No hay un sello estonio sobre Catalunya, pero sí de Hitler

Luis M. García

De Catalunya y Estonia se han dicho muchas cosas, especialmente desde los días previos a la jornada del 1-O hasta ahora. El Gobierno estonio siempre ha salido al paso de informaciones que le relacionan directamente con el apoyo a la independencia de Catalunya, aunque sí se ha admitido colaboraciones entre el Gobierno catalán y el del país báltico.

“Estonia apoya la unidad de España y lo ha expresado continuamente y siempre”, aseguró el secretario general adjunto de Comunicaciones y Sistemas de Información de Estonia, Siim Sikkut, a finales de octubre, cuando admitió también que Estonia solo había prestado “asesoramiento tecnológico” para “programas de ayuda a regiones y Estados en materia digital”.

Lo cierto es que, sin saber hasta qué nivel, el Gobierno independentista catalán y el de Estonia han tenido una estrecha relación, que sigue propiciando todo tipo de reacciones.

La última es este sello de correos falso que se comparte ahora en redes sociales, especialmente en Twitter. Un sello de Estonia que parece real pero que es un invento. Un corazón, un lazo a amarillo y un “I love Catalonia” son los argumentos de la estampilla, que, obviamente no se comercializa y no figura en registro numismático alguno ni se la espera.

Si quieres uno, a por él

No hay un sello de correos estonio sobre Catalunya. Pero podría haberlo. Al menos si alguien se molestara en solicitarlo. La explicación a esto la encontramos en 2009. Entonces, el diario digital estonio DELFI publicaba una noticia que reprodujeron multitud de medios de todo el mundo, también de nuestro país, como El País, 20minutos o El Economista.

DELFI decía entonces que la Empresa Estatal de Correo de Estonia había emitido por encargo un sello con la cara del dictador Adolf Hitler cuando era niño. Y la explicación es que en ese país cualquier usuario puede realizar un pedido de un sello a través del servicio Mi sello de la empresa de correos de Estonia, Eesti Post, e incluir en él lo que le dé la gana, aunque se trate del mismísimo Hitler.

Ese servivio lo utilizó una persona, cuya identidad no trascendió, para pedir un sello de Hitler de niño, siendo ésta la primera y única vez que el dictador nazi figuraba en un sello de correos desde la II Guerra Mundial.

Inge Suder, portavoz de Correos de Estonia, matizó entonces que la empresa no se responsabiliza de las imágenes de los sellos por encargo. “No censuramos nada que se pueda retratar, salvo que alguien quiera que aparezcan unos genitales en el sello, algo que ya nos ha pasado”.

Esos sellos estonios por encargo no salen a la venta ni se ponen en circulación, pero existir, existen. El de Catalunya no, al menos de momento.