Buzón de Voz

Blog de Jesús Maraña

Es la verdad: en el PP la fiesta no se acaba nunca

13 Oct 2009
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Lo clavaba en sus memorias Ben Bradlee, el mítico director de The Washington Post: “Si agarras a alguien muy bien por las pelotas, tendrás su corazón y su cerebro”. No se puede asegurar a ciencia cierta por dónde tiene Ricardo Costa agarrado a Francisco Camps ni por dónde tiene Camps agarrado a Mariano Rajoy. De lo que no cabe duda es de que el caso Gürtel une la suerte de los tres.

Cuesta entender de otra forma la ceremonia de la confusión que entre todos provocaron en el día de ayer. O nadie dice la verdad o todos mienten. Ricardo Costa hizo una sorprendente demostración de fuerza. Anunció públicamente que se negaba a aparecer como “chivo expiatorio” y forzó a su jefe a devolver la pelota a la dirección nacional. Camps proclamó ante el Comité Ejecutivo valenciano su plena confianza en Costa y le permitió poner condiciones (una investigación interna y no ser sustituido por nadie en la secretaría general) antes de dejar “temporalmente” su cargo. Y la dirección nacional (muda todo el día) afirmó por escrito que ese Comité regional había “suspendido” a Costa no sólo como número dos sino también como portavoz en las Cortes valencianas, extremo desmentido de inmediato desde el Turia. El único que dijo una verdad contrastada fue el propio Costa: “En el PP la fiesta no se acaba nunca”.

Gritos y abucheos con premeditación y alevosía

12 Oct 2009
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Los sindicatos y la izquierda no tienen tradición de acudir a celebrar la fiesta nacional. Mamaron en la adolescencia aquello que cantaba Paco Ibáñez: “A mí la música militar, nunca me supo levantar”. De modo que no parece fácil adjudicarles los abucheos que año tras año se producen contra el Gobierno, y muy especialmente contra el presidente Zapatero, al principio, al final e incluso durante el desfile de las fuerzas armadas. Salvo en el año 2003, cuando muchos silbidos procedían de las tribunas reservadas a familiares de militares, desde entonces esos silbidos e insultos surgen de unas filas cercanas a las gradas oficiales. En aquel año se produjo el accidente del Yak- 42, que costó la vida a 62 soldados y demostró la desvergüenza del ministro de Defensa Federico Trillo. Con esa excepción, cabe concluir que son grupos de la derecha más recalcitrante quienes protagonizan todos los 12 de octubre una especie de rito anti-gubernamental.

Hasta ahora, Zapatero se llevaba la peor parte, pero ayer quedó aún más claro que este “movimiento nacional” no es espontáneo. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, que casi siempre gana en las encuestas en valoración a todos sus compañeros de gabinete, fue insultada por llegar la primera a la tribuna oficial. Es decir, apareció un rostro del Gobierno y, pese a ser presuntamente el más “popular”, se llevó las tortas de quienes sólo acudieron al desfile para eso: para dar tortas.

Zapatero restó importancia al asunto. La familia real también, aunque no pudo disimular su malestar en los corrillos del cóctel de palacio. Lo sorprendente es la reacción de Mariano Rajoy. Por más que se le insistiera, fue imposible sacar de sus labios una condena al boicot. Es lo que se viene a llamar “sentido del Estado”.

La ‘berlusconización’ como estrategia

10 Oct 2009
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A menudo los pueblos actúan como esos niños cabrones que, de todo aquello que ven, sólo copian lo malo. Y si los pueblos funcionan así, ¿qué puede esperarse de sus representantes? Generalizar es mentir. No todos son iguales, pero sorprende la semejanza en las reacciones ante coyunturas más o menos similares. Abundan estos días en la prensa y en las tertulias los paralelismos entre la actitud del Partido Popular ante la carcoma de la corrupción y la de Silvio Berlusconi a la hora de afrontar lo que debería ser el principio de su final como político demagogo y populista. Si no fuera por la identidad de los protagonistas, costaría diferenciar los titulares ofrecidos por Il Cavaliere y los mensajes que lanzan Mariano Rajoy, Cospedal, Camps o Javier Arenas.

Anteanoche, Berlusconi se despachó con esta humilde sentencia: “Soy el hombre más perseguido de la Historia, porque soy el primer ministro y represento un dique para la izquierda italiana”. Este individuo ha intentado desmantelar el Estado de Derecho en Italia con una ley que declaraba la inmunidad absoluta para sí mismo y (aunque sólo fuera por disimular) también para los presidentes de Congreso y Senado y para el presidente de la República. Pero resulta que el Tribunal Constitucional le ha parado los pies y ha tumbado esa vergonzosa ley, de modo que Berlusconi tendrá que someterse, como mínimo, a tres procesos judiciales por presunta corrupción, sobornos, competencia desleal y toda una ristra de delitos que en este papel no caben.

Lo que Berlusconi ha hecho para defenderse es simplemente atacar, sin importarle una higa la democracia, la justicia, la ética o el más mínimo respeto a la ciudadanía. Desde su punto de vista, los electores están para ser utilizados como una masa idiotizada que seguirá sus pasos sobre la base de una fe ciega capaz de perdonar los más ruines pecados.

¿Y tú quién eres?

Exactamente la misma estrategia, con modales sólo un poquito más finos, es la que vienen empleando los dirigentes del Partido Popular para esquivar, dilatar o aminorar los daños del escandaloso caso Gürtel. Si Cospedal se inventaba unas escuchas ilegales en agosto para que no se hablara del tesorero Luis Bárcenas, luego Rajoy hablaba de una “persecución política del Gobierno y la Fiscalía”. Ayer mismo, Javier Arenas sacó a pasear de nuevo el caso Filesa, la financiación irregular del PSOE descubierta y condenada en los años noventa, para lanzar ese chulesco “¿quién eres tú para acusarme a mí?”. Arenas juega con la desmemoria colectiva, puesto que, tratándose en ambos casos de delitos de financiación ilegal de idéntica gravedad, los inculpados por Filesa fueron apartados de sus cargos, cumplieron las sentencias y no se hicieron ricos. Los imputados del PP en la trama Gürtel han saqueado las arcas públicas no sólo para su partido sino para forrarse ellos mismos.  En este sentido, Arenas podría utilizar como referencia más bien a Luis Roldán o a Mariano Rubio, y no a los de Filesa. Y Arenas sabe de lo que habla, como íntimo amigo que hasta veraneaba con Jesús Sepúlveda, ex alcalde de Pozuelo, imputado por haber recibido más de 400.000 euros de la Gürtel, actual asesor del propio Rajoy, receptor de un coche a nombre de su entonces esposa Ana Mato… En fin, que Arenas pierde fabulosas ocasiones de mantenerse callado.

Ahora bien, ya puestos a imitar modelos como el italiano, tan denostado por el resto de Europa,  estaría bien no comportarse como niños cabrones y copiar también lo bueno. El Tribunal Constitucional de Roma ha tardado dos días sin sus noches en decidir si era o no constitucional la Ley Alfano. El TC español lleva tres años y medio largos estudiando un Estatut negociado por expertos constitucionalistas, aprobado por dos parlamentos y por el pueblo catalán. Es cierto que primero el PP y después el PSOE han dilatado el debate con sus recusaciones, pero también lo es que la presidenta no ha sabido ejercer la autoridad ni la capacidad negociadora que le correspondía. Y, metidos en la imitación positiva, ¿para cuándo se levantará aquí la inmunidad del Jefe del Estado, que contradice por completo la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley establecida también en la Constitución?

Señor Rajoy: el dinero de ‘Don Vito’ es de los contribuyentes

07 Oct 2009
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Sostener públicamente que cuatro caraduras montaron una trama para aprovecharse del Partido Popular, sometido ahora a una supuesta persecución política, es un insulto a la inteligencia. Nada menos que 18 cargos del PP han recibido, en dinero blanco o negro o en especie, 6,3 millones de euros, cantidad con la que se pueden comprar 25 Ferraris último modelo o 32 pisos de 200.000 euros, eso depende de las necesidades o caprichos de cada cual. Lo importante de verdad, lo que conviene que nadie olvide, es que ese dinero pertenece a todos los contribuyentes. No sale de la perspicacia financiera de Don Vito Correa ni de un hortera del calibre de El Bigotes. Ni siquiera sale de afortunadas inversiones en arte del ex tesorero y todavía senador Luis Bárcenas o de la aguda visión comercial de consejeros, alcaldes y concejales del PP. Las pruebas de esos sobornos que figuran en el sumario del caso Gürtel son contundentes, como lo son también las que llevan a la conclusión de que el PP se ha financiado ilegalmente al menos en tres comunidades autónomas. Obviamente con mucho más dinero, que también sale de las arcas públicas. Dicho de otro modo: de los impuestos que pagamos entre todos. De esos mismos impuestos cuya subida califica Mariano Rajoy de catástrofe absoluta para el futuro de España.

Los dirigentes del PP tienen perfecto derecho a engañarse a sí mismos con la estrategia de culpar siempre al prójimo de sus propios males. Pero no a ofender al ciudadano al que se ha robado descaradamente.

Rajoy denuncia a Trillo (o no) por sembrar “alarma social”

11 Ago 2009
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Algunos mal pensados creen que toda esta tormenta consiste en una estrategia del PP para anular pruebas y dejar el ‘caso Gürtel’ en pura filfa, como ocurrió hace veinte años con el ‘caso Naseiro’. Pero también caben otras hipótesis. Por ejemplo, quizás ellos no sean conscientes, pero lo que realmente ocurrió ayer es que Mariano Rajoy denunció públicamente (sin nombrarlo) a su compañero Federico Trillo por estar sembrando una “verdadera alarma social”. Porque Trillo desveló a primera hora ciertas pruebas que obran en su poder para sostener lo que sostienen Rajoy, Cospedal y “el 100 por 100 del PP”, según Javier Arenas: que sus dirigentes han sufrido escuchas ilegales ordenadas por el Gobierno. Trillo explicó que posee una cinta en la que se escucha a un policía soplar a Francisco Camps que el juez Garzón iba a inhibirse del caso en favor del Tribunal Superior de Valencia. Como Camps es “bastante manazas” para grabar conversaciones (¡dice Trillo!), hay que excluir que el presidente valenciano se pinchara a sí mismo. En fin, fuera quien fuera el grabador, conviene investigar qué funcionarios se dedican a filtrar a los implicados del PP en la trama Gürtel lo que van a hacer los jueces, más que nada para evitar la lógica “alarma social”.

¿Por qué ha perdido el PSOE?

07 Jun 2009
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Si un Gobierno que se desayuna cada mañana con el dramático récord de cuatro millones de parados hubiera ganado ayer los comicios europeos, lo mínimo que cabría exigir es el despido inmediato del líder de la oposición. Sin embargo, harían mal los socialistas si interpretan su derrota en la línea que anoche insinuó la secretaria de Organización, Leire Pajín. El PSOE ha salvado los muebles. Cierto: pudo ser mucho peor. Es el partido socialista que mejor resultado ha conseguido en toda Europa. Cierto, lo cual también significa que la UE gira a la derecha y Zapatero empieza a tener más sintonías socialdemócratas con Obama que con socios y vecinos. ¡Qué soledad!

El PSOE tendrá que analizar con detalle la sangría de votos que ha sufrido en los territorios que le han llevado al poder, muy especialmente Catalunya y Andalucía. Zapatero ha decepcionado a muchísimos catalanes y su partido parece aburrir ya a muchos andaluces. El éxito de la derecha en Valencia y Madrid, donde se ha volcado para movilizar a sus bases tanto contra el Gobierno como contra las múltiples sospechas de corrupción del PP, demuestra que el PSOE sigue teniendo en esos feudos dos enormes asignaturas pendientes. Ahora dispone de tres años para aprobarlas.

El contrato de Rajoy tiene pinta de temporal

12 May 2009
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En circunstancias normales, un debate sobre el Estado de la Nación supone un examen a la gestión del Gobierno. Primer error de cálculo de Rajoy. Ni España ni el mundo atraviesan circunstancias normales. Zapatero tendrá muchos defectos, pero domina el arte de la táctica política. Convirtió un debate anunciado como simulacro de moción de censura en una especie de sesión de investidura. Y dejó a Rajoy mirando a Cuenca. ¿Quería usted huevos? Tres docenas.

Casi todos pensaban que el presidente intentaría salir del paso “vendiendo ideología” o algún mensaje sonoro como prorrogar el subsidio del paro. Y se encontraron con el anuncio de un paquete de medidas concretas destinadas a las pequeñas empresas, a los autónomos, a quienes dudan si es o no el momento de comprar casa… pero sobre todo dirigidas a poner las bases de un nuevo modelo de economía sostenible, que no vuelva a depender de la especulación del ladrillo. El tiempo mostrará si acierta o no.

Rajoy tenía la oportunidad de proponer alternativas creíbles. Cero patatero. Dijo que los socialistas “no saben leer”, pero fue incapaz de leer o pronunciar una sola propuesta. Se agarró, desesperado, al drama de los cuatro millones de parados. El contrato de Rajoy como líder del PP tiene hoy más carácter temporal que anteayer.

Faltan guionistas en el ‘Ala Oeste’ de la Moncloa

09 May 2009
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A este buzón han llegado en los últimos días los datos de varias encuestas sobre las próximas elecciones europeas. Con ligeras variaciones, todas concluyen que el Partido Popular gana, que el PSOE pierde, que Rosa Díez conseguirá uno o dos escaños y que mucho, muchísimo personal, se quedará en casa. Esta última conclusión es la más peligrosa para José Luis Rodríguez Zapatero, que esta misma mañana dará el pistoletazo de salida a la precampaña electoral en el madrileño palacio de Vistalegre. Zapatero va a dejarse la piel en el envite de las europeas, entre otras razones porque él mismo ha decidido convertirlas en una especie de primarias de las generales. No todo el Ala Oeste de la Moncloa (ni de Ferraz) compartía ese manejo de los tiempos. Lo cierto es que cambió el Gobierno tras la derrota gallega y convocó el debate sobre el estado de la nación para el próximo martes. Esas dos decisiones le pueden dejar sin herramientas de motivación y empuje político en el caso de un mal resultado el 7-J.

Es lo que tiene esa manía presidencial ya citada en este mismo buzón: cuando uno se acostumbra a saltar por la ventana y caer de pie, mientras los demás bajan prudentemente por la escalera, resulta difícil convencerle de alterar el recorrido. Zapatero sale siempre a ganar o a ganar.

El PP intentará movilizar a todas sus huestes utilizando sin pudor la cifra de los cuatro millones de parados, tirándosela a la cara a Zapatero como si este se dedicara a despedir obreros de las empresas. No es que el PP no tenga derecho a utilizar la recesión como arma de oposición política. Por supuesto que puede, como lo harán esta semana en el debate parlamentario todos los demás partidos. Lo que no debería es dar la lata a todas horas con el Libro Gordo de Montoro, que propone bajadas de impuestos, recorte del gasto público y grandes reformas estructurales. Eso sí, sin concretar nunca lo que quiere recortar, las reformas que pretende abordar ni la fórmula mágica que permita mantener los gastos sociales.

Votos y corrupción

El PP utilizará la gravedad de la crisis porque de esa forma tapará también el escándalo de corrupción que afecta a sus propias filas. La desfachatez del PP llega al punto de presentarse como acusación particular en el caso Gürtel mientras mantiene en sus sillones de diputados a tres individuos acusados de haber aceptado sobornos que suman ya 1.500 millones de euros. Dicho de otra forma, el PP simula ejercer de acusación de sí mismo, y así puede conocer antes que nadie cada detalle de la investigación judicial. Sigue convencido (desgraciadamente con cierta razón) de que la corrupción no le resta votos.

Las encuestas anticipan una bajísima participación y muestran que los niveles de valoración de Zapatero y de Rajoy están por los suelos. Lo cual significa que a la tradicional pereza que provocan los comicios europeos en la ciudadanía; al clásico uso de los mismos para ejercer el voto de castigo interno al Gobierno de turno; al desgraciado hecho de que ninguno de los partidos se ha ocupado nunca de divulgar la enorme trascendencia que Bruselas y Estrasburgo tienen para nuestro bienestar… a estos y a muchos más elementos que fomentan la abstención, conviene sumar factores concretos incluso más preocupantes.

Treinta años después de que Margaret Thatcher llegara al poder (3 de mayo de 1979) y empezara a aplicar esas recetas que entusiasman a Montoro, a Aguirre, a Aznar, a Díaz Ferrán… y por ahí todo seguido hasta toparse con los Madoff y Correa, el neoliberalismo ha desembocado en la mayor recesión económica mundial desde los años treinta. El drama del paro parece no permitir a los políticos de izquierda asomarse más allá del muro de esta crisis. Van saltando de medida en medida, de ayuda en ayuda, de titular en titular, pero nadie parece proponer lo que quizás ayudara a recuperar la ilusión de un votante que piensa en su hipoteca y en su puesto de trabajo, pero también en el futuro de sus hijos. ¿Dónde está el sistema alternativo al capitalismo salvaje y al Libro Gordo de la derecha neoliberal? ¿Hay que confiarlo todo al atractivo de Zapatero, al semestre de presidencia europea, a los tuteos con Obama, a los brotes verdes y a la “reconciliación” con los decepcionados catalanes? Zapatero necesita nuevos guionistas en su Ala Oeste. Y, además, escucharlos.

El ejemplo cooperativista de Rajoy

24 Abr 2009
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Ayer, a la misma hora que se daba a conocer el peor dato de destrucción de empleo de los últimos 33 años, Mariano Rajoy iniciaba una gira por tierras de Don Quijote con una visita a la cooperativa Vinícola de Villarrobledo (Albacete). El anfitrión, Tomás Cabañero Losa, además de presidir esas bodegas, dirige también el PP local y es propietario de la empresa Martínez Solé y Cía., una fábrica de calderería industrial que a principios de año contaba con unos 350 empleados. Cabañero está denunciado ante el Juzgado de lo Social de Albacete por haber despedido en estos últimos meses a casi la mitad de la plantilla sin presentar ningún ERE y sin documentar las motivaciones económicas. El tal Cabañero, también candidato a alcalde por el PP, ha instalado una antena ilegal en una de sus fincas para que se escuche sin interferencias la Cope en el territorio, y presume públicamente de pagarla de su bolsillo.

En Castilla-La Mancha existen 458 cooperativas, de las cuales 224 son vinícolas, de modo que María Dolores de Cospedal ha demostrado un ojo clínico a la hora de ejemplificar el apoyo del PP a una fórmula empresarial que, por otra parte, nunca había figurado entre las preferencias de la derecha. Pero a estas alturas parece claro que el PP cabalga felizmente a lomos del caballo desbocado de la crisis; los gravísimos casos de corrupción quedan solapados por el aprovechamiento inmediato de los disgustos diarios de la evolución económica.

No habría mucho que reprochar en este sentido, puesto que la obligación de un partido que es alternativa de gobierno consiste en controlar al poder y ofrecer mejores alternativas en la solución de los problemas. Y aquí queda sobrepasada la anécdota del tal Cabañero y de sus abrazos a Rajoy y De Cospedal para entrar en la categoría del ejercicio de la política con mayúsculas. Un rato después de ese ataque de cooperativismo, Rajoy se trasladó a Las Pedroñeras, y desde allí lanzó un mensaje diáfano: “El Gobierno es muy malo; tiene la culpa de haber batido el récord de parados, pero saldremos de esta crisis porque el Partido Popular sabe cómo hacerlo”.

Reformas estructurales

Los datos no tienen ideología. Zapatero tardó demasiado en reconocer la dureza de la crisis (pese a su lógica obligación de no contribuir al pesimismo colectivo que agrava exponencialmente el bloqueo de la actividad económica), pero resulta curioso el empeño de la derecha en responsabilizar al Gobierno de las dramáticas cifras del paro y de su “empecinamiento” en no afrontar “reformas estructurales”, muy especialmente la archimanida “reforma laboral”.

La tasa de paro se ha duplicado en España en el último año, fundamentalmente por el estallido de la burbuja inmobiliaria. En este sentido, el país que más se parece al nuestro es Estados Unidos, donde también se ha duplicado esa tasa, en buena parte por la misma burbuja especulativa en la construcción, con la diferencia de que en el reino del neoliberalismo de Bush (el ídolo de Aznar) no se contemplaba la protección social de los más débiles. Redondeando el balance político, el Gobierno de Zapatero perdió durante su primera legislatura la oportunidad de cortar por lo sano la voracidad de los tiburones del negocio inmobiliario, al igual que el PP perdió ocho años en el poder sin abordar “reformas estructurales” que rebajaran el precio del suelo o que solucionaran la financiación local al margen de las “astillas” de los constructores.

Cualquiera que se moleste en examinar los datos económicos de los principales países del mundo tendrá que admitir que esta crisis es global, y que la principal característica negativa respecto a España es que el paro dobla la media de la UE. Afrontamos un decrecimiento similar, con menor endeudamiento, pero con una destrucción de empleo mucho mayor.

Llegados a ese punto aparece el PP con su “plan anticrisis” y su urgente “reforma laboral”. Menos impuestos y mayor flexibilidad en la contratación. Poca cosa respecto a la almendra del problema: la baja productividad y la raquítica inversión en I+D. ¿Acaso abaratar el despido llevará a los empresarios a despedir a menos trabajadores? En España el despido no es gratuito, pero sí libre y barato. Que se lo pregunten al cooperativista Cabañero.

Entre la cacería y el almuerzo

03 Abr 2009
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Este buzón de la cosa política lleva bloqueado de mensajes y preguntas desde la mañana del jueves, cuando Público desveló el almuerzo que habían compartido en el madrileño restaurante Solchaga el consejero de Presidencia y Justicia del Gobierno de Esperanza Aguirre y  secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, y el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Francisco Javier Vieira. El ágape se celebró el lunes, un día antes de que el citado tribunal se declarase competente para investigar la presunta trama de corrupción en el PP conocida ya como caso Gürtel y en la que aparecen implicados tres diputados de la Asamblea de Madrid, varios alcaldes, el senador y tesorero nacional del partido, Luis Bárcenas, y el eurodiputado Gerardo Galeote. Todos ellos ciudadanos libres de toda sospecha hasta que (según la dirección del PP) el juez Baltasar Garzón coincidió en una cacería con el ministro Bermejo y juntos decidieron montar una causa general contra la derecha española. Conviene ir despejando algunas incógnitas, más que nada para dejar hueco en el buzón a otros asuntos de mayor enjundia, como por ejemplo los intensos rumores sobre un inminente y profundo cambio del Gobierno Zapatero.

Porque la verdad es que esta trama daría para una telecomedia si no se tratara de unos señores y señoras que presuntamente se han dedicado a desviar dinero de todos los contribuyentes hacia empresas que a su vez les pagaban comisiones o les regalaban coches de lujo. Y si no fuera porque la reacción de la dirección del PP ante el carajal es tan disparatada que sólo ofrece tres posibles explicaciones: 1.- La actual cúpula del PP no tiene poder para hacer una limpieza a fondo. 2.- Esta trama incluye vías de financiación del partido; 3.- Los dirigentes de la derecha toman por tontos a los ciudadanos. Estas tres posibilidades no son incompatibles entre sí.

Las cinco diferencias

Al caso que nos ocupa. El magistrado Vieira reconoce que en ese almuerzo habló con el número tres de Esperanza Aguirre sobre el caso Gürtel, aunque “sólo de cuestiones de procedimiento”, “como hablaría con un grupo de periodistas”. Vale. Admitimos pulpo como animal de compañía.

Granados ha sido más preciso. Señala “cinco diferencias fundamentales con la famosa cacería del juez socialista y el ministro furtivo”. Como todo el mundo sabe, el “juez socialista” es Garzón, considerado un héroe por la derecha cuando marcó con una X a Felipe González por los GAL o cuando ilegalizó a la izquierda abertzale. El “ministro furtivo” es Mariano Fernández Bermejo, a quien Zapatero forzó a dimitir por aquella impresentable cacería para la que, además, carecía de licencia.
Diferencia 1. Sostiene Granados que su comida ha sido “estrictamente de trabajo y no de ocio”. Hablaron según él de las necesidades económicas, humanas y materiales de los juzgados madrileños antes de abordar la corrupción. Curioso. ¿Por qué esa reunión de trabajo no se celebra en la sede de la Comunidad o en la del TSJM? En Solchaga se come muy bien y se paga mejor todavía. Concretamente ese almuerzo lo sufragamos los contribuyentes a través del Ministerio de Justicia. A lo peor es que el catering del Tribunal lo llevaba hasta ahora una empresa de Correa y… claro, no era plan.
Diferencia 2. Sostiene Granados que Vieira “nunca ha sido candidato del PP”. Correcto, aunque durante ocho años de gobierno no propuso el PP algo tan sencillo como que un juez que se presente a unas elecciones no pueda volver a ejercer la carrera judicial.
Diferencia 3. Sostiene Granados que Vieira es una persona “intachable”. Sin comentarios. Él sabrá cómo califica a Garzón.
Diferencia 4. Sostiene Granados que Vieira “no decide” sobre el caso Gürtel. Mentira. Si el asunto llega a juicio, Vieira presidirá el tribunal.
Diferencia 5. Concluye Granados que un día después de la comida el TSJM asumió la investigación de Garzón, algo que “va en contra de los intereses del PP”. Gracioso. Estaría bueno que el Tribunal no hubiera admitido a trámite una investigación policial repleta de indicios. Lo que iría en contra de los intereses del PP es una sentencia condenatoria, y Vieira es quien presidirá la sala.

Son las 23 horas del viernes, 3 de abril, y ni Granados ha dimitido ni Vieira se ha inhibido del caso. Aquí ya se observa una pequeña diferencia respecto a la cacería.