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La RAE se equivoca

30 oct 2008
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matrimonio.

(Del lat. matrimonium).

1. m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.

2. m. En el catolicismo, sacramento por el cual el hombre y la mujer se ligan perpetuamente con arreglo a las prescripciones de la Iglesia.

alteza.

4. f. Elevación, sublimidad, excelencia.

majestad.

(Del lat. maiestas, -atis).

1. f. Grandeza, superioridad y autoridad sobre otros.

2. f. Seriedad, entereza y severidad en el semblante y en las acciones.

real1.

(Del lat. res, rei).

1. adj. Que tiene existencia verdadera y efectiva.

Fortunas de cementerio

30 oct 2008
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La revista Forbes acaba de lanzar su lista de las celebridades muertas que más dinero han ganado en el último año. Una lista que ofrece una respuesta afirmativa a la manida pregunta “¿Y tú, qué, quieres ser el más rico del cementerio?”, y le da a esa voluntad un sentido editorial post mortem muy atractivo.

Según el ranking de los muertos más rentables de 2007, el ganador vuelve a ser por segundo año consecutivo Elvis Presley con 52 millones de dólares (una docena más que la vivísima Madonna, que solo se embolsó 40 el año pasado), a quien le siguen el creador de Snoopy, Charles M. Shulz (33 millones), Heath Ledger (20, solo por el último Batman), Albert Einstein (28), el creador de Sensación de vivir, Los Angeles de Charlie o Tori Spelling, el productor Aaron Spelling (15 millones), John Lennon (9: un beso, Yoko), Andy Warhol (otros 9), Marilyn Monroe (6,5 millones), Steve McQueen (6) o James Dean (5 millones de dólares).

Me encanta esta idea de lista, me parece morbosísimo y apasionante saber cuánto ganan las estrellas después de muertas. Y me encantaría que Forbes –u otras revistas de similar prestigio, como la de Ana Rosa o el Nuevo Vale–  prepararan una lista similar con los fiambres célebres que más dinero nos cuestan al año.

A mí se me han ocurrido, así, en frío, algunos nombres: Felipe VPoncio Pilatos o Sigmund Freud. Para empezar a calcular.

¡Que hable, que hable..!

29 oct 2008
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El Fashion Group International –una influyente asociación de profesionales de la moda– celebró la semana pasada en pleno Wall Street una gran gala para celebrar sus bodas de plata. (“¡Plata!”, gritaban con ilusión algunos brokers despistados). Un lucido evento al que acudieron grandes estrellas internacionales de la lencería bíblica (Prince), la cienciología ceñida (Jennifer López), o la empresa familiar (Donatella Versace con su menguante hija y heredera del imperio, Alegra).
Todo eran risas salteadas con besos al aire en la alfombra roja, y champán para empapar los canapés mordisqueados a la orilla del plato en el interior del restaurante Cipriani.

Hasta que apareció sobre el escenario el incansable y autocombustible Philippe Stark, que ejercía como maestro de ceremonias del sarao, y saludó a la concurrencia como “la mayor concentración de gente inútil en el mundo”. Aplausos. “Total, hemos aplaudido ofensas mayores de Stark, y hemos pagado dinerales por ellas, así es que por qué no íbamos a aplaudir esta, que es gratis.” Debieron de pensar los presentes.

Más tarde, le llegó el turno a Karl Lagerfeld  y a su discurso: “La moda es armonía entre belleza y utilidad. La alfombra roja distorsiona la moda y le da un aire falso”. Más aplausos. La mayor concentración mundial de inútiles ni se dio cuenta de que incluso Karl estaba hasta la coleta de su estupidez. Un exitazo de fiesta. Otro más.

Exigencias del guión

28 oct 2008
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Silvia Tortosa se desnuda esta semana en la portada de Interviú como homenaje propio a la era del destape español. El Jueves del próximo miércoles despelota a la Duquesa de Alba en una caricatura deliciosa. Penélope y Mónica Cruz presentan una camiseta diseñada por ellas con un desnudo ajeno femenino para recaudar fondos destinados a  la investigación de una cura para el cáncer de mama. Un soldado recién divorciado de otro va de plató en plató para hablar sobre un calendario para el que ha hecho unas fotos de modelos sobre un altar, uno vestido solo con un alzacuellos y arrimando cebolleta a otro curilla stripper para escándalo de los de siempre y cabreo de UNICEF.  Los tenistas del mundo, los bomberos de pueblo, las amas de casa desesperadas y otros colectivos solidarios presentan sus almanaques para el 2009 a cuerpo descubierto.  Los militantes de asociaciones protectoras de animales hacen lo propio para denunciar el uso de las pieles de animales en el vestir, y ayer por la tarde volví a cruzarme por el Paseo de Gracia con el anciano nudista que recorre Barcelona, e incluso algún párrafo del Dietario voluble de Vila–Matas.

Dicen los naturistas que desnudarse es sentirse libre, pero a mí me parece que en los tiempos que corren se ha convertido en toda una responsabilidad. De hecho, cada vez que me quito la ropa en el vestuario del gimnasio, antes de ir hacia las duchas, me paro y me pregunto: ¿y esto? ¿esto para quién es? En voz baja, por supuesto.

John Giorno simplemente dice no a los valores familiares

27 oct 2008
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John Giorno (Nueva York, 1936), el bello protagonista durmiente de la primera película de Andy Warhol (Sleep, 1963), pionero del performance poético y de la intervención tecnológica en la poesía, se meció al ritmo de sus palabras sobre el escenario del Kosmópolis barcelonés el sábado pasado.

Fue una exhalación de épica de la experiencia –lisérgica, mística, sodomita, tántrica, militante, cancerígena– un recital de poesía de memoria y del recuerdo donde Giorno conjuró cualquier tentación de nostalgia, sin recrearse en amortizar sus glorias y con la certeza poética de que cualquier tiempo pasado fue tan malo como el actual –”lo peor/ en este instante/ está sucediendo,/ realmente lo peor/ está sucediendo ahora,/ la vida continúa”– , expuso la desnudez de su propio personaje mítico para entregar su abultada nómina de célebres amantes, amigos y colaboradores (Jasper Johns, William Burroughs, Keith Haring, Robert Rauschenberg o Andy Warhol) a manos de los espectadores con cadencia de mantra –”que vengan todos aquí y os hagan el amor/ si queréis./ Que os acojan en sus brazos,/ os follen el corazón a gusto/ os follen el corazón a gusto/ os follen el corazón a gusto./ (…) No os echo de menos,/ No echo de menos a ninguno de ellos, no hay nostalgia./ Fue maravilloso que nos amáramos/ pero no quiero a ninguno de ellos de regreso”–, o emprenderla contra el miedo: “Los fundamentalistas/ cristianos,/ y los fundamentalistas/ en general,/ son un virus/ y nos están matando,/ multiplicándose/ y mutando,/ y destruyéndonos,/ ahora,/ tú lo sabes,/ hay que dar/ una medicina potente/ para combatir/ un virus.(…) Simplemente di no/ a los valores/ familiares.”

A sus setenta y dos años, totalmente de negro y con zapatillas deportivas, este suicida vocacional que contempla cómo la vejez le acerca a su objetivo final, empapó el escenario del CCCB con la obscenidad visceral de su poesía, el catálogo de sus fantasmas, hechiceras o musas, y la sacralidad de los ácidos, los fluidos y los cuerpos. Giorno reescribió anteanoche sus poemas a golpe de voz, sudor y dulces espasmos articulados para chapotear a saltos sobre sus versos y salpicar el patio de butacas hasta dejarnos perdidos. Hasta dejarnos saber que estábamos perdidos.

Fueron apenas tres cuartos de hora en primera fila ante John Giorno, tan cerca como  para imaginar que sabíamos a qué olía; suficientes para volver a conmovernos a su ritmo, compuesto por el de todos los ruidos de sus viajes, de fuera adentro y a la inversa. Una celebración de la conciencia, de la palabra y la lucidez que da la resistencia.

Los extremos del porno

22 oct 2008
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“Cada uno está solo en su pornografía como lo está en sus huellas dactilares”, escribieron Andrés Barba y Javier Montes en La ceremonia del porno. Una soledad que puede convertirse en sórdida épica carcelaria a partir del próximo uno de enero en Gran Bretaña, cuando entre en vigor una ley que condenará a penas de cárcel a todos aquellos que sean sorprendidos en posesión de ‘pornografía extrema’. Una definición que puedo entender desde su clasificación como género pero no soy capaz de aplicar a la contundencia de una condena en un tribunal, y que para los legisladores británicos es aquel material pornográfico que “muestre violencia que es o parece ser una amenaza para la vida.” Parece.

No pienso entrar a defender a la industria pornográfica –que será, como tantas otras, un festival de explotaciones– sino a preguntarme por ese parecer que nivela al porno con la realidad. Lo destierra de la fantasía y del deseo para convertirlo en algo que sucede de verdad. Niega su condición de cine de ficción y lo hace documental. Ubica al porno en una dimensión más allá del sexo de verdad, que no lo es nunca. O al menos no lo es cuando nos proporciona placer no extremo: así lo que nos gusta es una construcción cultural, un desfile de clichés que fuimos acumulando. Pero lo que nos duele, las hostias, sí son ciertas.

Tal vez, cada uno esté solo en su pornografía como lo está en sus huellas dactilares… marcadas en carne ajena. No sé.

Mucho gusto, Mr. Blackwell (1922-2008)

21 oct 2008
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richard_blackwell.jpgCreo que me he pasado toda la vida admirando a Richard Blackwell, por diferentes motivos.  En primer lugar, por haber sido el modisto de Jane Mansfield y Jane Russell en sus respectivas épocas de esplendor estelar y carnal, por haber contribuido con sus trajes imposibles a construir la personalidad de dos ejemplos del Hollywood dorado menos mojigato y más transgresor.  Aunque de esa faceta de Mr. Blackwell me enteré cuando ya llevaba algunos años fascinado por sus listas anuales de las estrellas internacionales peor vestidas. Unas osadas nóminas que, año tras año, arremetían contra las mismas mamarrachas que las revistas de moda habían convertido en iconos de portada, en musas  de ETT impuestas por sus anunciantes.

Siempre me maravilló la valentía impatrocinable de Mr. Blackwell, su condición de outsider perfectamente asimilado por el negocio del espectáculo y, por supuesto, sus textos; una mezcla aligerada de las mejores citas apócrifas de Dorothy Parker, las pullas al vodka de Truman Capote o los impagables consejos de vida metropolitana de la genial Fran Lebowitz.

Adiós a Mr. Blackwell, a quien tanto debemos quienes nos dedicamos a este deleznable oficio del patronaje verbal y las maledicencias superficiales. Y a quien hay que reconocerle el mérito de haber conseguido trabajar solo una vez al año. ¿He escrito que le admiraba? Mentira. Era pura envidia.

El ceremonial de la sordera

16 oct 2008
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Madonna y Guy Ritchie se divorcian. Era verdad –lo que venían publicando los tabloides desde el principio del verano–y era mentira –lo que respondieron ambos a los rumores de separación, sus declaraciones de amor eterno en público–.

Lo más desconcertante de todo es que una noticia como esta –Madonna y Guy Ritchie se divorcian–, que debería aparecer en las páginas de economía, junto a la quiebra de los bancos de inversión norteamericanos o el cierre de Lois, se haya ido elaborando con elementos sentimentales, desde percepciones binarias de amor/no amor que no vienen al caso, pero funcionan.

Madonna y Guy Ritchie disuelven su sociedad en estos tiempos de crisis, después de haber asegurado que sus activos eran sólidos. Mintieron.

La ceremonia es perversa: el juego de chismes y desmentidos nos acaba convirtiendo en cínicos que escuchan el ruido del río y van preparando los cubos; en sordos codificados incapaces de distinguir los sonidos del viento entre guijarros o el ruido del celofán arrugándose en las manos, porque todo nos parece lo mismo: el río que suena.

Ahora toca ver cuánto se parece esta confirmación de quiebra matrimonial a los rumores sobre la bancarrota del sistema, si ese rumor de río que escuchamos y que nos niegan no acabará convirtiéndose en una riada o, peor, terminaremos nosotros Arrastrados por la marea; una peli horrorosa donde Guy dirigía a Madonna.

Los suegros de Beckham

15 oct 2008
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Los Beckham descubrieron hace unos días que les robaban en su mansión inglesa gracias a los padres de Victoria, que se encontraron con algunas de las pertenencias de su hija y yerno a subasta en eBay. Lo cual deja claro, ante todo, que los suegros de David son de lo más observador. O que pasan gran parte de su tiempo libre en el palacete que el futbolista y su consorte poseen en Hertfordshire; husmeando en los armarios, abriendo los cajones y curioseando en el vestidor.

David Beckham tiene un problema con sus suegros. Que conocen al dedillo el catálogo de sus pertenencias, y deben de pasarse el día entero googleando Beckham para saber cómo les van las cosas en Los Angeles y así poder fingir ante sus amigos que su Vicky les llama a diario para compartir sus grandes éxitos –no musicales, afortunadamente–, los nuevos lanzamientos comerciales y las simpáticas gracias de sus nietos.

La BBC anunció el viernes que la policía del condado de Hertfordshire había detenido a una pareja de empleados de la casa de los Beckham por el robo: Eric Emmett y su mujer, June, quienes lo niegan todo, se declaran inocentes y aseguran a la prensa –con una precisión porcentual que asusta– que sólo el 1% de lo publicado por los periódicos es cierto. Creo que tienen razón –lo que elevaría el porcentaje de verdad publicada al 5 ó 6 %– y que lo hicieron los suegros, angustiados tras una semana sin noticias nuevas de su hija en internet

Inyección de capital real

14 oct 2008
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El domingo, durante la recepción de la Fiesta Nacional en el Palacio Real, el rey habló con los periodistas allí presentes sobre la crisis; les dijo que había que “aguantar el tirón”. Lo que no deja de ser un buen consejo, aunque no parece una gran solución, ni propone dejarse de inyecciones de capital público a la banca privada para perpetuar la usura agradecida, y empezar a pensar en nuevas vías de financiación que no jalen de nuestros impuestos.

Una solución no; varias son las que podría poner en práctica la familia real para engordar las arcas del estado y, como esos patriotas VIP que son, tranquilizarnos a todos.  ¿Cómo? Muy sencillo. Capitalizando el interés general que despierta su vida y milagros, y accediendo a vender en exclusiva los entresijos de la separación de Elena y Marichalar. O el proceso quirúrgico de Letizia. O las primeras letras de Leonor. Nacionalizando su intimidad al mejor postor: People, OK, ¡HOLA! u Oprah, para después ingresar el importe de las exclusivas en las arcas del Estado español.

Y mientras los herederos lo dan todo por la patria, los reyes podrían alquilarse para cenas de postín alrededor del mundo, al estilo de las galas benéficas monegascas o las recaudaciones de fondos para las campañas de los políticos norteamericanos, con el cubierto a precios desorbitados y total amortización de toisón de oro y tiaras.

Yo creo que, con esas medidas, podríamos mejorar las cosas, aguantar el tirón.