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Genoveva, en concreto

09 oct 2008
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Genoveva Casanova –ex mujer de Cayetano Martínez de Irujo, un hijo de la Duquesa de Alba que era novio de Mar Flores cuando ella se hizo un bonito reportaje en la cama con Lecquio que fue portada del Interviú – protagoniza esta semana en el ¡HOLA! una de las portadas más delirantes desde el reportaje de la boda kabuki de Sara Montiel con su doble de pestañas además de marido cubano.

Genoveva, esa ex mujer, abre la revista con una imagen que bien pudiera ser el resultado de una mala digestión de laxantes que hubiera sufrido el estilista de Mónica Naranjo tras haber visto Titanic por decimocuarta vez. De la portada, ella salta a la página 76 y, a partir de ahí, no para durante 17 memorables páginas de reportaje, plagadas de entrañables estampas tailandesas, trajes de alta costura, mucho templo, mucha calle y mucho aborigen que trata de competir sin éxito con la gran estampa de la exclusiva: Genoveva, apoyada en sendos ¡elefantes! y bajo este glorioso entrecomillado: “Los seres humanos no sabemos, en concreto, lo fuertes que somos hasta que no nos vemos en el trance de tener que serlo”. Conmovedora aseveración y enseñanza vital que me dejó, en concreto, las varices garrapiñadas y los pezones al bies. Estado que se agravó al descubrir que una de las estilistas del reportaje… ¡había estudiado conmigo la carrera! ¡Santo cielo! ¿Qué nos pusieron en los cafés de esa facultad? En fin, besitos, Isabel Ottino.

Carla no se va de compras

02 oct 2008
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No me invento nada. Lo leo. En el ¡HOLA! de esta semana:

En lugar de irse de compras a la Quinta Avenida, Carla Bruni siguió atentamente la intervención de su marido en la ONU. Impresionante ¿No es Madame Sarkozy alguien increíble?

La Infanta Cristina viajó a Nueva York para respaldar a la soberana jordana y a otros líderes del mundo en su lucha contra la pobreza. ¡No! ¿En serio? En lugar de irse de compras por la Quinta Avenida, la infanta prefirió intervenir en un foro impulsado por Rania de Jordania, luchar contra la pobreza de la mejor manera posible: viajando en avión privado hasta Nueva York. Heroico.

La hija de los príncipes Michael de Kent se desprendió de algunas prendas de ropa para donarlas a una ONG. Vestidos de Vivienne Westwood y Ralph Lauren en la sucursal de Oxfam de Notting Hill, la misma donde también han donado sus trajes Victoria Beckham o Keira Knightley. Y donde Carla Bruni tampoco fue de compras durante su visita oficial a Londres; prefirió quedarse en Buckingham.

ADRIEN BRODY: Este verano, durante una fiesta en Cannes, una señora se nos acercó y nos dijo: “Gracias por haber hecho que vuelva a creer en el amor” ¡Qué gracia! Precisamente lo mismo que les dije yo hace unos días a Raphael y a Natalia Figueroa, cuando coincidimos de compras por la Quinta Avenida, que parece tan vacía ahora que Carla Bruni y la infanta Cristina se dedican a enmendar el mundo y no andan por ahí.

Perversión promocional

01 oct 2008
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Cuenta el actor James Franco en una reciente entrevista a la revista gay OUT que nada más terminar de rodar una escena donde se besaba con Sean Penn para la película Milk de Gus Van Sant, Penn le escribió un sms a Madonna –con quien os recuerdo que estuvo casado durante cuatro años, cuando ella todavía era una bomba sexual y él aun no; justo al contrario que ahora– donde le decía: “Acabo de desvirgarme besando a un tío. He pensado en ti. No sé por qué”. Yo tampoco, y la verdad es que no me inquieta demasiado.

Lo que sí me interesa, y mucho, es la inteligente treta de los publicistas de la productora de Milk, capaces de encontrar un gancho perfecto para insertar en un medio especializado una excelente pieza promocional donde no falta ni un elemento del perfecto pack marica: joven actor guapo heterosexual que describe con entusiasmo cómo fue su beso fingido para la pantalla con otro actor heterosexual madurito interesante, quien nada más terminar de rodarlo se lanzó a su teléfono móvil para escribir un mensaje a una de sus ex mujeres que, casualmente, no es otra que Madonna, presidenta del sindicato de divas gays. Es perfecto. Es genial. Es una forma fantástica de atraer a un público a quien el argumento de Milk –la lucha por los derechos civiles en los 70– probablemente le importa un bledo. Pero que no querrán perderse una escena donde aparece Madonna en la mente de un actor que se besa con otro.