Opinion · Bulocracia

Sylvester Stallone desmiente que esté muerto

Las redes sociales y varios medios de distintos países han matado esta semana al actor estadounidense Sylvester Stallone, al que antes de fallecer se le veía aparentemente muy deteriorado en unas fotos, en las que realmente está maquillado y caracterizado, no enfermo.

Su muerte se ha debido esta vez a un cáncer de próstata, y no a un brutal accidente de coche, como mencionaba otro bulo que ya acabó con su vida en 2016. Aunque antes había muerto también en Internet, por distintas circunstancias, al menos en 2012 y en 2014, utilizándose entonces a la CNN para propagar la falsa noticia.

A sus 71 años, el propio Stallone ha desmentido ahora que esté muerto inicialmente a través de su cuenta de Instagram: “Por favor, ignorad la estupidez. Estoy vivo y bien, feliz y muy sano… ¡Sigo dando golpes!”. Y su hermano lo ha corroborado en sus redes sociales, pero mucho más enfadado.

Le ocurrió el pasado verano a otro actor, en este caso al islandés Stefán Karl Stefánsson, Robbie Retos en la exitosa serie infantil de televisión Lazy Town. También lo mataron redes y medios. De él se sabía que padecía un cáncer terminal, que parece que felizmente sí acabó superando. Mientras que Stallone no ha mencionado que padezca ninguna enfermedad. Al contrario, él mismo presume de tener buena salud.

La octava de Rocky

De este asunto de Stallone, las malas lenguas aseguran que su presunta muerte y el posterior desmentido se deben a una estrategia comercial para impulsar su nueva película, cuyo estreno en Estados Unidos se ha fijado para el próximo 21 de noviembre, puesto que el actor neoyorquino también ha compartido un cartel de ese nuevo filme, Creed II.

Esta octava entrega de la saga de Rocky llegará tres años después de la séptima, Creed, para continuar dando fe de que Rocky Balboa sigue vivo. Y está claro que lo estará mientras viva el propio Sylvester Stallone, que ya fue guionista y protagonista de Rocky en 1976.

Por mucho que se difunda que ha muerto, no va a ser fácil matar, ni siquiera en la Red, a un actor como Sylvester Stallone, que siendo Rambo comía cosas capaces de hacer vomitar a una cabra y llamaba hogar a lo que otros llamaban infierno; y como Rocky lleva cuatro décadas levantándose tras recibir docenas de hostias como panes de hogaza.

Me parece como poco retorcidillo pensar que un actor que no ha parado de hacer películas desde 1970 y tiene millones de entusiastas por todo el mundo participe en su propia falsa muerte para promocionar una película. Lo que sí sé seguro es que anunciar el fallecimiento de un famoso antes que nadie en redes sociales le encanta a demasiadas personas. Por eso estas cosas se propagan de manera veloz.