Trabajos en los que pagas tú

Luis M. García

Si tienes que pagar tú para conseguir un trabajo, eso no es un trabajo. Pero Internet está hasta arriba de reclamos de ese tipo. Cada vez más, proliferan en la Red presuntas ofertas de empleo que prometen suculentos ingresos, pero que realmente no ofrecen empleo, sino todo lo contrario: son un medio para obtener datos y/o tratar de lucrarse a costa de los sufridos buscadores.

Podemos encontrar falsas ofertas de trabajo disfrazadas de multitud de cuestiones. Las prácticas fraudulentas en este sentido son numerosas y muy variadas. Solo tienen en común que en realidad no son más que cebos para timar a los que buscan trabajo.

Si es tu caso, recela de la oferta si te piden que hagas un ingreso en una cuenta bancaria con la excusa de que es necesario para formalizar el papeleo, validar el contrato o para el envío de determinado material de trabajo. Y ojo, porque habrá quien mencione que ese material que adquieres posteriormente puede revenderse a la empresa que lo facilita, lo cual será también falso.

Conviene sondear en Internet a la empresa que supuestamente ofrece el empleo. Búscala en Google. Si no existe, tendrás claro desde el principio de qué se trata la ‘oferta’. Esta sencilla práctica suele ser bastante esclarecedora, ya que, de ser un timo, casi siempre habrá picado alguien antes que tú, y posiblemente lo cuente en Internet.

Entre estos supuestos trabajos en los que hay que pagar previamente abundan las ofertas de cuidador de niños fuera de España.  En esos casos, una familia de anuncio, cuya foto puede provenir de cualquier banco de imágenes, suele ser el señuelo que convence a sus víctimas para satisfacer los gastos derivados de ese empleo. Pero una vez que se realiza el pago, la familia ya no existe y tu dinero tampoco.

Las encuestas son carne de engaño en un altísimo porcentaje. En los anuncios falsos para realizar encuestas prometen hasta 15 euros por cada una, “a tu ritmo desde casa”. Pero en demasiadas ocasiones, una vez que se ha formalizado un cuestionario incluyendo datos personales, comunican que para acceder a las encuestas hay que hacer un desembolso. De esta manera, el candidato suele aparcar el asunto ahí, pero ya ha facilitado sus datos personales, y ya podrán ser usados al antojo del empleador/estafador e incluso ser vendidos a terceros para aumentar sus bases de datos.

Hay también falsas ofertas de empleo que animan a llamar a números de tarificación especial, y ahí está el truco. No hay empleo, pero te entretienen con cualquier excusa para que estés al teléfono el mayor tiempo posible y ellos puedan beneficiarse de tu llamada con ingresos contantes y sonantes.

Garantizar un trabajo estable a cambio de hacer un curso que debes pagar es otra modalidad de estas falsas ofertas de trabajo, entre las que se incluye otra práctica delictiva que, aunque no está muy extendida, existe. Consiste en realizar transferencias de un dinero ajeno de unas cuentas desconocidas a otras para llevarte una comisión de hasta el 20% del montante. Pero este blanqueo de dinero puede acarrear serios problemas con la Agencia Tributaria, además de con los propios artífices del fraude.

Ojo también a los anuncios en los que buscan “personas”, en la mayoría de los casos “sin experiencia”.  Esto es solo querer abarcar al mayor número de incautos posible. Porque, en teoría, “personas sin experiencia” somos todos. Y si proponen que te informes pinchando un enlace, cuidado también. Comprueba enlaces y direcciones, porque pinchar “aquí” sin más puede conllevar problemas también a tu ordenador, tablet o móvil.

Para buscar trabajo en Internet, existen multitud de portales fiables que ofrecen empleos y la posibilidad de denunciar las ofertas susceptibles de ser fraudulentas. Los anuncios de trabajo de particulares que prometen grandes beneficios con pequeños o no tan pequeños desembolsos no son fiables. Y sobre todo: trabajar y no cobrar por ello ya es lamentable, pero pagar por trabajar no puede ser nunca una buena idea.