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Cannino

Festival de Cannes 2009

Día 11 – Home again

24 may 2009
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Con unas horas de por medio pasas de pisar la Croisette a gritar endemoniado en un bar cuando el Sporting marca el segundo gol en Valladolid. Dejas en el medio del pasillo la maleta llena de ropa sucia y ahí se quedan estos once días en los que nunca se come ni se duerme lo suficiente (la báscula no miente, he adelgazado kilo y medio).Me despido en este punto preciso y de manera breve. Gracias a quienes hayan dejado mensajes o simplemente hayan compartido su desayuno conmigo.
Ven cómo nunca se acierta? La cámara de Oro finalmente ha sido para la australiana “Samson & Delilah”, de Warwick Thornton, una especie de revisión del “Walkabout” de Nicholas Roeg (es decir: un chico, una chica, un viaje iniciático y el contacto con “el otro”) aunque aquí los términos se invierten y los protagonistas son dos jóvenes indígenes para los que el acercamiento a la civilización blanca termina casi como el rosario de la aurora. De la película me quedo con una hermosísima balada de Ana Gabriel (la hermana de Juan Gabriel) que suena en varias ocasiones y hace todo menos premeditádamente árido.

Me llevo otra canción de Cannes: “La partida”, de Víctor Jara. Es un instrumental que aparecía en el mítico “El derecho a vivir en paz” y el chileno Sebastián Lelio lo ha incluído en la banda sonora de “Navidad”, su segundo y por momentos subyugante film. En estos momentos la escucho, hacía como dos o tres años que no ponía este disco. Y afuera no deja de llover.

Antes de irme les dejo un encuentro mágico de hace varias ediciones ya, acabo de recordarlo. Media tarde, supongo que en aquellos momentos el calor iría descendiendo de modo piadoso y las familias apelotonadas en torno a las vallas de la alfombra roja empezarían a poner alguna chaquetita encima a los más pequeños. Una anciana con media melena rubia pasea con una guitarra al hombro y una chupa de cuero. A su lado pasa Jessica Alba, con vaqueros, camiseta blanca y cara de luna. Por un momento cruzan sus miradas. Alba la saluda sonriente y la anciana sigue su camino como si nada. Fin del instante.

Buenas noches a todos, buenas noches a todas, no olviden realizar alguna buena acción antes de que el día termine. A bientôt.

Día 10 – Vuelos de Enlace

23 may 2009
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15.56, aeropuerto de Barajas.

Y es lo que tiene la vida de provincias, estas esperas de tres, cuatro, cinco horas en alguna terminal de Madrid o Barcelona. Si alguna vez llega a hacerse realidad la teletransportación seguro que a los de provincias nos tocará  chuparnos igualmente algún enlace en una especie de terminal virtual.

Parece mentira pero esto se ha terminado, llegan las primeras incredulidades ante los premios más tempraneros y el cansancio acumulado se te viene encima como un cobertor mojado.

Al atardecer nos acercamos a la playa para ver a Gravenhurst. Ha sido una sorpresa encontrarse este concierto en medio del programa del festival, precisamente el único día que podemos sentarnos a tomar una cerveza y solazarnos ligeramente.

El nos es, yo mismo más Eulalia Iglesias y Violeta Kovacsis (Cahiers du Cinema España) y Sergio Wolf (director del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires). A Wolf lo llevamos medio engañado, cree que vamos a sentarnos en alguna terracita para simplemente dedicarnos al dolce fare niente. Para más INRI la actuación resulta un peñazo de proporciones considerables.  Sale solo Nick Talbot al escenario, sin músicos, con su guitarra y uno de esos endemoniados pedales de efectos que ahora todo el mundo usa. Insoportable. Aún en el marco de la playa, con la caída del sol, la brisa, el mar, las tumbonas y demás, resulta un adoquín de actuación, cada canción se hace más larga que la previa y todos nos sentimos medio culpables por haberle fastidiado a Sergio su último atardecer de este año en la Croisette.

Cena de confraternización, los arriba mencionados más otros Cahieristas (son ciento y la madre!), algún crítico de otros medios (Sara Brito, la indispensable firma guanche que ustedes pueden leer en este mismo medio) ,  festivaleros despistados y hasta algún programador de filmoteca,  es decir, fauna variopinta pero española en definitiva.Empiezan las listas de rigor con servilletas que van circulando por la mesa  y en las que se apunta lo mejor del festival. Tarantino va muy arriba. Propongo hacer  las listas de los peor, que resultan más gratas y simpáticas, siempre conducen a la risotada y al “pedimos otra botella?”. Manu Yañez dice que no quiere saber nada de listas negativas (es piadoso como un joven Ingalls) pero como en el resto de la mesa abunda el cabronismo en breves minutos hay una relación de títulos que ocupa varias columnas.

Me guardo los resultados de la lista negra porque en el fondo yo también llevo un Michael Landon escondido en mi interior.

El festival acaba como empezó, es curioso, pero en una suerte de moebio chismoso en el vuelo de regreso va Eugenia Silva, la modelo (es modelo, no? bueno, me suena que sí, ¿no es la de aquella portada de hace como mes y pico en la que salía desnuda con un deportista y fue polémica? Sí, Eugenia Silva, no?).

Bueno, eso, Eugenia Silva, que es alta alta y lleva unas pintas como de heavy ochentero que le hubiesen dado un lugar de honor en la historia del videocilp si hubiese tenido 18 años cuando “Living on a prayer” o “Sweet child of mine”.

Qué les estaba diciendo?

Ah, sí, muy alta y viaja en Business. No como Jaydy Michell que iba en turista.

Flashback a la noche anterior.  

Intentamos sin éxito colarnos en la fiesta de la Quincena de Realizadores. Es en el ático del Noga Hilton y para muchos el único sarao que pisamos durante el festival. El año pasado Lisandro Alonso y Albert Serra mano a mano consiguieron meternos dentro a unos diez, la capacidad de convicción de Lisandro es sorprendente, sobre todo cuando usa un inglés medio anárquico pero muy efectivo. Este año está solo Albert y le es imposible, incluso gente con invitación se queda fuera porque la dirección del hotel no quiere más de un número de individuos circulando  por allí. Bueno, da igual, iba a ser un coñazo, así que nos vamos a tomar una cerveza a la calle en plan botellón.

Me siento bien rodeado de amigos, todos agotados pero con una hermandad muy como de servicio militar que nos hace darnos abrazos cada dos minutos sin que venga muy a cuento, mucho “tíoooo, eres grande”, “tía, lo conseguimos”. Bueno, ya saben cómo va el cantar.

Vemos pasar a Haneke y es altísimo, da un poco de miedo.  Con un traje muy feo. Aunque sin duda el traje más nefasto que vi nunca por estos pagos fue el que llevaba Edward Norton hace como cuatro años, a todas luces por encima de su talla y rematado con unas botas camperas muy de delito.

Creen que alguna vez llegarán a encontrarse Edward Norton y Eugenia Silva? 

Parte de premios 1

23 may 2009
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Bueno, como se rumoreaba han empezado a lloverle los galardones al chavaín de 20 años que mencionaba en mi post de ayer. En fin, pego y salgo corriendo al aeropuerto.

PREMIOS QUINCENA DE REALIZADORES

MENTION EUROPA CINEMA
La Merditude des choses
de Felix Van Groeningen

PRIX SFR
Montparnasse
de Mickael Hers

PRIX EUROPA CINEMA
La Pivellina
de Tizza Covi et Rainer Frimmel

PRIX SACD, PRIX REGARDS JEUNES, PRIX ART CINEMA AWARD
J’ai tué ma mère
de Xavier Dolan

Día 9 – Divino Tesoro

22 may 2009
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9.00

Parece mentira, pero a estas alturas aún colean las secuelas del síndrome Guillermo Arriaga. Apúntense los nombres de Copti Scandar y Shani Yaron, palestino e israelí respectivamente. Han dirigido al alimón “Ajami”, en la Quincena de Realizadores, y desde ya sus referencias y una destreza visual más que evidente les dan muchas papeletas para ser la next big thing. Un poquito de Pulp Fiction, otro de Mysic River, algo de Amores Perros y el resultado es un thriller solvente, predecible y con algo de sobrepeso en cuanto a ambiciones y densidad moralizante.

A esto añádanle su estructura episódica y un enmadeje narrativo de mucho cuidado (esos entrañables instantes en que alguien en la sala se pregunta “pero este no estaba muerto ya?”) y tienen una de las más firmes candidatas a la Cámara de Oro 2009 (es decir, el premio a la Mejor Opera Prima).

Un café para reponerme del bombardeo “Ajami”.

Al lado de mi mesa han instalado dos impresoras de fotos de lo más virguero. Un clon de Donatella Versace (pero de otra promoción, échenle como 15 años más) espera en cuclillas, abrazada a un caniche, melena rubio platino y la piel desgraciada por los Rayos Uva.

Las fotos están listas ya.

Salen.

Las mira satisfecha.

El caniche me observa, apoyado en el hombro de su dueña, dos ojos negros en una madeja de lana amarillenta y enredada. En varias instantáneas la señora en cuestión aparece posando como dios la trajo al mundo. El caniche no me quita el ojo de encima.

Reservo un ordenador en el Short Film Corner, un espacio del Mercado dedicado a la promoción de cortometrajes, más de 50 pantallas y una base de datos de unos 300 títulos, incluida la competición oficial.

Me llama la atención la animadversión que críticos e incluso algunos programadores sienten por el formato breve. Siempre he tenido la sensación de que visionar cortos regularmente es la mejor gimnasia para formar el criterio: miles de nombres, muchos de ellos absolutamente anónimos, unas pizcas de talento por ahí flotando y ese estado de beatitud en el que sólo puedes agarrarte a lo que estás viendo, nada de referencias críticas ni prejuicios.

Empiezan a circular los rumores sobre el palmarés del Domingo, aunque el número reducido de primeras películas hace que nadie tenga muy claro por dónde pueden ir los tiros con la Cámara de Oro (aclaro: la teoría de que será para “Ajami” es sólo mía, no es algo extendido) .

Alguien apunta la posibilidad del jovencísimo Xavier Dolan (20 años!!) con su película “J’ai tué ma mère” (Yo maté a mi madre) aunque pocos argumentos a su favor se me ocurren que no sea algo tan anecdótico como el año de su nacimiento. El film está bien montado y encuadrado, tiene diálogos ingeniosos, las interpretaciones funcionan, y esa corrección formal combinada fatalmente con una ausencia total de frescura, de espontaneidad, de descuido, es lo que hace de Dolan un director convencional y fatalmente maduro.

Día 8 – Un día de furia

21 may 2009
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Hay días jodidos para el autoestima. Cuando toca cumplir con varias horas de reuniones, visitas, intercambios de tarjetas y esperas en el hall uno puede llegar a sentirse un Kentucky de esos sin patas ni cabeza

Hoy, recta final del mercado, ha sido one of these days.

Salgo del apartamento temprano y dispuesto a comerme la jornada sin titubeos. Al encontrarme de cara con un sol agresivo y cegador tengo la sensación de escuchar en la lejanía  los clarines que me adjudican el peor toro de la tarde.

Hay reuniones rápidas e indoloras, otras se dan casi como un reencuentro amistoso, aunque siempre puede estar parapetado en cualquier esquina el desubicado o la desubicada que intente poner a prueba los límites de tu cortesía.

Afortunadamente una visita en el momento oportuno al Nordisk Film puede restituir tu fe en la humanidad. Las oficinas nacionales para la promoción del cine de Dinamarca, Suecia, Finlandia, Islandia y Noruega conviven en una armonía a prueba de anticristos, en un apartamento poco amplio pero acogedor. En el non plus ultra del buen rollo tienen una terraza al mar que utilizan para reuniones y visitas. Es inevitable por puro contraste no sentirse algo Curro Jiménez entre ellos.

Está habiendo serios problemas de acceso al Palais Stephanie, una sala anexa al hotel Noga Hilton que por alguna extraña razón necesita unos diez agentes de seguridad para 400 butacas. Se reparten entre la entrada a la sala, el acceso al recinto y un piso intemedio. Vacilan de pinganillo, se miran unos a otros, bromean… no hay control de bolsas ni de metales, y tampoco es que te aguanten la puerta o te indiquen “entre por aquí” o “entre por allí”. Simplemente están y poco más. 

En un brote de ansiedad me detengo en la FNAC a ver cds (las dos tiendas de discos que funcionaban en Cannes han echado la persiana recientemente). Me llevo alguna cosa de oferta y en las cajas me encuentro con Ricardo Aldarondo, buenísima gente, critico de Rockdelux y miembro del equipo de San Sebastian (ups, qué mal suena esto ultimo, no?). Y lo que tenia que suceder sucede de modo inevitable, Ricardo (el miembro, el crítico) me echa mano a los cds con afán inquisidor y en décimas de segundo, sin dejarme tiempo a reaccionar, me espeta: “Estás comprando el de Ride a estas alturas?, todavía estamos asi?”

Touché, maldita sea…

Esto se desmorona, el calor reblandece los cerebros y debilita los cuerpos. Dos ejemplos: en la sala Debussy presentan una película sobre la situación de la comunidad gay en el marco de la ortodoxia judía. Sus responsables se dirigen al respetable en inglés. De repente un energúmeno entre el publico empieza a chillar que estamos en francia (hasta ahí llegamos, señor) y reclama que hablen en francés. Abucheo generalizado.

Entre tanto en la sala Arcades hay una cola impresionante para ver “I love you Philip Morris”, peli cosecha Sundance en la que se narran algunas aventuras tan improbables como el romance entre dos personajes interpretados por Ewan McGregor y el gran Jim Carrey. Una bimbo cuerda Paris Hilton espera al sol, se ha traído puestas sus mejores galas. Lo que ha olvidado en casa son los 20 kilos necesarios para no parecer la cuñada de  Jack Skellington. La cola apenas avanza y en un momento dado la joven se desploma.

Corrillo.

Ambulancia.

Telón.

Aplausos.

Día 7 – Flop! sin luces

20 may 2009
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El acabose: hay un apagón en la rue d’Antibes a las 3 de la tarde, en plena hora punta del festival. Se cancelan proyecciones, los semáforos no funcionan y las zapaterías, joyerías, boutiques, todos los exclusivos establecimientos de esta calle, sin sus puntos de luz, neones y luminosos  tienen un aspecto medio cavernoso.  El caos en el tráfico se acentúa con una manifestación de la CGT, que intenta sin éxito alcanzar la alfombra roja.

Aunque el mercado no se clausura hasta el Viernes mañana la actividad da una bajada de  vértigo, de modo tácito los compradores han decidido adelantar por su cuenta el cierre de esta edición yéndose de Cannes el Miércoles, ahorrarse dos jornadas de hotel y comidas en esta ciudad no es ninguna broma.

La gente empieza a dormirse en los cines de modo sistemático, a veces de con gran estruendo y fanfarria. Las sesiones de las tres de la tarde, o en general todas las de digestión,  suelen ser temibles y pocos pueden jactarse de no haber siesteado en ninguna película.

El día arrancó hoy con dos comedias galas, “Les Beaux gosses ” de Riad Sattouf y “Le roi de l’evasion” de Alain Guiraudie, así que los ánimos a lo largo de la jornada han sido de alborozo y júbilo. “Les Beaux gosses ” es una especie de versión trash de “La Esquiva” de Kechiche, una comedia muy sinvergüenza sobre un grupo de adolescentes en un instituto con un punto casi de esperpento valleinclanesco, pero en clave teen. Jude Apatow necesita producir algo así cuanto antes o la humanidad acabará por descubrir el satirista republicano que lleva oculto en su interior. “Le roi de l’evasion” es una farsa bastante más rebuscada y absurda, divertidísima por momentos, que hará las delicias de la comunidad universal de Osos. El final es desde ya para la antología del delirio  y su retrato de la Francia rural, sazonado con secuencias  de cruising, raíces alucinógenas, gerontofilia  y lorzas saltarinas, no tiene precio, créanme.

Están siendo pocos los encuentros mágicos de este año en Cannes. Recuerdo hace como seis o siete ediciones darme de bruces varias veces en el mismo día con Jean Claude Van Damme, enfundado en un elocuente chándal de táctel y portando un maletín a la salary man.

¿Dónde estás, Jean Claude? Se echa de menos tu savoir faire, no sabes cuánto. 

día 6 – Yo como el que ve llover, a moscas.

19 may 2009
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Miren, a los famosos no basta con encontrárselos, también que reconocerlos. Y lo digo porque ayer frente la sala Debussy  estuve un buen rato al lado de Kate, la heroína de “Perdidos” (que en realidad es una actriz que se llama Evangeline Lilly, pero dejémoslo en Kate). Por unos instantes me pareció que podía ser ella o alguien que la recordaba vagamente, pero iba de calle (no de noche, no de jungla, de calle) y me olvidé del tema. Esta mañana nada más abrir el Variety me encontré con que sí, era ella, era Kate (o Evangeline), de promoción en Cannes.  Y así he estado todo el día, obsesionado con no reincidir en mi despiste. Sin ir más lejos al mediodía me crucé con un tipo moreno, recio, de melena rizada y lo seguí por la calle un buen rato diciéndome a mi mismo “Sayid, es Sayid, esta vez no puedo fallar”. Luego en una cola me pareció ver pasar a John Locke hablando francés, cosa que no dejó de chocarme, pues todos sabemos que Locke se expresa en  un inglés correctísimo.

En fin,apúntense como resumen de esta quinta jornada el nombre del filipino Raya Martin.

Ahora que han terminado con los chistes chorras a costa de su nombre les diré que Martin ha presentado en Cannes su último film, “Independencia”, una experiencia hermosa, mágica en sus tramos finales, un film político que de repente se revela como un nieto aventajado del “Kwaidan” de Masahiro Kobayashi (no refunfuñen, no es una referencia rebuscada, el “Kwaidan” lleva editado en dvd en nuestro país al menos cinco años). Emocionante, solemne, ingenua, “Independencia” es definitivamente algo nuevo, distinto, que reinventa el pasado  y lo pone en imágenes que parecen arrebatadas al olvido.  Y eso es casi tanto como inventar la pólvora.

dia 5 – la vorágine nos arrastra

18 may 2009
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Los Domingos son complicados para trabajar, sobre todo en las horas punta de alfombra roja: fotógrafos profesionales, fotógrafos advenedizos, familias enteras que observan la jugada desde sillas plegables, policía, coches oficiales, ejército, jovenzuelos y jovenzuelas con trajes de noche que te imploran una invitación para la sala Lumiere (les da igual que sea para un largo filipino de 220 minutos). A esto súmenle un buen globo de bochorno y entenderán por qué los Domingos, en esta ciudad, recorrer 100 metros a pie puede ser un poema. En el interior del mercado (a partir de ahora Marche) también canta a Domingo en las ojeras y voces de ultratumba de aquellos que, sin haber perdonado la noche del Sábado, llevan al pie del cañón desde las 9 en punto.

Apunten el nombre de Emmanuelle Mouret, un extraterrestre en toda regla: actor, guionista y realizador que milita sin complejos de ninguna clase en  un tipo de comedia tan anacrónica como efectiva. Lo suyo no es la humorada gruesa (es imposible escuchar un solo cagamento en sus películas), pero tampoco cae en la sofisticación artificiosa ni en la comedia de réplicas y contrarréplicas ingeniosas, es otra cosa. No se por qué viéndolo (y sin que tengan el mínimo parecido físico) constantemente me viene a la mente el maestro Peter Sellers, de hecho no  resulta difícil imaginarse a Mouret  haciéndose cargo (y sin temblarle el pulso) de  algún trocito suelto de aquel puzzle delirante que fue el “Casino Royale” de 1967.

En el mercado se presentaba hoy su última película, recién salida del horno, “Fais-moi plaisir”, de hecho antes de la proyección el distribuidor nos advierte que vamos a ver la primera copia de 35mm que sale del laboratorio, ni siquiera lleva el rollo final de créditos. Pues eso.

Es difícil contar la película sin que parezca una estupidez, llevo media hora intentando resumirla y todo suena bastante chorras. Pero forma parte de la idiosincrasia de Mouret, él se zambulle en el delirio y lo improbable desde el minuto 2 y el resto va incluido en el paquete. En fin, vamos a ello: un joven y atolondrado inventor (el propio Mouret) conoce a una chica en un café y la seduce casi de modo accidental. La hermosa joven le deja una nota con su dirección y le emplaza para un encuentro amoroso en el Palacio del Elíseo. Porque la muchacha, por azar, resulta ser (!) la hija del presidente de la República.

Lo ven? suena a mamarrachada, y quizás lo sea, pero no imaginan el soplo de aire fresco que supone en una mañana de Domingo recibir  90 minutos de slapstick, gestos, exageraciones, puertas que se abren y se cierran, equívocos y personajes deliciosamente bobalicones.   

DIA 4 – SABADO A LA NOCHE

17 may 2009
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Me ha costado buena parte del día reponerme de una proyección tempranera de “Politist, Adjectiv”, la nueva película de Corneliu Porumboiu (el mismo de “12.05 al Este de Bucarest”). Como ya llevaba la lección aprendida de antemano sabía que el film era una especie de subida al Monte Carmelo   que culmina en 20 minutos finales deslumbrantes. Y si hay que aguantar se aguanta, no? Además ya saben que el nuevo término exiliado en los glosarios de la corrección política cinéfila es “aburrimiento”

De un salto me planto en “Villa Amalia” de Benoit Jacquot, un director con una carrera tan torrencial como irregular, a veces puro exceso pero con una destreza especial para pegar los planos y marcarse unos diseños de sonido puro vacile. La película es otro retrato de mujer agobiada que decide quemar sus naves y emprender un viaje de autodescubrimiento sin  mirar atrás, es un motivo recurrente en su filmografía. La heroína en cuestión es esta vez  Isabelle Huppert, cada vez me cuesta más creermela.

La noche del Sábado es siempre así, un desfile de galas inmejorables por Antibes y la Croissette, música a todo trapo, coches de lujo, bolsos de mano relucientes, un grupo de bimbos (aspirantes a modelo o así) se arremolinan en torno a una ambulancia, hay un espectáculo de pirotecnia en la playa, gente que se pone años encima y gente que se quita años de encima… en fin, todo eso que se imaginan que es Cannes y que visto de cerca da bajón. Al menos a mi que soy un agonías.

Ah, olviden todo lo que yo o cualquier otro haya podido decir sobre Cannes y la crisis, hoy esto es el despiporre.

Desconsolado corro al apartamento tras la última sesión, pasada la medianoche.  A veces es peor el remedio que la enfermedad: por la tele pasan un concierto de Alan Stivell. Ahora sí que me muero.

Así que debo  escoger entre volver a la calle y que algún maromo de 1.90 me arregle la cara o bien quedarme con los graznidos del arpista bretón.

No, existe una tercera opción: me hinco de rodillas en el suelo y rezo: “Santina de Covadonga, que mañana no baje el Sporting. Santina de Covadonga, que mañana no baje el Sporting”

Dia Tres – Pequeños encuentros mágicos en Cannes

16 may 2009
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9.27 – Lerins 2

De la sala contigua me llegan jirones de una canción. Ya saben cómo es esto, las frecuencias que se cuelan a través de las paredes siempre son las más graves. Intento identificar el tema, aunque es como intentar reconocer a alguien por sus pies o el modo de caminar. Quizás el “Your blue room” de los Passengers?

Fuera luces.  Arranca la primera proyección del día.

Veo la adaptación de “Entrevistas breves con hombres repulsivos” de Foster Wallace, otra muestra de la pedrea de Sundance 09, y otro patinazo más, por supuesto.  Esa manía irreductible de querer filmar libros y sobre todo de querer filmar libros que no permiten versión más allá de ese soporte: el papel y la tinta.  La película, con un guión y una estructura tan esforzados como fallidos,  carece de mordiente, las interpretaciones son pura gesticulación y blablabla, la música inicidental es una especie de pseudo-jazz de medio pelo… Salgo corriendo.

….

He visto por la calle un tipo con la barba teñida de azul. Esa ha sido la única extravagancia del día. Por lo demás una jornada de cinco con interrogante: lluvia, bochorno y camisas arrugadas.

Hace un año, en el Gray d’Albion me crucé con Zelda Rubinstein, la actriz que dio vida a la médium de Poltegeist y a la madre represora de “Angustia” de Bigas Luna.  Diminuta, arrugada y con lo que me parecieron señales de demencia senil, iba en una silla de ruedas empujada por un joven que podría ser su hijo, su manager o algún fan irredento. Durante el rato que estuve a su lado el muchacho no dejaba de  esforzarse por  entrelazar una conversación medianamente lógica con ella: le repetía las preguntas mil veces, sonreía , celebraba las réplicas de la actriz…

Ahí estaba, la misma vocecilla aguda que había conseguido rescatar a la pequeña Carol Anne de las fauces de un televisor poblado de espíritus malignos.