Opinion · Bulocracia

No te comes nada en la cama, y menos arañas

Las arañas son repelentes y a la mayoría les suelen dar bastante asco. Y miedo. Aunque a unos pocos les guste que se les paseen por la cara o jugar con ellas a molestarlas, en general las arañas repugnan. Algunos hasta se bloquean frente a ellas. Así que la idea de comérnoslas, aunque sea por accidente, resulta cuanto menos repulsiva.

Aunque en YouTube podemos encontrar vídeos de algunas tribus y diferentes descerebrados occidentales particulares comiéndose arañas enormes vivas, no es ésta una práctica que predomine, afortunadamente. Pero sí nos dice Internet, y de manera masiva, que cuando dormimos comemos arañas sin enterarnos. Y algunos otros bichos.

Hay enormes discrepancias, eso sí, en cuanto al número de arañas que supuestamente ingerimos mientras soñamos: “de 6 a 10 por vida”, “8 al año”, “de 6 a 9 por noche”… ¡De 6 a 9 por noche! Este último caso parece exclusivo de hábitats idílicos para la reproducción de la araña, porque dejándolo en 7 de media cada noche salen 210 arácnidos tragados en un mes, 2.520 en un año, y eso es mucha población de ocho patas para un dormitorio, y no digamos para un estómago.

Ojo también al tamaño, porque es evidente que en la cama, si se trata de comer arañas, importa si son grandes o pequeñas. No sería lo mismo, al menos en términos clínicos, tragarse 7 arañinas que 7 tarántulas.

Para probar que comemos arañas mientras dormimos, quienes recrean estos argumentos aluden a que “está aprovado -con V- por científicos americanos” y/o a “un estudio”, sin más. Un estudio sin más que da por hecho que en todas las casas hay arañas a raudales y que les apetece suicidarse en los sistemas digestivos humanos generación tras generación arácnida.

¿Y si en tu casa lo que predominan son los bichos bola? No sé. Lo cierto es que no nos comemos nada. Los bichos nos pican mientras dormimos pero no les atrae meterse en nuestras bocas porque “su instinto se lo impide”. Así lo afirma el Mirror inglés, diario que tan pronto publica una fake new, como que aprovecha después para atribuirse el mérito de desmentir su propia noticia falsa.

El Mirror alude a un tal “Bill Shear, profesor de biología de la Universidad Hampden–Sydney de Virginia y presidente de la Sociedad Aracnológica Americana”, para desmentir una noticia que antes creyó cierta: “Las arañas captan nuestra respiración, nuestros ronquidos, incluso los latidos de nuestro corazón, y les espanta todo eso. Así que tampoco les interesa nuestra boca”.

Qué raro también que, comiéndonos tantas arañas en la cama, nadie se haya despertado nunca en plena ingesta para dar fe del asunto. Pero, bueno, tampoco hemos pillado nunca a los Reyes Magos y no nos parece raro.

Noticia falsa avalada por otra

La autoría de la falsa noticia sobre que comernos arañas mientras dormimos se la suelen atribuir los medios crédulos a una periodista de nombre Lisa Holst, de la que se dice que en enero de 1993 publicó en la revista PC Professional una información falsa que hablaba de esas cosas, tras inspirarse en un libro de 1954.

Se supone que Lisa quería demostrar así lo fácil que es difundir una fake new, que, efectivamente, lo es. Pero no existe tal publicación ni pruebas fehacientes de esa historia, y seguramente tampoco la propia periodista Lisa Holst, un nombre común que abunda en Internet.