Opinion · Bulocracia

Tóxicos en Facebook “por si acaso”

Si estás en Facebook, seguro que tienes al menos un “amigo” de esos que se pasa el día entero en esa red social compartiendo todo lo que le sale ante sus ojos, y cuanto más escandaloso sea el tema, mejor. Les gusta compartir. Y por más que les digas que únicamente ayudan a difundir patrañas, su respuesta será siempre la misma, que las comparten “por si acaso”.

Pero “por si acaso”, ¿qué? Da igual, hay gente que hierve si no comparte algo que le pasa por delante, no vaya a ser cierto. No comprueban si es verdad lo que reparten por la Red, simplemente intentan mantener el afamado estatus de grandes alertadores que imaginan tener, aunque lo que distribuyan a diestro y siniestro sea más falso que un billete de siete euros.

Tengo dos “amigos” así en Facebook, compartidores compulsivos, y saben que desmiento noticias falsas y bulos varios. Pero no importa, no me leen. Nunca leen nada mucho más allá del título ni se preguntan cómo puede ser cierto lo que comparten. Aún así muchas veces me mandan sus patrañosas noticias y cuando les digo que eso es falso, ni siquiera tengo que argumentarles por qué. Sé que su respuesta va a ser “bueno, yo lo comparto por si acaso”. Por si acaso reviento si no lo hago, debe de ser.

Comparten montones de cosas sin saber de dónde parten, sin comprobar la URL o si el asunto tiene algo que ver con España o viene de fuera… Y no se entiende que la sensación de ridículo por difundir algo falso como cierto, no sea superior a sus irrefrenables deseos de atribuirse novedades antes que nadie y lanzarlas al mundo.

Lo cierto es que este gremio existe, abunda, y es el gran aliado de los que inventan noticias falsas y bulos. Sin estos crédulos compartidores, las fake news no llegarían a tanto público. El problema añadido es que hay medios que dicen ser de información que también se lo creen todo, y dan consistencia a auténticas sandeces inventadas. Eso sin contar con los sitios que directamente se dedican en exclusiva a las noticias falsas, que cada vez hay más, y las “publicaciones sugeridas” de FB, que tampoco suelen ser de fiar. Como hemos visto otras veces, las redes sociales no se caracterizan por dar exclusivas. En Internet, casi todo lo anónimo es falso. Y el resto, mirad a ver.

Ejemplos de riesgo

Uno de mis dos crédulos “amigos” compartidores, en este caso amiga, la verdad es que es un espectáculo. Vas a su Facebook y parece una galería de espantos: fotos de presuntos violadores, niños supuestamente desaparecidos hace años, otros enfermos terminales, viajeros del tiempo varios, falsos sacrificios de camadas de perros de raza y ‘noticias’de cualquier cosa cuyo título es “Urgente, comparte!!”. Pero luego cuéntale tú algo en persona, que no se lo cree. Con lo que le entretiene eso…

Ejemplo de este asunto: “A ver, Yénifer -nombre inventado para no fastidiarla-, estás compartiendo un enlace que dice “esta noche le han robado el camión a mi padre” en tal sitio, y si lo pinchas verás que ocurrió en 2013. A saber qué ha sido del camión cinco años después. Y peor aún, tienes en tu muro una foto enorme de un tío sin nombre del que se dice que es un violador. ¿Y si alguien pusiera en FB la foto de alguno de tu familia diciendo lo mismo? ¿Qué pensarías?”. Respuesta que no es “por si acaso” y por tanto esperanzadora: “Ah, pues es verdad”.

Pero solo cuatro horas después -quizá lo que tardó en encontrarlo-, Yénifer tenía en su muro la foto de otro supuesto violador sin nombre y de una niña enferma de las que cuantos más “Me gusta”, antes se cura… Esto me lleva, una vez más, a reafirmarme en que a los compartidores les encanta lo que hacen. Para ellos compartir es adictivo y el hecho de que una noticia sea falsa no les va a frenar nunca. Les digas lo que les digas.

Mi otro “amigo” crédulo, en este caso amigo y no amiga, es más de compartir por WhatsApp que por Facebook. También se lo cree todo y es un entusiasta del “por si acaso”, pero éste al menos alterna en su repertorio noticias falsas y bulos con cuestiones de otro tipo.