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La letra con sangre entra

17 ene 2008
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Ahora que sé que la nueva letra del himno español que propuso el señor Cubero ha caído en desgracia y ha sido descartada como posibilidad cantable, ya me puedo despachar a gusto y hacer leña del letrista caído, que es lo que me gusta a mí.

Después de leer durante varios días toda clase de opiniones –literarias, políticas y hasta bailables– sobre la desgraciada letra, creo que ha llegado el momento de despedirnos del insigne autor del engendro. Un caballero cincuentón residente en Madrid que, tras gozar de sus días de gloria como poeta laureado del reino, volverá por donde vino con sus exclamaciones gloriosas bajo el brazo. Aunque antes de marcharse nos habrá dejado grandes momentos didácticos y algunos arranques de chulería muy cañí que, por alguna extraña razón, suelen infectar a aquellos que juegan con banderas y se acaban quemando.

Adiós a Paulino Cubero, a sus conmovedoras explicaciones y a su corrección política de dientes apretados. Hasta la vista hombre del himno, que escribiste sobre una maternal patria que abrazaba a sus hijos y te marchas denunciando sus miserias. Que nunca escucharás a Plácido Domingo frasear tus rimbombancias, pero tuviste la fortuna de que Massiel las cantara en un programa televisivo mañanero de sofás y mesita de centro, y que será tal vez, dentro de unos años, el único recuerdo que conserves de tu hazaña. Todos con el chunda chunda y en tu memoria la del la,la,la cantará el himno con letra; la tuya.

Naomi/Hugo, ¿por qué no?

16 ene 2008
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Llevo más de una semana leyendo referencias indirectas sobre el rumor extendido por un periodista venezolano sobre el posible romance entre Hugo Chávez y la modelo Naomi Campbell. Aunque hasta ayer no lo había visto mencionado en ninguno de mis blogs internacionales de cabecera, ésos que se alimentan de los jaleos de la Spears, los business de la Hilton y el baile de pezones al viento de las estrellas internacionales de serie B. Hasta ayer, repito, cuando en todos mis chismólogos on-line de referencia aparecía un post en el cual se preguntaban si sería posible que la súper modelo se hubiese quedado prendada del presidente venezolano. Y al que yo hoy me veo obligado a replicar un por qué no.

Si Naomi estuvo enamorada hasta las trancas de Robert de Niro –que a mí me parece la antítesis de la lujuria, a no ser que una se muera de ganas por saber cómo se finge un orgasmo masculino– y hasta fue capaz de mantener un noviazgo de varios años con Joaquín Cortés, no entiendo por qué razón no puede haberse quedado prendada del líder de la revolución neobolivariana, que además anda últimamente tan a buenas con las FARC, proveedores de terror y cocaína, dos alicientes para la psicópata Campbell.

Aunque, sinceramente, me encantaría que los rumores sobre su flirt fueran ciertos sólo para negar los que Anson lanzó sobre la homosexualidad de Chávez. Y así poder titular alguno de mis pies de foto: “Naomi Campbell desmiente a Anson”.

Britney y la prensa seria

15 ene 2008
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La semana pasada, pocas horas después del apoteósico ingreso ambulatorio de la cantante chanante, uno de los directivos de la agencia de noticias Associated Press emitió un comunicado interno donde dejaba bien clarito que a partir de ese momento “todo lo relacionado con Britney Spears es un asunto prioritario”, y que investigarían todos los rumores que se publicaran sobre ella para hacerse eco de manera expeditiva de aquellos que les dieran la mínima garantía de verosimilitud.

Lo que, expresado también de manera expeditiva, quiere decir “¡maricón el último!” (con perdón), y supone el triunfo oficial de la velocidad frente al rigor, la victoria definitiva del frenesí frente a la reflexión o el análisis.

El comunicado de AP dinamita la clásica consigna del periodista que no permite que la realidad le estropee una buena noticia; el memorándum de la prestigiosa agencia informativa funde esa realidad amenazante y la convierte en una informe masa amarilla de la que siempre podrán extraerse buenas noticias para freír, o en la que poder sumergir los escasos cascotes de verdad que – por un error, una imprudencia temeraria o un exceso de celo– alguien pretenda publicar en algún incauto medio de comunicación.

Britney es prioridad. Que no se nos olvide. El periodismo serio se  entrega al negocio del espectáculo, y los consumidores de información estrenamos nueva soflama: no permitamos que una noticia nos estropee nuestra irrealidad.

El tamaño de los hombres

14 ene 2008
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Otra temporada más los diseñadores de moda masculina tratan de imponer el bolso como accesorio imprescindible (maravilloso oxímoron) y lanzan a sus modelos pasarela arriba y abajo pertrechados de enormes zurrones donde caben perfectamente los restos de los cadáveres de los estilistas que reivindican el regreso de las hombreras king size.

Pero, ¿cómo sabemos qué es un bolso de hombre? Porque lo lleva un caballero en un desfile y porque es bastante mayor que un bolso de mujer. Como si a nosotros nos tocara cargar con más cosas. Suena absurdo y es ridículo, lo sé, pero lo hemos asumido como algo normal: los bolsos de hombre lo son por su mayor tamaño. Igual que durante muchísimos años entendimos y seguimos otras normas dimensionales indiscutibles: las gafas de sol masculinas más reducidas. También las pulseras. Y los abanicos. Y los pendientes.

Ahora se imponen los bolsos masculinos enormes al tiempo que, poco a poco, el resto de complementos de moda va aumentando su tamaño: los señores empiezan a  calzarse sin pudor panorámicas gafas de sol, acumulan pulserones cual Nancy Cunard de media melenita, o se lanzan al abanico unisex.

Crecen las dimensiones de los accesorios de hombre, o quizá es que en pleno  furor de logotipos las marcas necesitan más espacio para estampar sus iniciales. O que vaciamos la botella que decía Bébeme y somos nosotros los que encogemos.

Sarko y Bruni: ya sé por qué

11 ene 2008
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Después de semanas de darle vueltas al asunto, creo que acabo de entender lo que Sarkozy busca en Bruni. Y no es ni amor, ni sexo, ni espectáculo, ni publicidad, ni una imagen de galo-galán latino: lo que Sarko quiere es empezar con buen pie en la recién estrenada versión española del nuevo buscador Wikio (http://www.wikio.es), y hasta hacerse con un toque de prestigio intelectual, que nunca está de más.

Lo que Nicolas busca (y ha conseguido, el muy bribón) es aparecer en la primera página de los resultados de búsqueda en español de algunos de los más deliciosos cuentistas y poetas del siglo XX: Dorothy Parker, Walter de la Mare, W.B. Yeats o W. H. Auden. E incluso de las dos poetas más interesantes del XIX: Emily Dickinson y Christina Rossetti. Todo gracias al romance con Carla Bruni, que en su último disco, ‘No promises’, adaptó textos de todos esos autores para sus canciones y a quienes, muy inteligentemente, el pillo de Sarkozy se ha sabido asociar para construir su imagen digital de buscador en beta. Un logro que ningún otro presidente mundial había conseguido hasta ahora: aparecerse en la primera página de resultados ante los internautas gafapastas españoles con ínfulas literarias y un cierto gusto por lo retro y decadente (es decir; yo). En el fondo, Nicolás no ama a Carla. En realidad lo que él quiere es que nos veamos cada vez que yo vaya a buscar una frase de Dorothy o un verso de Auden. ¿Verdad que sí, Sarko, pillín?

En tercera persona

10 ene 2008
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Cuenta el músico Bernardo Bonezzi en una reciente entrevista que él dejó de trabajar con Pedro Almodóvar cuando el director empezó a hablar de sí mismo en tercera persona. Lo entiendo. A mí –además de los bolsos de CH, el tinte caoba o quienes empiezan sus frases con “te voy a ser muy sincero”– no hay nada que me dé más miedo que la gente que habla sobre “su persona” (como diría el hijo de Andrés Pajares, a quien conocimos cuando se inventó que la policía de Miami lo había confundido con el asesino de Gianni Versace).

Aparte de los taxistas con el pelo teñido de pardo rata, los niños vestidos con traje y corbata y las niñas con animal print, no hay nada que me asuste tanto como quienes hablan de sí mismos en tercera persona y asumen con su verbo una múltiple dimensión de persona, personaje público y marca comercial al tiempo que demuestran su capacidad para desdoblarse y hacerse carne mortal en entrevistas siempre amañadas, o en obituarios tan inquietantes como el que escribió hace unas semanas Mario Conde sobre su difunta esposa para El Mundo, donde él mismo se describía como “un as de las finanzas”.

Después de la sonrisa de Aznar, los arranques hagiográficos zapateriles de Millás o de Suso De Toro, o los implantes de silicona en tetas masculinas, creo que no hay nada tan terrible como escuchar a Raúl, a María Teresa Campos, a José Manuel Parada, a Aída o a Jaime Peñafiel hablar de sí mismos en tercera persona. O lo que sean.

Los famosos en campaña

09 ene 2008
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Otra vez lo mismo de siempre, lo mismo que nos pasa cuando las celebridades se lanzan a defender cualquier buena causa o a recoger fondos para fines benéficos. De nuevo las mismas preguntas: ¿qué pretenden con ésto? ¿a quién tratan de ayudar? ¿quién dice más de qué? ¿qué de quién? Ah… y por cuánto.

Una serie de interrogantes que el asunto de Magic Johnson y su apoyo público a la candidatura demócrata de Hillary Clinton responde a la perfección: durante la primavera pasada el jugador de baloncesto contribuyó con 2.300 dólares a la campaña de Barak Obama, y todo el mundo asumió entonces que apoyaría públicamente a este candidato. Sin embargo, en el verano de 2007 Magic donó otros 2.300 dólares a Hillary Clinton para las primarias, y prometió otra contribución idéntica en el caso de que llegara como candidata a las generales. Además,Magic organizó en su propia casa una fiesta VIP para recaudar fondos y participó activamente en algunos de los mítines de Clinton.

Hace una semana, nos enteramos por el Wall Street Journal de que este apoyo se explica por la reciente asociación mercantil de Johnson con uno de los mayores aliados de los Clinton, el billonario Ron Burkle. Y aún hay quien no da crédito y manifiesta su escándalo. Qué gracioso. Cuando lo que tendrían que estar haciendo es dejar en paz a Magic y tratar de averiguar qué razones tienen los demás famosos para dar su apoyo público a según qué candidatos.

Todos somos Uri Geller

08 ene 2008
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Aunque a nosotros no nos hace falta demostrar nuestros poderes en ningún programa de televisión para mentalistas sin federar, ni someternos al criterio de un jurado que se paga sus hipotecas y las de sus camellos con nuestro amor propio, todos somos capaces de doblar cucharillas metálicas sin apenas rozarlas. De parar relojes con los ojos cerrados o de acelerar sus manecillas. Pues claro que podemos. Es más, yo soy incluso capaz de ayudaros a hacerlo por escrito, en diferido y sin mediar mirada ni sonido.

Hagamos la prueba: coged una cucharilla de postre del cajón de la cocina, o del platillo del café que os estéis tomando, sostenedla entre los dedos pulgar e índice de cualquiera de vuestras manos y seguid leyendo esta columna. (No miréis la cucharilla; leedme a mí. Así, perfecto). Sentid el calor que se acumula en las yemas de vuestros dedos y cómo el equilibrio de la cuchara es distinto, incluso la forma que veíais por el rabillo del ojo ha cambiado –no miréis…–, el balanceo sigue otro ritmo y ya es evidente que los refranes son sabios; que el roce ha hecho el cariño y ha vencido parte de la forma del cubierto. ¿Verdad que sí?

(…)¿Que no? ¿Qué no habéis doblado la cuchara? ¿Que nada de lo que os he dicho ha sucedido? (…)

¿Qué os dije? Todos somos Uri Geller. Con la enorme diferencia de que yo he aguantado doce líneas con mi engaño y el bueno de Uri lleva cuarenta años viviendo a costa de su estafa.

Andrew, Tom, Katie y yo

07 ene 2008
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Después de leer ayer en el Daily Mail algunos extractos de la biografía–bomba sobre Tom Cruise que ha escrito Andrew Morton y que sale a la venta en Estados Unidos el próximo 15 de enero, lo primero que hice fue ir a Amazon.com y apuntarme a la pre-venta.

No sólo porque me muero de ganas de leer las grandes revelaciones que hace el biógrafo acerca de la gestación de la pequeña Suri –que, según Morton, podría haber sido fruto del semen congelado del difunto fundador de la cienciología, L. Ron Hubbard, licuado en el interior del útero de Katie Holmes y mezclado con los óvulos de la pobre muchacha–, o sobre la estrechísima relación de Tom Cruise con uno de los jefazos cienciólogos, que incluso compartió luna de miel con Tom y Katie en Maldivas. O del supuesto chantaje del que es víctima Nicole Kidman por parte de los cienciólogos, que conservan la grabación de sus confesiones más íntimas, sexuales y comprometedoras.

Por todo lo anterior, me apetece muchísimo disfrutar de la versión cartoné de la Biografía No Autorizada de Tom Cruise. Por eso, y para comparar si el libro está a la altura del aperitivo que sirve el tabloide inglés o si, como pasa tantas veces con estos bombazos literarios tan mediáticos, lo mejor del libro es lo que los periodistas han escrito sobre él. Si el trailer supera la película, o si el anuncio del perfume mejora su olor. Lo quiero leer para saber la verdad. No sobre Cruise, sino sobre el Daily Mail. Me interesa mucho más.

El sexo de los políticos

04 ene 2008
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Nos gusta mucho más la erótica del poder que su pornografía; por eso Sarkozy nos hipnotizó con sus arrimes de cebolleta durante las vacaciones egipcias mientras que, casi al mismo tiempo, un ministro malayo y otro griego tuvieron que dimitir por el descubrimiento de sendos vídeos sexuales.

Nos gusta que nuestros prohombres sean unos seductores –igual nos da que ejerzan al por mayor o al detall- y hasta esperamos de ellos cierto zorrerío fino. Pero no queremos verlo. No queremos conocer los pelos y las señales en movimiento, ni que nos vengan a descubrir que nuestros mandatarios son tan incautos como para dejarse grabar en una de esas. Porque hemos visto suficientes películas como para saber perfectamente que donde cabe una cámara, cabe una pistola. Que igual que te graban, te disparan. Y eso sí que no. No queremos mártires de la causa del fornicio. Ni santas como Hillary Clinton, el mejor ejemplo de campaña oportunista a costa del escándalo sexual de un oponente político (en este caso, su marido). Hillary, la persona que más partido le ha sacado a una mancha indeleble sobre un trozo de tela –con permiso de J. J. Benítez y su sábana santa, por supuesto–, o a una felación (ajena). La señora Clinton, que supo jugar muy bien sus cartas y fingir que su vocación de servicio a la patria estaba muy por encima de sus asuntos domésticos. Y que este año podría llegar a ser presidenta de los EEUU gracias a un escándalo sexual. El de su marido.