El Ejército no se mueve

A tres días del 1-O, los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil que han llegado a Cataluña procedentes de otros puntos de España se cuentan por miles. Pero el Ejército no está invitado, como afirma un bulo bastante currado que suplanta al Boletín Oficial de Defensa.

“Orden Previa de Activación en relación del posible envío de un Grupo Táctico Motorizado de Reserva a la Plaza de Tarragona así como el de tres (3) Batallones en apoyo a las Unidades de las Plazas de Barcelona, Lérida y Gerona. El de Lérida será específico de Unidades de Montaña, mientras que el de Gerona lo será Mecanizado”.

 

Aunque tiene las habituales erratas e incongruencias de todo bulo, a simple vista parece de verdad. El Ministerio de Defensa ha confirmado que se trata de una falsificación de la primera página de su boletín oficial, con fecha 21 de septiembre, y ha denunciado judicialmente su difusión en redes sociales.

En esta falsa página del BOD también se moviliza a los reservistas menores de 55 años, que deben pasar un reconocimiento médico e integrarse “a la unidad militar del Ejército de Tierra más próxima a su localidad de emplazamiento”.

‘Referémbulos’ varios

El primer ministro de Estonia no ha declarado que apoye el referéndum del domingo. Es un nuevo bulo de las redes sociales, mientras que el bulo con más solera que se comparte estos días en relación al 1-O es la “carta oberta de Julia Otero”, que data de 2012. La periodista denunció entonces el asunto y después ha desmentido en varias ocasiones que sea obra suya la carta, en la que acaba declarándose independentista.

Tampoco al PSC, al PP y a Ciudadanos les han hecho gracia las pegatinas que decoran algunas poblaciones catalanas, en las que supuestamente estas formaciones animan a votar NO en el referéndum, lo cual ya sería legitimarlo.

Por otra parte, la web garantiespelreferendum.cat, inactiva desde poco después de ser creada esta semana, era idéntica a la que la Generalitat empleaba para informar sobre el referéndum y que fue cerrada por orden judicial. Pero ésta era falsa: solicitaba datos personales, como el número de DNI o el código postal, y después ofrecía datos aleatorios y sin sentido sobre dónde votar.