La resurrección de Robbie Retos

Este asunto me llevaba intrigando desde finales de junio. Me parecía todo falso, porque al principio solo veía reseñas del tema en webs informativas de medio pelo o letreros de Internet. Y me sigue pareciendo que tiene lagunas. Es una historia formidable ensuciada con añadidos varios, como una terrible noticia falsa, intentos de estafa y alguna suplantación en la Red.

Es la historia del actor islandés Stefán Karl Stefánsson, más conocido como Robbie Rotten, o Robbie Retos en España, por su papel de malo entrañable en el exitoso programa de televisión infantil Lazy Town.

La serie está hecha en Islandia y ha sido traducida a una docena de idiomas y emitida en un centenar de países, en el nuestro en Disney Channel, Boing, Clan, TVE y La2. Los protagonistas son la adolescente estadounidense Julianna Rose Mauriello (Stephanie), el también islandés Magnús Scheving (Sportacus) y el propio Stefánsson. El resto de personajes ya no son de carne y hueso. Sportacus es rubio, bueno y deportista, mientras que Robbie Retos tiene el pelo negro, es malo y perezoso.

Robbie Retos, Sportacus y Stephanie.

Lazy Town comenzó a emitirse en 2004 y su cuarta y última temporada se grabó en 2014, sumando un total de 79 episodios. Aunque después Stefánsson ha seguido sumando popularidad gracias a la canción We are number one, que interpretaba con tres clones de su personaje en la serie y que después ha sido parodiada en YouTube y ha generado todo tipo de interpretaciones y memes.

Terminal

Pero la historia de Stefán Karl Stefánsson comienza más tarde, a finales del pasado mes de junio. El intérprete islandés empezó a ser protagonista en medios no muy conocidos de todo el mundo, a los que más tarde se fueron sumando los ‘serios’, después de que su esposa, la actriz Steinunn Okína, anunciara que Stefán padecía un cáncer de páncreas terminal que le fue detectado en octubre de 2016.

Su propia familia le desahuciaba. De hecho, su mujer, con la que tiene cuatro hijos, anunció en Facebook que Stefán se moría: “Es insoportable decirle a nuestros hijos que su padre no llegará a anciano y que tenemos poco tiempo. La esperanza de vida de Stéfan se ha reducido mucho. Sabemos que el tiempo es más valioso que nunca y hemos decidido disfrutar de él mientras tengamos la oportunidad”.

“Casi un milagro”

Y de casi anunciar su muerte, a resucitar mes y medio después. La buena noticia es que ahora el propio Stefánsson ha declarado al medio islandés RUV que, sorprendentemente, ha vencido a la enfermedad y está curado de su cáncer de páncreas: “Podría volver, pero la maldita enfermedad ha desaparecido. La vida es ahora. Es casi un milagro que yo siga aquí”.

La verdad es que la historia es increíble. Pero en el Twitter de Stefán y en el Facebook de su esposa está toda la historia, y es tal cual. Lo malo es que está en islandés. Stefánsson asegura que ha vencido al cáncer gracias al deporte, que es precisamente lo que promulga su enemigo Sportacus en la serie de televisión y lo que no le gusta a Robbie Retos.

¿Y los bulos?

Lo que no se cuenta en las redes sociales de Stefánsson es lo que ha generado su historia en el mundo internauta. Desde que a finales de junio se hiciera pública su enfermedad hasta hace unos días, que ha anunciado su curación, Internet ha deparado muchísimas muestras de apoyo para el actor, todo tipo de comentarios y también algunos bulos.

Hay medios que citan que Stefánsson pidió ayuda para pagarse un tratamiento y ha logrado recaudar 80.000 dólares en un mes y otros que la idea de recaudar fondos surgió espontáneamente en Internet. Lo cierto es que de manera paralela han proliferado falsos recaudadores que pretenden usar la desgracia del actor islandés para lucrarse ellos y solo ellos, a través de falsos reclamos con enlaces fraudulentos.

Pero lo más grave es que a este hombre lo han matado casi todos los días del mes julio y algunos de agosto por letrerito de Instagram, sobre todo, que es donde más ha calado su historia.

Por si no era suficiente con tratar de lucrarse a costa de su enfermedad y anunciar su muerte, a Stefán Karl Stefánsson le han surgido además multitud de perfiles falsos en redes sociales.

También lo mataron

No es una práctica nueva. De hecho, este mismo año también han matado a Pau Donés en Internet. El cantante de Jarabe de Palo anunció el 8 de febrero una recaída en su enfermedad de cáncer de colon y desveló que los médicos no habían sido nada optimistas.

Suficiente para que unos días después acabaran con su vida en una página argentina. Pau se lo tomó con humor en sus redes.

Anticipar fallecimientos no es cosa de Internet, es un clásico en la historia de la Humanidad. Que en redes sociales surjan falsos letreros anónimos anunciando la muerte de alguien es de muy mal gusto. Pero que haya medios que presumen de serlo que maten a famosos enfermos dice mucho, por desgracia, de una buena parte del ‘Periodismo’ actual.