Opinion · Bulocracia

Asaltos a viviendas con orden judicial

Muchas veces nos encontramos con que lo que es un bulo en un lugar, no tiene por qué serlo tanto en otro, y así lo atestiguan multitud de mensajes alarmistas de WhatsApp que nos llegan desde allende los mares con su propia jerga.

Como éste que comparten ahora los móviles de nuestro país, que previene de asaltos a domicilios por parte de delincuentes que se valen de una “supuesta Orden Judicial” para acceder a las viviendas, y menciona casas con “portero eléctrico” o una “célula de identidad”, además de animar a “llamar al patrullero de tu zona o al 911”.

Prácticas delictivas habituales allá no lo son aquí. Ésta, al menos hasta ahora. Es evidente que el mensaje está fuera de contexto, porque emplea un lenguaje inusual en España y el número de teléfono que se cita, inoperativo en nuestro territorio, corresponde al de Emergencias en Estados Unidos y trece países americanos más donde es oficial el español. Aunque Policía Nacional, Policía Local, Bomberos y otros cuerpos tienen sus propios números de teléfono, como ya dijimos, el único número unificado de emergencias para toda España y el resto de la Unión Europea es el 112, que también es el único totalmente gratuito.

A simple vista, parece claro que ese whatsapp es una alerta desmedida fuera de contexto, del que la Guardia Civil ha avisado a través de su grupo de Delitos Telemáticos: “Tampoco se tiene conocimiento que esto esté sucediendo actualmente en nuestro país, sin embargo, aunque nos reiteramos en que es un BULO, siempre es aconsejable comprobar a quién abrimos la puerta de nuestro hogares, y en caso de identificarse como una entidad u organismo oficial deberemos pedir siempre las CREDENCIALES OFICIALES”.

Sí ha pasado en España

Los asaltos a viviendas con orden judicial no son habituales, y no le constan a la Benemérita. Sí lo son en distintos países de América donde está a la orden del día la práctica delictiva de suplantar a un cuerpo oficial.

La Guardia Civil dice que no tiene conocimiento de que esto esté pasando en España, pero sí ha pasado, hace apenas un mes, y con intervención de la propia Guardia Civil. Se trata, en principio, de un suceso aislado y no de una cadena de asaltos de este tipo. Nunca lo sabremos. No sabremos si ese grupo que llevó a cabo el asalto hubiese perpetrado más delitos similares, porque ha quedado desarticulado: uno de los asaltantes murió y tres fueron detenidos, otros lograron escapar.

Es el saldo del asalto al chalé del empresario sevillano Joaquín Henares en la localidad de Mairena de Aljarafe, en el que “entre 8 y 10 hombres”, según el propio Henares, se hicieron pasar por agentes de la Policía Judicial para acceder a su vivienda de la urbanización Las Tinajas. El móvil de los delincuentes era el robo, pero acabaron siendo sorprendidos por la Guardia Civil y la Policía Local después de haber amordazado y colocado una bolsa en la cabeza al propietario.

Guardias civiles y policías locales fueron en la mañana del martes 19 de diciembre al chalé de Joaquín Henares tras recibir la llamada de un vecino que intuía un robo en la casa, y encontraron a los asaltantes encapuchados. Éstos se identificaron como agentes de la Policía Judicial, cuerpo en el que no desentona un pasamontañas. Tras negarse a dar su verdadera identidad, uno de ellos sacó una pistola y fue abatido.

El asaltante fallecido llevaba puesto un chaleco de la Policía Judicial de la Guardia Civil y decía que hablaba en nombre de ese cuerpo. Así que no es habitual, pero pasar, ha pasado. No por ello el whatsapp de los asaltos por vía judicial cobra más crédito. Sigue siendo un bulo llegado de lejos que solo pretende desconcertar y crear alarma.