Jens R. quería parecer un terrorista (y lo logró)

Luis M. García

Que el modus operandi fuera similar al de otros atropellos masivos perpetrados por terroristas yihadistas, les bastó el pasado fin de semana a medios de toda Europa para considerar que la acción llevada a cabo el sábado en la ciudad alemana de Münster era un atentado con tintes islamistas, al atribuir los hechos a un “musulmán kurdo nacionalizado alemán”.

Medios radicales de media Europa y otros simplemente crédulos, se cebaron desde el inicio con esa idea y difundieron fotos del presunto autor que nada tenían que ver con el hombre que perpetró el atropello, un alemán de 48 años con problemas mentales identificado como Jens R., nacido en la localidad de Olsberg, que se quitó la vida de un disparo tras arrollar a la multitud.

Con la identidad del autor especularon docenas de informadores, citando que era un kurdo nacionalizado alemán o un refugiado kurdo musulmán residente en Alemania. Y el hecho de que hubiera programada una manifestación de kurdos el mismo día por la tarde les sirvió para dar consistencia a sus teorías. “Los medios alemanes ocultan el origen kurdo del atacante, pero sí destacan que sufría problemas psicológicos, para descartar motivaciones terroristas. Explicaciones ya repetidas en otros ataques de corte yihadista similares realizados en Europa”, cita Despierta info, que acompaña su crónica con una supuesta imagen del autor, que la Policía y las autoridades alemanas se apresuraron a tachar de falsa y que, pese a ello, ha recorrido Internet, como lo han hecho varias fake news también desmentidas por la Policía alemana.

El atropello de Münster podía parecer inicialmente un nuevo atentado terrorista como los de Londres o Barcelona. Pero las autoridades alemanas nunca barajaron esa opción y apostaron por la acción puntual de una persona con problemas mentales, que, eso sí, actuó de forma similar a la empleada otras veces por los terroristas yihadistas.

“Espectacular”

El diario sensacionalista alemán Bild, uno de los que inicialmente barajó el vínculo del suceso con el terrorismo, asegura ahora, citando a fuentes de la Policía, que Jens R. envió hace diez días a familiares y amigos, por email y correo postal, 92 páginas en las que culpa a sus padres de sus problemas mentales y de sufrir instintos suicidas desde los siete años. También desvela que es impotente e insinúa su homosexualidad, pero sobre todo alerta de sus intenciones de suicidarse “de una forma espectacular”.

La Policía alemana ha vuelto a descartar que el atropello tuviera motivaciones políticas, aunque apunta que esa espectacularidad que parecía buscar Jens R. pasaba por simular un atentado terrorista. De hecho, “llevaba en el maletero un inofensivo paquete con alambres que simulaba una bomba casera”.

Una furgoneta, un atropello masivo, una pistola y ahora también una bomba. La mejor manera de lograr la muerte relevante que deseaba era emular la pauta del atentado que ha aterrorizado a Europa y al resto del mundo en los últimos años. Jens R. quería una muerte “espectacular” y la logró imitando a un terrorista yihadista, para que la prensa floja diera fe de ello.