas de portadas con el protagonismo de Urdangarín y su despistada socia (la infanta Cristina), esta semana –por fin– le ha tocado el turno al príncipe Felipe, de cumpleaños en la isla de Hierro, y a la princesa Letizia, que se tomó el ‘dejad que los niños se acerquen a mí’ tan a pecho que achuchó a casi todos los bebés allí presentes.
El heredero ha cumplido 44 años en El Hierro, ejerciendo de atractivo turístico tras los efectos del volcán, y de la mano de la princesa: “el mejor apoyo de Felipe”, según Semana o según escribe el mismísimo Peñafiel en Love.
La revista Lecturas va más allá y se atreve con un “Cumpleaños en el volcán” que le pone Hierro al asunto y va más allá: al ‘caso Urdangarín’, al nuevo libro de Pilar Eyre sobre la soledad de la reina Sofía –y las buenas compañías del rey Juan Carlos– y a todo lo que se viene encima.
Ante todo esto, me asalta una duda: ¿si llega a reinar Felipe de Borbón como Felipe VI le echará la culpa de todos los males a la herencia recibida, él también?
El 22 de febrero que viene se cumplen 25 años de la muerte de Andy Warhol y, para conmemorarlo, la Fábrica de Moneda de París ha decidido lanzar una edición limitadada de oro y monedas de euro hechas arte: ‘Making money is art‘.

El sueño de Andy hecho lingotes de oro –por valor de 5.000 y 500 euros en ediciones limitadas– y monedas de 10 y 100 euros con su efigie en la cara y el símbolo del dólar como cruz. Lo que le faltaba a la moneda única europea: una paradoja pop a estas alturas…
El miércoles de la próxima semana, el 30 de noviembre, se abre al público una subasta online apoteósica donde podrán pujar por memorables objetos del rock y el pop del siglo XX; un impresionante catálogo de desechos carísimos que no solo incluyen reliquias icónicas de grandes como los Rolling, los Beatles, Hendrix o Elvis, sino que también ofrece restos de serie que son parte de la historia más tremenda de un siglo delirante.

El anillo de compromiso que le regaló Roman Polanski a la pobre Sharon Tate y que, al parecer, ella llevaba puesto cuando le asesinó Manson en 1969. El precio de salida de la alhaja es de 10.000 dólares y calculan que pueda alcanzar hasta los 50.000 dólares. Ya veremos.
El especial ‘síndrome de Diógenes versión celebrity’ incluye también un par de folios escritos a mano por Madonna donde apuntó, allá por los tiempos analógicos, algunas de sus tareas pendientes: hacer unas llamadas, pasar por el tinte, por la modista… A partir de 600 dólares puede ser suyo si puja la semana que viene.
Algo más alta es el precio de salida por el certificado de nacimiento, el original, nada de fotocopias, del estafador Bernie Madoff que incluye las huellas de sus piececitos infantiles y parte de cuyos beneficios –un porcentaje de los 25.000 dólares que esperan recaudar– irá destinada al fondo de compensación de víctimas de sus timos.
La pelambrera de Michael Jackson –que alguien recogió pacientemente de una habitación de un hotel neoyorquino y que podría llegar a venderse por 5.000 dólares.
¡Ah, todos los objetos incluyen certificado de autenticidad!
Virgencita del cambiazo, que me quede como estoy y que mañana en la calle Génova nadie cante a gritos: “Maricones, lo vuestro no son bodas, lo vuestro son uniones”. Santísimo mártir del estampado de los Versace&M, que después de pasarnos por encima el rodillo no nos vayan a querer también de rodillas; que si le dan un ministerio a Duran i Lleida tenga la sede cerca del Hotel Palace y así pueda seguir aprovechando la oferta, que la seguridad no deje de ser social y empiece a ser sociópata, que no consigan que prime el riesgo del ‘sálvese quien pueda’ o la nostalgia por ‘Sálvame’ como debate plural.

Divino niño del chándal de vestir, que en los años que nos esperan podamos echar algo más que números, nos dejen arrimar otras partes que no sean el hombro y que ‘Los rescatadores’ vuelvan a ser los ratones de la película setentera de Disney y no las ratas avariciosas de esta pesadilla contemporánea. Por favor. Bendita señora del plazo incorrupto del crédito hipotecario, que no nos cambien el 15-M por una eme bien grande, ni los nombres comunes por los propios, que no impongan las mayúsculas de marcas registradas donde ahora figuran las minúsculas de derechos obtenidos entre todos. Santa Ocaña de Arco, Emperatriz de las Emperatrices de la Plaza Real, no nos dejes caer en la tentación de abandonarnos al síndrome de Estocolmo y líbranos del mal que nos van a hacer estos años marianos que se nos avecinan si nadie impide mañana lo que parece inevitable. Beato José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada, Marqués de Olivara, apiádese de nosotros y háganos llegar algunas de esas barricas de brandy que le prometió usted por carta hace meses a don Emilio Botín, a quien seguro que no le van a hacer tanta falta como a nosotros, con la que se nos viene encima. Amen. Sin tilde. Los unos sobre los otros.
Mario Picazo me habla desde el televisor en las pausas publicitarias; antes, durante y después de las tertulias políticas o de entrevistas con candidatos al Congreso o al Senado, a veces al mismo tiempo que en las televisiones públicas se emiten líricas piezas de propaganda electoral gratuita.
Mario Picazo me mira muy serio y me explica que “los delincuentes suelen buscar dinero, pero cuando encuentran a alguien en la casa la situación se vuelve impredecible y peligrosa. Es un riesgo real; cada día en España se producen más de mil robos en domicilios, las víctimas se preguntan ¿por qué a nosotros? No hay respuesta, pero está en tus manos evitar la pregunta…”

Y hay días, como ayer, cuando estoy seguro de que Picazo nos está advirtiendo sobre los robos del capital, los atracos especuladores de la banca que siempre gana, impone abusivas condiciones de usura al coloque de nuestra deuda y, ya puestos, desliza similares trampas en la letra pequeña de las hipotecas –de ahí que Picazo nos prevenga ante el desahucio: “cada día en España se producen más de mil robos en domicilios, las víctimas se preguntan ¿por qué a nosotros?”–, y cuando creo que el meteorólogo anunciador está a punto de darnos el nombre propio del candidato en estas elecciones a la presidencia del Gobierno, de quien tiene en sus manos que no nos tengamos que hacer más esa pregunta y nos va a proteger de esas situaciones impredecibles y peligrosas que amenazan nuestra tranquilidad… precisamente en ese momento es cuando descubro que se me ha vuelto a ir la mano con el Nolotil on the rocks –agitado, nunca mezclado– y que lo de Picazo no es propaganda electoral, sino publicidad de un sistema de alarmas; que me está vendiendo un sistema. De alarmas, sí, también.
Cada nueva intervención televisada de algún candidato a algo en estas elecciones es un ejemplo de vuelta sobre lo mismo, a los grandes éxitos que se han generado en apenas diez días de una campaña que, pese a su sosez, ha logrado la proeza de desnutrirse de sí misma, de generar un esquelético espíritu de la democracia española donde más que alternativas hay caricaturas y más que lemas, contraseñas.

Así, en esta atmósfera preelectoral ultracontrolada, Duran i Lleida habla de la dignidad de los homosexuales siempre que no se llamen Mohamed; Rajoy calla porque debe de tener miedo a que se le escape alguna de las confidencias que haya compartido con Angela Merkel, Rubalcaba dice que Rajoy no dice nada –aunque probablemente sepa lo que ha hablado con Merkel porque seguro que ella se lo ha contado a Zapatero y él a Alfredo–, Carme Chacón reaparece (pero poco) para dejar claro que no solo Elena Salgado luce buenos broches y para volver a recordarle a Rubalcaba de lo que una mujer catalana es capaz (sin necesidad de hacer publicidad gratuita de Louis Vuitton, como esas señoras de un mitin del PP valenciano que cantaron aquello de “Somos madres, mantenemos nuestra casa limpia y pura…” sobre la melodía de ‘Somos novios’. En Valencia. Imagínense; qué desprecio a la cultura del bakalao…) Ruiz Gallardón cambia la ilusión olímpica por la ministerial, Esperanza Aguirre y Alvaro Pombo corren detrás de los jubilados para robarles los pastilleros mientras Llamazares lanza un nuevo anuncio electoral con la sintonía del primer programa de chismes que hubo en la televisión española: ‘Bla, bla, bla’, creado por un tipo que acabó en la cárcel tras matar de un tiro a otro en una discusión de tráfico. Una cantinela que sirve como fondo musical al juego de ‘Quién es quién’. Háganse una idea…