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Camilo Sesto Siglo XXI

12 may 2008
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Aquí no sabíamos nada, pero Camilo Sesto lleva desde el pasado 30 de abril embarcado en su ‘me las piro, vampiro tour’, con el que ya ha llenado salones y palacios de Costa Rica, Honduras, Guatemala y Ecuador. Y que en septiembre amenaza con aterrizar en Venezuela, Chile, Colombia, México, Estados Unidos y España. Avisados quedáis.

Camilo Sesto, a sus 62 años, ha decidido retirarse de los escenarios para ocupar su tiempo en otros menesteres, entre los que supongo que se encuentran la conservación de su abundante melena de sospechoso negro ala de cuervo o la elaboración de un catálogo razonado de todas las chaquetas de metro y medio de eslora y superficie reflectante que guarda en su armario. Un trabajazo.

No hay nada más triste que descubrir el propósito de retirada de alguien a quien hacía años que creíamos fuera. Nada tan terrible como asistir a la despedida de un cantante que intenta a duras penas llegar a sus notas altas del siglo pasado y se marcha bajo ellas a media voz (y eso, si somos muy generosos).

Camilo Superstar Siglo XX se despide de sus fans en directo, cara a cara, “les cantaré hasta en el oído si hace falta”, según él mismo declaró hace unos días a un periódico ecuatoriano. Mientras, su versión Siglo XXI –fantasma afónico, esperpento que Mola mazo– tal vez se lamente de no haber sido elegido para cantar el Chiki Chiki en Eurovisión.

Ella, él… y el Racing

08 may 2008
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Mucha atención a la frase: “Mi matrimonio es cosa de tres: José, yo y el Racing de Santander”. Su autora, la enorme CarmenCITA Martínez–Bordiú Franco en un reportaje que le pagó ¡Hola! hace apenas un mes, cuando ella decidió marcharse a Costa Rica sola y sin marido. Con la única compañía de un equipo de fotógrafos, maquilladores, un redactor incauto y una costurera que le zurziera las costuras de una minifalda con la que lucía hermosa y reventona apoyá en el quicio de una cabaña.

Ayer, sólo cuatro semanas después de aquéllo, descubrí que la edición de esta semana de la biblia del revisteo fino vuelve a utilizar la misma frase. Esta vez para abrir un reportaje donde CarmenCITA y José pasean abrazados por un puerto mallorquín y se hacen arrumacos.  Conmovedor. Y donde nos cuentan –y nos enseñan; si no hay foto no hay noticia– que ella anda con el pie vendado a causa de una mala caída que tuvo por no ver un escalón cuando se dirigía a los lavabos al final de una comida en un restaurante llamado Rififí.

Lo maravilloso del asunto es que ella y José Campos estaban en Mallorca porque el Racing jugaba en la isla, y fue el médico del club, el Doctor Mantecón, quien le diagnosticó el esguince en el tobillo y le  vendó de oficio.

Una gran historia épica. Como si a Lady Di le hubiera curado de lo suyo de los nervios el psiquiatra de cabecera de Camila Parker–Bowles. Una belleza.

Héroes, moda y fantasía

07 may 2008
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Hasta el uno de septiembre en el Museo Metropolitan de Nueva York, Superheroes: Fashion and Fantasy. Una exposición comisariada por Andrew Bolton, para quien “los Superhéroes son una metáfora de la moda, ya que comparten una obsesión por el cuerpo, su identidad y la transformación”.

Una muestra que lanza a Jean-Charles de Castelbajac a los brazos de Superman, enreda a Gaultier y a Galliano entre las redes de Spiderman o acoge bajo la negra capa de Batman a Thierry Mugler o Alexander McQueen.

El trabajo de Bolton no se conforma con establecer un juego estético de apariencias, homenajes y similitudes sino que trata de ofrecer una interpretación del traje como paradójico uniforme único, del vestido como una coraza o como un ariete, y del logotipo distintivo como una eficaz manera de transformar la excentricidad en una identidad reconocible y, en ocasiones, salvadora.

Dentro del Metropolitan, Superheroes: moda y fantasía. Fuera, en la alfombra roja, un desfile de mutantes que decidieron acudir al evento de la mano de sus diseñadores que, por una noche, ejercieron como Profesor X, disfrutaron de un merecido reconocimiento como adiestradores de esos hombres en esmoquin y mujeres fantasía que incluso se atrevieron a compartir velada con el mismísimo Magneto: Rupert Murdoch, dueño de The Sun; el tabloide criptonita.

Todos pagan el chantaje

06 may 2008
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El futbolista Ronaldo contrató la semana pasada a tres profesionales del meneo que le salieron chantajistas y trataron de extorsionarle a cambio de guardar silencio sobre su condición de travestis. Y ahí Ronaldo estuvo fenomenal: levantó el teléfono, llamó a la policía y las denunció. Impecable.

Lástima que el asunto no terminara ahí, y la prensa acabara pagando a una de las protagonistas del chantaje a cambio de soltar la lengua tanto o más de lo que el futbolista se negó a abonarle por su silencio. Una pena que los periódicos y revistas entraran en el juego para legitimar un repugnante, y muy resultón, intento de crear un escándalo a costa del caso. Que acabaran cediendo a la extorsión, a su manera.

Sin embargo, lo peor del asunto llegó el domingo cuando Ronaldo trató de explicarse en un programa de la televisión brasileña y describió el episodio como “estúpido y trágico”, sin olvidar dejar bien claro ante las cámaras que él es “completamente heterosexual”. Fantástico.

Completamente.

Gracias a todos los medios de comunicación que han hecho caja gracias al asunto, a sus chistes y a quienes se los ríen. Y gracias a Ronaldo por sus aclaraciones. Gracias a ellos, el chantaje sigue siendo un negocio muy rentable. Porque, para algunos, no ser completamente heterosexual se paga. Las tarifas las ponen los imbéciles.

Escuchar a los muertos

05 may 2008
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La médium Jacqueline Murray publicó hace apenas un mes una magna obra en dos volúmenes donde transcribe las conversaciones que mantienen –muertos– el cantante de The Doors, Jim Morrison, y Michael Hutchence líder de los INXS.

Según la autora del libro, el par de músicos difuntos la utilizan como canal de comunicación y departen amigablemente a través de su privilegiada cabeza sobre las verdaderas circunstancias de sus misteriosas muertes, o lo que opinan sobre sus colegas supervivivientes. Las típicas charlas de cadáveres.

Pero que nadie piense que Murray es una vulgar charlatana adicta a inhalar incienso; la editorial que edita esta joya ha tenido el acierto de incluir en la nota de prensa de su lanzamiento las opiniones de numerosos videntes que certifican la veracidad de las revelaciones de Jacqueline. Lo que nos deja a todos muchísimo más tranquilos.

A Tale Of Two Brothers: Jim Morrison And Michael Hutchence inaugura un nuevo género, abre un esperanzador nuevo camino para la prensa rosa (palo), le garantiza un futuro a Aramís Fuster y, sobre todo, desmonta de una vez por todas la teoría ochentera de los Pabellón Psiquiátrico y deja claro que en cielo sí que hay alcohol y pastillas de color. Bajo cuyos efectos Morrison y Hutchence debieron de tener la mala idea de usar a una vidente cotilla para contarse sus secretillos post mórtem (y de resaca).

La perversión de la verdad

02 may 2008
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Nos pasamos la vida contando mentiras para acabar pareciéndonos a quienes creímos que queríamos ser. Inventándonos a costa de arrinconar memorias que ya no nos encajan, que nos tiran de la sisa o nos marcan una arruga entre los omóplatos como una mala blazer.

Los hay que nos superan y lo hacen a lo grande, se esfuman tan bien que hacen figuras, unos preciosos anillos de humo que consiguen deslumbrarnos hasta esa mansedumbre que se entrega a los desconocidos.

Actores, actrices, cantantes, modelos, futbolistas, aristócratas diletantes y personajes de la televisión que se ganan la vida con la ajena, que nos fascinan con la recreación de un personaje con su propio nombre que no son ellos, pero tampoco nosotros. No como nosotros. Tampoco son ficción. Son un extracto.

Ante esa realidad, la prensa carroñera confunde las partes con un todo y se lanza con la verdad a degüello. A una cierta verdad que se alimenta de chantajes, persecuciones, acosos, indiscreciones alcohólicas, malas rachas, malas noches, delaciones y falsas promesas.

La gran trampa de la crónica rosa sostiene su red sobre un axioma perverso que funciona cada día mejor: “los famosos viven –y muy bien– de engañaros (¡pedazo de idiotas!), mientras que nosotros sobrevivimos a costa de esa verdad que no os cuentan”. Y caemos. Como idiotas; tenían toda la razón.

Una escena de Pajares

01 may 2008
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Qué tiempos aquéllos cuando por una escena de Pajares y Esteso entendíamos un desfile de muslámenes femeninos y saltos lenceros de gusto execrable acosados y derribados por un par de babosos en calzoncillos y calcetines blancos que a la mínima se lanzaban a perpetrar chistes machistas, homófobos o racistas. Eran otros tiempos. Peores.

La realidad de los últimos sucesos (con S de Sección de Sociedad) nos ha dejado sin el referente clásico de caspa en transición para imponer los nuevos códigos del género.

Hoy, en una buena escena de Pajares y Esteso no hay gachís en picardías ni mariquitas patéticos; la revisión del concepto exige la aparición de familiares carroñeros, acusaciones de consumo de sustancias ilegales, derrumbes públicos, sonados fracasos profesionales, decadencia física, deterioro mental, insultos a cámara y un caro bufete legal.

Y pistolas. Desde anteayer, las escenas de Pajares también incluyen pistolas, como la que utilizó el abatido actor para apuntar y golpear a sus asesores fiscales en un despacho de Madrid hasta que llegó la policía y lo detuvo, no sé si antes o después de comprobar que el arma era de balines. Una falsa pistola para sustituir sus viejos chascarrillos sobre gatillazos. Tiene gracia.

Bastante más que sus viejas y despreciables películas que, mucho me temo, alguien empezará a reinvindicar como reliquias de un digno pasado de Andrés Pajares. ¡Y una mierda!