Fábulas telúricas

Decir Frida es evocar a México, por Frida Kahlo y porque es un nombre popular en el país. Y ahora lo es más, ya que a la artista de Coyoacán le han surgido dos nuevas tocayas que ya son casi tan populares como ella. Aunque una es un bulo. La otra es de raza labrador.

El devastador terremoto del 19 de septiembre en México ha dejado centenares de muertos y multitud de edificios convertidos en amasijos de escombros. Y bajo una de esas montañas de escombros se decía que estaba Frida, una niña de 12 años.

Frida pronto pasó a ser Frida Sofía, por casualidad o no el nombre de una popular chica de portada de Playboy México, y la pequeña se convirtió en el símbolo del terremoto hasta el punto de abrir diarios e informativos televisivos con su historia, y de calar en la población como si de un culebrón de la tele se tratase.

Se suponía que la niña estaba atrapada entre las ruinas del colegio Enrique Rébsamen, en el barrio de Coapa de la Ciudad de México, donde han perdido la vida 19 niños y siete adultos. De hecho, se han publicado entrevistas con rescatistas que aseguraban que habían hablado con Frida Sofía, se dijo que estaba consciente pero atrapada bajo una mesa de granito en un espacio de unos 45 centímetros, que había pedido agua o que decía que había más menores con ella entre los escombros.

Y era todo mentira. Frida Sofía es un bulo que se ha hecho enorme en México gracias a las redes sociales y, lo que es más preocupante, a los medios que han recreado la vida y milagros de una desgraciada niña inexistente, con la prestigiosa Televisa y sus enviados especiales a la zona cero del bulo a la cabeza. Hay quienes acusan abiertamente a Televisa de haber inventado la historia de Frida Sofía.

Este título no ganará un Pulitzer.

El responsable de las operaciones de rescate en el colegio, el almirante Ángel Enrique Sarmiento, acabó desmintiendo la fábula de Frida o Frida Sofía: “Nunca tuvimos conocimiento de esta versión y, no creemos, estamos seguros, de que no fue una realidad”.

Lo curioso es que la historia se repite, y por partida doble, pues la tierra tembló en la Ciudad de México otro 19 de septiembre, de 1985, y entonces también se buscó entre los escombros a un niño, de 10 años y de nombre Monchito, que nunca existió.

Eso sí, el terremoto de 2017, de magnitud 7,1, se salda hasta ahora con más de 360 fallecidos, mientras que el de 1985 llegó a 8,1 y dejó más de 40.000 muertos.

Guau

La otra Frida del terremoto, del “movimiento telúrico”, como dicen allende los mares, sí es real y además salva vidas pese a las pintas que le ponen.

Esta Frida es una perra labrador de 7 años de la Marina mexicana que ya ha salvado vidas en medio mundo, y que ahora también lo ha hecho en casa. Tras participar en más de 50 rescates, la can ha alcanzado estos días la categoría de heroína por su pericia buscando supervivientes entre los cascotes, también a la inexistente Frida Sofía hasta que se supo que todo era falso.

Grietas de pega

Frida Sofía ha puesto el listón muy alto en lo que a bulos del terremoto de México se refiere, pero hay montones. Sin ir más lejos, el país se ha llenado de grietas y ahora cualquier edificio intacto es susceptible de aparecer en redes sociales con grietas por cortesía de Photoshop.

Ocurre con muchas construcciones emblemáticas, como el Estadio Azteca. El tercer campo más grande de América tampoco se ha librado de los bulos. Ha sufrido daños, pero no ha quedado partido en dos, como se ha visto en redes sociales, ni la foto de una enorme grieta en una grada es consecuencia del terremoto, sino parte de la estructura. Siempre estuvo ahí.

No podían faltar igualmente las falsas peticiones desesperadas de ayuda en lugares concretos, las denuncias de demoliciones obviando a los supervivientes sepultados o el bulo del “mega terremoto inminente” después del terremoto.

Este bulo del “mega terremoto” es habitual después de todo gran seísmo. Sus referentes son demoledores: la ONU alerta porque Harvard lo predice…

Lo cierto es que cuela. Porque lo dicen la ONU y Harvard o, en el caso de esta crédula página, quizá porque como “Dios es bueno”, a nada le temo. Pero cuela.