Esclavos del consumo

Desde hace algunos años hemos adoptado en España una nueva fiesta del consumismo llegada, cómo no, de Estados Unidos, donde saben mejor que nadie cómo movilizarte para gastar, hasta el punto de hacerte sentir mal si no lo haces.

Empezaron con Papá Noel, siguieron con San Valentín y Halloween, y han completado el asunto con el Black Friday y el Cyber Monday. O lo que (no) es lo mismo, el Viernes Negro y el Lunes Cibernético o Ciberlunes.

El Black Friday pudo surgir en los años sesenta en Filadelfia, un día después del famoso Día de Acción de Gracias, que aquí no tenemos ni idea de qué es, ni falta que hace. Era viernes y las calles se veían negras de tanta gente que había, que iba a comprar. Ya está, viernes negro, black friday.

Así reza la versión más extendida. O eso o que los comerciantes ese día convierten sus números rojos en números negros. Son dos de las tres principales teorías para justificar ir de compras ese viernes.

Lo que no tiene ninguna base histórica es el tercer presunto porqué del Black Friday, que dice que el nombre se debe a que en el siglo XIX el viernes después al Día de Acción de Gracias había rebajas en el comercio de esclavos negros.

El letrerito ya se ha compartido otras veces, especialmente en Estados Unidos, donde hace tres años volvieron a desmentirlo distintos medios tras haberlo compartido algún famoso como cierto en sus redes.

Desde hace décadas, el Black Friday abre la veda de las compras navideñas en EE UU el día siguiente al cuarto jueves de noviembre, tras el Día de Acción de Gracias, se supone que con grandes descuentos en todos los comercios. Y desde que existe Internet, el siguiente lunes pasa lo mismo en la Red.

En España, el Black Friday cada uno lo interpreta a su manera y puede durar lo que uno quiera. De hecho, ya está inventada la Semana del Black Friday, que si se suma a la del Cyber Monday ofrece catorce días de presuntos chollos prenavideños.

Las redes sociales se llenan ahora también de denuncias de precios inflados, descuentos inexistentes y timos comerciales varios con grandes establecimientos como protagonistas. Y de éstos, algunos son ciertos y otros no.

Puede que el letrero de Internet que dice que “el Viernes Negro se deriva de la esclavitud” mienta en eso, pero no le falta razón en que esta fecha no es más que otra excusa comercial para hacer caja, también antes Navidad.